Películas de Luis Buñuel disponibles en línea

  Por: Leslie Valle (@sirenamacarena)

“…la ciencia no me interesa. Me parece presuntuosa, analítica y superficial. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas todas que me son preciosas” Luis Buñuel

Un español nacionalizado mexicano decía que “la imaginación es libre [pero] el hombre no” y aun con ello se convirtió en uno de los referentes obligados dentro del surrealismo cinematográfico, el cual busca sobrepasar lo real impulsando lo irracional y onírico, expresando sin tapujos los deseos del inconsciente, sin preocupaciones estéticas ni morales. Curioso, ¿no?

Además, todos sus trabajos (filmados principalmente en Francia, México y España) tienen un sello muy difícil de imitar que se mantuvo siempre leal a sus anhelos de juventud: locura, sueño, irrealidad; pero también crudeza, existencia y veracidad. Amigo de Salvador Dalí, rodeado de grandes círculos intelectuales y aclamado aún después de su muerte, el exiliado Luis Buñuel es un ícono en la historia del cine internacional que, en sus propias palabras, “quería cualquier cosa, menos agradar”.

Sumérgete un poco más en su obra con esta lista de películas que están disponibles en línea de forma gratuita.

Un perro andaluz (Un chien andalou, 1929)

Coescrito de la mano de Dalí este cortometraje es el ejemplo más puro del surrealismo. Se trata del primer trabajo de Buñuel y se hizo basado en una mezcla de sueños e ideas retorcidas de ambos artistas; la regla era que ninguna de las cosas retratadas en él debía apegarse a algo que la sociedad estableciera como normal o convencional.

Así que no te sorprenda ver insectos pululando de miembros humanos, objetos cotidianos utilizados como poderosas armas o partes del cuerpo cercenadas de la manera más natural e indolora del mundo.

La edad de oro (La edad de oro, 1930)  

Una pasional historia de amor que rebasa las fronteras se desarrolla entre revolución y constantes rebeliones. El surrealismo no salta solamente por la historia y sus evidentes cuestionamientos a las normas sociales de la época, sino por el sinfín de metáforas, íconos, símbolos y elementos estéticos que se utilizan para que la narrativa fluya.

Imágenes absurdas, hilarantes y hasta incoherentes inundan esta historia que corrompe todo lo que te imaginas desde el ángulo en que lo mires.

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Los olvidados (1950)

Nombrada “Memoria del mundo” por la UNESCO, en esta cinta Buñuel exhibe una realidad que excede a la fantasía, en la que todos los conflictos y dolores de México sirven como reflejo de la universalidad de un mundo olvidado. Con toques más neorrealistas la película cala y pega donde más duele: no es más que una secuencia de imágenes en blanco y negro que aún hoy, a casi 70 años de su estreno, siguen siendo completamente tangibles y cotidianas.

Aun con el realismo, el director no deja de lado su toque surreal y en el montaje encontramos algunas escenas que explotan ese estilo.

Él (1953)

Basada en la novela homónima de Mercedes Pinto, narra la historia de un hombre religioso, virgen y un tanto trastornado que conoce a la que cree el amor de su vida en una misa de Jueves Santo. Siguiendo esa premisa y conociendo la maestría del español para mofarse y satirizar tabúes y cánones, ya podremos tener una idea de que no se trata de un melodrama convencional.

Tal es la maestría de la cinta, que ocupa el número siete en la lista de las 100 mejores películas del cine mexicano e, incluso, el mismísimo Alfred Hitchcock le rindió homenaje en Vértigo, uno de sus trabajos más sonados.

El ángel exterminador (1962)

Una cena burguesa transcurre con toda normalidad –claro, si se considera común y corriente el actuar singular de los presentes y las situaciones secundarias que acontecen en la lujosa mansión– hasta que los comensales se dan cuenta que están atrapados en la habitación, aunque no existe una razón exacta o tangible que les impida salir de ahí. Con el transcurrir del tiempo el hambre, la desesperación y el miedo comienzan a desatar los demonios que cada uno de los invitados guarda en su interior.

Considerada por muchos como una cinta enigmática, hipnótica y oscura; recuerda un poco a aquella historia de Allan Poe en la que la muerte acecha justo en el lugar en que parece celebrarse la vida.

Robinson Crusoe (1954)

Uno de los proyectos menos personales del director, el que se podría decir se hizo “por encargo”; pero que encara algunos de los tópicos más crudos y fuertes dentro de su filmografía –dejando de lado Los olvidados claro está–: la soledad, el abandono y el infierno que puede llegar a ser una persona para sí misma.

A pesar de todas las limitantes que la historia de Daniel Defoe puede representar (largas escenas lentas con un solo personaje, monólogos interminables, pensamientos en voz alta…), Luis Buñuel supo dotarla de un toque distinto para evitar el letargo evidente que podría llegar causar y, casi sin querer, añadirle pinceladas surrealistas que terminan de imprimirle su huella.

Ahora es tu turno de ser irreverente y atrevido, sal de tu zona de confort y dale oportunidad al onirismo y a la locura de Luis Buñuel.

 

 

Cinco grandes joyas en el catálogo de FIlmin Latino

Te compartimos los detalles de una colección de extraordinarias películas dentro del catálogo de la plataforma Filmin Latino.

Las mejores óperas primas (parte 1)

Por: Rafael Ramírez III

El principio es la mitad de todo.” Pitágoras (569 a.C.-475 a.C.)

Para muchos es el paso más difícil, el momento en que como creador debes reunir todos tus conocimientos, todas tus aptitudes, todos tus recursos económicos, juntar a tu crew, elegir un guion que hayas escrito o adaptar alguna historia ajena, tomar una cámara… y comenzar tu primera grabación.

En el caso de algunos directores, su ópera prima está impregnada deliberadamente de sus influencias y gustos artísticos, a tal grado de parecer más bien un homenaje a los artistas que admiran. Otros, por el contrario, logran plasmar desde el inicio un estilo único, se hacen de una voz y un rostro con el que serán identificados y recordados en la posteridad.

Una de las pautas que sigue este listado consiste en que muchas de estas películas también fueron el génesis de corrientes cinematográficas o se consideran pioneras en una técnica o método de producción cinematográfico.

1.El chico (Charles Chaplin. EUA, 1921)

Tras una vasta trayectoria como actor (por lo menos 70 películas desde 1914 hasta 1919), la carrera de Charles Chaplin se había conformado únicamente de cortometrajes, algunos de los cuales él mismo dirigió. Su gran salto se dio cuando en 1921 se atrevió a escribir, producir, dirigir y actuar en su primer largometraje, El Chico. Un paso nada sencillo en aquellos tiempos de cine silente y al tratarse de una película de género cómico.

En la película, un niño es abandonado por su madre en los sucios callejones de la gran ciudad, donde será encontrado por Charlot, un vagabundo incauto, pero de buen corazón, que se dará a la tarea impuesta de cuidarlo y juntos deberán enfrentarse al difícil quehacer cotidiano de sobrevivir.

Con El Chico, Chaplin dejó claro su ferviente interés por los asuntos sociales, tocando temas como la injusticia, la marginación, la pobreza, el abandono, el alcoholismo y la infancia.

Algunos de los rasgos más importantes de este filme se encuentran en la perfecta mezcla de comedia y drama tan característica del director inglés, ese disfraz de película divertida y amena, haciendo uso de sus reconocidos gags, para ocultar un discurso de tajante protesta, un fuerte grito contra el tipo de vida que el mismo Chaplin sufrió en su infancia.

Otro rasgo importante se encuentra en aquella secuencia al estilo de George Méliès, cuando Charlot tiene un sueño donde vislumbra a su vecindario cual coro de ángeles, Chaplin aprovecha los recursos técnicos del cine para crear una transición que nos haga pasar de la realidad al sueño y, dentro de él, tener imágenes como las de un perro que se eleva por los aires, un diablo que aparece y desaparece, o el mismo Charlot volando una distancia de diez metros con sus alas de ángel.

Posteriormente a El Chico, a Chaplin le esperarán poco más de una decena de largometrajes que marcarán su historia dentro del cine y de la memoria de la humanidad. Su Ópera Prima es, en efecto, un filme para reír y llorar, para divertirse, pero también para aprender y enfrentarse a los problemas que acaecen a la sociedad.

2.Huelga (Serguéi Eisenstein. Rusia, 1925)

 

Una huelga conducida por un tumulto de obreros rusos, quienes descontentos por las pésimas condiciones laborales y tras el trágico suicidio de uno de los trabajadores acusado falsamente de robo, se alzan en piedras y palos en contra la fábrica de la que son presos y se urgen a la búsqueda del patrón, del burgués que lo somete.

Eisenstein, de manera magistral, aprovecha que le han encomendado hacer películas de corte propagandístico en pro de los ideales comunistas, para hacer uso de una serie de recursos cinematográficos que serían estudiados hasta la época actual en todas las escuelas de cine alrededor del mundo.

Su famosa teoría del montaje de atracciones queda demostrada perfectamente en su ópera prima, desde aquellas imágenes donde los obreros dejan caer al piso sus herramientas de trabajo como símbolo de su descontento, hasta la magnífica alternancia entre las imágenes de la reprimenda policial hacia los huelguistas con imágenes de ganado siendo sacrificado, en la secuencia final; pasando por las evidentemente alusivas transiciones entre un animales y personas.

Un ritmo majestuoso y poderosísimo marca esta obra maestra del cine silente, cuya importante singularidad, propia del director ruso, se encuentra en el uso de la colectividad como personaje y protagonista del filme. Metafórico o no, el personaje más importante de Huelga no es un actor famoso, no es una actriz conocida, es un grupo de personas que buscan un bien común.

Tan solo un año después, Eisenstein nos regalaría El Acorazado Potemkin, un filme de características similares a Huelga, pero mejorando su propia técnica, marcando un antes y un después en la historia del cine.

3.La Edad de Oro (Luis Buñuel. Francia, 1930)

 

En este punto debemos quizás considerar de manera conjunta a Un Perro Andaluz y La Edad de Oro, ambas óperas primas del director español, la una en cortometraje y la otra en largometraje. De cualquier manera, en ambas Buñuel maneja las mismas intenciones y desglosa lo más trascendental dentro de su cine: su aportación al cine surrealista.

Buñuel revoluciona al cine y extiende uno de sus brazos mediante un giro radical a lo que se conocía previamente dentro del surrealismo en el cine. Ya Germaine Dulac y Man Ray habían puesto los cimientos cinematográficos del dadaísmo y del cine experimental que se puede considerar como surrealista, pero Buñuel le daría autenticidad y lo diferenciaría de lo anterior hecho mediante un manejo propio del estilo.

En La Edad de Oro, el aragonés fortalece las características propias del surrealismo como lo son el profundo y extremo simbolismo de las imágenes, una forma metafórica de tratar los conceptos a niveles filosóficos; personajes, objetos, acciones y hasta locaciones se presentan cual metáforas que se extienden dentro del consciente y el subconsciente del espectador a niveles incontrolables.

Superficialmente, pareciera que La Edad de Oro es una absurda comedia romántica, la historia de dos amantes que dan rienda suelta a su amor nada convencional. Sin embargo abarca temas como la decadencia de la iglesia, los fetichismos y las desinhibiciones sexuales, la crítica a los convencionalismos románticos y pasionales, la crítica a la clase burguesa y aristocrática, etcétera.

Un par de ejemplos, la pareja se encuentra separada geográficamente, cada uno por su parte sufre del anhelo de encontrarse con su ser amado. Un dedo vendado en la mano de ella aunado a una vaca recostada sobre su cama, serán la representación de su carencia afectiva y sexual que la llevan a la masturbación.

Luis Buñuel por medio de su aportación al cine surrealista, ofreció una nueva y excepcional manera de ver y hacer películas, de usar las imágenes presentadas en pantalla, dotándolas de múltiples significados

4.Ciudadano Kane (Orson Welles. EUA, 1941)

 

El director norteamericano ya se encontraba muy bien plantado dentro del panorama teatral y dramatúrgico, y ya había causado revuelo con la emisión de su novela radiofónica La Guerra de los Mundos, basada en la novela de H. G. Welles. Ya bien conocido dentro del medio artístico se le fue otorgada una buena cantidad de dinero y se le dio total libertad creativa para dirigir su primera película.

Ciudadano Kane es considerada por millares de críticos y especialistas del cine como la mejor película de la historia, otros consideran esto una exageración y acusan a esta denominación como una omisión al panorama cinematográfico fuera de Estados Unidos; sin embargo, nadie puede desmentir las notables aportaciones de Welles a la cinematografía.

Bien dicen muchos que Welles “no inventó nada, pero mezcló lo que había y le dio forma al cine”. Partiendo del lenguaje que Griffith marcaría en El Nacimiento de una Nación e Intolerancia, consistente en un inteligente y argumentado uso de los planos y el montaje de varias acciones en paralelo; Welles retoma estos conocimientos y los perfeccionó.

Ciudadano Kane es conocid por sus planos contrapicados (para exaltar la figura de su protagonista), sus movimientos de cámara (apoyados favorablemente mediante el uso de dollys y travellings), su profundidad de campo, los diversos efectos ópticos (como filmar dos escenas distintas en diferentes planos y luego yuxtaponerlas para que aparezcan al mismo tiempo en pantalla haciendo parecer que se llevaron a cabo las acciones en el mismo momento), así como el constante uso de flashbacks o diversos manejos del montaje para representar las elipsis.

Otras aportaciones interesantes son el uso acertado del maquillaje que contribuye a mostrarnos más de 30 años de la vida del protagonista, y el uso de la música y el sonido en razón de crear ambientes y emociones a cada una de las escenas y secuencias del metraje. La ópera prima de Orson Welles es un “must” para cualquier realizador audiovisual y es una joya que debe estar en la filmoteca de todo cinéfilo.

5.La Canción del Camino (Satyajit Ray. India, 1955)

A diferencia de los directores antes mencionados, Satyajit Ray, era un joven hindú desconocido totalmente dentro del medio artístico, quien, con un bajísimo presupuesto reunió a un equipo inexperto y a un reparto conformado por artistas aficionados, filmó su primera película.

Inmiscuido en la situación política y social de su época, Ray, relata la historia de Apu y su humilde familia, su travesía cotidiana por ese camino que llamamos vida.

La Canción del Camino es una película contada de manera lineal, sin arriesgados manejos de cámara ni innovaciones técnicas, pero que es ahí, en su sencillo y recatado estilo, donde guarda su potencial: la poesía de sus imágenes. Ni un ritmo acelerado ni innecesarios usos de cámara deben desconcentrarnos de la belleza que emiten los rostros, las risas, los llantos, la naturaleza, las miradas. Sólo una preciosa fotografía y un soundtrack memorable serán los recursos que el director hindú aprovechará para darle fuerza a una historia cuya fortaleza está en los detalles más mínimos.

La Canción del Camino es la primera de las tres películas que conformarán la Trilogía de Apu, influenciadas por el cine de Jean Renoir y del neorrealismo italiano, pero convergiendo de una manera que lo que aportó al cine fue una mirada más intimista y contemplativa de las imágenes.

Recibiría en 1956 en el Festival de Cannes el premio a Mejor Documento Humano y Akira Kurosawa comentaría sobre ella “No puedo nunca olvidarme del entusiasmo [que sentía] en la cabeza después de haberlo visto. Es el tipo de cine que fluye con la serenidad y nobilidad de un gran río”.

 

Películas prohibidas por la religión

Cinco películas que por su temática fueron censuradas. ¿Cuáles agregarían a la lista?

Las viejas estrellas de la noche capitalina

Vuelve ahí/ Cabaretera / Vuelve a ser lo que antes eras / En aquel pobre rincón.

-La Sonora Santanera

María José Cuevas tardó nueve años en la realización de  este documental que retoma los títulos del célebre filme de Luis Buñuel, Belle de Jour (1967) y de la sexicomedia Bellas de noche (Miguel M. Delgado, 1975) con la intención de dar a conocer la vida de algunas de las vedettes más espectaculares que se adueñaron de la vida nocturna de la Ciudad de México.

Pero más que un documental, Cuevas nos presenta un diario personal con figuras como Lyn May, Wanda Seux, Princesa Yamal, Rossy Mendoza y Olga Breeskin, vedettes que dominaron los escenarios durante las décadas de los sesenta y setenta, años tan lejanos.

Bellas de noche sigue a las cinco mujeres, de edades ya avanzadas pero que tienen una rutina de ejercicios y tratamientos cosméticos para detener el paso del tiempo, además de una serie de recuerdos de los años que las hicieron brillar. Además de confesiones interesantes, secretos muy íntimos y anécdotas que no quisieran recordar.

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Tiene grandes aciertos en el aspecto de dirección, como la confianza que depositaron las mujeres en la directora, quien logra llegar a esa parte de confidencia que espectador siempre espera ver reflejada; María José logra entiende las situaciones en las que viven, siendo de bonanza o en las que no están tan favorecidas. La fotografía es genérica, por decirlo de algún modo, lo cual no molesta, ya que se compensa en otros aspectos como las anécdotas y los testimonios que se recogen.

La película ha sido galardonada en los festivales donde se ha presentado, debido a los tópicos que aborda: la soledad, el abandono y la búsqueda de una respuesta a todas las dudas que se tienen a lo largo de la vida (quizá de una manera muy superficial o limitada por parte de las estrellas del pasado), y los episodios más trágicos, como la estancia en la cárcel de Princesa Yamal, hasta la conversión al cristianismo por parte de Olga Breeskin.

A final de cuentas es una visión que nunca se quiso ver del mundo del espectáculo, ese que quedó sepultado tras los sismos del 85 y que dejó secuelas permanentes en estas cinco ex vedettes que buscan un revival, esa segunda oportunidad que todos los seres humanos queremos. Pero que en este giro tan injusto es difícil conseguirlo. Y llega a ese punto climático con Wanda Seux, quien hace un grito desesperado que va de la mano con el cáncer que la aqueja ante la gente del medio que puede contratarla.

Emotiva y reflexiva; una especie de desintoxicación al cine comercial que abunda tanto en las carteleras de todo el año. Al ritmo de la música tropical de la Sonora Santanera se escucha ese verso de Carlos Colorado que reza, al calor de las cubas pintaditas: Fue en un cabaret donde te encontré bailando…

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habala mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

 

 

Buñuel, el cineasta de la metáfora y la crítica social

 Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

Tratar de encasillar no sólo la obra, sino al propio Luis Buñuel en un género cinematográfico, en un país o en una época específica sería un gran error. Así, las cintas de aquel que decidió volverse mexicano porque su Madre Patria lo perseguía, continúan adelantándose a nuestro tiempo.

Ironía es que de más de 30 películas que realizó como director, sea más recordado por Los Olvidados (1950), un crudo retrato de la sociedad mexicana enmarcado en un cuadro de marginación, violencia, desesperación, dolor, tragedia y situado en la galería que acoge al neorrealismo de corriente italiana, aunque no deja de lado el surrealismo, sino bien en la obra como tal, sí en la irracionalidad que el lado más oscuro del hombre puede alcanzar.

Sin embargo, no podríamos hablar de un mejor o peor filme de Luis Buñuel. Desde sus dalinianos comienzos filmando hormigas y ojos a punto de ser cortados en El Perro Andaluz (1929) hasta su libre y muy personal adaptación de la novela La Femme et le Pantin de Pierre Louys con Ese Oscuro Objeto Del Deseo, el estilo del director cambió, sí, pero nunca degradó la calidad ni de sus tramas ni de su técnica cinematográfica.

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Pero, a pesar de su constante ir y venir entre géneros, la metáfora y los profundos simbolismos siempre acompañaron a Buñuel a lo largo de su carrera. Expuesto desde temprana edad a Viaje a la Luna (1902) del francés Georges Méliès, era un soñador pero también un luchador social que se ganó a pulso la persecución de la dictadura de Francisco Franco.

Su constante historia de censura por parte de las autoridades comenzaría con La Edad de Oro (1930), una proyecto que fue originalmente concebido con la participación de Salvador Dalí, pero que terminó realizándose sólo con Buñuel debido al repentino amor que surgió entre el pintor y Gala Eluard, lo que les llevó a irse de vacaciones a Torremolinos. La película toca varias fibras sensibles del ser humano conservador: el amor, la iglesia, las perversiones y el cuestionamiento de ciertos valores en secuencias puramente surrealistas. ¿Cómo no iba a causar polémica?

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Otro ejemplo claro de lo que la naturaleza humana puede llegar a crear, o más bien a destruir, se encuentra en El Ángel Exterminador (1962), cuya trama cuenta la historia de un grupo de burgueses reunidos en una mansión. Todo parece muy normal, hasta el momento en que estos se dan cuenta de que no pueden salir del inmueble por una extraña razón que todos parecen desconocer. La ansiedad, la pronta escasez de comida y bebida, la desesperación y la frustración comienzan a sacar a flote las cualidades más oscuras del hombre, dejando de lado cualquier rastro de civilización para convertirlos en salvajes.

Así, los halagos hacia el cine de Luis Buñuel nunca serán suficientes, aunque hablemos con detalle de cada una de sus obras, siempre faltarán palabras para describir esas historias tan bien logradas que surgieron de la brillante pero concienzuda mente del hombre que nació en Calanda, España.