Han Solo: Un carismático pirata espacial

“Never tell me the odds” – Han Solo

En diciembre pasado se presentó el octavo corolario de la saga Star Wars: The Last Jedi, que tuvo opiniones encontradas, muchos lo defendían alegando que era momento de generar otros planteamientos y arriesgarse más con la historia para que las nuevas generaciones pudieran entrarle al universo de Star Wars. En cambio, los que aún están en contra, insisten en que esta película no cuente dentro de la saga y se rehaga. Hasta hace unas semanas el director Rian Johnson la defendió con una serie de tweets.

Con ese antecedente y cambiando la fecha de estreno, arriesgándose a competir contra Deadpool 2 (David Leitch, 2018) y la cuarta semana de Avengers: Infinity War (Russo Brothers, 2018) Lucasfilm y Disney presentan Han Solo, el segundo filme de la serie A Star Wars Story.

Han (Alden Ehrenreich) es un delincuente con sueños de ser el mejor piloto de la galaxia y que busca con su pareja Qi’ra (Emilia Clarke) escapar de su planeta natal, Corellia, y de toda su relación con el crimen local. El plan no funciona como quieren y sus caminos se separan para en un futuro no muy lejano volverse a encontrar.

La película comienza con mucha acción, presenta al personaje principal que todos conocemos en su juventud e inexperiencia, pero con toda la ambición de querer salir de la miseria, aunque sus decisiones afecten en mayor medida ese deseo.

Las actuaciones de Alden Ehrenreich y Emilia Clarke llenan de química la pantalla, pero Ehrenreich no termina de convencer que sea un nuevo Han Solo. Sí, es guapo, pero no tiene ese cinismo ni ironía que caracterizaba al personaje que encarnó por mucho tiempo Harrison Ford. Sin embargo, esto no significa que la película o su actuación sea mala sólo porque el actor de 28 años no sea el que todos queremos y entrañamos.

Star wars VIII: La muerte de la saga… y del blockbuster

De quién sí se esperaba un poco más y no se roba la pantalla es Donald Glover, interpretando al carismático contrabandista Lando Calrissian, quien tiene momentos fascinantes pero se diluye con rapidez. El personaje quizá más interesante, pero que con el paso de la película pierde fuerza es Tobias Beckett, quien se convertiría en una especie de mentor en el contrabando para Han Solo interpretado por Woody Harrelson.

Lawrence y Jon Kasdan, el primero responsable de los guiones de Episodio V El Imperio Contraataca (Irvin Kershner, 1980), Episodio VI El regreso del Jedi (Richard Marquand, 1983) y Los cazadores del arca perdida (Steven Spielberg, 1981) crearon un guión que no se sale de su safe zone, es decir, están marcados muy bien los dos primeros actos, los mejores, pero cuando llega el tercer acto es cuando la propia película comienza a abusar de todos los gags, deus y demás elementos para irse perdiendo hasta el inevitable final.

Hay giros de tuerca atrayentes, de los cuales pensamos que llevarán la historia a otro lado, pero como está muy bien afianzada en esa zona de seguridad no terminan por satisfacer del todo. Por supuesto dejan más preguntas que respuestas con el fin de generar expectativa para las entregas venideras.

Las cinco mejores películas del Universo Star Wars

Un aspecto destacable es el departamento de dirección y de fotografía; esta tiene emplazamientos de cámara que no se habían visto antes en alguna película de la saga, cámara en mano que le da una sensación de movimiento en escenas bélicas, dollys y un plano secuencia que recuerda por momentos a Paths of Glory (Stanley Kubrick, 1957).

En general el trabajo realizado por Ron Howard después de que el primer director abandonara el proyecto, no es malo, cumple con ser una película entretenida y emocionante. Es una historia de amor con el recurso del reencuentro, pero también es un filme que mezcla el western con las películas de piratas.

Y por supuesto que este filme no se salva de una serie de temáticas que parecerían ser meramente humorísticas pero las meten con calzador, como una especie de robo feminista que clama la igualdad de especies a la menor provocación, o la pléyade de chistes Disney que le restan dramatismo a ciertas escenas, o el discurso, antes utilizado en Rogue One del pueblo subyugado que se levanta para hacer una rebelión.

Que no se me malinterprete, es una interesante reflexión sobre tópicos actuales, pero que se llevan a un punto en donde parece que la intención es mofarse.

En fin, creo que para estar compitiendo con películas un poco más interesantes o emocionantes, Han Solo se ejemplifica como bien mencionó un amigo que me acompañó al estreno: “Sería una gran película, si no fuera innecesaria”.

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habala mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

 

 

Star wars VIII: La muerte de la saga… y del blockbuster

Aunque Star Wars: Episodio VIII supera con creces a los episodios I, II, y III, que estuvieron plagados de errores y de un CGI nefasto, lo cual ha provocado sean intervenidas, a nivel narrativo el blockbuster está más muerto que Han Solo. Sin embargo, se continúan generando cientos de billones de dólares jugando con la expectativa y el fan service. 

Los últimos Jedi | Crítica

“The force is strong with me”

Ni siquiera sé cómo iniciar este texto. Fue difícil ver una de las películas más esperadas de todo el año, y que previamente te metan 30 minutos de anuncios donde se ven los títulos más esperados del próximo año, es algo con lo que se termina completamente desorientado. En fin, se estrenó en todo el mundo el octavo episodio de la saga más relevante (quizá) de la historia del cine.

Tal vez está de más recalcar su importancia, es decir, ya son tantas sagas o universos que cada una tiene su propio hype, pero de alguna manera Star Wars tiene la vara muy alta y sobre todo se espera lo mejor. Aún así, el octavo corolario tiene todo para decepcionar.

En está ocasión Rey contacta con Luke Skywalker en su exilio auto impuesto, mientras La Resistencia ve mermada cada una de sus acciones, además de tener bajas cuantiosas, parece ser el fin de la oposición de la Nueva Orden.

Para este episodio el encargado de dirigir es Rian Johnson, quien presenta sí, un filme al inicio emocionante, que se desploma completamente entre un McGuffin interesante y un deus ex machina terriblemente ridículo. Se levanta un poco en el tercer acto e irremediablemente termina por sucumbir en los huecos que el guión tiene.

Además de emocionante, es complaciente, y siguen con la tendencia de basarse en la nostalgia, que los fans identifican de inmediato. Tiene escenas de batallas espaciales que son buenas, pero con coreografías y movimientos de cámara que a mi parecer hacen ver lentas las batallas. En algunas ocasiones cabe destacar que  evidencían el CGI.

Otro de los puntos que ni quisiera vale poner en discusión, es la inclusión de chistes, gags y guiños irremediablemente malos, fuera de tono y sobre todo con el peor timing. Había momentos en los que la película se sentía fuera de Star Wars; no quiero decir que todo el tiempo se tenía que mantener la seriedad. En las dos trilogías anteriores había humor, ¡por dios!, hasta salió en tres ediciones el espantoso Jar Jar Binks.

Las actuaciones son regulares, Kylo Ren (Adam Driver) por momentos parece tener cierta madurez, pero termina por ser el mismo personaje, con la protagonista Rey. Además de conocer algunos de los datos que la mantenían arraigada a su planeta natal, tiene un dilema moral, justo como uno de los temas de bidimensionalidad que tratan de aleccionar al espectador.

Siguiendo con las actuaciones creo que es necesario remarcar a Finn (John Boyega, un personaje que sobra; desde que recibe un sablazo era su momento de morir. Ya no debería estar más en la trilogía.

En general advertimos tantos acontecimientos que terminan por no satisfacer por completo al público. Hay preguntas que se responden, pero muy ambiguas o al parecer sin importancia. Y los conflictos de cada uno de los personajes: débiles y sin importancia dramática.

Star Wars nació como una epopeya espacial independiente, que poco a poco desarrolló su propia tecnología para lograr la creación de mundos dignos de otra galaxia. Como sucede con la creación de una ciudad que rompe con los parámetros de lo que se estableció desde un inicio.

The Last Jedi es una película mediocre, desde el punto de vista técnico. Tiene un guion espantosamente incoherente y giros de tuerca que terminan por decepcionar. Sí, será el gran blockbuster de fin de año, pero se convirtió sin lugar a dudas en un filme que decepciona, no solo a los fans, también a la gente que no necesariamente es seguidor de la saga realizada por George Lucas.

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habala mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

 

Las cinco mejores películas del Universo Star Wars

Para celebrar el Día de Star Wars, a continuación una recopilación de las cinco mejores películas de la saga creada por George Lucas.

5.  Episodio III: The Revenge of the Sith

Sí, desde el inicio comenzamos con la arena. Para cerrar la infame segunda trilogía, esta película plagada de efectos especiales innecesarios es también la más oscura de todas: la conversión de Anakin Skywalker como el temido Darth Vader, quien funge como corolario de la segunda trilogía. Vale la pena darle un ojo y clavarse con el tercer acto, que responde las dudas que se tienen sobre el Imperio Galáctico y todo lo que acontece con Luke Skywalker.

4. Episodio IV: A New Hope

La primera realizada en 1977, en la que arrancan las aventuras del joven Skywalker. Es una tragicomedia en toda la extensión de la palabra desde su ascenso como héroe; destaca el uso de una narrativa convencional, que fue la fórmula para hacer el Blockbuster más exitoso de todos los tiempos, con Tiburon de Steven Spielberg. La primera en estrenar y en cuestiones cronológicas la cuarta. Imperdible aunque sea como mero trámite.

3. Episodio VI: El Regreso del Jedi

Después de la tragedia acontecida en el corolario pasado, Luke Skywalker tiene que resolver y completar su ciclo para ser el Jedi que derrote a los Siths. Pero en ese camino se enfrenta a situaciones que impiden el regreso a la paz y el orden de la galaxia. Es, además, la despedida de la segunda trilogía en la que se enfrentan a retos más complicados. El punto flojo del filme dirigido por Richard Marquand es la inclusión de los Ewoks. La  última batalla entre Darth Vader y Luke revela diversos puntos.

2.  A Star Wars Story: Rogue One

La más reciente del universo Star Wars fue también una gran película. Muchos tienen duda sobre su lugar, el cual es entre el Episodio III y Episodio IV. La premisa es un grupo reducido de la Alianza Rebelde que obtiene información para robar los planos de la temida estrella de la muerte. Es un filme emocionante y que cuenta con la conjunción de efectos especiales físicos y CGI. Quién ya la haya visto sabrá la emoción que representa, junto con la dosis de nostalgia que trae.

1.  Episodio V: El imperio contraataca

Después de destruir la primera estrella de la muerte, la alianza rebelde en vez de estar fortalecida, se encuentra regada por toda la galaxia. El imperio persiguiéndolos por todos lados y la encomienda de la descendencia de Anakin para formalizar su entrenamiento. Pero las fuerzas imperiales tienen una sorpresa para Luke y sus amigos, por lo que usa los sentimientos para ponerle una trampa y llevarlo al emperador. Noticias sorprendentes y un enfrentamiento que lleva al límite a los protagonistas, sin duda la mejor de las seis primeras películas.

 

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habla mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

 

 

 

Kong: La Isla Calavera, bajo las voces de la fanaticada

Por: Rodrigo Garay Ysita

Un anonimato heroico cobija al responsable de este aforismo popular: “Lo peor que le pudo haber pasado a Star Wars son sus fans”. Los argumentos sobran en el último par de entregas de la saga y, sea filósofo o galleta de la suerte al que estamos citando, no estaba menos lejos de una realidad infeliz para las audiencias que somos menos candorosas en lo que a la cultura pop respecta: cuando el fanático dicta los parámetros del contenido, empiezan los ejercicios estériles de complacencia.

Por eso cabe la enorme coincidencia de que, tres años después de que el público fatigó el internet con quejas de que en Godzilla (Gareth Edwards, 2014) casi no salía Godzilla, sus atentos productores estrenaron la segunda entrega del universo cinematográfico ahora conocido como el Legendary MonsterVerse con un King Kong impudoroso, que no deja nada a la imaginación al mostrarse a cuadro a los pocos minutos de iniciada la función estrepitosa. En Kong: La Isla Calavera (Kong: Skull Island, 2017), no hay lugar para sorpresas.

Para compensar esta falta de misterio, que había sido tan atinado al generar atmósfera y expectativa en la película de Edwards, un giro: la nueva versión del gran chango no está situada en el Nueva York de los años treinta, sino en las postrimerías de la Guerra de Vietnam. Ya no es una tragedia de romance o ambición desmedida, sino una incursión selvática en lo maravilloso desconocido: en un remix de Jurassic Park (Steven Spielberg, 1993), Moby Dick (Herman Melville, 1851) y las locas aventuras sesenteras animadas con maestría por el gran Ray Harryhausen —como Mysterious Island (1961) o Jason and the Argonauts (1963)—, el extrovertido Kong se enfrenta con una expedición científica y militar que irrumpe a bombazos en su isla y termina defendiéndolos de una tropa de lagartos gigantes.

La respuesta a la audiencia de Godzilla y el collage de referencias que se acaba de dictar son dos muestras del predominante influjo de fanatismo presente en La Isla Calavera: por un lado, la producción entregada al fan service y, por el otro, un director convencido de que la mejor manera de volver a vincular a un viejo ícono del cine es a través de guiños perfectamente reconocibles a sus películas favoritas. Jordan Vogt-Roberts, en esta su segunda película, cede ante las tentaciones del cliché.

Por ejemplo: en la mentalidad fetichista de un fanático cinéfilo, la manera de representar la invasión estadounidense de Vietnam es siempre a través de un bombardeo rocanrolero insoportable porque, si algo le aprendimos a Francis Ford Coppola en Apocalypse Now (1979) o a Stanley Kubrick en Full Metal Jacket (1987), es que a la Guerra Fría hay que llegarle por Creedence Clearwater Revival, Black Sabbath, David Bowie y Creedence a huevo otra vez. Las secuencias de acción (y de transición) de Kong están marcadas por el ritmo de los videoclips musicales que se suceden uno tras otro, casi sin descanso. Hay que agradecerle también al éxito enorme de Guardians of the Galaxy (James Gunn, 2014), desde luego, por iniciar esta tendencia de convertir a los blockbusters en rocolas de Universal Stereo.

Esta incontinencia radiofónica no es la única parodia involuntaria de Apocalypse Now en la película (como es ya evidente en el bello póster promocional). Toda la iconografía militar; como los ocasos contrastantes, su fijación por el vuelo de los helicópteros o el estereotipo de capataz brutal de Samuel L. Jackson; está hecha de referencias a la obra de Coppola (o, en su defecto, a la de Kubrick) pero, a diferencia de otros plagiadores compulsivos como Quentin Tarantino, la falta de imaginación (o, quizás, la falta de experiencia) de Vogt-Roberts para armar un mosaico de citas resulta en una puesta en escena bastante genérica.

La que no es para nada plana —y qué mejor manera de cerrar esta agresión verborreica que con un aplauso para una de las bondades de Kong, que no son tan pocas como parecen aquí— es una línea argumental que quedó ligeramente eclipsada por los minutos a cuadro que desperdician a Tom Hiddleston y a Brie Larson: la historia de un Robinson Crusoe gordito (el simpático John C. Reilly) que aprendió a quitarse las vestiduras de la milicia para encontrar a un hermano en el enemigo, y que se reincorpora al flujo de la Historia, ahora avanzada treinta años, con la excentricidad que hubiera tenido Robin Williams si le hubieran dado rienda suelta en Jumanji (Joe Johnston, 1995). En lugar de que la empatía se la gane el héroe de acción o la mujer independiente y aventurera, el personaje humorístico es el que carga con la sensatez y la voz más humana de la película (como tantos bufones lo han hecho en la historia de la dramaturgia).

Entonces, a pesar de la caricatura estupidizante de un conflicto bélico y de la nulidad creativa al evidenciar a sus criaturas fantásticas (ambos pecados principalmente formales), Kong: La Isla Calavera se toma el atrevimiento de dejar al rey mono en donde pertenece, en la naturaleza, y entregar una especie de mensaje ecologista y antibélico sumergido en balazos y trepidantes secuencias de acción. Y aunque está vestida de parafernalia de segunda mano, la aventura posmoderna tiene buenas intenciones, quizás también contagiadas por el entusiasmo esencial del aficionado: un atributo que ni el más amargado de nosotros debería de reclamarle a nadie.

Trailer:

Ficha técnica

Dirección: Jordan Vogt-Roberts

Guión: Dan Gilroy, Max Borenstein, Derek Connolly; basado en una historia de John Gatins

Producción: Alex Garcia, Jon Jashni, Mary Parent, Thomas Tull

Reparto: Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John C. Reilly, John Goodman, Corey Hawkins

Dirección de fotografía: Larry Fong

Edición: Richard Pearson

Música: Henry Jackman

País: Estados Unidos

Año: 2017