Talento mexicano en el cine internacional

Por: Sebastián López (@sebs_lopez)

México es un país referencial en cuanto a la cinematografía. Del cine contemporáneo hoy figuran a nivel internacional tres cineastas populares: Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, así como actores reconocidos por sus distintivos papeles como Diego Luna y Gael García Bernal.

Sin embargo, tales nombres no son los únicos que actualmente se distinguen en el plano fuera de México. Hay una variedad de talento nacional que le está dando forma a reconocidos proyectos del cine internacional: 

Gastón Pavlovich

¿Cómo un economista con experiencia en funciones públicas puede conquistar a Hollywood mediante su innata pasión de contar historias? “La pasión e inspiración”, esa es la respuesta del productor nacido en Sonora, quien se inició en el cine con El estudiante (2009), la cual escribió durante seis años antes y estuvo inspirada en su abuelo materno. El título también fue su primera producción. 

Pavlovich empezó a viajar por el mundo gracias a Max Rose (2013), película protagonizada por Jerry Lawis, una noche en el Festival de Cannes, los representantes de Scorsese se interesaron en él. 

Gastón, al trabajar con Martin Scorsese y juntos darle vida a Silence, la única película rechazada del director en Hollywood por la temática manejada (religión), sentía la necesidad de tomar retos totalmente arriesgados. Y la oportunidad llegó con El Irlandés, una de las apuestas más ambiciosas de Netflix con la cual terminó por meterse de lleno a la industria del séptimo arte.

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Su experiencia en el Gobierno de México lo ayudó a mantenerse firme en todos los temas hollywoodenses. Trabajar con lobos llenos de vanidad, egolatría y mucho poder, lo inspiraron para seguir los mismos pasos desde otra perspectiva. Actualmente es uno de los productores más importantes de Hollywood con su compañía productora Fábrica de Cine, Gastón está orgulloso por poder filmar en más de siete países, “cometiendo errores”; eso lo define para seguir aprendiendo y dejar una marca en la cinematografía. 

Galo Olivares

Roma (Alfonso Cuarón, 2018) fue en la primera gran producción en que participó el egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC); una locura cinematográfica alimentada de su misma polémica, aquella que envuelve a Galo Olivares en su crédito como colaborador cinematográfico. 

Su enfoque artístico ha ido sorprendiendo a su entorno. Inició como cinefotógrafo en cortometrajes, hasta que en 2016 participó en El vigilante (Diego Ros). Después de un 2019 de producción, este fin de mes regresará con Hansel y Gretel, un thriller fantástico escrito por Rob Hayes y dirigida por Oz Perkins. Se trata de su primera participación en una película en inglés, estrenada en la misma temporada en la que Saria (Bryan Buckley), producción estadounidense que igualmente fotografió y compite por el Oscar a Mejor cortometraje de ficción. 

Galo Olivares recuerda la importancia de un director de fotografía, aquel que encabeza lo relacionado a un producto cinematográfico, básicamente: todo. El cine es un arte audiovisual y su rol es esencial para el proyecto. 

Eiza González

Actriz y cantante mexicana, originaria de Sonora, es hija de Glenda Reyna, una ex modelo bastante destacada en México. Su infancia estuvo marcada de fuertes, su padre Carlos murió en un accidente cuando ella tenía 12 años, edad a la que fue pronosticada con trastorno por déficit de atención. Su misma hiperactividad impactó de manera positiva en su carrera; a los 14 años fue aceptada en el Centro de Educación Artística (CEA) de Televisa y después protagonizó algunas telenovelas, la más destacada Lola, érase una vez.

Por tal título fue que la actriz se convirtió en un fenómeno, Eiza hizo varias giras cantando los temas musicales más representativos de la telenovela. Posteriormente participó en otras telenovelas como Sueña Conmigo y Amores Verdaderos

Conforme han pasado los años, Eiza ha fortalecido su experiencia con oportunidades en el extranjero; Jem y Los Hologramas (Jon M. Chu, 2015) y la serie From Dusk Til Dawn: The Series, son algunos de ellasRecientemente formó parte del elenco de Baby Driver (Edgar Wright, 2017), The Women of Marwen (Robert Zemeckis, 2018) y Alita: Ángel de combate (Robert Rodríguez, 2019).

Eiza cuenta con actuaciones completamente naturales; pese a estar en proyectos hollywoodenses no bien recibidos por parte de la audiencia, seguiremos viendo su crecimiento actoral. Para este año se espera el estreno de dos proyectos en los que participa: Bloodshot (Dave Wilson) y Cut Throat City (RZA), además de Godzilla vs. Kong (Adam Wingard) y I Care a Lot (J Blakeson), los cuales están en postproducción. 

Cecilia Suárez 

Actriz de cine y televisión mexicana, quien recientemente destacó por su participación en La casa de las flores de Netflix, convirtiendo a su personaje Paulina de la Mora como el papel más popular de su carrera actoral. 

Originaria de Tampico, Tamaulipas, se trata de la primera actriz de habla hispana en ser nominada en los Premios Emmy Internacional por su trabajo en Capadocia, serie de HBO. Antes de romperla en productos televisivos y cinematográficos de otros países, estudió teatro en la Universidad del Estado de Illionis en Estados Unidos. Su primera participación en el cine fue con Sexo, pudor y lágrimas (Antonio Serrano Argüelles, 1999). 

A lo largo de su carrera ha participado en producciones internacionales como The Air I Breathe (Jieho Lee, 2008), Los tres entierros de Melquiades Estrada (Tommy Lee Jones, 2005), Spanglish (James L. Brooks, 2004), así como en series de televisión como Medium, su trabajo más destacado en TV. La aportación de Cecilia en obras de teatro como Otelo y Pequeñas certezas la han llevado a ser reconocida como miembro oficial de la Compañía de Teatro en Chicago.

Después de tales participaciones, Suárez -quien ha participado en cinco películas de Manolo Caro- dejó claras sus intenciones de desempeñarse en proyectos lejos de la mirada estadounidense. En una entrevista en 2018 para Quien, declaró: “Me parecía que los roles para mexicanas en Hollywood eran características burdas y poco concretas de lo que en verdad somos las mujeres”.

Celiana Cárdenas 

La primera cinefotógrafa en México, lo cual fue todo un reto, ya que en los años 90 los hombres dominaban dicho puesto. Se hizo cinéfila desde pequeña gracias a su mamá; al crecer, Celiana se adentró en el arte de la fotografía y tomó clases con Pedro Meyer y Graciela Iturbide. Cuando Salvador Aguirre la invitó como script a su tesis, comenzó su camino en el cine. Posteriormente trabajó como asistente de Rodrigo Prieto, Guillermo Granillo, Xavier Pérez Grobet y Emmanuel Lubezki

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Su nombre empezó a sonar en la industria cinematográfica de otros países y con el paso de los años, Celiana ha acumulado diversos reconocimientos y trabajado con diversos cineastas como Alejandro Springall, Sergio Umansky y Carlos Sariñana. Es la primera mexicana en ingresar al IATSE 667, que es el sindicato de cámara en Toronto, asimismo, es la primera mujer en fotografiar una serie en primetime para la Canadian Brodcasting Corporation (CBC), la cadena canadiense más importante. Sin duda un gran ejemplo a seguir para todas las mujeres que desean ser directoras de fotografía. 

Rodrigo Prieto

El director de fotografía mexicano que ha logrado trasladar el lenguaje de Martin Scorsese a la pantalla en tres ocasiones, destaca en el medio internacional por la variedad de directores con quienes ha participado. Egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), pertenece a la línea temporal de grandes mexicanos como Gabriel Beristain, Guillermo Navarro, Emmanuel Lubezki, entre otros. El trabajo más reconocido en el inicio de su trayectoria fue en Amores Perros (Alejandro González Iñárritu, 2000), en donde ocupó colores cálidos. Prieto acompañó a Iñarritu nuevamente con su cámara en 21 gramos (2003), Babel (2006) y Biutiful (2010). 

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También realizó la fotografía en Frida (Julie Taymor, 2005) y formó parte del equipo de Oliver Stone en los documentales Comandante (2003) y Persona non Grata (2002). En 2005 tuvo su primera nominación al Oscar por Secreto en la montaña (Ang Lee). 

Prieto es un orgullo para la cinematografía mexicana, su técnica hace de las texturas y la gama de colores un trabajo sublime. Tiene créditos en 30 largometrajes, entre los que también encuentra su colaboración con cineastas europeos como Pedro Almodóvar. 

En la actual temporada de premios, Rodrigo Prieto compite por del Oscar y el BAFTA a Mejor fotografía por El irlandés.

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Eréndira Ibarra 

Se inició en el cine a principios de los 2000 como asistente de casting. Posteriormente, la egresada de Casa Azul, se trasladó a la actuación en largometrajes con los directores Fernando Sariñana e Issa López.

El asenso en su carrera llegó con su participación en series como Infames y Capadocia, hasta llegar a estadounidense Sense8, en la que interpretó a Daniela Velázquez durante las dos primeras temporadas. Recientemente se anunció que será parte del elenco de Matrix 4, producción dirigida por Lana Wachowski.

Mayes C. Rubeo

Al igual que Rodrigo Prieto, es uno de los talentos nacionales que están en la lista de nominaciones de los próximos Oscar y BAFTA; compite por el premio a Mejor diseño de vestuario por Jojo Rabbit (Taika Waititi). Su primera colaboración con el cineasta neozelandés fue en Thor: Ragnarok (2017)producida por Marvel Studios.

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Respecto a la experiencia de trabajar con Waititi, mencionó: “Tiene una visión súper clara y estaba muy involucrado porque le encantan los disfraces, la ropa y la moda, se prueba todo. Él presta toda su atención y su experiencia artística y su mente ecléctica lo hacen tan caprichoso y divertido”. (Buro247)

En su amplia trayectoria, iniciada en los años 90, Mayes ha diseñado el vestuario de importantes películas estadounidenses, entre ellas Apocalypto (Mel Gibson, 2006) y Avatar (James Cameron, 2009). Cuenta con 20 años de experiencia y es un nombre indispensable en la industria del cine norteamericano.  

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Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

En esta ocasión los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas dieron la sorpresa de contar entre sus nominados a dos mexicanos. Mayes C. Rubeo consiguió su primera nominación al Oscar, en la categoría de Mejor diseño de vestuario con su trabajo en JoJo Rabbit (Taika Waititi). Mientras Rodrigo Prieto obtuvo su tercera nominación a Mejor fotografía, esta vez por El irlandés (Martin Scorsese). 

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Mayes C. Rubeo tuvo la misión de representar los tiempos de la Alemania nazi, por medio de los uniformes de los soldados y de las juventudes hitlerianas, así como la construcción de personaje de Rosie, madre del protagonista e interpretado por Scarlett Johansson. 

Jojo Rabbit

Rubeo cuenta con más de 20 años de experiencia en el diseño de modas. Nacida en la Ciudad de México, estudió en Los Angeles Trade-Tech College. Su trabajo ha sido expuesto en la exposición Hollywood Costume de 2012 y en el Victoria and Albert Museo de Arte y diseño en Londres. Tuvo de maestro a Enricco Sabbatini, especialista en cintas de corte bíblico. Mayes comenzó su carrera en Born on the Fourth of July (Oliver Stone, 1989) y Total Recall (Paul Verhoeven, 1990) como asistente de diseño de vestuario y supervisora de vestuario.

Uno de sus primeros proyectos en el puesto de diseñadora de vestuario fue Hombres Armados (John Sayles, 1997) -una producción mexicoamericana sobre la violencia en México- y películas para la televisión con tramas actuales y vestuario contemporáneo. 

Su llegada a grandes producciones representó un reto mayor. En Apocalypto (Mel Gibson, 2006) fue la encargada de crear un vestuario que debía reflejar la cultura maya. En Avatar (James Cameron, 2009) diseñó los vestuarios para los Na’vi, civilización de Pandora. 

Sus trabajos se han orientado a la fantasía y la épica, en donde los materiales y las texturas  son elementos clave. En 2016 participó en la producción de La Gran Muralla (Zhang Yimoupara la cual tuvo que diseñar más de mil vestuarios de la milenaria cultura china. En cuanto a la fantasía, proyectos como Warcraft (2016) y John Carter (2012), mostraron que un trabajo en el CGI no demerita lo detallado de las armaduras de los personajes.

La gran muralla

Su primera colaboración con Taika Waitti fue en Thor: Ragnarok (2017) en la cual la psicodelia se complementa con diseños únicos; un ejemplo, el traje Hela, interpretada por Cate Blanchett. 

Rodrigo Prieto confirma que es uno de los fotógrafos más importantes que ha dado la industria del cine mexicano. El más reciente ejemplo es su colaboración con Martín Scorsese en El irlandés, en la cual conforma el paso del tiempo en la vida Frank Sheeran (Robert De Niro). 

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Prieto estudió en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). Sus primeros trabajos en cintas mexicana fueron: El jugador (Joaquín Bissner, 1991) y Un embrujo (Carlos Carrera, 1998) de Carlos Carrera. No obstante, fue su participación en Amores perros (2000) la que lo catapultó a producciones internacionales. 

Amores perros

Su trabajo con Alejandro González Iñarritu ha sido constante desde aquel momento, después en 2003 con 21 gramos, en 2006 con Babel y en2010 con Biutiful. Sin duda una de las duplas más destacadas que caracterizó el estilo de las películas mexicanas a principios del milenio. 

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Martin Scorsese es otro de los directores con los que más ha colaborado. Su primer acercamiento se dio con El lobo de Wall Street (2013), en la que capturó lo frenético de la historia. En el mismo tenor continuó con el piloto de la serie Vinyl (2016), posteriormente se enfocó en mostrar los paisajes salvajes de Silence (2016) y finalmente la nostalgia en El irlandés. Su próximo proyecto, Killers of the Flower Moon (Martin Scorsese), está en preproducción. Cada título es un ejemplo de lo versátil de su trabajo.

El irlandés

Sus anteriores nominaciones ocurrieron en 2006 con Brokeback Mountain (Ang Lee) y en 2017 con Silence. Mientras que en nuestro país ha conseguido cinco veces el premio Ariel a Mejor fotografía por su trabajo en Sobrenatural (1996), Un embrujo (1998), Amores perros (2000) y Biutiful (2010).

Rodrigo Prieto también ha incursionado en el papel de director con el cortometraje Likeness (2013), una vorágine de súpermodelos en la que su protagonista, Elle Fanning, cae por el culto a la belleza. También tiene el proyecto Bastard, su primer largometraje, el cual se encuentra en preproducción y sólo se sabe es un thriller.

A lo largo de su carrera, el mexicano ha conseguido no encasillarse en un sólo estilo; su mayor objetivo es crear imágenes dinámicas que atrapen al espectador al ponerlo de frente a la acción. 

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En esta ocasión analizamos el trabajo de “El negro” cineasta mexicano ganador en dos ocasiones del premio de la academia.

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En esta ocasión les traemos un videoensayo que desglosa las características de la cinematografía del mexicano.

Pasajeros: El camino bifurcado

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Por: Rodrigo Garay Ysita

Por culpa del producto hollywoodense más bipolar de este año (y no por el responsable de escribir estas líneas), el lector se encuentra ante el camino bifurcado. Un sendero a su izquierda y otro a su derecha, o uno por delante y otro por detrás, o uno en el párrafo de arriba y otro en el párrafo de abajo —las cuestiones de espacio establecidas por un texto en internet son más bien caprichosas y ya sabrá usted acomodarse ante las dos opciones que estoy por presentarle. Como el héroe, armado de valor y sabiduría, escoja el camino que prefiera tomar, o, para dejar el juego más claro, la película que preferiría ver:

sz2vph41. Una travesía intergaláctica, luminosa y energética que, a pasos discretos, se acerca al terror psicológico. Estelarizada por las dos caras bonitas del momento, Chris Pratt y Jennifer Lawrence, aprovecha la apariencia inocente y optimista de ambos para enganchar a su público devorador de palomitas, pero no desperdicia los defectos implícitos en esas personalidades tan engolosinadoras: Pratt, como el niño en cuerpo de adulto que representa en todos sus papeles, es peligrosamente irresponsable e inseguro, y cuando no soporta más la soledad en la opulenta nave espacial Avalon —pues su cápsula de hibernación, por un error técnico fatal, lo despertó 90 años antes de llegar a su planeta de destino y ahora es el único tripulante despierto, sin manera de volver al congelamiento y sabiendo perfectamente que pasará el resto de sus días en el espacio—, cede ante los impulsos más románticos y egoístas de su corazón desesperado y comete la atrocidad de sabotear otra cápsula (que funcionaba de maravilla) para despertar a una tripulante voluptuosa y forzarla, prácticamente, a compartir su vida condenada al encierro; Lawrence, a su vez, no sólo presume su joven cuerpo en trajes de baño diminutos, sino que se enamora del hombre que selló su destino (y que no tuvo la decencia de confesárselo) como se enamoran las mujeres más fuertes y solitarias, es decir, con una bola de fuego en las entrañas lista para explotar sobre el amante traicionero con histérica e incontrolable violencia. Su agresividad potencial es la espada de Damocles que pende sobre el protagonista, ahora desolado por la perdición de su alma, que cambió por una vida con la chica de sus sueños.

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El vacío del espacio sideral es el ambiente óptimo, como lo ha sido en las mejores cintas de ciencia ficción, para orillar a una persona al borde de sus angustias latentes y enfrentarla contra el horror de la existencia. El confinamiento extraterrestre está engalanado, además, no con el humor hueco de The Martian (Ridley Scott, 2015), sino con el dinamismo visual y la simpatía de Moon (Duncan Jones, 2009) que, no obstante la ligereza de sus personajes, llevó el delirio de la clonación, el engaño y el distanciamiento hasta el final. Lo que inicia como un misterio aventurero, puede terminar como una oscura tragedia que castiga los vicios del protagonista o como una oscura comedia que lo ayuda a corregir sus errores después de hacerlo pasar un infierno (en cualquier caso, se cumpliría satisfactoriamente un arco dramático).

2.

Una carrera contra el reloj para salvar a 5 mil cristianos de UNA EXPLOSIÓN INMINENTE. La nave espacial Avalon está en peligro y la raza humana depende de la bravura de Chris Pratt, siempre fuerte y carismático, dispuesto a sacrificarse gracias a su heroísmo innegable y a la terrible culpa que siente por haber despertado a Jennifer Lawrence, siempre soberbia y melodramática, dispuesta a olvidarse de que el hombre al que ama la asesinó virtualmente. Los terrores pasados no importan porque existe el amor invencible, que dota de fuerza sobrehumana a los pulmones de la heroína para no morir ahogada en una piscina en 0-G, a los músculos (y la piel) del salvador para no morir carbonizado por un torrente de llamas y a las sonrisas de los espectadores cínicos para no morir de risa cada vez que Laurence Fishburne sale a cuadro.

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La tensión en esta historia de acción trepidante está marcada y remarcada por el score ensordecedor de Thomas Newman, que indica claramente cuando una escena debe sentirse cómica (como en sus composiciones juguetonas en las dos películas de Finding Nemo), emotiva (como en Wall-E o Scent of a Woman) o intensa (como en sus trabajos para las últimas entregas de James Bond). La ilustración, efectiva, corre a cargo del cinefotógrafo mexicano Rodrigo Prieto, que, a pesar de ser ligeramente rebasado por el espectáculo de efectos visuales, sigue demostrando el talento que ya está inmortalizado en The Wolf of Wall Street y en sus colaboraciones con Alejandro González Iñárritu.

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Aquél que haya favorecido alguna de las dos visiones podría decepcionarse al encontrar que Pasajeros (Passengers, 2016) intenta ser ambas películas, pero no completa ninguna; plantea, de forma sorpresiva para su industria, la primera opción y la remata cobardemente con la segunda. Como respondiendo a una demanda de un productor nervioso que teme por la seguridad de sus cheques gigantes, el director Morten Tyldum abandona el conflicto moral/criminal de la pareja en la última media hora y lo reemplaza con la resolución bombástica que le asegure más clientes y ganancias en taquilla.

Según los productores, el público no va al cine para angustiarse con dilemas éticos imaginarios. Según el público, no sé. El lector sabe si tienen razón.

Trailer:

Ficha técnica

Dirección: Morten Tyldum.

Guion: Jon Spaihts.

Producción: Stephen Hamel, Michael Maher, Ori Marmur, Neal H. Moritz.

Reparto: Chris Pratt, Jennifer Lawrence, Michael Sheen, Laurence Fishburne, Andy Garcia, Vince Foster.

Dirección de fotografía: Rodrigo Prieto.

Edición: Maryann Brandon.

Música: Thomas Newman.

País: Estados Unidos.

Año: 2016.

Una mirada a los cinefotógrafos mexicanos

La fotografía llega a México desde mediados del siglo XIX y se va consolidando mediante el dominio de elementos técnicos, con el cual se pretende sacar el mayor provecho de las imágenes y expresar ideas. Después, con la introducción de la cinematografía, tales conocimientos fotográficos sirvieron para afirmar la labor de un realizador especial en colaboración con el Director. No obstante, los primeros mexicanos se afianzaron realmente como camarógrafos y fotógrafos en el cine mudo, desarrollándose en las fotos fijas (stills).

Hasta los años 30, aunque primero extranjeros inspiraron la labor, fotógrafos mexicanos empezaron a sonar, dejando un ejemplo de su trayectoria hasta llegar a la época de oro del cine mexicano. Esta nueva óptica determinó que la profesión resolvía el desarrollo de las imágenes, de la visión del director  y de las películas como tal.

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El compadre Mendoza

Entre ellos Victor Herrera, encargado tanto de la foto fija como de cine foto, empleándose hábilmente con el manejo de media luz en cintas como En un Burro tres Baturros (1939) y El Baisano Jalil (1942). De igual forma, Agustín Jiménez reunió en un principio las facetas de cinefotógrafo y stillman; hizo foto fija con Sergei Eisenstein en ¡Que viva México! (1932) y después se fue especializando en retratar ambientes opacos y sombríos.

También tuvo a su cargo las fotos fijas de El compadre Mendoza (1933), Dos monjes (1934), El escándalo (1943) y El fantasma del convento (1934), y cinefoto en Abismo de Pasión (1953), La sombra del caudillo (1960)  hasta llegar con Carlos Taboada en Hasta el viento tiene miedo (1968).  Otro grande, Alex Philips (de ascendencia canadiense) que participó en más de 50 largometrajes y cuenta con más de 40 años de carrera en los que destaca su arduo trabajo en cintas desde ¡Ay Jalisco no te rajes! (1941) hasta el Castillo de la Pureza (1973). A esto se suman varias colaboraciones en los Estados Unidos.

De igual forma, los hermanos Agustín y Raúl Martínez Solares comenzaron tomando stills, pero pronto ascendieron a la categoría de cinefotógrafos. Los fotógrafos mexicanos en esta etapa muchas veces no contaban con el crédito, que sólo se depositaba en director, escritor y actores, debido a que no era usual mencionar el oficio. Esto cambió notablemente cuando Gabriel Figueroa y otros exponentes comenzaron a crecer como figuras individuales de la profesión, y muchos cinefotógrafos y fotógrafos, empezaron  a diferenciar su trabajo popularizando la labor.

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Enamorada

Gabriel Figueroa, quien primeramente trabajó con los cineastas Emilio “el indio” Fernández, Roberto Gavaldón y posteriormente con Luis Buñuel en la década de los 50, generando clásicos de culto como Los Olvidados (1953), Maclovia (1948) y Macario (1960), por mencionar algunos, posicionándose como el mexicano más reconocido a nivel mundial. Su fotografía destaca por la singular visión para retratar con genialidad el ambiente en blanco y negro,  el diestro manejo de luz y sombras, ya fuera en primeros planos o en planos generales. Con esto, sus imágenes se distinguieron por un estilo delicado y único en el mundo, con lo que ganó la admiración de colegas y directores extranjeros. Figueroa inundó sus vitrinas de premios en las décadas posteriores: 16 premios Ariel  en  mejor fotografía,  lo que lo llevó en parte, a colaborar en Hollywood con el mismo John Ford en El Fugitivo (1947).

Terminada esta etapa del cine mexicano, ya en 1976, Luis Echeverría Álvarez impulsó ciertas leyes para estimular la industria cinematográfica, lo que ayudó para que directores como Arturo Ripstein, Felipe Cazals y Jorge Fons continuaran haciendo películas, y por otra parte funcionó para el cine de ficheras. Así, Alex Philips, Gabriel Figueroa y José Ortiz Ramos, siguieron trabajando con directores de esta etapa distinguiéndose por su calidad y más que todo su continuidad.  En la transición del blanco y negro al color, otros directores de fotografía como Ángel Abad laboraron en México y después emigraron al extranjero, aunque ninguno con tanta trascendencia.

Rodrigo Prieto egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) en 1985, colaboró inicialmente con Daniel Gruener como director de fotografía en Sobrenatural (1996), cinta por la que ganó un premio a mejor cinematografía en el Festival de Cine de Colombia. Después se desempeñó en algunos cortometrajes y largometrajes, hasta que en el 2000 realizó la fotografía de Amores Perros, de Alejandro G. Iñarritu.

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Babel

Prieto se distingue como cinefotógrafo en el ámbito internacional y ha trabajado con reconocidos directores como Martín Scorsese, Spike Lee y Ang Lee. Su estilo visual se basa en retratar con telefotos e ISO alto para darle ruido y textura a la película; también suele manejar fuertes contrastes y  colores desaturados.  Prieto se consideró por largo tiempo el principal colaborador en fotografía de Alejandro G. Iñarritu, y uno de los principales exponentes de la cinematografía mexicana, hasta que llegó el chivo y su gran angular.

No hace falta mencionar que hoy Emmanuel “el Chivo” Lubezki, es el cinefotógrafo mexicano más exitoso de la historia. Tres Premio Óscar de forma consecutiva con The Revenant (2015), Birdman (2014) y Gravity (2013) hablan por sí mismos. Nunca antes  fotógrafo alguno, incluso fuera de México, había logrado tal dominio.

“No creo que el trabajo del fotógrafo sea nadamás dominar la técnica:

decidir qué diafragma usar o dónde van a estar las luces;

el papel del fotógrafo debe ser colaborar con el director para contar una historia.” Emmanuel Lubezki.

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El renacido

Estudió en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), pero decidió dejarlo para comenzar  a desarrollarse por su propia cuenta. Lubezki llevó la claridad y la limpieza visual al cine digital, con serias influencias de Tarkovksy. Un maestro de la luz tanto producida como natural; revolucionó las imágenes, y aunque ya no trabaja en el cine mexicano, introdujo una nueva forma de ver la gran pantalla con sus lentes de gran perspectiva.

Luis Zenil Castro 

Productor audiovisual y dibujante.