Game of Thrones: los cuatro elementos para perder el rumbo

Por: Carlos Zenil  

A dos semanas del final de Game of Thrones la sensación de resaca continúa merodeando. No es para menos, el cierre de la serie más galardonada en la historia de los Emmys fue visualmente espectacular, con una producción envidiable y una audiencia que difícilmente pronto será superada. Pero sobre todo con mucha polémica y grandes fallos narrativos, debido en parte por los siempre apabullantes intereses comerciales.

Game of Thrones ostenta credibilidad desde sus inicios, gran parte por ser una producción de genuina calidad que recolectó a grandes directores y guionistas, quienes crearon un paralelismo con Canción de Hielo y Fuego digno de sus orígenes. Sin embargo el problema vino cuando la serie se quedó sin los hilos literarios de George R. R. Martin. Los diagnósticos erróneos y la poquísima autocrítica de la producción derivaron en varios atropellos. Y no me refiero al arco de Daenerys (algo que veo bien justificado en la serie) ante el cual hubo una indignación masiva, pero sí a las incongruencias en conclusiones fundamentales.

A continuación los que considero los talones de aquiles de la producción de David Benioff y D.B. Weiss. 

1.- El príncipe que ya no importó si fue prometido o no

Probablemente esta sea la trama más profunda de toda la historia y también la peor tratada. Y el verdadero problema fue cuando tomaron una frase sin ningún tipo de trascendencia salvo la obvia, (Cerrarás ojos cafés, azules y verdes) porque hacer alusión a la simple y sencilla visión de que Arya se convertiría en una asesina tan letal, ¡nada más! Para intentar justificar que Arya Stark entraría justo en medio de este arco, sorprendiendo de la forma más barata, respecto al guion se refiere. Hay que aclarar, Arya es genial, su aparición y forma de vencer al Rey de la noche nos encantó a todos gracias a lo espectacular de la secuencia, visualmente inaudita. Pero seamos honestos, rompió por completo un arco que difícilmente será tratado de esa manera en los libros.

2.- Aegon Targaryen; el intrascendente legítimo heredero al trono

El gran misterio del verdadero origen de Jon Snow se pone sobre la mesa desde muy al principio y respecto a los libros del viejo George la serie cumple cabalmente esa primera parte. Desarrollando ya en las últimas temporadas la atención total a este tema y dándole una importancia vital y trascendental para el hilo de la saga. Y como bien ya sabemos, eso al final importa poco sino es que nada. No es que hubiéramos esperado que Jon fuera indultado por haber asesinado a Daenerys, y que de la nada se sentará en el trono. El exilio de Jon al muro para su aparente ida con los salvajes me resultó ideal, aunque creo que en los libros eso será un autoexilio del bastardo. El problema es que el verdadero origen de Jon juega un papel ridículo en los últimos acontecimientos, los cuervos de Varys desaparecen del guion convenientemente y deja un vacío que hace evidente las prisas inconmensurables de la producción por cerrar una trama, aunque eso conlleve romperla en el camino.

3.- La Larga Noche  y la manera equivocada de hacer un Macguffin

Ya habíamos desglosado el efecto que causó cerrar el hilo de los caminantes blancos tres capítulos antes del final. Pero no está de más recordar cómo se intentaron tapar las incoherencias narrativas con los grandes efectos especiales y la comunicación casi propagandística de que veríamos la batalla más grande y sofisticada en la historia del cine y la televisión. Y sin duda fue grandiosa, aun con esas pequeñas lagunas en estrategia militar. Sin embargo se omite lo que en el relato original es evidente: Los Otros (caminantes blancos en la serie) son la real y verdadera amenaza. Y el problema es que en la serie nos intrigan con lo mismo durante las siete temporadas, para que al final resulte que el verdadero Macguffin nunca fue el trono de hierro, sino el arco del Rey de la noche, otro hilo que sin duda será muy diferente en los libros. 

4.- Bran ya no es Bran, pero es el Rey

Polémica final, donde finalmente recae la trama. No le veo tanto problema a la conclusión, sino a la sensación de gran escepticismo, derivado del cómo llegamos ahí.  Vale mucho la pena leer la última entrevista en la que Isaac Hempstead-Wright (Bran Stark) menciona que la producción le hizo ver que el mismísimo George R. R. Martín tenía pensado que él sería el rey. El conflicto no es ver al pequeño Stark en esa posición, ni la unificación de todo alrededor del menos sediento de poder. El problema fue llevarlo ahí en los 25 minutos peores contados en la historia de la serie. 

Del final de Game Of Thrones nos quedan las exquisitas interpretaciones de Peter Dinklage, Lena Headey e inclusive de Emilia Clarke, quien hace lo propio en su camino a la tiranía. Queda el descubrimiento de Miguel Sapochnik y su exquisito plano secuencia, así como Bryan Cogman y sus guiones, que por algo lo llevarán a encabezar el proyecto del Señor de los Anillos con Amazon.  La dirección de arte, o la misma fotografía, son aciertos espectaculares de sus creadores.

La serie se topó con un hecho insólito: concluir una historia antes que su base. Quedan guiños, como aquella planta creciendo más allá del muro, que sin duda es un pequeño coqueteo a Sueño de Primavera y es que da la impresión que la serie termina justo donde acaba Vientos de Invierno, por lo tanto es posible que nos quede todo un libro para unificar desenlaces. Vale la pena darse una vuelta por las últimas declaraciones de George, donde menciona que su final será igual y no y sí, y no y sí, y no, al de la serie.

Finamente, a pesar del velo de exigencia que nos rige respecto a la octava temporada, el camino hasta acá ha valido la pena: buena fortuna en las batallas por venir, aunque esta guardia ya haya terminado…

Los retos del último capítulo de Game of Thrones

Por: Carlos Zenil  

Han sido dos semanas muy polémicas respecto a Game of Thrones, capítulos que han tenido la enorme tarea de liberarse de la que parecía ser la trama más grande en el arco final de la serie: los vivos contra los muertos. Ahora, con ese tema completamente cerrado, y hasta cierto punto maltratado, nos centramos en lo meramente político y en el reclamo del Trono de Hierro. Tenemos dos frentes, el de Cersei y el de Daenerys.

Esta última vive una auténtica crisis, con el descubrimiento de la verdadera identidad de Jon Snow, la falta de empatía de todos hacia ella, el choque con Sansa y la pérdida de su segundo dragón, así como la de su mejor amiga. Todo eso deriva en una serie de acontecimientos que vienen premeditados, algunos están agarrados con pinzas por los guionistas, y otros los metieron ahí porque ya no quedaba de otra.

Pero, ¿lo que está pasando en la serie es tan malo? No, no lo es. El problema no es lo que está sucediendo, el verdadero desastre es el cómo. Aquello que era tan importante para el desarrollo de este final épico se ha topado con serios problemas de argumentación, pero sobre todo con agujeros negros de coherencia narrativa. Y miren que indignarse porque a Daenerys la han llevado de la idolatría al radicalismo total, tampoco va.

Porque la Reina Dragón lleva varias temporadas pretendiendo quemar ciudades enteras. Hagamos memoria, lo hizo en Astapor y lo intentó en Yunkai (pero fue persuadida dos veces por Sir Jorah) y cuando regresó a Meeren después de volver con la horda Dothraki y fue detenida por Tyrion. Todos recordamos cómo quemó vivos a los Tarly sin ningún tipo de reparo. Y por último ¿recuerdan estas líneas? “Cuando mis dragones crezcan, retomaré lo que se me ha robado y destrozaré a aquellos que me han hecho mal, quemaré ciudades hasta sus cimientos. Dadnos las espalda y os quemaremos a vosotros primero” Esto sucedió en el capítulo 4 de la temporada 2, cuando intenta entrar a Qarth y es rechazada por los Trece. Por lo tanto, no nos demos golpes de pureza cuando la semilla siempre estuvo ahí.

El inconveniente de tal arco y del resto es el cómo suceden, lo cual es responsabilidad de Weiss y Benioff, productores del show en HBO. A continuación enlisto las tramas que Game of Thrones debería cerrar en este último capítulo.

1.- Jon Snow.- Personaje al que esta última temporada se le ha maltratado muchísimo. Ha pasado de ser un protagonista a tener diálogos planos. Como si no supieran qué hacer con él y lo metieran de apoco en pequeños boquetes. Nos queda resolver el motivo por el cuál ha resucitado; su postura e inclusión deben ser fundamentales en este capítulo final. Todo lo que ha hecho la mujer que ama va en contra de lo que es y representa.

2.- El Norte.- Sansa y Bran nunca callaron el verdadero origen de Jon Snow…falta ver en qué posición quedan. Todos sabemos que aquellas visiones que Bran tenía en pasadas temporadas de la sombra de un dragón sobrevolando King’s Landing, corresponden a Drogon y Daenerys antes de que ésta queme la ciudad. ¿El pequeño de los Stark ya sabía el destino de la ciudad? ¿Tendrá algún papel que jugar en esto?

3.- Arya Stark.- Fue sacudida por el Perro al no dejarla consumir su venganza contra Cersei (buen giro), y en cambio la vimos intentando salvar vidas inútilmente casi a costa de la suya. Ahora pareciera que sus metas han cambiado mientras observa con horror el terror causado por Daenerys. Al final un Caballo blanco (Otro Deux Ex Machina, mal ahí) llega milagrosamente para que pueda huir. El arco de Arya está sobregirado. Consecuencia de haberle dado el cierre de cargarse al Rey de la noche. Creo que será pieza clave para concluir este capítulo final pero hasta ahí, ya veremos a dónde la llevan.

4. Tyrion, el último de los Lannister.- Ya finiquitadas las tramas de Cersei, que después de la caída del Rey de la noche parecía que sería la máxima villana y de Jaime, quien después de subir al norte al vuelve a su hermana, porque su destino es dejar este mundo junto a la persona con la que llegó a él. Sin lugar a dudas Lena Headey, Nicolaj Coster – Waldau y Peter Dinklage, nos dejan siempre las mejores escenas y los mejores momentos. Sus personajes nos muestran la mejor construcción de un antagonista y la talla de sus interpretaciones (el vacío de coherencia en screenplay fue disimulada por su exquisito trabajo). Sin embargo queda ver el cierre que le dan a Tyrion, otro personaje que fue llevado a error tras error y hasta ser catalogado como un estúpido en sus últimos movimientos. Esperemos que le den un cierre digno.

5.- ¿Y el resto de Westeros?.- Antes de ser ejecutado por traición, vimos a Varys escribir varias cartas destinadas a no sabemos quién, comunicando el verdadero origen de Jon Snow y de paso también nos dimos cuenta que muy posiblemente la Araña intentaba envenenar a Daenerys por medio de sus pajaritos; todo queda bruscamente ahí porque el Señor de los susurros es ejecutado por traición y abrazado por el fuego de Drogon. Sin embargo, la conclusión de saber a quién se dirigieron esas cartas es algo que el último capítulo de esta saga nos debería contestar.

6.- Daenerys y la parábola Targaryen.- Ya desglosamos la radicalización de la Reina Dragón y lo que conlleva a eso, ahora el punto es lograr concluir los motivos y sobre todo los pasos a seguir que Daenerys llevará a cabo en los últimos 80 minutos. Queda ahí, esa temporada 2 en la que ella tiene una visión de la sala del trono destruida sobre una nevada… ¿Ya se habrán fijado que en el avance del último capítulo también neva? Pues nada, quedan resolver los motivos y sobre todo las consecuencias que le traerán a Khaleesi sus últimas decisiones y si en realidad su destino es unirse a la trágica historia de su familia.

7.- Epílogo.- Por último el cierre de la trama en general. Weiss y Benioff llevan casi 10 años haciendo un trabajo excelente, no se puede negar, claro que no olvidaremos la manera brusca y express a la que estamos llegando al final. Permanece como pregunta al aire, si como siempre sucede en Hollywood, el aspecto comercial se impuso de todas todas, pero independientemente de esto, hay una cosa que queda clara. Más que llegar a la meta, lo importante es cómo llegas a ella. Aunque de por medio haya fuego y sangre, porque como decía Tywin Lannister; mañana, todos nosotros seremos polvo, el legado es lo que permanece.

La larga noche: los grandes aciertos y profundos errores

Por: Carlos Zenil  

El domingo vimos el episodio más épico en la historia de Game Of Thrones, dirigido por Miguel Sapochnik, cuyo rodaje duró 55 noches, tuvo la participación de 800 extras y costó 15 millones de dólares únicamente en producción. Toda una epopeya en la historia de la televisión y del mismo Hollywood, que sin duda marcará un antes y un después. 

LOS ACIERTOS 

La llegada de Melisandre

La llegada de la sacerdotisa roja es espectacular, justo detrás de la oscuridad que le viene pisando los talones. Y es que la bruja de Ashai es pieza clave en la batalla contra los muertos. No sólo por llegar y bañar en fuego los Arhkas de los Dothraki, sino porque también es quien enciende las fosas de Winterfell para ganar tiempo a la retirada y funciona como link reminder para que Arya se dirija a su objetivo.

El embiste de los muertos

El mayor acierto de este capítulo. Durante mucho tiempo se nos vendió la idea de un ejército de los muertos, una legión invencible y la cual queda plasmada a la perfección: más que un ejército infernal, los muertos son una plaga brutal, terrorífica, que no tiene orden ni control y por lo tanto no puede ser contenida. Verlos chocar contra la infantería comandada por Brienne, Jaime y Gusano Gris, es simplemente una pesadilla total, mérito sin objeción de la evolución del ejército del Rey de la Noche. 

El sacrificio de los Mormont

El épico personaje en el que Lady Mormont se convirtió desde la sexta temporada, con ese porte que le valía plantarse frente a cualquier Lord, representa frescura total en la serie y le dio el derecho de tener el final heróico al enfrentarse a un gigante y vencerlo aunque la vida le costara. En la misma línea podemos colocar a nuestro querido Sir Jorah, aquel exiliado caballero que regresó a su país para cerrar el círculo de un hombre honorable, a cargo de la caballería Dothraki y como guardián protector de su amada Khalessi hasta sus últimos momentos.

Danza de dragones

Nos lo debía HBO. Desde que sabíamos que el Rey de la Noche había convertido a Viserion en un Caminante, era inevitable no intuir un choque entre ellos. Y ahora con Jon Snow como nuevo jinete de dragón. La batalla en el aire simplemente es épica, el choque de llamas y la niebla invernal crean todo un espectáculo, el cual demuestra que la única manera de vencer a la muerte era uniendo a Rhaegal con Drogon.

Arya Stark

Nunca entendí el porqué a Arya, en la sexta temporada, se le permitía irse de la casa de los hombres sin rostro en Braavos, así sin más. Esto le da mucho sentido. Y creo que la curva de desarrollo de su personaje se cierra de manera espectacular. A pesar de que el modo de convertirla en una deux ex machina tiene algunas fallas importantes de coherencia narrativa, el haberle dado sentido a su cruce con Mellisandre en la segunda temporada y las premoniciones que ésta le hace, así como el entrenamiento con Syrio Forrel y la dura exigencia que fue ser parte de los hombres sin rostro, le dan a Arya la habilidad y sigilosidad suficiente para sorprender al Rey de la Noche con aquella daga con la que todo comenzó. Es espectacular, todo embona perfectamente, el problema es a costa de qué.

LOS ERRORES

Caballería Dothraki

El único detalle negativo en la defensa militar planeada por Jon y compañía, es el haber perdido a la caballería más letal del universo de Game Of Thrones, de la manera más torpe e inocente, pero sobre todo sin motivo. Comprendo el hecho de lo espectacular que fue visualmente lanzarlos sin más a la oscuridad creciente, pero creo que se les ha maltratado mucho a los jinetes de sangre de Daenerys. Su utilidad en la batalla sirvió como sacrificio, sin más.

La tumba de Winterfell

El hacer a un personaje demasiado estúpido y hacerlo estúpido sin sentido es un error monumental. ¿En qué momento se le ocurre a los héroes de esta historia que el mejor lugar para resguardarse debe ser una cripta, con un villano que está afuera y que puede levantar a los muertos? Creo que no hay más que decir con esto… El haber resguardado a toda la gente que no puede pelear, niños y ancianos en las criptas lo hace ver demasiado incoherente.

Daenerys, Jon Snow y los príncipes que fueron prometidos

Ya mencionamos que la Danza de dragones fue espectacular, pero en toda la batalla el desenvolvimiento la pareja Targary es bastante pobre y los vemos acomodados muy forzadamente a verse imposibilitados por hacer algo contra su némesis. Creo que se les pudo adherir más protagonismo sin quitárselo a Arya. En cambio, más que frustrados, por algunos momentos se les hizo ver cómo inútiles.

Por otro lado queda el tema del príncipe o la princesa que fueron prometidos, aun si este título en realidad se debe a Arya o no. Quedan volando dos asuntos principales, el misterio a la capacidad de Daenerys de no arder ante el fuego y sobre todo el porqué de la resurrección de Jon Snow. Al parecer sólo queda una trama política y bélica (Cersei) para darle desarrollo. 

Rey de la Noche

Honestamente, aquí hay una gran decepción con el tema, pero inclusive, muy por encima de esto, un profundo error de coherencia narrativa. Y es que todos sabíamos que la guerra contra los muertos era lo más importante, representa aquello con lo que la serie comenzó en su ya lejano primer capítulo, donde la primera escena nos muestra a tres miembros de la guardia de la noche confrontando el verdadero terror. Desde entonces y en todas las temporadas han preparado una dirección la que la lucha contra los caminantes blancos se presentaba como la razón de ser de todo.

Así sin más, y aun con las genialidades de Arya y la terrorífica batalla, vemos desvanecer al que creíamos era el máximo villano de toda la saga, justo en el ombligo de la última temporada; nos obliga a replantearnos el macguffin de toda la serie y que ahora parece recaer en el Trono de Hierro, para darle a Cersei el título de verdadera y máxima enemiga, lo cual resulta algo decepcionante, ya que se aleja en gran medida de la narrativa de George R. Martín, o al menos eso es lo hasta ahora parece. Para simplificarlo un poco y entendiendo que las comparaciones siempre son odiosas, pero es como si a la mitad del Retorno del Rey, Frodo destruye el anillo y Sauron es vencido, y la otra mitad del libro, se nos inventa un conflicto en Gondor. En fin, sólo queda esperar hacia dónde se dirige todo.

La larga noche fue sin duda un capítulo lleno de terror puro y de una batalla digna de aplaudirse a sus creadores, ya veremos a qué precio nos llevaron por esta larga y corta noche.

Game Of Thrones: ¿cómo sabemos que habrá un después?

Por: Carlos Zenil 

Creo no exagerar al decir que estamos probablemente ante el mejor capítulo de Game Of Thrones en muchísimo tiempo, y no es para menos: el trabajo de Bryan Cogman como guionista es espectacular. Ya lo había dicho George R. Martin, Bryan es quien mejor conoce su obra y el universo de Canción de hielo y fuego. Los arcos de desarrollo y la construcción de todo lo que viene fue brutal; se podría decir que estamos acostumbrados a muertes y traiciones, pero lo que vimos el pasado domingo no sólo es el cierre de uniones entre personajes, sino también la introducción de giros en la historia que no tendrán marcha atrás.

Todo comienza con Jaime Lannister, que junto a Brienne, son el centro de este episodio. El Matarreyes ha llegado a Winterfell y se topa con una especie de juicio por parte de Daenerys, quien tiene la oportunidad de por fin mirar a la cara a aquel hombre que asesinó a su padre, y que de paso trae noticias muy predecibles. 

La furia de la Reina Dragón es total contra su inteligente pero tan extrañamente equivocado Mano del Rey, sin embargo, a pesar de la ira de Daenerys contra Jaime y el momentáneo apoyo de Sansa, Brienne les habla del verdadero Jaime y lo que el tan mermado hijo de Tywin ha hecho por ella, e inclusive por Sansa. Ésta confía en Brienne en su totalidad, y acepta a Jaime ante la incredulidad de Daenerys, quien busca un poco de apoyo en Jon, y el cual no obtiene, ya que se encuentra sumergido en las impactantes noticias de su verdadero origen.

Así es como arranca un capítulo repleto de encuentros, primeramente entre los hermanos Lannister, quienes a pesar de la inmensa adversidad en la que su familia se encuentra, no dejan de ironizar qué pensaría su padre al verlos defender la casa de los Stark. Pero no sólo eso, vemos momentos sumamente sensoriales, como al viejo Sir Jorah abogar por Tyrion, y aconsejar a una Daenerys que está cegada por el trono de hierro. Gracias a eso Sansa y Danerys tienen su primer acercamiento positivo. 

Por otro lado Tormund y Edd han llegado, y las noticias son lo que ya todos esperábamos, Los muertos llegarán antes del amanecer. Jon convoca a todos en el gran salón y comparte el plan y la estrategia para defender los muros del castillo. Conocemos de primera mano que el objetivo del Rey de la Noche es terminar con la memoria de la humanidad y para eso tiene que destruir a Bran, quien cree que lo mejor es usarlo como carnada y bajo un plan que pinta que algo saldrá verdaderamente mal.  

Quedan pocas horas, pero dormir es imposible. Comenzamos a ver grupos de personajes que se unen a una sola voz para hablar de todo y nada, ironías, pláticas necesarias y relevantes, y algunas no tanto como el encuentro entre Arya y Gendry, después de que éste le hiciera por fin su arma. Pero sin lugar a dudas aquí está el verdadero acierto de Bryan Cogman con su guion. La reunión al fuego y tomando vino entre Tyrion, Jaime, Tormund, Sir Davos, Brienne y Pod será recordada como memorable, cerrando con broche de oro y viendo a un Jaime, insisto en su etapa final de redención, nombrando Caballero a Brienne y mandando al diablo las tradiciones. Momento épico y glorioso, consecuencia de una historia de ir y venir entre Jaime y Sir Brienne, que llegará pronto a su máxima inflexión y que le da el nombre a este gran capítulo.

Ya para cerrar tenemos a Jon, contemplando la tumba de la que ya sabe fue su madre, Lyanna Stark mientras Daenerys se le acerca y finalmente vemos a un Jon mucho más convencido de quién es. Sin embargo, al decirle que es hijo del hermano mayor de la Reina Dragón, se topa con la negación y el terror de verse relegada en la línea del trono, al parecer lo que más le importa. Mientras, escuchamos aquellos cuernos que anuncian la llegada de la oscuridad, como si algo tan grande como la sucesión de una dinastía fuera detenida de golpe por la llegada de la muerte representada en forma gélida y brutal, la atmósfera de redención es total, porque como dice Bran ¿cómo sabemos que habrá un después?

Game Of Thrones: el principio del fin

Por: Carlos Zenil 

Por fin comenzó la última temporada de Game Of Thrones con Winterfell, episodio que sin duda tiene una gran conexión con el comienzo de la saga, por lo que es altamente recomendable darse una vuelta por aquel capítulo inicial, el cual comienza con la llegada de Robert Baratheon a Winterfell, para pedirle a Ned Stark que se convierta en su Mano del Rey. Es el evento que marcaría el principio de una serie de aciertos, errores y que después de siete temporadas percibimos ese paralelismo al ver llegar al ejercito más grande en la historia de westeros, como bien lo llamó Tyrion Lannister, no a una misión diplomática, sino para defender a la vida contra la oscuridad.

Sin embargo Daenerys se ha topado con la gélida realidad. El norte es harina de otro costal, no hay halagos para ella, disimulos, o reverencias lambisconas sobre sus pies; son un país austero, amplio, salvaje y muy para los suyos. Se caracteriza por una sociedad noble y fiel, pero terca y obstinada aun cuando sabe que se enfrenta a su propia destrucción. Winterfell cuenta con unas defensas extraordinarias, gracias a la madre de dragones, sin embargo sus alianzas parecen menguar en el profundo resentimiento del pasado. Daenerys tiene muy salvaguardada la idea de que todo le pertenece por derecho propio; ser la única hija viva del rey loco es motivo muy insuficiente y hasta contraproducente para ganarse la lealtad del norte. Necesita más que eso…

Por otro lado tenemos a un Jon Snow muy decidido a que lo único que importa es la batalla por el amanecer, no los títulos o las tierras. El juego de poder y las batallas de astucia de las que Sansa alardea dominar a la perfección, le son muy indiferentes. Sus ojos sólo ven hacia la inevitable batalla y su convicción de que Daenerys será una buena reina. Mucho trabajo le queda para lograr unir en confianza a su familia con la mujer que ama. En parte los dos tienen razón y los dos se equivocan, algo que sin duda marcará las decisiones que se tomen de aquí a la batalla. La ayuda de Arya como intermediaria será vital en esto. Aunque no sabemos cómo tomarán las hermanas del bastardo la noticia cuando se enteren por fin, que su medio hermano en realidad es su primo y es el legítimo heredero del trono de hierro, al que tiene mucho más derecho que su tía Daenerys.

Winterfell también nos mostró gran parte del plan de Cersei Lannister en su engañosa estrategia contra quienes considera sus enemigos. Hay algo en los planes de Cersei que no cuadra en absoluto, o eso es lo que los guionistas quieren que pensemos y mucho. Ha llegado la compañía dorada, pero parece algo mermada a lo que ella misma esperaba, su mente trabaja a mil por hora en un plan que sólo ella entiende; sólo ella sabe sus modos, muy al estilo de su padre. La propuesta a Bronn de asesinar a sus traicioneros hermanos, el silencio de sus decisiones y lo inmensamente solitaria que se ve en la sala del trono dejan mucho que pensar sobre el factor sorpresa que prepara la Reina, aquel tan Lannister, que sólo enseña sus motivos cuando se clava sorpresivamente como daga en el corazón de sus enemigos.

Mientras tanto, todo está listo para la embestida de los caminantes blancos; Bran se ha encargado de hacer ver a todos que la amenaza ha cruzado el muro y que queda poco tiempo para verse de frente con el rey de la noche. Al momento que se nutre la fortaleza vemos unirse los últimos cabos sueltos respecto a personajes; Arya con Gendry y The Hound. Así como a Daenerys cruzándose por primera vez con Samwell Tarly, para agradecerle haber salvado a Sir Jorah y de paso darle la terrible noticia: quemó vivos a su padre y hermano. Algo que resulta desgarrador para el recluta de la guardia de la noche, y donde John Bradley-West nos regala su mejor interpretación en toda la saga. 

Ya cerrando el capítulo vemos la pequeña expedición de Tormund y Sir Beric a Last Home, el asentamiento de la casa Umber, el castillo noble más cercano al muro, donde se topan con lo poco que queda de la guardia de la noche. Es muy parecido a lo que vimos en el primer capítulo de toda la saga, un mensaje que se ha repetido en muchos momentos y el cual de ahora en adelante debe captar nuestra atención porque es clave en el móvil de la existencia del rey de la noche.

Por último, y en un gran alfa y omega con el ya tan mencionado inicio de la primera temporada, vemos arribar a un caballero errante a Winterfell, un Jaime Lannister que sin duda es el personaje que mayor arco de desarrollo y evolución ha tenido en toda la serie. Pero llega bajo la incógnita y el perfil bajo. Un hombre en la aparente búsqueda de reivindicar sus pasos para ponerse del lado de lo que él cree que es lo correcto. Porque el día que decidió aventar por la ventana a Bran Stark comenzó su lucha interna con aquello en lo que se ha convertido, con todo lo que lo llevó a lo que será de ahora en adelante.

Winterfell, fiel al estilo de Game Of Thrones, nos llevó por caminos de reencuentro, empapados de paralelismos, como quien pone de a poco las fichas del tablero antes de recibir el primer ataque enemigo. Un capitulo con ritmos lentos, pero tal vez necesarios para comenzar el principio del fin.

Nuestros comentarios en Cine para todos 

Game of Thrones: el fin ya está aquí

Por: Carlos Zenil 

Estamos a unas horas de conocer el final de Game of Thrones, la serie más galardonada en la historia de los Emmy, muy probablemente la mejor producción y la más esperada en la historia de la televisión. Todo un fenómeno mundial.

Podemos sentir gran expectación y melancolía por el momento que se viene; los seis únicos capítulos confirmados que ya sabemos que tendrá la serie estarán llenos acción, resoluciones y cierres de (esperemos) casi todos sus personajes, desenlaces terribles, inconclusos, grandiosos o hasta maravillosos… Espero que no se les pase la mano en esto último.  

Game of Thrones llega a su fin ya sin depender en nada de la historia creada por George R. Martin y dejando el soporte total en las manos de David Benioff y Daniel Brett Weiss; del peso interpretativo de los siempre geniales Peter Dinklage (Tyrion Lannister) y Lena Headey (Cersei Lannister) que honestamente están muy por encima de sus demás colegas, pero sobre todo, lo hace con base al fan, al fiel seguidor de un proyecto que se ha salido de las manos de HBO (en el buen sentido de la palabra)  y se ha convertido en la serie más grande por el canal estadounidense, aun contando con títulos exquisitos como The Wire, The Sopranos o la más reciente temporada de True Detective con el espectacular Mahershala Ali.

Pero tan buen tino y tanto éxito conlleva una gran responsabilidad. David Benioff y Daniel Brett Weiss tienen en sus manos ofrecer un cierre a la altura de las expectativas que ellos mismos se han creado durantes esta década. Es algo que no será nada fácil, aun estando de acuerdo en que no se puede cerrar semejante epopeya dándole gusto a todos. Sin embargo, sí tienen en su poder proyectar un final basado en un guion que deje esa sensación de coherencia narrativa que algunas veces se ha quedado corta.

En cuestión de CGI, planos secuencia, cinematografía, banda sonora, seguramente nos dejará grandes satisfacciones y nuevos caminos de cómo hacer un trabajo soberbio e innovador. Insisto en los “cómos” porque es donde está el gran reto de esta última temporada.

El trailer liberado nos muestra sobre todo la larga bocanada de aire antes de una gran batalla, que no es ningún secreto que se llevará a cabo en las mismísimas murallas de Winterfell, donde una gran alianza entre los Stark y Daenerys Targaryen defenderán a la luz en contra de la oscuridad, algo que se veía a leguas.

Aun con el anuncio de que para esta última temporada se filmó la secuencia bélica más grande en la historia del cine y la televisión, seguramente no será lo que se llevará nuestro impacto más profundo, sino el ya exitoso probado recurso de suscitar a lo más inesperado.

Quedan pocos momentos con profundos desenlaces. Personajes rotos en busca de redimir sus pasos, historias de honor sin reconocimiento e injusticias faranóicas que ojalá nos lleven a lo interno de lo inmensamente complejo que son los motivos de los protagonistas de esta historia, pero sobre todo, que nos dejen esa sensación de que nunca conoceremos a fondo el por qué de su final…

Eso es Game of Thrones, una serie que nos ha logrado cautivar hasta el punto de aceptar que las probabilidades de que todo salga realmente mal, son tan grandes como el día a día. Aun con ello logramos comprender que es el curso natural de las cosas…

 

Thor(tura) Ragnarok. La agonía de los espectadores

Por: Isaac Ávila 

Esta es una reseña corta porque no tengo mucho que decir sobre Thor Ragnarok. Haz de cuenta que tienes una película divertida de forma natural, haz de cuenta, porque no la tienes. ¿Qué hay en lugar de eso? Una continua tortura al espectador. La película cuenta con muchos puntos sorprendentemente fuertes, pero por la forma en que se llevaron los diálogos, dan ganas de arrancarse la cabeza o salir de la sala, en el mejor de los casos.

Sobre la paleta de colores elegida, es de destacar que cuidaron al máximo los detalles, los vestuarios, el maquillaje y la fotografía. Aunque sabemos que la mayor construcción se halla en la post-producción, están bien logrados. Nos sentimos en alguna especie de viaje ácido, lo que ya había sucedido en Guardianes de la Galaxia (Gunn, 2014 y 2017) y en Dr. Strange (Derrickson, 2016). Aun con que se trata de una película basada en superhéroes de cómics, te sientes en una suerte de parque temático de Disney, lleno de colores, risas y personajes en botargas.

En la línea argumental encontramos la clásica Odisea y un viaje de redención/reconocimiento en todos los personajes. Lamentablemente, el tono cómico forzado que nos golpea una y otra vez, opaca la profundidad del problema, el sufrimiento y los sacrificios que tienen por delante todos para revelar su misión y su verdadero ser al final de la película. Entonces, tenemos una aparente y muy desesperante línea de drama que cae en lo ridículo, pero ayuda a que no te detengas en ningún momento a reflexionar. Todo es vertiginoso, causal y enfocado en resolver ciertos problemas (como el duplicado del Guantelete).

Volvemos a tener los mismos conflictos desde Thor (Branagh, 2011) y todos se resuelven de la misma manera. Ya sé, sucede de igual forma en los cómics, pero si estás formando una línea argumental de 10 años, en distintas películas, no se vale contar la misma historia 20 veces, sólo con un monito diferente.

Marvel Studios maneja un estándar en diseño visual y de sonido, generalmente todo está muy bien cuidado y se ancla de ello para suponer que ofrece un producto de buena calidad, y en parte sí, pero no sólo de dicho elemento vive una película. Si bien se especializan en simplificar las dimensiones de los personajes y tocan temas complejos, siempre nos dejan con un vacío.

Todas estas piezas de la Guerra del Infinito funcionan como eso, piezas. Una jugada mercantil para seguir vendiendo productos de mediana calidad para la súper edición especial/conmemorativa/definitiva y sí, sé que es un negocio y no lo hacen por amor al arte, bueno, no todos los involucrados.

Tengo que ser honesto y admitir que como fan de los cómics, me emocionan estos proyectos, pero generalmente salgo decepcionado de las salas, no porque no adapten las viñetas fielmente, sólo que entregan productos pobres, predecibles y a veces, como Thor Ragnarok, desesperantes.

No pierdo la fe, espero mucho de Black Panther e Infinity War, ya veremos si se arriesgan un poco y ponen atención en la historia, no sólo para que funcione en taquillas, sino en la transmisión de algo más interesante. Y eso es todo lo que tengo que decir de la guerra de Vietnam…