Ve gratis el documental sobre el fotógrafo Héctor García

Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

La capital mexicana ha sido protagonista de cintas desde la época revolucionaria; quienes han retratado su belleza parten de la idea que tiene una voz propia, la cual se manifiesta en todos los sentidos. Héctor García lo demostró a través de su fotografía, en donde vemos desde personas en situación de calle, movimientos sociales, la vida nocturna, hasta actrices del cine mexicano o grandes muralistas. Su vida y obra fueron celebradas en 2007 con el documental Héctor García, fotógrafo del director Carlos Rodrigo Montes de Oca Rojo, asiduo del mundo de la fotografía como lo demostró con su siguiente producción, La cámara Casasola (2010).  

El documental se presenta con tomas panorámicas de la Ciudad de México, las cuales se cierran para mostrar las calles y sus edificios hasta llegar a un barrendero, a quien sólo vemos hacer su trabajo. Este inicio vislumbra el homenaje que se busca hacer a un fotógrafo del estilo de Héctor García, a partir de su capacidad de capturar desde lo majestuoso hasta lo más sencillo de la vida.

La película se aleja de la cronología y de la biografía, en cambio nos adentra en la historia de Héctor por medio de un road trip en la ciudad; una travesía en uno de los clásicos triciclos, que en lugar de transportar pan o tamales, lleva de viaje al fotógrafo por algunos de los escenarios de sus imágenes más famosas. Durante el camino, García habla de lo que lo llevó a esos lugares y señala algunos personajes, como él llamaba a las personas que encontraba. 

Héctor García. Fotografía: Marco Antonio Cruz

Los recursos de los que se vale son variables, de contar con la voz en off de su protagonista, pasa a imágenes de archivo o experimenta con el color en tomas de una ciudad desconocida para muchos. Así es como vemos el barrio de la Candelaria de los Patos, de donde es originario el fotógrafo, la avenida Bucareli, donde se concentran los voceadores para armar los paquete de periódicos, entre otros sitios. El documental no teme, como el arte de Héctor García, en mostrar el lado cruel de un territorio que devora a sus habitantes. 

La obra del fotógrafo fallecido en 2012 es una exploración al paso del tiempo en la ciudad, misma que hace el documental a partir de momentos en los que sitios que habían sido fotografiados, no pueden ser encontrados, pues han desaparecido o cambiado por completo. El reconocimiento que ha recibido su obra también es presentado en la película, desde la relación que ha forjado con sus pupilos, quienes alaban sobre todo la espontaneidad de su fotografía, así como premiaciones y exposiciones de su obra.

Un punto muy importante del documental es la relevancia que se le da a su esposa, María del Carmen Sánchez, quien durante gran parte de su carrera se involucró con el trabajo de Héctor, al punto que ella también se volvió fotógrafa. La vemos caminando junto al triciclo y tomando fotografías de todo aquello que llama su atención; estas imágenes toman relevancia hacia el final de la cinta, dando un cierre preciso. Héctor llega a aclarar que algunas de las fotografías que se le adjudican realmente fueron tomadas por María. De esta manera, gran parte de Héctor García, fotógrafo nos presenta la historia de dos modos de vivir la fotografía. 

Un buen antecedente del nuevo auge en el documental mexicano y una gran idea para una sesión doble con El hombre que vio demasiado (2015) sobre Enrique Metinides, el fotógrafo de nota roja. Héctor García, fotógrafo puede disfrutarse de manera gratuita en la plataforma de FilminLatino y es una excelente oportunidad para perderse en esta ciudad que se niega a estar estática. 

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World Press Photo: entre el arte de la luz y la polémica

Por: Karla León (@klls_luu)

La controversia no sólo se ha desatado dentro del concurso, recientemente el World Press Photo facilitó un debate sobre la ética periodística de los fotógrafos y de la organización, al publicar la serie Dreaming Food (2018) de Alessio Mamo, a quien se le concedió el segundo premio en la categoría Personas, por mostrar a niños y adultos de zonas rurales en la India con la cara cubierta y una mesa de comida falsa frente a ellos. La organización publicó un comunicado con la disculpa del fotoperiodista, así como sus argumentos sobre la importancia de presentar este tipo de trabajos.

Sin duda, la World Press Photo ha fungido como un espacio noble para el arte de la luz, donde historias de vida se impregnan para mostrarle al mundo la nueva realidad y la cotidianidad de nuestros tiempos. No obstante, también es cierto que la polémica nunca se separará de dicho certamen porque, con alteraciones o no, el periodismo nació para incomodar. 

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Aquí te presentamos las fotografías más polémicas que han opacado a esta importante organización en los últimos años. 

Gaza Burial (2012)

Galardonada en la categoría Noticia de actualidad, y reconocida como Foto del Año, el sueco Paul Hansen desató polémica en la 56° edición del World Press Photo, luego de que el analista de imágenes, Neal Krawetz, afirmó una supuesta falsificación de la fotografía con superposiciones y retoque en los rostros para dramatizar la escena. 

La imagen, que muestra los cuerpos amortajados de dos menores que son trasladados a una mezquita para su funeral, fue sometida a valoración para comprobar las alteraciones. Sin embargo, más allá de comprobar la postproducción al cambiar la densidad de la luz, no se encontraron modificaciones en cuanto al supuesto montaje. 

La WPP se deslindó de las críticas al asegurar el endurecimiento de los protocolos para la selección de las fotografías, además de la asesoría de expertos en el tratamiento de imágenes.

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The Dark Heart of Europe (2015) 

Aunque en 2013 se reforzaron las medidas para la selección de las fotografías, la 58° edición del World Press Photo fue cuestionada por la revocación del primer lugar a la serie fotográfica The Dark Heart Of Europe del italiano Giovanni Troilo, de quien afirmaron, tergiversó la ubicación y organizó las acciones dentro de las tomas. 

La controversia estalló cuando se demostró que en una fotografía de la serie que participó en la categoría de asuntos contemporáneos, en la que se muestra un encuentro sexual dentro de un automóvil, se empleó un flash de control remoto para iluminar el asiento trasero, de esta forma, el jurado determinó una violación a las normas básicas del concurso. 

An Assassination in Turkey (2016)

El cuerpo del embajador ruso Andréi Kárlov junto a Mevlüt Mert, su agresor y quien sostenía en arma mientras una mirada iracunda penetraba a través de la lente de los periodistas, fueron los elementos que le dieron a Burhan Ozbilici el reconocimiento a Foto del Año en la 59° edición del World Press Photo. 

La elección de la fotografía dividió al jurado y más tarde a los espectadores, quienes iniciaron un debate en torno a si debían galardonar el evidente odio y violencia que existe en nuestra época. No obstante, el acto del Ozbilici fue reconocido por capturar un momento significativo en la historia de Turquía, además de demostrar la ardua y difícil labor de los fotoperiodistas. 

An Iranian Journey (2017)

Hossein Fatemi obtuvo el segundo premio en la categoría Proyectos a largo plazo por la seria An Iranian Journey, trabajo en el que mostró a la sociedad iraní desde un punto de vista diferente y acentuando las actividades de las mujeres jóvenes, quienes, desde la perspectiva del autor, no parecen sufrir las consecuencias de un estado apegado a la religión. 

Aunque pesar se presentaron varias pruebas para demostrar que las acciones dentro de las tomas fueron planeadas y que, incluso, Fatemi compartió el montaje con la fotógrafa iraní Mojgan Ghanbari, la WPP expuso un comunicado en el que se determinó que tales argumentos no contaban con el fundamnto para determinar el fraude de las imágenes. Tras el escándalo y la nominación, una persona decidió presentar una denuncia en contra de Fatemi por retratarla sin su consentimiento.  

The Lake Chad Crisis (2019)

Este año la controversia no se separa del certamen que ya exhibe el material galardonado en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México. En esta ocasión no se trata de ninguna fotografía seleccionada, sino de la trayectoria del italiano Marco Gualazzini, quien participó con una serie sobre la crisis humanitaria en el lago Chad, lo cual lo llevó a conseguir el primer premio en la categoría Medio Ambiente y una nominación a Foto del Año e Historia del Año. 

En 2017, miembros del gremio cuestionaron su ética como periodista al presentar un reportaje sobre mujeres que habían sido víctimas de abusos sexuales en la India, en el que, aseguran, puso en peligro la vida de las afectadas al exponer sus rostros en las imágenes, además de mostrar a algunas menores, lo cual, representa un delito grave. 

Las investigaciones comprobaron que la historia construida en torno a esta situación no fue del todo verídica, ya que al menos una de las protagonistas del reportaje no tenía la edad que aseguraba Gualazzini y, sobre todo, no era víctima de ningún tipo de abuso o violencia, incluso, la joven aseguró que él le pidió posar para retratarla. 

La fotografía de Carolyn Drake: la comunidad LGBT lejos del estereotipo

Los planos abiertos son una de las convenciones en su trabajo; encuadres que potencian la narrativa que amalgama la diversidad de temas que la fotógrafa ha retratado: la relación del humano con el entorno social.

Una de las series más relevantes de Carolyn Drake, cuyo trabajo de fotografía documental ha sido reconocido en en World Press Photo y en Magnum Photos, es Wyoming: The Equality State, en la que retrata a la comunidad LGBT de Laramie, Wyoming, Estados Unidos. Hecho especialmente transgresor y que sin duda ha llegado a representar una amenaza en tal ciudad: en 1998, Shepard, un estudiante de 21 años fue golpeado y torturado. Murió seis días después y durante el procesamiento de Aaron McKinney y Russell Henderson por asesinato, los tribunales demostraron que el hecho de ser abiertamente homosexual contribuyó a motivar el ataque.

“… algunas personas salieron, otras se adentraron más en el closet, pero todos se sintieron culpables hasta cierto punto”

Jonas Slonaker

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El asesinato de Shepard detonó varias reacciones en la comunidad de Wyoming, por un lado sensibilizó a una parte de la población respecto a las conductas de discriminación, creando un ambiente de consciencia ante los insultos por la diversidad de orientaciones sexuales. Sin embargo, la tragedia también derivó en una mayor resistencia a expresar abiertamente tales preferencias. Y es justo aquí donde entra la cámara de Carolyn para mostrarnos diversas historias, siempre alejadas de la condescendencia y la victimización.

 

A pesar de estar en un territorio en el que, aun con los avances en 2009 a nivel federal en el ámbito legislativo con la promulgación la Ley de Prevención de Crímenes de Odio, se caracteriza por una cultura hermética negada a adoptar protecciones contra los delitos de odio para la comunidad LGBT, los personajes en las fotografías de Drake se desenvuelven con naturalidad, manifestando cómo la orientación sexual no representa incompetencia alguna, desde donde se le guste ver.

Un ejemplo es Kenneth Ingram, un pastor gay que posteriormente se mudó a Texas y quien asegura que la verdadera batalla no es la apertura legal, sino la protección a los crímenes de odio.

“El gran impulso ahora en Wyoming, ya que los grupos religiosos y los ciudadanos han obtenido la aprobación para el matrimonio gay, es la legislación sobre delitos de odio”

Kenneth Ingram

Con esta serie de imágenes la fotógrafa nacida en California nos acerca a una comunidad que exige la libertad para un digno desenvolvimiento; resulta una mirada indispensable para comprender que los derechos humanos deberían ser para todos, y que el amor es un sentimiento universal que no responde a género.

Para conocer más de su trabajo visita su página web e Instagram.

Leticia Arredondo

Cofundadora y editora de ZOOM F7. Escribo sobre cine y fotografía.

Fotógrafo de la semana | Manuel Cerón

 

Él es un perspicaz de las aceras. Su cuenta de Instagram es un periplo a los rincones de una ciudad que se alimenta y se configura gracias al frenesí de un beso, a la serenidad de una mirada y a la fortuna de un encuentro.

 

Manuel Cerón es fotógrafo desde hace más de 20 años, colaborador y editor gráfico para varias publicaciones de México, España, Inglaterra Estados Unidos.

El resultado de cada uno de sus disparos con la cámara enuncia a una ciudad que tiene vida más allá del caos. Manuel, quien es adicto al contraste, al blanco y negro, a la música, al cine y a la cultura pop, nos cuenta más sobre su experiencia:

¿Cuál fotografía o serie han sido para ti el mayor reto?

He tenido varios enfrentamientos con fotografías difíciles. Todas muy disímiles entre sí y en situaciones en las que todo estaba perfecto hasta que se torna terrible. En una de ellas estuve esperando al Papa y su paso con el Papamovil por seis horas trepado de un poste. Estuve practicando todo tantas veces (fueron muchas horas) que tenía memorizado cada paso; justo en el momento qué pasó frente a mí la cámara se trabó. Disparé a vez (fuera de foco), la cámara dejó de reaccionar y apenas pude alcanzar un tiro más, quedó perfecta. En alguna ocasión caí de una tiroleza sobre el follaje de unos árboles, me fracturé las costillas el primer día de una asignación de tres semanas. Una mañana de miércoles al caminar del paradero del Metrobús Tacubaya a la base de los camiones, común en mi vida godín, casi fui golpeado por los vendedores, estaba rodeado por unas ocho señoras y toda su familia detrás, unas 20 personas al menos,  no tuve otra ocurrencia más que empezar a llorar para hacer sentir compasión y me dejaran ir, era mi única oportunidad de salir con cámara y cara; si no me ganaba un Pulitzer, al menos un Oscar.

Ahora bien, el reto en términos de la búsqueda de una imagen como desarrollo de un concepto, es diferente. Mi mayor preocupación y reto, siempre, es la luz. Para mí lo es todo. Más allá del conocimiento técnico y el control de flashes (de ser requeridos) creo que en la luz radica la vida y pulso de una foto.

Para mí no hay buenas o malas fotos, sino aquellas con o sin vida.

¿Quiénes son tus fotógrafas y fotógrafos favoritos?

Admiro el trabajo de los fotógrafos de la Segunda Guerra Mundial, el cine noir, en general el concepto y desarrollo de la escuela alemana, a los fotógrafos de músicos de jazz de los 40 – 50. Me gusta mucho el trabajo de la Agencia VII. Soy un atascado en la búsqueda de imágenes, últimamente sigo mucho el trabajo de Merel Schoneveld y Ernst P. Sanz. Tengo la fortuna de conocer a muchos fotógrafos, varios de ellos, amigos: Rodrigo Cruz, Giulia Iacolutti, Annick Donckers.  

¿Qué posibilidades creativas y personales te ha dado la fotografía?

Creo que una vez que tienes una cámara en las manos, las posibilidades creativas y personales son lo mismo. Así me gusta verlo y creo que es notoria la imagen que surge de ello. La foto sencillamente me permite sobrevivir en mi día a día, todo mi Instagram es prueba de ello, es una necesidad. Gracias a la foto he conocido a personas y personalidades, verme parado en lugares que nunca imaginé, vivir, pagar una renta.

Ya no pienso en otra cosa, veo las cosas en blanco y negro. La foto me hace ser feliz. La luz tiene sus consecuencias.

¿Cuáles consideras que son actualmente los retos y posibilidades de la fotografía mexicana?

Creo que la foto pasa por uno de los mejores momentos, ahora bien, la producción es basta y eso trae consigo que la “paja” sea abundante. Ya sea por un teléfono o por una cámara de gran formato, de cine o cualquier medio de registro.

 

El reto sigue y seguirá siendo el mismo: tener algo que decir.

Quizá uno esté equivocado, pero está en el hacer-crear la evolución de la imagen en sí. La fotografía mexicana ahora tiene mucho que decir, y creo que apenas se confía en su propia producción.

Leticia Arredondo

Cofundadora y editora de ZOOM F7. Escribo sobre cine y fotografía.

 

Los mejores plano secuencia

Las escenas sin cortes se han popularizado al grado de considerarlas una signatura de determinados cineastas y fotógrafos. No obstante, los plano secuencia son tan viejos como el cine mismo, y el número de ellos que hay en el mundo del séptimo arte es tan diverso como la complejidad de su realización.  En este top se conmemoran los plano secuencia de cinco memorables películas que son tan reconocidos como la cinta misma, por su compleja ejecución, duración y la calidad narrativa.

 OldBoy (2003)

Park Chan Wook adapta el manga Oldboy en la cinta que es la tesis de la venganza por antonomasia. Muestra al protagonista de la película Dae Su Ho (Min Sik Choi)  luchando en un pasillo largo contra 20 hombres. El único detalle agregado en la postproducción fue el cuchillo que se le clava en su espalda. El esfuerzo de los actores fue extenuante en una escena que se filmó 17 veces, y el plano dura 2 minutos con 36 segundos.

La idea de filmarlo de izquierda a derecha, enfrentando a una cantidad imposible de adversarios, da la sensación de que el personaje está en un mundo irreal, y lo que está enfrentando en realidad es su propia desesperación. Una obra maestra del director coreano.

The Shining (1980)

Las películas de Kubrick siempre son un must en cualquier top que conmemora la calidad visual y técnica. No podíamos dejar de mencionar el steadyshot de The Shining cuando Danny Torrance pasea tranquilamente en su triciclo a través de los pasillos del Hotel Overlook.  La pulcritud de escenas compuestas siempre en perspectiva frontal, el limpio movimiento de tracking con la cámara detrás del niño, la tranquilidad del lugar, y el silencio con el único sonido de las llantas del triciclo cuando se va moviendo te traslada inmediatamente a un ambiente paranormal.

Aunque la escena no es tan larga como otras, y tiene cortes después de que llega a la habitación 23, genera más expectativa,  y bueno,  ya sabemos lo que sucede después. Simetría casi perfecta.

Touch of Evil (1958)

Esta es una película de referencia académica. Touch of Evil de Orson Welles, traza una escena magistral que establece un punto argumental y dura tres minutos con 20 segundos. El ritmo de la escena y el movimiento de cámara va con los personajes: plasma un mundo que te atrapa desde el segundo uno por las acciones que sucede. Una grúa lleva la cámara, comenzando en un plano detalle de un extraño artefacto en las manos de un hombre, y después empieza a moverse. Calles oscuras y siluetas de gente pasando por todas partes centrando tu atención dentro del plano, pero también fuera de él en una composición brillante de movimiento.

Uno de los mejores comienzos en la historia del cine, una tremenda escena del cine negro que inspiró a muchos cineastas actuales para trazar el ritmo de sus escenas con puntos argumentales.

 Soy Cuba (1964)

La industria cinematográfica rusa tenía la intención de promocionar el comunismo cubano a nivel internacional con el enfoque revolucionario del sistema socialista en plena crisis de los misiles; esto dio como resultado por mano del cineasta soviético Mijail Kalatozov uno de los mejores planos secuencia en la historia del cine en una cinta que con la caída de la URSS se perdió todo conocimiento de ella.

El plano secuencia más memorable es la escena del funeral donde una toma en close up pronto se convierte en un plano general de las calles de la ciudad de La Habana, y pasa desde ángulos altos de un edificio, entrando y saliendo por ventanas, sin perder de vista la marcha fúnebre de un estudiante asesinado.

La cinta está llena de proezas técnicas, y está filmada casi toda con lente gran angular. Rescatada por la distribuidora estadounidense Milestone Films de Nueva York en 1994, Martin Scorsese y Francis Ford Coppola maravillados por su calidad, ayudaron en su presentación y relanzamiento de la película en 35mm.

The Children of Men (2006)

Con muchos elementos y técnicas traídas de directores de antaño, Alfonso Cuaron (director) y Emmanuel Lubezki (fotógrafo) realizaron esta obra maestra llena de planos secuencia  que sin duda supera todavía a otras cintas que el fotógrafo y el director han hecho cada uno por su cuenta.  Siempre se habla de la escena del carro por su calidad y compleja realización, pero el plano secuencia más largo de la película también es magistral.

En medio de una ciudad hundida en la destrucción, Theo Faron (Clive Owen) y sus acompañantes son perseguidos por rebeldes y el ejército en uno de los plano secuencia más complejos que se hayan visto. El número de personajes y elementos incluidos en esta larga escena son extraordinariamente precisos.

La escena dura seis minutos con 18 segundos, pero es casi imperceptible, y el recorrido de los personajes es sumamente largo no tanto por el trayecto sino por la cantidad de acciones. Una persecución y una acción tras otras para un posterior escape de aquel caos en un futuro no tan descabellado, donde terroristas utilizan de escudo a civiles contra un gobierno tiránico y fascista.

Una de las escenas de combate más feroces y mejor logradas de todos los tiempos, destacando que el punto argumental, el epílogo de la película y el clímax están contenidos en este plano secuencia.

En cada escena debe haber una coordinación y organización de elementos vitales para la vida del plano,  una puesta en cámara dinámica, con una buena puesta en escena, creando una diversidad tremenda y focalizando la atención del espectador hacia donde el cineasta desea, donde a veces el resultado es más recordado que el resto de la película.

Luis Zenil Castro 

Productor audiovisual y dibujante.