Cinco plataformas para ver cine gratis…legalmente

Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

Existe gran cantidad de plataformas online para ver películas, desde la posibilidad de pagar por una suscripción, por un sólo título, o tentar a la suerte con sitios de dudosa legalidad. Pero también existen proyectos que buscan acercar el cine de manera legal y gratuita.

Además de Youtube, te cuento de cinco sitios que tienen excelentes y variados catálogos. 

Internet Archive 

Una biblioteca digital que preserva archivos de textos, multimedia y software. Sin fines de lucro presentan una colección de películas, programas animados clásicos y fragmentos de televisión, desde noticas hasta comerciales. Su catálogo de películas es diverso pero sobresale su colección de comedias, que incluye cortometrajes de Chaplin. Y su apartado dedica al cine de terror y Sci-Fi con clásicos como Plan 9 from Outer Space (1959) de Ed Wood o Carnival of Souls (1962).

No se necesita suscripción y en algunos casos se pueden descargar los archivos. 

Filmoteca española y Filmoteca UNAM 

Ambas páginas ofrecen catálogos pequeños pero con grandes sorpresas. El de la Filmoteca española se encuentra en constante renovación, dividido en largometrajes, cortometrajes y documentales. Mientras que la Filmoteca de la UNAM presenta material a su resguardo de la época del cine silente, así como breves documentales de la historia, la riqueza pictórica y natural de nuestro país. 

Open Culture

Es una plataforma educativa que alberga desde libros, grabaciones y cursos en línea. Cuenta con un catálogo de mil 150 archivos multimedia, entre largometrajes y cortometrajes. Su objetivo es acercar el cine clásico a un público mayor, por lo que pone a tu disposición títulos de Alfred Hitchcock, Andrei Tarkovski, Jean Cocteau o Sergei Eisenstein. Además, podrás encontrar los primeros trabajos de cineastas como Sofía Coppola, Quentin Tarantino o  Christopher Nolan.

Big Five Glories

Se especializa en el cine estadounidense de la década de los  años 30 y 40; su nombre hace referencia a las cinco productoras dominantes de aquella época: 20th Century Fox, RKO Pictures, Paramount Pictures, Warner Bros y Metro-Goldwyn-Mayer. Divididas por géneros encontraras películas como: A Star is Born (William A. Wellman, 1937) Great expectations (David Lean, 1946) y Sabotage (Alfred Hitchcock, 1936). 

FilminLatino 

La plataforma del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), aunque cuenta con la posibilidad de una suscripción mensual que da acceso la mayor parte de su catálogo, cuenta con un apartado dedicado a cintas mexicanas gratuitas, en donde verás títulos como Cabeza de vaca (Nicolás Echevarría, 1991) Profundo carmesí (Arturo Ripstein, 1995) y Pedro Páramo, el hombre de la media luna ( José Bolaños, 1976) de José Bolaños, entre muchos otros. Además de estos largometrajes, encontrarás una gran variedad de cortometrajes animados. 

 

El grito: cine en tiempos de represión

Los estudiantes encaraban lecciones fuera de las aulas. Salir a marchar, con previa autorización, exigía consciencia de una posible represalia. Pero el miedo no detenía; el efecto de la burda represión unía a más voces,  y entonces el famoso pliego petitorio de seis puntos se escuchaba cada vez más fuerte; un pliego que jamás llegó a manos de quien tenía que llegar, pero cuya respuesta mató a quienes no tenían que morir. El ambiente febril rondaba la ciudad desde norte a sur.

Esto se filmaba. Las cámaras de 16 mm estaban ahí. Un joven llamado Leobardo López Aretche, quien representaba al CUEC en el Consejo General de Huelga, sería el encargado de conjuntar tales imágenes en un documental que marcó a una época en cuanto a la realización independiente a manos de estudiantes,  a la discusión política, y al montaje que desafiaba las convenciones temáticas de la época; El grito condensa las voces de la efervescencia social que halló sus motivos en un sistema totalmente alejado del modelo democrático, el cual se limitaba a anteponer la bandera del orden y la tranquilidad.

Pero el valor de esta pieza cinematográfica no sólo se debe a ello. Ante tal contexto y ante una legislación que regulaba los delitos de disolución social, entendidos como la difusión de ideas que perturbaban el orden público o afectaban la soberanía nacional, su realización también fue una batalla que se tuvo que librar.

“Hacer copias significaba pasar por alguno de los laboratorios, y los laboratorios estaban muy controlados en ese tiempo por la secretaria de gobernación, concretamente los grandes laboratorios industriales. En ese tiempo los Estudios Churubusco y Estudios América tenían una oficina de gobernación ahí instalada dentro de los estudios”, comenta en entrevista Hugo Villa, Director de la Filmoteca la UNAM.

Por tal, la exhibición y la manufactura de El grito, editado en las instalaciones del CUEC por Ramón Aupart Joskowicz, estuvo siempre al margen.

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El grito se exhibe en circuitos universitarios porque sobrevive a la censura de ese modo; la única forma de que no destruyeran las copias era que no pasaran nunca por la picadora de carne que era la estructura oficial de los cines, de las salas cinematográficas”

Sobre la importancia de que las nuevas generaciones de estudiantes se acerquen a este tipo de obras, Hugo comenta: “Es importante para entender en el contexto en el que fueron realizadas y a partir de ahí contextualizarlas hacia sus propias realidades actuales y ver cómo es que se hermanan con esas juventudes, cómo sus demandas ya son distintas, el camino que deciden para lograrlas es otro”.

Esta nueva versión de El grito fue restaurada tanto en imagen como en sonido. “Mucho de lo que se recupera del sonido es una separación entre las fuentes originales y se pueden apreciar con mucha más claridad las consignas, los discursos, las canciones, las voces de quienes protagonizan el movimiento; creo que eso fue lo que más me sorprendió, encontrar además un movimiento alegre y jovial”.

El grito es una película que resulta obligada para repensar los motivos que llevaron a las calles a los universitarios, en un contexto en el que la violencia sigue siendo un tema aunado a los estudiantes.

“Una de las preguntas que le hice al jefe de la policía fue ¿la constitución mexicana permite sí o no hacer manifestaciones? Y me dijo que sí, pero existen unos reglamentos, comprende usted, para tener la debida autorización. Entonces le dije, muy bien ¿y esta autorización se concede generalmente? Y él me contesto, sí se concede siempre, pero cada permiso viene acompañado de la anulación del permiso, ¿comprende? Esto es México…” Oriana Fallaci 

Leticia Arredondo

Cofundadora y editora de ZOOM F7. Escribo sobre cine y fotografía.