El futuro ¿prometedor? del IMCINE

Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

Querido lector, ¿cuántas películas ha visto el último mes?, ¿cuántas de ellas son mexicanas? Si la respuesta a la última pregunta es cero, quizá no es precisamente porque así lo desee. La industria cinematográfica nacional está enferma. El diagnóstico es promoción, distribución y exhibición ineficaz, así como presupuestos reducidos a las principales instituciones dedicadas a la materia (Centro de Capacitación Cinematográfica, Estudios Churubusco, Cineteca Nacional e Instituto Mexicano de Cinematografía) entre otros males.

Tales padecimientos no son nuevos. Y en esta ocasión nos centramos en el tema del IMCINE. Entre sus recaídas más recientes se encuentra la que se dio en septiembre de 2017 cuando la administración de Enrique Peña Nieto anunció, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2018, que el dinero destinado al Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) se vería reducido en un 5%, pasando de los 275 millones 635 mil 647 pesos a los 274 millones, 272 mil 322 pesos: casi millón y medio menos. Esto se dio justo el año en que se anunció un record en la producción de películas mexicanas: 176, de las cuales el IMCINE apoyó 96.

Ante esta falta de voluntad del gobierno federal para reforzar el cine nacional, lo que vendría después con la victoria de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México se percibió como una inyección de esperanza y vitalidad. Entre sus propuestas para el desarrollo del cine mexicano destacan retirar a esta industria del Tratado de Libre Comercio (TLCAN); imponer el 30% del tiempo total de exhibición para las producciones nacionales; dos semanas obligatorias en cines y regulación en los horarios para las películas. Miembros de la comunidad cinematográfica, entre ellos varios afiliados a la Asociación Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMAACC), no tardaron en pronunciarse a favor de dicho planteamiento.

Sin embargo, el efecto del posible remedio ha parecido más bien un mal placebo. Luego de que Alejandra Frausto, futura secretaria de Cultura bajo la administración de AMLO, designara a la cineasta María Novaro como la próxima directora del IMCINE, la controversia no se hizo esperar. A través CineDenuncias, Javier Ortiz Tirado expresó su descontento y tildó al nombramiento de nepotismo, señalando la posible intervención de Jorge Sánchez Sosa, actual director del IMCINE.

Durante una protesta realizada en las oficinas de transición de AMLO, Ortiz Tirado señaló que, “[María] no tiene las características que se necesitan para manejar el IMCINE, además de que existen conflictos de interés ya que el actual director [Sánchez Sosa] le produjo tres películas, fueron pareja y tienen una hija en común”, y apeló al número 26 de los 50 lineamientos anticorrupción propuestos por el fundador de Morena, donde se señala que se evitarán los nombramientos de familiares de actuales funcionarios. Por su parte, la directora de Danzón declaró que la acusación se trataba más bien de “un comentario machista”, a lo cual agregó: “yo soy una mujer libre, toda mi vida he sido libre. Nunca he estado casada y sí, Jorge es el papá de una de mis hijas y no pasa nada”.

Y en medio de la polémica, María Novaro apuntó que durante su gestión en el IMCINE buscará aumentar el consumo del cine nacional en el país, a lo cual pretende sumar la defensa del derecho de las audiencias por apreciarlo: “El acercamiento de la gente a la cultura es un derecho y hay que garantizarlo; partimos de  entender a la cultura como la posibilidad  de reconstruirnos a nosotros mismos, de pacificarnos. [Hay que] defender el derecho de las audiencias de ver el cine mexicano”, explicó para El Informador, donde se menciona también que la futura directora del Instituto ya se ha reunido de manera informal con los distintos sectores del cine existentes en México, entre los que destacan exhibidores, distribuidores, productores y realizadores.

Hasta el momento, se puede considerar que los planteamientos a futuro de López Obrador son viables en la medida en que se lleguen a los acuerdos necesarios con las áreas involucradas. La pregunta aquí es, ¿qué otros elementos serían necesarios para el crecimiento de la industria cinematográfica en México?

Cabe destacar que aún existe la idea de que todo el cine mexicano es malo comparado con las grandes producciones extranjeras, lo cual nos deja pensando que la recuperación de la industria cinematográfica tampoco depende solamente del trabajo de las instituciones, sino también de la disposición que tiene o que se le puede generar a la audiencia de consumir cine nacional.

Te puede interesar: IMCINE ¿Un círculo cerrado?  

Con un mejor aprovechamiento de recursos y sin menos recortes presupuestales, el principal reto de IMCINE sería que por fin se avance a la consolidación de una industria cinematográfica nacional. Si bien las producciones extranjeras no dejarán de dominar las salas de cine inmediatamente, sí es importante aumentar la promoción, distribución y exhibición de los filmes nacionales. Esta mayor apreciación idealmente derivaría en un crecimiento considerable en diversas áreas: más y mejores apoyos a realizadores emergentes e independientes, la generación de empleos relacionados con el cine y un mayor desarrollo del ámbito artístico.

En tanto, el nombramiento de Novaro, ha dejado ya en muchos una sensación comparable a tomarse una cucharada de jarabe amargo a la fuerza. No obstante, aunque probablemente nunca se sepa (o por lo menos no en un futuro cercano) si su relación con Sánchez Sosa haya influido en su designación, la directora parece tener una idea clara de las necesidades de la institución que tendrá a su cargo.

Te puede interesar: La generación que está cambiando al cine mexicano

Aunado a esto, María cuenta con el apoyo de Ernesto Contreras, director de la AMACC, quien ha expresado que el proyecto que la directora implementaría en el IMCINE pretende beneficiar al máximo a la industria cinematográfica en México: “Ella busca convertir el cine en un vehículo de cultura en el país. Hay que trabajar mucho en las propuestas, pero finalmente creo que podemos ser optimistas en lo que se avecina”.

Para lograr este objetivo, es de vital importancia que tanto el IMCINE como la Secretaría de Cultura trabajen de la mano y promuevan al cine no sólo en un concepto de entretenimiento, sino también como un producto cultural nacional que forma parte de nuestra identidad al ser, en su mayoría, un reflejo de aquello que acontece en el país y de la concepción que tenemos de diferentes aspectos de la vida como mexicanos.

¡A festejar el primer Día nacional del cine mexicano!

 Por: Leslie Valle

El cine es la medicina que cura penas, el psicólogo que mejor entiende nuestros traumas y uno de los principales escapes de la rutina, y es por ello que en México ya tenemos un día para celebrarlo.

El 15 de agosto fue elegido para celebrar el Día nacional del cine mexicano y fue creado con el propósito de reconocer el aporte cultural del séptimo arte en nuestro país y, ¿por qué no?, de acercarnos un poco más a ese cine local que muchas veces ignoramos o no queremos conocer.

No todo lo que se produce en el país es de aplaudir, pero hay cintas que realmente valen la pena y dan la cara por nuestro cine.  Por ello la Secretaría de Cultura, el IMCINE y las Cinetecas Nacional, de Zacatecas, de Nuevo León y de Tijuana hicieron una selección especial de largometrajes mexicanos contemporáneos de ficción y documentales para festejar este día como se debe. Además cada una estará acompañada de un cortometraje, también de producción nacional.

Dentro de los filmes seleccionados se incluyen varios que han sido premiados en festivales como Cannes y los premios Ariel, tales como Tempestad de Tatiana Huezo, 600 millas de Gabriel Ripstein, Verde de Alfonso Ruizpalacios, entre muchos otros.

Además los directores Roberto Fiesco, Natalia Beristáin y Luisa Riley estarán presentes durante la proyeccion de sus películas en la Cineteca Nacional.   

Todas las proyecciones serán totalmente gratuitas, para consultar la cartelera visita www.gob.mx/cultura/imcine

 

Ante la irremediable ausencia, seguir viviendo

Por: David Ornelas (@DAVIDORNELASM) 

Seguir viviendo es una película de carretera, un viaje que inicia en una de las latitudes donde el México contemporáneo tiene una de las más grandes deudas de justicia: Ciudad Juárez. Con algunos elementos dolorosamente reales y con cierto sabor autobiográfico, Alejandra Sánchez realizó en 2014 su primera película de ficción después de dos largometrajes documentales, algunos cortometrajes y programas para televisión.

Dos trabajos previos de la directora, el cortometraje Ni una más (2001) y el largo Bajo Juárez: la ciudad devorando a sus hijas (2006), ambos documentales, se han convertido, por fortuna no en los únicos, pero sí en importantes referentes del acercamiento cinematográfico a una de las emergencias humanitarias sin solución en la que han muerto y desaparecido cientos de mujeres por razones de género, en manos de una macabra relación entre el estado, la iniciativa privada y el crimen organizado. Los feminicidios y la violencia generalizada en la norteña ciudad fronteriza, estratégica para el intercambio legal e ilegal de mercancías y personas, ha provocado el desplazamiento de un importante número de habitantes.

1

Aquí empieza Seguir viviendo: Jade y Kaleb, estudiantes de secundaria originarios de Ciudad Juárez, se ven obligados a buscar refugio en la Ciudad de México tras un atentado sufrido por su abuela, Norma Alejandra, activista desde el asesinato de su hija Liliana Alejandra, madre de los menores. A petición del abogado, Kaleb y Jade viajarán por carretera con Martha, una periodista que ha perdido a su hijo en un accidente automovilístico y decide también abandonar la ciudad. El viaje inicia con la densidad e incertidumbre propias de tres almas desgarradas y temerosas. Pero al transcurrir de los días, kilómetro a kilómetro, con mimos y guiños, las almas parecen sobreponerse y la relación se suaviza hasta volverse entrañable.

Cuando Alejandra Sánchez rodaba Bajo Juárez…, que aborda la historia del asesinato de Liliana Alejandra, conoció a sus hijos, Kaleb y Jade, quienes, por cierto, se interpretan a sí mismos en la cinta. Cuando Norma Alejandra, la abuela, sufrió el atentado, la realizadora se reencontró con ellos y los recibió durante poco más de un mes en su casa de la Ciudad de México. Durante este tiempo debió gestarse la idea central de la cinta: después del miedo, el terror y las irreparables pérdidas, cómo se puede seguir viviendo.

Entrevistas a cuadro, recreaciones e imágenes de archivo, son algunos de los elementos documentales que utiliza Alejandra Sánchez para contrapuntear la historia de ficción, contrastándola, anclándola y estimulándola. Por otro lado, el relato de ficción sufre, si no de imprecisiones, sí de cierta fragilidad, y en algunos detalles de la realización se cuelan los indicios de lo quizá sea falta de pericia de la realizadora en el cine de ficción.

Más allá de esto, la cinta alcanza momentos de belleza y emoción auténtica. De un frío hospital en Juárez a la calidez de un cabaret en una playa, de la incertidumbre al camino compartido y del dolor a la esperanza de alivio, la cinta recorre parte del territorio mexicano, ambientada por una banda sonora destacable a cargo de Tareke Ortiz.

seguir-viviendo-4

Con una importante participación en el cabaret, Nora Huerta, quien interpreta a la periodista, debutó en el cine con su participación en esta cinta, lo cual le valió el Ariel por Revelación Femenina. Junto a Tito Vasconcelos, también reconocido cabaretero, soportan el momento climático y quizá el mejor de la cinta: el punto exacto en el que la vida decide que no hay vuelta atrás y se abre paso con besos y abrazos, gritos y llanto y algunas otras de sus mejores expresiones.

David Ornelas Trabaja en el departamento de difusión de la Cineteca Nacional y ha escrito sobre cine en algunas publicaciones digitales.

Deficiente y corto de aspiraciones, así arranca el cine mexicano del 2016

Por: Gerardo Herrera y Leticia Arredondo

“En el cine mexicano hay películas interesantes pero fallidas y fallidas pero interesantes. El cine mexicano es algo que me remueve las tripas y me hace delirar de gusto”

Jorge Ayala Blanco

El cine mexicano finiquitó el 2015 a la baja tanto en exhibición como en público. De las 140 películas producidas, sólo se exhibieron 79. Con esfuerzos la cifra supera el 50 por ciento. Y en cuanto a asistencia: 6 millones menos respecto al 2014.

Por otro lado, el boletaje del blockbuster estadounidense llenó el bolsillo del exhibidor y una vez más se ensombreció la producción mexicana. Eso reflejan las películas más taquilleras del 2015, al menos en el conteo preliminar de Canacine: Avengers: Era de Ultrón, Rápidos y Furiosos 7 y Minions, las cuales superan los 700 millones de pesos de ingresos, cifra que no alcanza ni una película mexicana. La más taquillera del 2015, Un Gallo con Muchos Huevos, recaudó apenas 167 millones.

12244269_1633259220267132_5904581773755057897_o

Los números revelan un hecho: la gente prefiere acudir a mirar el drama extranjero más que el nacional. Además de obedecer a factores de exhibición, distribución y difusión, en esta ocasión resaltaremos el de la propuesta en pantalla, la cual es cuestionable en los filmes extranjeros más vistos, pero también en los mexicanos. Ejemplo de ello es la primera película nacional del 2016, El cumple de la abuela, un largometraje corto de aspiraciones y contenido.

La trama es sencilla: una familia disfuncional se reúne para celebrar a su irónica matriarca. El devenir dramático y la melosa resolución es la de siempre; los dilemas se resuelven a medias, la familia se une.

El guion es torpe y lamentablemente se “fusila” diálogos de producciones norteamericanas. Los personajes se desdibujan en la bidimensionalidad y se deja de lado a un excelente cast, que bien dirigido probablemente hubiera logrado un alcance mayor. Tiaré Scanda y Rodrigo Murray son un binomio extraordinario, sin embargo, en este filme lucen grises y desaprovechados. Los demás…Ni cumplen ni lucen. La excepción es Susana Alexander, la abuela en quien recae la comedia, y a ella se le debe el hecho que la cinta sea medianamente tolerable.

La realización parece de telenovela…A destiempo. El ritmo semilento, aunado a la prolongación innecesaria del conflicto, embrutecen la película.

No es necesario esperar los créditos para saber qué empresas financiaron el bodrio. El cumple de la abuela es un bello spot cuasi fílmico de al menos cinco marcas. Sin embargo, el dinero de dichas empresas no bastó: el IMCINE, a través del Eficine, completó el gasto de producción con 2 millones 500 mil pesos. Sí, tomando en cuenta el costo promedio de las producciones mexicanas (20 millones de pesos) la cantidad aportada por dicha institución tal vez no representa un gran porcentaje, pero si estas películas que no arriesgan ni en papel ni en imagen, son las que se apoyan por parte de las instituciones tanto privadas como públicas ¿cuál es el futuro de la cultura cinematográfica?

el-cumple-de-la-abuela-papa_natalia_gerardo_sebastian-1

Esto no significa que no existen propuestas cinematográficas que explotan los recursos y cuentan con méritos destacables, pero en este caso ¿cuál será la razón por la que en diez años recordaremos esta película?

Al parecer, al hablar de cine mexicano no sólo lidiamos con el tema de la inexistente industria, de un circuito de exhibición y distribución eficiente, y de la presencia de las grandes productoras extranjeras que siguen acaparando la cartelera. El cine mexicano padece desde sus entrañas, desde su creación al conformarse con realizaciones mediocres.

Si hay quienes afirman que El cumple de la abuela cumple porque entretiene, ¿qué tipo de entretenimiento aplaude? Así, el cine mexicano arranca el año con un proyecto paupérrimo en todo lo que el cine aspira a ser. Dato final: la historia no acaba con esta entrega, ya se anunció la secuela, titulada La boda de la abuela. Si el resultado será el mismo, ojalá no inaugure la cartelera nacional el próximo año.

Fuentes:

Anuario estadístico del IMCINE 2014

Anuario estadístico del IMCINE 2015

Canacine