Las redes sociales en el cine

The Internet’s not written in pencil, Mark, it’s written in ink…

-The Social Network (David Fincher)

En la actualidad no se puede concebir el día a día sin la presencia del internet, mínimo no podemos permanecer sin acceder a las redes sociales digitales. Estamos inmersos en Facebook, Instagram, Twitter o cualquier otra plataforma que esté de moda. Vivimos conectados todo el tiempo.

Desde los años cincuenta, en la época dorada de la ciencia ficción, se profetizaban muchas de estas y otras prácticas con objetos que hoy son comunes, tales como la computadora o los celulares e inclusive algo como una especie de súper cerebro que conectaría a todos y cada uno de los aparatos telefónicos del mundo.

Aunque las películas que ponen al centro los efectos del uso de tales avances tecnológicos se podrían delimitar dentro de la ciencia ficción, también han logrado abarcar más géneros, como el caso de The Social Network (David Fincher, 2010) donde se cuenta el nacimiento de Facebook y todos los inconvenientes que esto conllevó. Desde una visión dramática se expone una serie de problemas legales que se enfrentaron previo al gran éxito que tiene la red social más usada.

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Otro título que aborda el tema de las redes sociales digitales y la cual tampoco podríamos considerar de ciencia ficción (en realidad es una comedia romántica) es You’ve got a mail (Nora Ephron, 1998) donde una relación nace a raíz del envío de emails. Está protagonizada por Meg Ryan y Tom Hanks, quienes se odian profesionalmente, pero ninguno de los dos sabe que por medio del intercambio de correos electrónicos mantienen una relación.

Hay películas que van más allá de una red que influye sólo en las prácticas cotidianas, como la realizada por los entonces Hermanos Wachowski: Matrix (1999) en la que un programador (Keanu Reeves), en su alter ego de hacker, descubre que la realidad es simulada por una matrix, esto gracias a una red de hackers que logra comunicarse con él. Para un lejano 1999 y sin una idea de lo que sería MySpace ni mucho menos Facebook o Twitter, el filme es un precursor de los alcances que se pensaban con la llegada del internet y todo lo que vivimos en la actualidad.

Sin duda algo que a la postre sería de gran polémica es no saber quién es la otra persona que está del otro lado de la pantalla. Esto daría en el futuro la inspiración para cazar a esos farsantes o a las personas que se hacen pasar por otras para sostener relaciones vía internet. Y ahí tenemos a Catfish (Henry Joost y Ariel Schulman, 2010) un documental en donde uno de los creadores comienza una investigación para saber con quién lleva una relación por Facebook. En tal andanza se da cuenta que con quien entablaba la conversación no era precisamente su “pareja”. Posteriormente esta idea se convertiría en un reality para MTV.

Pero no todo tiene un lado bueno o amable, y a eso me refiero con Unfriended (Levan Gabriadze, 2014), una película de terror en la que toman a un asesino slasher que azota y persigue a los culpables de su suicidio por medio de las redes sociales. Con tan sólo apagar el celular o la computadora podría parecer un problema simple de resolver, pero escapar no será tan fácil. Las víctimas tienen que pasar una serie de circunstancias provocadas por un ente que por medio de plataformas como Skype, el mismo Facebook y demás herramientas comunes en estos días. Un filme que adopta el estilo del cine slasher pero adaptado de una manera magistral con a las herramienta digitales contemporáneas.

El cine, siendo un arte tan complejo, es una de las maneras de conocer y abordar ampliamente diferentes temas que nos preocupan en el presente, y es sin duda una forma de explorar el futuro. Las películas mencionadas son sólo una parte de lo que se ha producido, relativamente en poco tiempo, durante el cual las redes sociales han proliferado en el contexto de la mayoría de las personas. Este tema poco a poco está inmerso en la filmografía de diversos autores.

¿Qué otras películas nos recomiendas?

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habla mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

Unfriended: Una revolución cinematográfica en una película común | Videoensayo

Unfriended, o lo real en la realidad virtual

Virtual: Que tiene existencia aparente o real.

La cinta de Levan Gabriadze tiene una virtud fundamental: se atreve a utilizar una pantalla de laptop, cuya dependencia de las herramientas que usamos día con día resulta ser el principal acierto para desarrollar la narrativa. Skype, Facebook y Youtube ingresan al terreno de lo terrorífico cuando un ente decide vengarse de quienes fueron sus compañeros y amigos en la escuela. Esa es la premisa esencial de Unfriended.

La película es una pequeña obra maestra, me explico. Mientras algunos buscan innovar a través de la repetición y la pseudoconstrucción dramática, el realizador ruso emplea la simpleza del medio más usado: La computadora. Ochenta y dos minutos miramos el movimiento del cursor, titubeante, dubitativo. También vemos el escribir y re-escribir de mensajes en la red social más famosa del orbe, así es señoras y señores: la anulación del actor, quien es a partir de la pantalla una posibilidad, nada más. Bresson (el realizador francés) quien teorizó sobre actores-modelo (quizá maniquí es una mejor expresión) jamás imaginó una des-integración tal del intérprete.

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El actor es sustituido por su perfil, ¿no hacemos eso día con día? Dejar-nos de lado priorizando la red, la realidad virtual. Un mundo de posibilidades donde un ciber-ente está completamente justificado. El terror de lo que en algún momento inició como un creepypasta y devino en largometraje que está destinado a ser único por el simple hecho de eliminar cualquier índice cinematográfico (montaje, diseño de arte, fotografía, etc.) Unfriended es quizá la primera película que bien pudo estar destinada única y exclusivamente para estrenarse en una computadora, el efecto es distinto al verle a través de la pantalla del ordenador, la experiencia es íntima y sobrecogedora. Su desarrollo en “tiempo real” nos mantiene cautivos, en una inquietud abrumadora.

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Destaca su producción austera, de apenas un millón de dólares, y sorprende todavía más la recaudación en taquilla, de casi setenta. ¿Qué atrajo a miles de espectadores a la sala? Su arrojo sin duda. El director asumió el riesgo de pisar por primera vez la isla virgen del ciber-found footage, género que dudo supere a esta primera gran obra maestra. Honor a quien honor merece.

El guión de Nelson Greaves captura esa esencia de inmediatez que caracteriza a la generación Z; no la respaldan sus números, pero sí la frescura, sin artíficio ni reciclaje. El único error de la cinta está en sus personajes, típico estereotipo del gringo de highscool. No está exenta de clichés, pero tiene el acierto de ubicarlo en un contexto arquetípico. ¿O ustedes esperaron en algún momento que un cursor les provocara tanto miedo?

Estamos ante un ejercicio imperfecto pero sólido. Una historia con clichés, pero la primera en su tipo. Terror a la altura de súper producciones como El conjuro. Es un filme económico, inteligente, innovador y único.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7