Cinco desafiantes películas de bajo presupuesto

Las razones más comunes que detienen a cineastas noveles son desde el miedo a la crítica, la inexperiencia, las nulas oportunidades y, ciertamente, la falta de recursos. Pero, ¿qué sucede cuando el anhelo por el cine puede más que la carencia? 

Los siguientes títulos son grandes ejemplos de lo que se puede lograr con poco capital, filmes que han perturbado el status quo en la industria de sus respectivos países, y por múltiples razones son un referente a nivel mundial.

5. Los caifanes (Juan Ibáñez, 1967) 

Un guion titulado Fuera del mundo, escrito por Carlos Fuentes y Juan Ibáñez fue el ganador del 1° Concurso nacional de argumentos y guiones cinematográficos, el cual tuvo un premio de 50 mil pesos, mismos que fueron retirados al poco tiempo…el pretexto: la producción tendría características que lo hacían entrar en el terreno de las producciones comerciales. 

Aun con ello, la obstinación del propio Ibáñez lo llevó a reunir al crew necesario para rodar el filme, con algunos ajustes en el guion. En contra de las adversidades se estrenó una de las cintas más reconocidas de México, ahora con el nombre de Los caifanes.

Oscar Chávez, actor que interpretó al personaje Estilos, comentó en una entrevista para Cine Toma que el presupuesto con el que contaron era sumamente bajo, de menos de un millón de pesos, lo cual era prácticamente un chiste. Juan Ibáñez acudió al STIC (Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica) y tras argumentar que se trataba de un proyecto de cinco cortometrajes distintos, le facilitaron algunos apoyos. Sin embargo, al enterarse del engaño, el STPC (Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica) detuvo múltiples veces el rodaje, pues este segundo sindicato estaba peleado con el otro por razones más personales que profesionales.

La historia sigue a un grupo de cuatro jóvenes autoproclamados caifanes, quienes tras encontrarse a una pareja de clase acomodada, los suman pese a sus objeciones a una noche de aventuras en la Ciudad de México. En su velada realizan algunos extravagantes actos de vandalismo que actualmente siguen presentes en la memoria colectiva de la sociedad mexicana, como el vestir a la Diana cazadora con sostén y minifalda, hecho que, detrás de cámaras, fue un auténtico acto vandálico al carecer de los permisos suficientes para grabar en las calles del centro de la ciudad.

Los caifanes, es antecesora a una generación de filmes de bajos presupuestos en México, que trabajaban fuera de las productoras y distribuidoras oficiales, a la que el propio Ibáñez perteneció, sin lograr otro éxito tan significativo como su primer largometraje. Generación mencionada por Tomás Pérez Turrent, en los anexos al libro Historia del cine mundial del historiador cinematográfico George Sadoul, donde se describe a esta generación como un movimiento que quedó en el esfuerzo y la aventura personal, pero que lamentablemente no terminó de cuajar.  

4. Shadows (John Cassavetes, 1959)

El New American Cinema Group nace en Nueva York desde un montón de jóvenes que de alguna u otra forma se relacionaban al mundo del séptimo arte. Tras una reunión, emiten un manifiesto fechado al 30 de septiembre de 1960, y con un carácter cortacorriente se oponen a Hollywood y a todo el cine oficial mundial, pues lo encontraban “moralmente corrupto, estéticamente decadente, temáticamente superficial y temperamentalmente aburrido”. En dicho manifiesto sobresalen como ejemplo a seguir las figuras más significativas del cine independiente: John Cassavetes y su opera prima Shadows.

Más allá de la estética o la experimental narrativa del largometraje de Cassavetes, aquello que la consagró como un emblema, fue la realización pese a su austera financiación de aproximadamente 20 mil dólares. En varios sitios de internet, se rumora que el programa de radio Night People tuvo como invitado a Cassavetes, quien pidió a la audiencia el apoyo de un dólar para realizar su propia película. Aunque esto no está comprobado, es bien sabido que el director otorgó parte del presupuesto gracias a su sueldo como actor en otros filmes, así como el apoyo otorgado por parte de sus familiares, amigos e incluso el elenco que participó en el proyecto.

Filmada en 16 mm, la historia quizá podría describirse como las desaventuras de un grupo de jóvenes de la generación beat, en la que se tratan temas como el amor/desamor, la camaradería, la negritud e incluso el propósito de vida. Sin embargo, la leyenda con la que cierra la película lo describe como meramente un ejercicio de improvisación. Lo cual, tiene sentido al saber que los actores presentados eran los alumnos de actuación del propio Cassavetes, quien les pidió improvisar en la mayoría de las escenas. 

3. Ladrón de bicicletas (Vittorio De Sica, 1948 )

En Italia de principios del siglo XX se vislumbraba un movimiento artístico con mayor presencia en la literatura. No fue hasta que culminó la segunda guerra mundial cuando dicho movimiento llegó a su punto más alto, por medio de la cámara en lugar de la pluma. El cine del neorrealismo italiano fue el que plasmó la miseria económica y moral en la que los mediterráneos se sumergieron tras el devastador paso de la guerra. Sus protagonistas, los de la clase trabajadora, fueron quienes más resintieron los estragos. 

Son muchos los títulos que surgieron a pesar de los escasos recursos, incluso de la mala recepción en taquilla. Aun así, el tiempo les ha dado su lugar en el pedestal que se merecen. Pero es sin duda Ladrón de bicicletas la película mayormente referenciada entre sus contemporáneas, y con justa razón, pues resulta ser la auténtica, desgarradora e incluso pesimista voz de su realidad. Cesare Zavattini aspiraba un filme coherente tanto en discurso, historia y ritmo, lo cual consiguió al escribir con sus colegas el guion, para el que inicialmente se inspiró en la novela de Luigi Bartolini, sin embargo, su adaptación resultó notoriamente superior.

Tal búsqueda de coherencia y autenticidad se ve reflejada en una conocida anécdota. El propio director rechazó la oferta del productor estadounidense David O. Selznick, pues este pedía a cambio que la cinta estuviese protagonizada por la estrella de Hollywood Cary Grant. En cambio, la elección para el intérprete de Antonio Ricci, el protagonista, fue otorgado a Lamberto Maggiorani, un hombre que se encontraba en la misma situación que su personaje, desempleado y con una familia que dependía de que él encontrara sustento.

2. Sin aliento (Jean-Luc Godard, 1960)

A finales de la década de los 50, el ministro de cultura francés André Malraux impulsó una nueva legislación proteccionista que favoreció a los nuevos cineastas. Dicha ley facilitó la comercialización de equipo de producción a costos accesibles, así como un apoyo más generoso a la distribución de nuevos filmes. Este fue el terreno perfecto para que un grupo de críticos y cinéfilos, con grandes dotes creativos, tuvieran el impulso necesario para poner en la mesa uno de los movimientos cinematográficos más importantes de la historia: La Nouvelle Vague.

El amor de Jean-Luc Godard por el cine negro americano fue una de sus inspiraciones para el desarrollo de su emblemática opera prima. Sin aliento brota de un guion escrito por François Truffaut, el cual, Godard modificaría al momento del rodaje a través de la improvisación. Su ejecución fue posible gracias al ojo e ingenio de Raoul Coutard, quien adaptó una cámara de 35 mm para llevarla al hombro en todo momento.

Los protagonistas de la película hablan con nosotros y directamente nos hacen preguntas sin esperar respuestas. Sin aliento es más que un homenaje al film noir, su deconstrucción de las convenciones cinematográficas ahonda en la relación del séptimo arte con sus espectadores. Filmada en las calles parisinas para aprovechar tanto la luz natural como a los peatones que se convertirían en extras, quienes al igual que sus protagonistas rompen la cuarta pared al mirar a la cámara en repetidas ocasiones.

Película arriesgada en todos sus departamentos, su presupuesto (alrededor de los 400 mil francos) no era ni la mitad del costo que otras películas contemporáneas de la llamada tradición de calidad francesa, del cual se oponían los representantes de la vanguardia francesa. 

1. Esto no es una película (Jafar Panahi, 2011)

El título sobrevive a la más aplastante de las limitaciones: la privación de la libertad y la prohibición para hacer cine. En octubre de 2011, el director iraní, Jafar Panahi, fue sentenciado a seis años de prisión y veinte de inhabilitación para hacer cine. La razón pronunciada por el tribunal de Teherán: “Por actuar contra la seguridad nacional y hacer propaganda contra el régimen”. Panahi ya había pasado 88 días en prisión bajo la misma sentencia por filmar una película en contra del islam. Sin embargo, la esposa del director, Tahereh Saeedi, declaró en una entrevista que su marido había comenzado con el rodaje de una historia que no tenía nada que ver con el régimen islámico.

Esto no es una película se realizó en secreto dentro del departamento del señor Panahi, grabada por medio de una cámara digital no profesional, así como del propio celular del director. Retrata al cineasta mientras cumple algunos días en prisión domiciliaria, donde lo vemos intranquilo y frustrado, nos lee parte del guion y explica cómo iba realizar algunas escenas. 

¿Qué es ser un enemigo del estado? Las grabaciones lo demuestran, podría describirse como un documental, un videodiario en el que se denuncia aun con la represión encima del artista. Un ejercicio que podía costarle lo poco que le quedaba de libertad o incluso la vida.

Su amigo director Mojtaba Mirtahmasb se convierte en el codirector, cofotógrafo y parte del elenco junto al propio Panahi. Mirtahmasb fue quien sacó de Irán lo que habían filmado por medio de una memoria USB escondida en un pastel de cumpleaños, lo que posibilitó su llegada al festival de Cannes para su posterior distribución a nivel internacional. Fue bien recibida por los círculos de la crítica especializada.

Panahi ha logrado realizar otras tres películas de forma clandestina, consolidándose así de un nuevo estilo que surge no sólo de eludir la austeridad, también de la insumisión ante un estado restrictivo. Todo impulsado por la sencilla razón de amar su labor como cineasta.

Sin aliento, la película que lo cambió todo

Sin aliento (Jean-Luc Godard, 1960) es una de las películas más representativas, que rompió con los esquemas de realización cinematográfica y dio origen a una serie de directores hoy considerados entre los más grandes en la historia.

En el siguiente video te contamos más de esta película imprescindible:

Las mejores óperas primas (parte 1)

Por: Rafael Ramírez III

El principio es la mitad de todo.” Pitágoras (569 a.C.-475 a.C.)

Para muchos es el paso más difícil, el momento en que como creador debes reunir todos tus conocimientos, todas tus aptitudes, todos tus recursos económicos, juntar a tu crew, elegir un guion que hayas escrito o adaptar alguna historia ajena, tomar una cámara… y comenzar tu primera grabación.

En el caso de algunos directores, su ópera prima está impregnada deliberadamente de sus influencias y gustos artísticos, a tal grado de parecer más bien un homenaje a los artistas que admiran. Otros, por el contrario, logran plasmar desde el inicio un estilo único, se hacen de una voz y un rostro con el que serán identificados y recordados en la posteridad.

Una de las pautas que sigue este listado consiste en que muchas de estas películas también fueron el génesis de corrientes cinematográficas o se consideran pioneras en una técnica o método de producción cinematográfico.

1.El chico (Charles Chaplin. EUA, 1921)

Tras una vasta trayectoria como actor (por lo menos 70 películas desde 1914 hasta 1919), la carrera de Charles Chaplin se había conformado únicamente de cortometrajes, algunos de los cuales él mismo dirigió. Su gran salto se dio cuando en 1921 se atrevió a escribir, producir, dirigir y actuar en su primer largometraje, El Chico. Un paso nada sencillo en aquellos tiempos de cine silente y al tratarse de una película de género cómico.

En la película, un niño es abandonado por su madre en los sucios callejones de la gran ciudad, donde será encontrado por Charlot, un vagabundo incauto, pero de buen corazón, que se dará a la tarea impuesta de cuidarlo y juntos deberán enfrentarse al difícil quehacer cotidiano de sobrevivir.

Con El Chico, Chaplin dejó claro su ferviente interés por los asuntos sociales, tocando temas como la injusticia, la marginación, la pobreza, el abandono, el alcoholismo y la infancia.

Algunos de los rasgos más importantes de este filme se encuentran en la perfecta mezcla de comedia y drama tan característica del director inglés, ese disfraz de película divertida y amena, haciendo uso de sus reconocidos gags, para ocultar un discurso de tajante protesta, un fuerte grito contra el tipo de vida que el mismo Chaplin sufrió en su infancia.

Otro rasgo importante se encuentra en aquella secuencia al estilo de George Méliès, cuando Charlot tiene un sueño donde vislumbra a su vecindario cual coro de ángeles, Chaplin aprovecha los recursos técnicos del cine para crear una transición que nos haga pasar de la realidad al sueño y, dentro de él, tener imágenes como las de un perro que se eleva por los aires, un diablo que aparece y desaparece, o el mismo Charlot volando una distancia de diez metros con sus alas de ángel.

Posteriormente a El Chico, a Chaplin le esperarán poco más de una decena de largometrajes que marcarán su historia dentro del cine y de la memoria de la humanidad. Su Ópera Prima es, en efecto, un filme para reír y llorar, para divertirse, pero también para aprender y enfrentarse a los problemas que acaecen a la sociedad.

2.Huelga (Serguéi Eisenstein. Rusia, 1925)

 

Una huelga conducida por un tumulto de obreros rusos, quienes descontentos por las pésimas condiciones laborales y tras el trágico suicidio de uno de los trabajadores acusado falsamente de robo, se alzan en piedras y palos en contra la fábrica de la que son presos y se urgen a la búsqueda del patrón, del burgués que lo somete.

Eisenstein, de manera magistral, aprovecha que le han encomendado hacer películas de corte propagandístico en pro de los ideales comunistas, para hacer uso de una serie de recursos cinematográficos que serían estudiados hasta la época actual en todas las escuelas de cine alrededor del mundo.

Su famosa teoría del montaje de atracciones queda demostrada perfectamente en su ópera prima, desde aquellas imágenes donde los obreros dejan caer al piso sus herramientas de trabajo como símbolo de su descontento, hasta la magnífica alternancia entre las imágenes de la reprimenda policial hacia los huelguistas con imágenes de ganado siendo sacrificado, en la secuencia final; pasando por las evidentemente alusivas transiciones entre un animales y personas.

Un ritmo majestuoso y poderosísimo marca esta obra maestra del cine silente, cuya importante singularidad, propia del director ruso, se encuentra en el uso de la colectividad como personaje y protagonista del filme. Metafórico o no, el personaje más importante de Huelga no es un actor famoso, no es una actriz conocida, es un grupo de personas que buscan un bien común.

Tan solo un año después, Eisenstein nos regalaría El Acorazado Potemkin, un filme de características similares a Huelga, pero mejorando su propia técnica, marcando un antes y un después en la historia del cine.

3.La Edad de Oro (Luis Buñuel. Francia, 1930)

 

En este punto debemos quizás considerar de manera conjunta a Un Perro Andaluz y La Edad de Oro, ambas óperas primas del director español, la una en cortometraje y la otra en largometraje. De cualquier manera, en ambas Buñuel maneja las mismas intenciones y desglosa lo más trascendental dentro de su cine: su aportación al cine surrealista.

Buñuel revoluciona al cine y extiende uno de sus brazos mediante un giro radical a lo que se conocía previamente dentro del surrealismo en el cine. Ya Germaine Dulac y Man Ray habían puesto los cimientos cinematográficos del dadaísmo y del cine experimental que se puede considerar como surrealista, pero Buñuel le daría autenticidad y lo diferenciaría de lo anterior hecho mediante un manejo propio del estilo.

En La Edad de Oro, el aragonés fortalece las características propias del surrealismo como lo son el profundo y extremo simbolismo de las imágenes, una forma metafórica de tratar los conceptos a niveles filosóficos; personajes, objetos, acciones y hasta locaciones se presentan cual metáforas que se extienden dentro del consciente y el subconsciente del espectador a niveles incontrolables.

Superficialmente, pareciera que La Edad de Oro es una absurda comedia romántica, la historia de dos amantes que dan rienda suelta a su amor nada convencional. Sin embargo abarca temas como la decadencia de la iglesia, los fetichismos y las desinhibiciones sexuales, la crítica a los convencionalismos románticos y pasionales, la crítica a la clase burguesa y aristocrática, etcétera.

Un par de ejemplos, la pareja se encuentra separada geográficamente, cada uno por su parte sufre del anhelo de encontrarse con su ser amado. Un dedo vendado en la mano de ella aunado a una vaca recostada sobre su cama, serán la representación de su carencia afectiva y sexual que la llevan a la masturbación.

Luis Buñuel por medio de su aportación al cine surrealista, ofreció una nueva y excepcional manera de ver y hacer películas, de usar las imágenes presentadas en pantalla, dotándolas de múltiples significados

4.Ciudadano Kane (Orson Welles. EUA, 1941)

 

El director norteamericano ya se encontraba muy bien plantado dentro del panorama teatral y dramatúrgico, y ya había causado revuelo con la emisión de su novela radiofónica La Guerra de los Mundos, basada en la novela de H. G. Welles. Ya bien conocido dentro del medio artístico se le fue otorgada una buena cantidad de dinero y se le dio total libertad creativa para dirigir su primera película.

Ciudadano Kane es considerada por millares de críticos y especialistas del cine como la mejor película de la historia, otros consideran esto una exageración y acusan a esta denominación como una omisión al panorama cinematográfico fuera de Estados Unidos; sin embargo, nadie puede desmentir las notables aportaciones de Welles a la cinematografía.

Bien dicen muchos que Welles “no inventó nada, pero mezcló lo que había y le dio forma al cine”. Partiendo del lenguaje que Griffith marcaría en El Nacimiento de una Nación e Intolerancia, consistente en un inteligente y argumentado uso de los planos y el montaje de varias acciones en paralelo; Welles retoma estos conocimientos y los perfeccionó.

Ciudadano Kane es conocid por sus planos contrapicados (para exaltar la figura de su protagonista), sus movimientos de cámara (apoyados favorablemente mediante el uso de dollys y travellings), su profundidad de campo, los diversos efectos ópticos (como filmar dos escenas distintas en diferentes planos y luego yuxtaponerlas para que aparezcan al mismo tiempo en pantalla haciendo parecer que se llevaron a cabo las acciones en el mismo momento), así como el constante uso de flashbacks o diversos manejos del montaje para representar las elipsis.

Otras aportaciones interesantes son el uso acertado del maquillaje que contribuye a mostrarnos más de 30 años de la vida del protagonista, y el uso de la música y el sonido en razón de crear ambientes y emociones a cada una de las escenas y secuencias del metraje. La ópera prima de Orson Welles es un “must” para cualquier realizador audiovisual y es una joya que debe estar en la filmoteca de todo cinéfilo.

5.La Canción del Camino (Satyajit Ray. India, 1955)

A diferencia de los directores antes mencionados, Satyajit Ray, era un joven hindú desconocido totalmente dentro del medio artístico, quien, con un bajísimo presupuesto reunió a un equipo inexperto y a un reparto conformado por artistas aficionados, filmó su primera película.

Inmiscuido en la situación política y social de su época, Ray, relata la historia de Apu y su humilde familia, su travesía cotidiana por ese camino que llamamos vida.

La Canción del Camino es una película contada de manera lineal, sin arriesgados manejos de cámara ni innovaciones técnicas, pero que es ahí, en su sencillo y recatado estilo, donde guarda su potencial: la poesía de sus imágenes. Ni un ritmo acelerado ni innecesarios usos de cámara deben desconcentrarnos de la belleza que emiten los rostros, las risas, los llantos, la naturaleza, las miradas. Sólo una preciosa fotografía y un soundtrack memorable serán los recursos que el director hindú aprovechará para darle fuerza a una historia cuya fortaleza está en los detalles más mínimos.

La Canción del Camino es la primera de las tres películas que conformarán la Trilogía de Apu, influenciadas por el cine de Jean Renoir y del neorrealismo italiano, pero convergiendo de una manera que lo que aportó al cine fue una mirada más intimista y contemplativa de las imágenes.

Recibiría en 1956 en el Festival de Cannes el premio a Mejor Documento Humano y Akira Kurosawa comentaría sobre ella “No puedo nunca olvidarme del entusiasmo [que sentía] en la cabeza después de haberlo visto. Es el tipo de cine que fluye con la serenidad y nobilidad de un gran río”.