Sex Education: sin prejuicios ni sexualización

Por: Angélica Mejía (@lilithchance)  

Desde su estreno en enero del 2019, la serie británica Sex Education ha dado mucho de qué hablar, pues es, probablemente, el único producto de ficción comercial para público juvenil que habla abiertamente de la sexualidad sin caer en prejuicios ni la sexualización de menores de edad. 

En términos generales, narra la historia de Otis, un joven de 16 años cuya madre es terapeuta sexual y por ello ha reprimido su propia sexualidad; Maeve, una adolescente rebelde con problemas familiares y el excéntrico Eric, quien desde el comienzo deja claro que no tiene miedo de ser quien es.

Otis y Maeve unen fuerzas y conocimientos para dar consultas a diversas personas de la escuela, quienes se enfrentan a problemáticas sexuales, al mismo tiempo que se envuelven en sus propios dramas sentimentales. 

Claramente, lo que Laurie Nunn pretendía al crear Sex Education, era una comedia con aspectos de las cintas y series juveniles exitosas, deconstruyéndolos en un producto sin sexualización, uso irreal de las drogas, ni padres tontos (aunque sí cuestionables). 

La serie de Netflix se desarrolla en una preparatoria, por lo que los estereotipos son casi obligatorios (considerando adolescente público meta), sin embargo, esto conduce a argumentos individuales de calidad: el conflicto del deportista, el de “las plásticas”, el del “bully” y más. Cada personaje con su respectivo pasado y su evolución. 

Sex Education da espacio para abordar temas sensibles pero realistas, tales como el aborto, acoso sexual, sororidad, enfermedades de transmisión sexual, familias disfuncionales, entre otros, con el debido toque de comedia y romance. 

Mientras que en la primera temporada se presenta una consulta de Otis casi en cada episodio (lo que dio la posibilidad de abordar distintas “problemáticas”), en la segunda, estas se ven reducidas y se da mayor espacio a los conflictos amorosos de cada personaje (protagonistas y secundarios). 

Algunos rostros protagonistas son conocidos, como el de Asa Butterfield (Otis) a quien vimos hace 12 años en El niño del pijama de rayas y que desde entonces ha tenido una carrera prolífica, o Gillian Anderson (Dra. Jean, mamá de Otis) reconocida por su papel en The X Files. Pero también incluye elenco que hasta esta producción no había alcanzado gran popularidad, como Emma Mackey (Maeve) o Ncuti Gatwa (Eric). 

En Sex Education no vemos pechos ni genitales expuestos para provocar deseos, pero sí una reflexión de cómo todos los cuerpos son distintos, así como aquello que les produce placer. Incluso la actriz Tanya Reynolds (Lily, una joven extravagante con gusto por las novelas gráficas eróticas) mencionó que a pesar de los actos sexuales que aparecen en el guion, nunca se sintió incómoda o cosificada, pues no considera que sean escenas innecesarias 

Un dato interesante es que aunque el tópico que aborda la serie incumbe también a mujeres, el guion de la segunda temporada no pasaba el test de Brechdel, por lo que tuvieron que incluir la subtrama del acoso sexual en el autobús que sufrió Aimee (Aimee Lou Wood). Esto dio como resultado la secuencia más destacada del programa. 

La sexualidad es un asunto extenso, por lo que Sex Education tiene mucha tela de donde cortar. Las peticiones se han hecho notar, como la de poner a algún personaje transgénero (el no hablar de este tema ha traído críticas negativas). Algunas fuentes afirman que en mayo iniciarán las grabaciones de la tercera temporada, por lo que queda esperar y descubrir qué aspectos abordarán.