Dos miradas clave sobre la independencia de México

Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

La idealización de un pueblo aguerrido o la de una imagen religiosa milagrosa. Las siguientes son películas con una mirada al pasado pero también a su presente, tanto a la Época Cardenista, como al paso de la Guerra Cristera. Con estilos diferentes, la primera más cercana al falso documental y la segunda más hacia el melodrama, ambas configuraron un ideal nacionalista que sigue vigente.

Aunque el primer ejercicio en abordar el tema fue El grito de dolores o la independencia de México (1907) película dirigida por Felipe de Jesús Haro, quien también fue guionista e interpretó al cura Miguel Hidalgo, nos centraremos en Alma Insurgente y La Virgen que forjó una Patria trabajos posteriores que consiguieron mejores resultados al representar este momento clave. 

¡Viva México! (El Grito de Dolores), también conocida como Alma Insurgente (1934), nombrada así  para evitar confusión con el trabajo de Sergei Eisenstein, Qué Viva México (1932), fue dirigida por Miguel Contreras Torres; un trabajo que filmó en poco tiempo y mínimos recursos. Se enfocó sobre todo en la vida de Miguel Hidalgo, desde su participación en la conspiración de Querétaro, hasta su aprehensión y muerte. Aunque parte de la historia del héroe patrio, su principal objetivo era manifestar la importancia de la participación del pueblo en el inicio de la lucha. 

La cinta se enmarca en un sentimiento nacionalista exaltado, sobre todo en las ideas expresadas en el discurso que Hidalgo proclama al pueblo de Dolores. Se cree que dichas ideas liberales fueron un guiño al llamado Plan Sexenal, presentado por el entonces presidente Lázaro Cárdenas del Rio, quien era amigo del director. El cura Hidalgo es representado como salvador de México, tanto del oprimido por la corona española como del México de los años 30, que luchaba contra el capital extranjero y sus deseos de apropiarse de las riquezas naturales de México.

Miguel Contreras Torres tenía grandes deseos de tener un filme lo más fiel posible, de ahí que las escenas en exteriores se grabaran en el pueblo de Dolores. La cinta se estrenó el 15 de septiembre de 1934 en diez cines del primer circuito de la Ciudad de México, así como en varias salas del interior de la República y del extranjero.

Su afán nacionalista está presente en escenas que retrataron a mexicanos dedicados al trabajo de la alfarería, la herrería y la agricultura, alabados por el cura Hidalgo gracias a su dedicación. También se observa cuando el cura apela al pueblo de Dolores a luchar contra la injusticia española, mientras de fondo se escucha el himno nacional y se mira cómo los hombres se preparan con machetes y armas. Un detalle interesante es que no se muestra el estandarte de la Virgen de Guadalupe, alejándose de la constante unión de Estado-Iglesia. 

El reparto se compone de Paco Martínez, Sara García, Alberto Martí, Joaquín Busquets y José Cortés, interpretando respectivamente a Hidalgo, Josefa Ortiz de Domínguez, Allende, Aldama y el Corregidor Miguel Domínguez. Destaca la participación de Sara García al ser uno de sus primeros trabajos. La construcción de Miguel Hidalgo resalta por ser el personaje más importante gracias a sus acciones; un religioso que es bondadoso, paciente, humorista y que busca la libertad.

La cinta termina con un viaje al México de los 30 y un desfile de estatuas (algunas del Paseo de la Reforma) en las que destacan Simón Bolívar, José Martí,  George Washington y Miguel Hidalgo, las cuales ilustran la idea que la cultura hispánica creada luego de las independencias ha conseguido una gran relevancia.

Casi 10 años después llegó a los cines La Virgen que forjó una Patria (1942) de Julio Bracho. Contrario a la anterior, esta cinta fue creada bajo subvención gubernamental después de que México le declarase la guerra a Alemania, luego del hundimiento de dos naves mercantes mexicanas. Su objetivo era claro, exaltar y unir al pueblo mexicano. 

Dicha comunión se buscó en la idea de conjuntar dos elementos clave del orgullo mexicano: sus héroes patrios y la imagen de la Virgen de Guadalupe. De ahí que la historia entrelaza tres momentos importantes. Comienza con la conspiración de Querétaro y la discusión de qué imagen usarán los insurgentes para enarbolar sus ideales, situación en la que Hidalgo propone la imagen de la Virgen, lo cual nos lleva a conocer la historia de su aparición, la caída de Tenochtitlan y los momentos de la conquista, cuando los evangelizadores fueron clave como elemento unificador.

En las actuaciones principales se contó con el trabajo de Ramón Novarro como Juan Diego, Domingo Soler como el Fray Martín, Gloria Marín Xochiquiáuit como la pareja de Juan Diego, Julio Villarreal como el Padre Hidalgo, Fanny Schiller como Josefa Ortiz de Domínguez y Ernesto Alonso en el papel de Allende. Un elemento importante es la presencia de Gabriel Figueroa como director de fotografía, aunque este no sea uno de sus mejores trabajos.

De nuevo estamos ante una cinta que pone énfasis en el cura Hidalgo, en este caso en la configuración de sus ideas, en diferenciar a las naciones del viejo mundo con las de la América, con sus criollos, indios y mestizos. La primera como opresora e incivilizada , ahogada en guerras y pleitos, mientras la segunda encaminada hacia un futuro mejor, abogando a su inocencia y a su frescura. Otro punto es la importancia que ha tenido la película en fijar la imagen física que se tiene de los héroes patrios, en especial la de Miguel Hidalgo, basada en la obra pictórica de Joaquín Ramírez. 

El tema de usar la imagen religiosa como vaso conductor también nos muestra una antítesis del uso de la religión, al inicio presentada como una maldición al momento de la conquista y luego como una redención con el suceso del milagro. La Virgen que forjó una Patria pretendió exacerbar la tolerancia y la justicia, así como sanar a un pueblo que había atravesado la Guerra Cristera. Su afán nacionalista y religioso se basa en la creación idealista de que el pueblo mexicano está predestinado a grandes cosas mientras se encuentre bajo la protección religiosa. 

Ambos títulos comparten un tema principal y un objetivo calcado, el inicio de un evento de gran importancia para nuestro país como lo es su independencia, siguiendo la línea de la exaltación y el nacionalismo. Una cayó en el olvidó y la otra no tanto…