Cinco grandes películas de Martin Scorsese

Martin Scorsese es uno de los mejores cineastas contemporáneos, probablemente uno de los más reconocidos por  viejas y nuevas generaciones.  Su trayectoria no se define solamente por su éxito como director sino como guionista, y sus películas son reconocidas al nivel de obras de culto que retratan la vida cotidiana en un espectáculo crítico.

Directores poco conocidos de los años 50, como Delver Daves y Phil Carson influenciaron el cine de Scorsese. La inteligencia de los relatos, la puesta en cámara, los silencios prolongados y el ritmo son ahora algunas de las características de su cine.

El siguiente top conmemora su filmografía como director, productor y guionista.

Raging Bull (1980)

Épica y fascinante. Es la exploración en la mente de un hombre desconectado de sus emociones. La imagen inicial en blanco y negro, el bailoteo solitario sobre el ring con el intermezzo de Pietro Mascagani, Cavalleria Rusticana, tiene un efecto emotivo y poético que atrapa la atención y la expectativa. Después hay un De Niro que es Jake LaMotta. Furioso, absolutamente en desacuerdo con las reglas de la sociedad. Paranoia, obsesión, celos extremos.

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El trabajo de cámara durante las peleas es inspirador y brutal, todo en uno. El rápido corte de escenas y los sonidos, el uso del slow motion ni exagerado ni insignificante, los dolly in, y los extreme close ups cuando Vicky (Cathy  Moriarty) besa sus ojos. La extraña, linda cita en el minigolf cuando el  primer cortejo comienza y el uso de color para la el montaje del momento de amor, simplifica el momento de las emociones. El Knockout de De Niro sirvió para obtener el Premio Oscar a mejor actor de 1980, aunque Raging Bull pide el campeonato para la mejor película de Box de todos los tiempos.

The Departed (2006)

No quiero ser un producto de mi entorno,

quiero que mi entorno sea un producto de mí.

-Francis Costello

La frase abre el telón para situarse en el sur de Boston, donde la estación de policía está lidiando con una constante guerra entre el crimen organizado irlandés y el americano. Una historia de dos policías, William Costigan (Leonardo Di Caprio) y Collin Sullivan (Matt Damon), pero en diferentes lados de la ley. Brillante drama del maestro Scorsese. La simetría de la dependencia entre estos dos enemigos forma un intrigante relato.

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Basada en gran medida en el thriller de Hong Kong, Infernal Affairs (2002), una vez más Scorsese excede las expectativas y se ha convertido en una de sus grandes creaciones. Sgt Dignam (Mark Wahlberg) se roba cada momento en el que aparece, y con cada escena siempre deja la sensación de querer verlo en la siguiente.  Por supuesto Frank Costello (Jack Nicholson) con su actuación tan sofisticada, violenta y excéntrica, congenia al resto de los actores en una trama sucia y cruel.

Con cada escena se incrementa la tensión de las maniobras por la información y las posibles mentiras que se van acumulando entre los personajes hasta llegar al centro dramático. La ganadora al Premio Oscar por mejor película, mejor guion adaptado y mejor dirección en el 2006 , se ha considerado como la más exitosa obra de Scorsese desde Goodfellas, algunos inclusive desde Raging Bull.

Goodfellas (1990)

La película de gangsters de Scorsese por antonomasia. Muchos la colocan como la mejor de la carrera del director. Retrata la ambición en la cumbre y en la caída de los hombres de mafia.  Joe Persci domina esta cinta con su actuación de Tommy DeVito, un temperamental personaje que frecuentemente cae en una rabiosa interpretación.  Basado en un verdadero caso del FBI, Henry Hill (Ray Liotta) es un informante que se relaciona con la mafia desde niño por convicción, en su crecimiento aprende valores del oldgang rule,  y finalmente las circunstancias lo llevan a la traición.

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Una de las películas cumbre de la filmografía de Scorsese consolidando ritmo y técnica. Características como los planos congelados, cortes rápidos y secuencias largas fueron elementos que se volvieron a partir de aquí, marcas en la filmografía de Scorsese. Nominada a seis premios de la academia, entre ellas mejor película y mejor director, Goodfellas sin duda es un must en la filmografía de Martín Scorsese y del cine en general.

Taxi Driver (1976)

Psicodrama de autor. De Niro se maneja a sí mismo, triste y miedoso. Su general inconformidad con otros y su pobre capacidad de comunicación hace posible reconocer el rompimiento de Travis con una terrible espera a la aprobación. Travis Bickle (Robert DeNiro) es un solitario y mentalmente inestable taxista que ronda la ciudad de Nueva York por las noches, donde poco a poco se incrementa el disgusto por la sórdida realidad que lo ronda.

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Taxi Driver es simplemente definida por la crítica como un filme sexy, poderoso y como una de las mejores películas de la historias. Muestra una decadente sociedad occidental con un hombre que externa su necesidad de ir contracorriente en un tour del deber.

La película fue un éxito, no sólo en nominaciones a mejor actor o mejor película sino también en taquilla, ya que recaudó cerca de 28 millones de dolares. Ganadora de la Palma de Oro del festival de Cannes, puso a Scorsese en la mira de una gran cantidad de estudios de producción, y lo lanzó como uno de los principales y mejores cineastas para la posteridad.

 The Wolf of Wall Street (2013)

Fiestas extravagantes, carros lujosos, mujeres con muy poca ropa, gente golpeándose a cada momento, y todo con un aire de ligereza y estimulante exceso. Muchos no imaginan la divertida situación por la que pasa un multimillonario adicto al dinero para seguir acrecentando su fortuna de manera ilegal.

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Basado en la misma novela biográfica de Jordan Belfort, Leonardo Di Caprio interpreta a un emprendedor nato que decide probar suerte en una de las bancas más importantes de Nueva York, Wall Street.  Después de ser despedido en 1988 por las dificultades financieras de LF Rothschild, fundó con su colega Donnie Azoff (Jonah Hill) su propia empresa de acciones y créditos bursátiles.

El desarrollo va a un ritmo endiablado, con muchos cortes y escenas rápidas que que le dan un montón de energía y a la vez la hacen muy entretenida. En esta parte, Thelma Schoonmaker muestra su corte cada vez más afianzado con las películas de Scorsese. A pesar de ser una cinta castigada precisamente por dar la impresión de ser sólo un collage de gente mintiendo, engañando, robando, y aventando dinero cual confeti, también existe una fuerte imagen de la decadente vida financiera y del inmoral manejo de los corredores de bolsa con la inversión pública, resumido en una frase: “El dinero no es lo más importante, es lo único.”

Para terminar, el público puede amar u odiar cada segundo de sus cintas, pero no se puede negar la facilidad con la que se cae en los entornos que logra retratar, e involucrar al espectador con una realidad implícita. La precisa realización de Martin Scorsese que en muchas ocasiones son historias de vida con una autenticidad grandiosa, y casi siempre con esa capacidad innata para darle un status de nueva película de culto.

Luis Zenil Castro 

Productor audiovisual y dibujante.

 

Cinco películas en las que Leonardo no es Di Caprio

 Por: Rodrigo Garay Ysita (@Rodrigo_Garay

Como dijo Mike Stoklasa en menos palabras, Leonardo Di Caprio es uno de esos actores tan reconocibles que es difícil olvidar al nombre cuando su personaje está en pantalla. Después del furor adolescente que provocó Titanic (James Cameron, 1997), su rostro ha estado en tantas revistas y tantos programas de televisión que resulta imposible ver a Luis XIV en The Man in the Iron Mask (Randall Wallace, 1998): es Leo. Y entonces Frank Abagnale en Catch Me If You Can (Steven Spielberg, 2002) ya no es Frank, es Leo; Amsterdam Vallon de Gangs of New York (Martin Scorsese, 2002), Leo, y del protagonista de Inception (Christopher Nolan, 2010) ni mencionar el nombre porque todos sabemos que se apellida Di Caprio.

Sin embargo, y más allá del meme interminable sobre la nula cantidad de Óscares en sus manos, el actor californiano ha consolidado una carrera de más de 20 años formada por papeles complejos, interesantes y muy lejanos de la zona de comfort en la cual pudo haberse situado después de su momento de teen star.

En vísperas del estreno de The Revenant (Alejandro González Iñárritu, 2015) y en pleno chismerío de ahora-sí-gana-el-Óscar, la siguiente es una lista de cinco películas en las que, según el criterio de quien escribe, Leonardo Di Caprio dejó de ser Leonardo Di Caprio.

  1. Edgar (Clint Eastwood, 2011)

Dirigida, producida y musicalizada por Clint Eastwood, J. Edgar es un biopic de John Edgar Hoover, el primer director de la Oficina Federal de Investigación (mejor conocida como FBI) de los Estados Unidos y el responsable de construir a la institución como es famosa en la actualidad. Hoover fue una figura de increíble poder e influencia en la política estadounidense del siglo XX: los rumores sobre la cantidad de información confidencial que poseía eran tales, que el mismo Richard Nixon afirmó que tenía miedo de hacerlo enojar.

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A pesar de que el largometraje tiene algunos elementos desfavorables; como una historia complicada por sus referencias políticas, un tono sombrío que podría aburrir a quienes no gusten del tema y un maquillaje que raya en la caricatura; la actuación de Di Caprio es cada vez mejor mientras avanza la historia.

 No sólo captura la megalomanía de un hombre con tanto poder que no puede evitar abusar de él, sino que utiliza todos los elementos histriónicos a su disposición (gestos, posturas, entonación, etc.) para registrar el conflicto interno de alguien cuya homosexualidad es tan reprobable para sí mismo como peligrosa para la opinión pública.

  1. Django Unchained (Quentin Tarantino, 2012)

Hay quizás pocos escenarios en donde la sobreactuación hace brillar a un actor; uno de ellos es definitivamente una película de Quentin Tarantino. Pastiches repletos de dinamismo, las obras del director tennesiano son un conjunto de referencias cinematográficas unidas por tramas y personajes tan exagerados que es absurdo tomarlas en serio. La maestría de Tarantino detrás de la cámara ha sido pocas veces discutible y su ecléctica selección de música, anacrónica pero efectiva, refuerza el propósito de su cine: hacer un tributo a sus películas favoritas y divertir a la audiencia.

En ese contexto, Leonardo Di Caprio como Calvin J. Candie (que desde el nombre ya es ridículo), excéntrico dueño de plantaciones y esclavos, es entretenimiento puro. Su acento sureño afrancesado, barba larga, ojos delineados y sus arranques de gritos iracundos disfrazan por completo al niño bonito de Romeo + Julieta (Baz Luhrmann, 1996) y lo convierten en un espectáculo de violencia satírica.

La cereza en el pastel: la escena en la que se cortó la palma de la mano accidentalmente y no dejó de actuar, salpicando la mesa (entre otras cosas) de sangre que no era de utilería.

  1. The Departed (Martin Scorsese, 2006)

En una muestra más de que es el ambiente el que hace que este actor se transforme, The Departed (o Los infiltrados, desafortunado título que tuvo en México) fue la tercera colaboración del intérprete con Martin Scorsese y la mejor lograda hasta ese momento. Remake de la película hongkonesa Infiernal affairs (Andrew Lau y Alan Mak, 2002), es una historia policiaca de suspenso, traiciones y, sí, infiltrados.

El susodicho interpreta a Billy Costigan, policía encubierto en un grupo de criminales irlandeses dirigidos por Jack Nicholson (más bien, por el personaje de Jack Nicholson). Polo opuesto de la presencia amenazante de Calvin J. Candie, Billy es una víctima de las circunstancias; entre confesiones nerviosas a su psiquiatra y entrevistas con asesinos, el agente es la encarnación del pánico que se tiene al estar entre la espada y la pared, presionado por ambos bandos hasta las últimas consecuencias.

  1. Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008)

El sueño americano tiene sus peligros. La casa impecable en los suburbios, los hijos, la pareja envidiable, el trabajo mundano. Basada en la novela homónima de Richard Yates, Revolutionary Road es el reencuentro de Kate Winslet y Leonardo Di Caprio en el mundo cinematográfico; una especie de imaginación de si Jack y Rose hubieran sobrevivido el naufragio y se hubieran casado.

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A pesar de que no trasciende algunas características que ya son tradición en sus papeles, Di Caprio, en el papel de Frank Wheeler, se vuelve la representación de los miedos de cualquier marido clasemediero. El destino mediocre está por llegar en cualquier momento y, en la crisis de los treinta, el hombre está por llevarse a su mujer a la desgracia junto con él.

El ritmo del filme cae en la dinámica Winslet-Di Caprio, marido y mujer, pleitos y reconciliaciones. Frank Wheeler, sin darse cuenta, se ha vuelto la clase de persona que le genera histeria a la ama de casa de ensueño; por hombres como él, Madame Bovary se hizo lo que se hizo.

  1. The wolf of Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

A pesar de lo predecible que es citar esta película en una lista, de lo doblemente predecible que es hacerlo en el número uno (aunque la presente enumeración no está en orden cualitativo) y de lo redundante que resulta hacer énfasis en los elementos diegéticos que hacen relucir al actor que celebra este texto, la mención de la más reciente producción de Scorsese es más que necesaria: es el mejor ejemplo de cuando se olvida a la persona pública detrás de un personaje.

El protagonista de The wolf of Wall Stret reúne las características mencionadas en las entradas anteriores y las explota con desmesura. Es la egomanía de J. Edgar, la complejidad psicológica de Billy Costigan, el pésimo marido que es Frank Wheeler y la exageración de Monsieur Candie llevadas a los límites permisibles en un largometraje de Hollywood.

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Tres horas exactas de contemplar los excesos cocainómanos de Jordan Belfort, magnate embaucador, accionista sin escrúpulos, son mucho más que suficientes para olvidarse del Titanic y de los Óscares. Según relata Thelma Schoonmaker, editora inseparable de Scorsese, el cineasta no podía parar de reír durante el rodaje del filme, y es que, entre enanos, prostitutas, bandas de guerra y oficinistas extasiados, Di Caprio ya no es Di Caprio. Es el diablo que se ríe desde las llamas del infierno.