La fotografía de Carolyn Drake: la comunidad LGBT lejos del estereotipo

Los planos abiertos son una de las convenciones en su trabajo; encuadres que potencian la narrativa que amalgama la diversidad de temas que la fotógrafa ha retratado: la relación del humano con el entorno social.

Una de las series más relevantes de Carolyn Drake, cuyo trabajo de fotografía documental ha sido reconocido en en World Press Photo y en Magnum Photos, es Wyoming: The Equality State, en la que retrata a la comunidad LGBT de Laramie, Wyoming, Estados Unidos. Hecho especialmente transgresor y que sin duda ha llegado a representar una amenaza en tal ciudad: en 1998, Shepard, un estudiante de 21 años fue golpeado y torturado. Murió seis días después y durante el procesamiento de Aaron McKinney y Russell Henderson por asesinato, los tribunales demostraron que el hecho de ser abiertamente homosexual contribuyó a motivar el ataque.

“… algunas personas salieron, otras se adentraron más en el closet, pero todos se sintieron culpables hasta cierto punto”

Jonas Slonaker

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El asesinato de Shepard detonó varias reacciones en la comunidad de Wyoming, por un lado sensibilizó a una parte de la población respecto a las conductas de discriminación, creando un ambiente de consciencia ante los insultos por la diversidad de orientaciones sexuales. Sin embargo, la tragedia también derivó en una mayor resistencia a expresar abiertamente tales preferencias. Y es justo aquí donde entra la cámara de Carolyn para mostrarnos diversas historias, siempre alejadas de la condescendencia y la victimización.

 

A pesar de estar en un territorio en el que, aun con los avances en 2009 a nivel federal en el ámbito legislativo con la promulgación la Ley de Prevención de Crímenes de Odio, se caracteriza por una cultura hermética negada a adoptar protecciones contra los delitos de odio para la comunidad LGBT, los personajes en las fotografías de Drake se desenvuelven con naturalidad, manifestando cómo la orientación sexual no representa incompetencia alguna, desde donde se le guste ver.

Un ejemplo es Kenneth Ingram, un pastor gay que posteriormente se mudó a Texas y quien asegura que la verdadera batalla no es la apertura legal, sino la protección a los crímenes de odio.

“El gran impulso ahora en Wyoming, ya que los grupos religiosos y los ciudadanos han obtenido la aprobación para el matrimonio gay, es la legislación sobre delitos de odio”

Kenneth Ingram

Con esta serie de imágenes la fotógrafa nacida en California nos acerca a una comunidad que exige la libertad para un digno desenvolvimiento; resulta una mirada indispensable para comprender que los derechos humanos deberían ser para todos, y que el amor es un sentimiento universal que no responde a género.

Para conocer más de su trabajo visita su página web e Instagram.

Leticia Arredondo

Cofundadora y editora de ZOOM F7. Escribo sobre cine y fotografía.

Historias de la Ciudad | Dilo con fotografía

Las ciudades no conocen el descanso, y al ser sitios tan complejos por su economía, contexto social, costumbres, habitantes, planeación urbana y la propia arquitectura, las historias que de ellas surgen son infinitas.

Cada una cuenta problemáticas, lugares y personajes únicos. En Zoom F.7 queremos formar una crónica visual de las ciudades; conocer las historias que surgen envueltas en el bullicio de las aceras, aquellas que nos regalan suspiros, respiros, o que nos dejan como tarea la reflexión mientras abordamos el transporte público.

Toma tu cámara y forma parte de nuestra sección de FOTOGRAFÍA (Visítala aquí)

Especificaciones:

  • Las series fotográficas deberán ser de 15 a 25 imágenes.
  • Nombre del autor y cuentas de redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram), si es que se cuenta con las tres.
  • Descripción de la serie fotográfica, en un espacio de 500 a 1500 caracteres con espacio.
  • Las fotografías se deben mandar en tamaño 1920 x 1080, en 240 dpis.
  • La fecha límite para mandarlas es el 20 de febrero del 2019 al mail infozoomf7@gmail.com
  • Las series fotográficas seleccionadas se programarán para su publicación en la página web zoomf7.net a partir de la fecha de notificación a los autores, la cual será el 2 de marzo del 2019.
  • Las imágenes seleccionadas también se difundirán en las diversas redes sociales de Zoom f.7: Facebook, Instagram y Twitter. Para esto se tendrá que firmar una carta en la que se concede a Zoom f.7 el permiso para si difusión.

Cualquier duda podrán mandarla al mail: infozoomf7@gmail.com

Dejar el ring, pero no la máscara

Al pisar debajo del cuadrilátero, las entrañas de Amor Infernal le han exigido más valentía que al momento de defenderse de una llave al centro del ring. Ha tenido que alejarse de tal escenario para recibir a la hija cuya existencia ha transformado su vida, empezando por su cuerpo de 16 años.

En el reposo de su embarazo su sangre hervía por volver al sitio donde disfruta los momentos en los que su cuerpo se suspende en el aire y aquellos en los que se desploma; cuando el ring se manifiesta y su estridencia se fusiona con la algarabía del público.

“La lucha para contener el deseo de regresar al ring ha sido tal vez la más difícil de vivir en su camino para convertirse en una luchadora profesional, sólo comparable con el machismo y la misoginia que enfrentaba arriba y abajo del ring”. Emilio Torres, autor de la serie fotográfica Amor infernal.

Pero hay otro paraje por descubrir: la maternidad. Justo ahí, en esa nueva posibilidad de introspección, está la fotografía del mexicano Emilio, la cual ilumina ese espacio recóndito y nos permite habitarlo.

Al revelar la sensibilidad de una profesional de la lucha libre fuera del ring, el trabajo de Emilio manifiesta la premisa de que la fotografía interroga a la percepción en su totalidad, en la medida en que ésta se halla arraigada en el tiempo y el espacio; cada imagen nos convoca a  explorar más allá del significado estable de la lucha libre.

“Al usar la máscara pienso que podemos sacar a flote nuestro verdadero yo, ya que nos damos esa libertad al cubrir el rostro de no ser juzgados o señalados. Y podemos ser protagonistas de nuestras propias fantasías” Emilio Torres.

No es la primera vez que el fotógrafo veracruzano se acerca a la lucha libre con una mirada inquisitiva que nos permite llegar a un panorama intimista. En su serie A ras de lona muestra los espacios solitarios que los personajes eligen para colocarse la careta; los sitios donde se realiza el ritual de la transformación antes de subir al lugar donde se permiten ser.

“He llevado más de tres años siguiendo la vida de los luchadores del Puerto, he conocido bastantes historias de ellas y ellos, y lo que me llevó a Amor Infernal fue su temprana edad para ser madre y todos los sucesos que intervinieron en su periodo de embarazo, en el que tuvo que dejar la secundaria, ya que la institución educativa no le permitió seguir estudiando”

Después de un año, Amor infernal ha regresado al ring. Ahora con un nuevo un lazo fraternal e inocente que la dota de energía. Nunca dejó la máscara. El aire de libertad que ésta le da es incomparable.

Leticia Arredondo

Cofundadora y editora de ZOOM F7. Escribo sobre cine y fotografía.

 

Mexicanas en Ramadán, por Giulia Iacolutti

Fotografías: Giulia Iacolutti 

Ramadán, el noveno mes del calendario lunar Islámico, es cuando la comunidad musulmana no puede comer, tomar agua y tener relaciones sexuales desde el alba hasta que se pone el sol. Giulia Iacolutti, quien se ha acercado a la comunidad islámica, estuvo presente en 2015 en dos mezquitas Suni de la Ciudad de México, ubicadas en Polanco y Aragón.

Ahí retrató la cotidianidad que distingue a este periodo, los rezos, la lectura del Corán, la convivencia con los niños, el acomodo de la comida que durante cada noche las embajadas Pakistani y Emiratos Arabes llevaron a ambas mezquitas, y la excursión realizada a Tepeji del Río, Hidalgo, al final del Ramadán, el Eid al-Fitr. Con este trabajo, en 2015 Giulia participó en Trasatlántica, el foro de fotografía y artes visuales para Iberoamérica, creado por Photo España (Festival Internacional de fotografía y artes visuales) en 2009.

ENTREVISTA CON GIULIA IACOLUTTI 

 

Mary Ellen Mark, sin concesiones

Mary Ellen Mark es una laureada fotógrafa y fotodocumentalista estadunidense con medio siglo de experiencia, que lo mismo ha retratado grandes luminarias del cine y realizado trabajos de moda o entretenimiento, que fotografiado la vida profunda de la gente marginal, de drogadictos, prostitutas, gente en el abandono y las víctimas de los flagelos de la guerra; le ha tocado presenciar cambios sociales como la lucha de gays y lesbianas o las protestas hippies; frente a su objetivo han estado desde prostitutas de Bombay hasta Marlon Brando o Jack Nicholson, pero su pasión ha sido captar la imagen de los excluidos, de los desterrados de la tierra.

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Amante de la fotografía análoga

Mary Ellen ocupa una amplia gama de cámaras en varios formatos de 2.5 pulgada cuadrada, 35 mm y cámara de visión 4×5 pulgadas, utilizando Kodak Tri-X, para película en blanco y negro. En cuanta entrevista ha concedido, afirma que ella recomienda a sus estudiantes que usen y no se deshagan de su cámara análoga, pues serán objetos de memorabilia de un alto precio. Ella nunca ha tomado —ni tomará, dice— una foto digital, pero sí reconoce que muchos de sus colegas y alumnos han tomado fotografías digitales de gran belleza.

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La fotógrafa ha logrado poner de relieve muchos de los grandes problemas de la humanidad a través de sus numerosos libros, exposiciones y trabajo en publicaciones en Life, New York Times Magazine, The New Yorker, la revista Rolling Stone y Vanity Fair. Durante más de cuatro décadas, viajó exhaustivamente para tomar imágenes que reflejan un alto grado de sensibilidad como artista, mucho ojo como reportera y un gran humanismo como persona. Se le reconoce como una de las fotógrafas más respetados e influyentes de los Estados Unidos y a nivel internacional.

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Cuando realizó su serie de prostitutas en Bombay, dormía en el mismo sitio que las mujeres, pero ellas le dieron un dormitorio casi escondido para que los clientes no se ahuyentaran al notar su presencia. Mary Ellen percibió de cerca la sordidez y el patetismo de la vida de prostíbulo y logró imprimir también los pequeños momentos de alegría que esas mujeres escasamente podían disfrutar. Mary Ellen por estos trabajos y otros que documentan vidas atroces se considera a sí misma una “fotógrafa de la calle”.

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En el otro extremo, el trabajo que le da de comer según ha dicho, es cumplir contratos para tomar lo que llaman foto-fija en grandes superproducciones cinematográficas, desde estar en el plató de Federico Fellini en Satyricon o en el de Francis Ford Coppola durante Apocalypse Now, o en la ganadora de cinco premios Oscar Atrapado sin salida de Milos Forman. Ella misma, junto con su esposo, el cineasta y fotógrafo Martin Bell, fungió como productora de una película nominada Streetwise, que fue dirigida y fotografiada por su marido.

La obra de Mary Ellen Mark podrá ser vista en las instalaciones de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), que junto con su Patronato y el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), organizan por quinta ocasión el Festival Internacional de la Imagen en Pachuca de Soto, Hidalgo, México

Imágenes que se van | Entrevista con Ernesto Ramírez

Texto: Nayelli Sánchez 

Fotografías: Ernesto Ramírez 

Las aulas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón lo vieron formarse como periodista. Los semestres pasaron uno a uno y su pluma se fue afinando. Sin embargo, la tinta no era con lo que estaba destinado a escribir.

Llegó la materia de fotografía y por ende el día que tuvo que comprar su cámara: un momento que no había esperado, pero el cual cambió su vida. Ernesto Ramírez, reconocido fotoperiodista con más de 20 años de trayectoria, no recuerda haber tenido una cámara en casa, pero en su mente está tatuado el día en el que cuando era niño, alguien le prestó una. ¿Qué instante capturó? Hoy esa información no habita en su mente, pero sí recuerda a la perfección aquel aparato con el que encuadró por primera ocasión a través de la lente “fue una de estas cámaras 110, casi desechables”.

Una vez en la universidad, descubrió “el lenguaje poderoso de la imagen: el de comunicar”. “Cuando lo encuentro, lo descubro, me fascino y ahora llevo más de 20 años  haciendo y ejerciendo la fotografía, que es ese poder de sintetizar, de narrar un hecho”.

Ernesto halló en la fotografía “una manera de hacer periodismo a fondo con un lenguaje particular que empecé a experimentar y que hicimos click”, desde entonces ha trabajado en medios como La Jornada, Milenio Semanal, El Financiero, El Día, EL Centro, Tierra Adentro, Gatopardo, entre muchos otros.

Fue El Día el primer diario que albergó las imágenes realizadas por Ernesto, esas instantáneas que encontraba al salir a las calles, en donde buscaba retratar la vida cotidiana. “La realidad, lo social, lo que está afuera de alguna manera no deja de ser lo periodístico, lo que hay que narrar, lo que hay que contar en una imagen, aunque sea lo cotidiano de la calle y enseguida buscarle el contexto social político, con el que trata uno de reflexionar”.

Las tomas de Ramírez reflejan escenarios que al parecer, esperaron ser retratados por él. Pero ¿cuál es el secreto de encontrar esa escena, ese instante, ese momento? Es indispensable “cultivar la creatividad, viendo imágenes, leyendo y tener curiosidad de lo que está pasando. Siempre tener esa mirada fresca curiosa, desenfadada y con gusto. Esta es la mejor manera de encontrarse las imágenes porque aparentemente no las estás buscando, pero con todo este contexto, ambiente, forma se ser y de pensar también es como las colocas”.

Imágenes que se van…

El fotoreportero expresa que después de tantos años “uno carga la cámara sin traerla: estoy en la calle viendo una escena y aunque no la esté fotografiándo con la cámara, lo hago con la mirada, con el ojo”. “Con el tiempo también he disfrutado contemplar estas imágenes, a descubrirlas, a gozarlas y dejarlas ir” agrega.

Ernesto Ramírez se encontró con la fotografía y nunca la dejó ir de su vida. Desde entonces ha pasado horas y horas detrás de la lente. La suela de sus zapatos acaricia el asfalto de las calles mientras su dedo índice hace lo propio con el botón de la cámara, ese que abre y cierra el obturador encargado de inmortalizar el instante.

in embargo, confiesa que retratar la ciudad no es tarea fácil. Él, un cronista de la capital, sabe que salir a la calle y tomar foto urbana, foto de vida cotidiana, no significa caer en los estereotipos como “la señora que está pidiendo dinero en el Zócalo”. La imagen exige una reflexión “si tú los fotografías de una manera tan directa y tan cruda, se vuelven como postales de la pobreza. Debe haber un esfuerzo para que uno se salga y los fotografíe y de una manera más fresca, más lúcida, más propositiva”.

El Club Fotográfico de México es el espacio que nos alberga durante la charla, y después de hablar de lo fascinante de la fotografía, comenzamos a platicar sobre temas que deben de ser discutidos y analizados ampliamente.

¿Cuál es el papel de la fotografía en los medios actuales?

“Después de haber trabajado en diferentes diarios he observado cómo efectivamente la foto llega a ser un mera ilustración. Por desgracia, hoy casi todos los medios siguen utilizando así a la fotografía: continua siendo un complemento de la nota”. La causa no es exacta, pero Ramírez plantea su hipótesis: el desconocimiento de los directivos acerca la importancia de una imagen.

Además, habla de una sujeción de la fotografía al departamento de diseño, el cual en su experiencia, no siempre es consciente de su significado. “Eso viene con el Reforma, porque cuando el periódico sale y empieza a tener mucho diseño, el departamento de diseño también adquiere un poder enorme de decisión cuando los encargados no leen ni su periódico muchas de las veces […] los fotógrafos la tenemos perdida porque esa área sigue siendo como la columna vertebral de decisión de los espacios”.

Las preguntas no se agotan, pero la clase de Ernesto Ramírez está por comenzar y tiene que atender a sus alumnos, ya que ahora también se da tiempo para transmitir a las nuevas generaciones lo que sabe, aprender de ellos y que ellos aprendan de él. Pero no se retira sin dejarnos meditando sobre cómo el título Los cínicos no sirven para este oficio, de Ryszard Kapuściński aplica en la foto periodística.

“Yo creo que la fotografía te debe hacer sensible, más noble, más perceptivo y receptivo de lo que vive el país y el entorno”. “Lo que nutre, lo que te vuelve más sencillo, es cuando ves que tu fotografía toca desgracias, tragedias, historias, realidades y que uno está de paso. Puedes irte a uno de los municipios más pobres y traer una historia desgarradora, fuerte, pero después de unos días tú regresas y vueles a la vida cotidiana.

“Pero si esas historias no conmueven a uno y no lo vuelven más sensible, yo creo que no tiene nada que hacer aquí”.