Sergio Larrain: el fotógrafo chileno que inspiró a Cortázar

Dos trabajos despuntaban la carrera de Sergio Larrain, quien fue fotógrafo de la agencia Magnum Photos a partir de la invitación del propio Henri Cartier-Bresson: el retrato del capo italiano Giuseppe Genco Russo y la serie Los abandonados, que muestra a un grupo de infantes viviendo debajo de puentes, a las orillas del río Mapocho en Santiago de Chile.

Por muy contrastantes que parezcan, ambos trabajos se distinguen por un arduo proceso de familiarización por el que el fotógrafo tuvo que pasar. En el caso de Russo, cuyas fotografías se tomaron en 1959 por encargo de la agencia y dieron la vuelta al mundo, Larrain tuvo que frecuentar a Giuseppe en el pueblo de Caltanissetta durante dos semanas sin sacar la cámara.  

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Giuseppe Genco Russo

En el caso de Los abandonados, el fotoperiodista revela a una especie de tribu independiente; niños con su propio idioma y costumbres que preferían la diversión de la calle a las instituciones estatales. Dos piezas de la serie, realizada en 1957, fueron compradas por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, lo cual significaba el despunte de su carrera.

Pero el azar y la casualidad también se manifestaron en su carrera, como en la de toda persona dedicada a la fotografía en general. Sin embargo, una de aquellas casualidades detonó dos obras, una en el cine y otra en la literatura. Un día Pablo Larrain notó que en una serie de disparos realizados en la catedral de Notre Dame, París, se encontraba una pareja teniendo relaciones sexuales, justo en el borde del encuadre. 

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El detalle, capturado con su cámara Leica, despertó la curiosidad del escritor argentino Julio Cortázar, quien se desempeñaba como traductor de la Unesco en París y a quien Larrain conoció cuando colaboraba para las revistas Paris Match y Life. Cortázar decidió trasladar tal experiencia a la literatura y resultado fue Las babas del diablo, un cuento que poco después el cineasta Michelangelo Antonioni adaptó a la pantalla grande: Blow-up

El relato escrito es una mezcla de dos puntos desde donde el personaje de Roberto Michel presencia un mismo hecho. Así, Las babas del diablo ofrece una reflexión fantástica en torno a lo que es la fotografía, y también nos traslada a un terreno en el que cuestionamos temas como la otredad y la misma realidad.

Sergio Larrain

El alcance que tuvo su experiencia con aquella fotografía fue poco relevante para Larrain, quien en los años 60 comenzaba a rechazar la fama y el prestigio debido a una visión particular sobre la fotografía, la cual se oponía a la dinámica de los medios y de la propia agencia Magnum. En una conocida carta a su sobrino escribió: “[Nunca] …fuerces la salida a tomar fotos, porque se pierde la poesía, la vida que ello tiene, se enferma. Es como forzar el amor o la amistad, no se puede.” Este fue el motivo por el cual, en 1962, Larrain se despidió de Henri Cartier-Bresson y de Magnum, dejando un legado que hoy es referente en la historia del fotoperiodismo latinoamericano y la fotografía documental.

Leticia Arredondo

Cofundadora y editora de ZOOM F7. Escribo sobre cine y fotografía.