Star Wars Episodio IX: fin de una de las sagas más decepcionantes

Rey, these are your first steps.

Obi Wan Kenobi

¡Por fin! Llegamos a Star Wars: Episodio IX- El ascenso de Skywalker, la conclusión de una de las sagas más ¿importantes?, ¿decepcionantes?, ¿lamentables? 

Después del controvertido Episodio VIII, que dividió a los fans más aguerridos de esta saga, Disney y Lucasfilms presentan el esperado y no tan cacareado Episodio IX, El Ascenso del apellido con más alcurnia que se haya escuchado en la galaxia. 

He de confesar que cuando la característica cortinilla de inicio arrancó, me emocioné, pero conforme pasaron los minutos, esa impresión se fue diluyendo. 

A continuación comparto los puntos que considero más importantes para comentar: 

Guion y ritmo

¡Un verdadero desastre! Comienza con mucha acción, con elementos vistos desde la primera película (de esta saga) y que no avanzan hacia un verdadero desarrollo de personajes: siguen en el mismo punto en donde comenzaron ¡hace cuatro años! Rey continúa obsesionada con sus poderes, Kylo Ren no aprende nada después de ser el discípulo y verdugo del aún misterioso Snoke. Entiendo que Palpatine lo menciona desde el inicio, pero ¿neta esa fue la explicación? Palpatine se convirtió en el deus más descarado en cualquier franquicia de Disney (y eso que Endgame compite arduamente). 

Desde los primeros diálogos parece una comedia fársica, en la cual las motivaciones de los personajes y sus respectivas líneas son absurdas; en vez de ser un alivio al drama, son simplemente para hacer reír al público de la forma más básica. El ritmo que distingue a este noveno corolario se asemeja a una especie de montaña rusa que eventualmente te lleva al mismo punto: el Alzar de los Skywalker es un festival del fan service, de la salida fácil y del lugar común.

Aun con sus dos guionistas, y que uno de ellos es el director, le falta ese punto de inflexión que tiene en su momento Luke Skywalker -quien dicho sea de paso cambia de una película a otra- o en su (mal) momento lo hizo Anakin Skywalker en su camino a ser Darth Vader. 

Puesta en cámara

Uno de los puntos valiosos de esta película, dirigida de nuevo por J.J. Abrams, es la puesta en escena: propositiva desde el lugar donde decide poner la cámara, así como algunos movimientos que remiten a la inmensidad de la galaxia. Partes nostálgicas como la presentación de la armada, los súbditos de Palpatine y toda la mitología que engloba a los antagonistas de los Jedis, visualmente también se muestran con ímpetu, aunque el único recurso nostálgico que considero realmente interesante, discreto y brillante, es cómo la fuerza acompaña a Rey con las voces de Jedis clásicos como el mismo Qui Gon-Jin, Mace Windu y Yoda, hasta las voces de Ezra y Kanan de Rebels. 

Para cerrar la saga de Skywalker es una película floja, pero lo suficientemente aceptable para superar a Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi (2017), lo cual también ya es decir mucho. 

Ahora la siguiente sección se llamará:

-¿De verdad las motivaciones y el plot twist son que el General Hux es un espía de la Resistencia?

-¿Son neta los chistes de besos y declaraciones románticas que no van a nada? De repente sentí que veía una chick flick. 

-Este comentario lo tengo desde el Episodio VII: ¿Por qué se limitaron a hacer batallas espaciales?

-¿Qué con el beso forzado entre Rey y Ben/Kylo?, ¿se necesitaba llegar a eso?

-¿En qué momento Leia se entrenó para ser Jedi?

-¿Era necesario tanto gag con C-3PO? El tipo siempre ha sido el más leal…y ahora para que avance el guion convenientemente deja de serlo.

-¿Es neta la calca del último acto de Episodio VI y este final? Fue obsceno.