Los primeros filmes mexicanos que conquistaron Cannes

Por: Brenda Hernández (@lalelilolupita)

Desde su inicio el 20 de septiembre de 1946, el Festival de Cannes ha contado con la presencia mexicana; desde su primera edición grandes figuras han desfilado por la alfombra francesa, con lo cual pasaron a formar parte de uno de los más grandes escaparates de la industria.

En aquella primera selección oficial de 68 cortometrajes y 45 largometrajes, 11 de éstos recibieron la Palma de Oro (Grand Prix), el máximo galardón. Entre títulos como Roma, ciudad abierta (Roberto Rossellini) y Días sin huella (Billy Wilder), María Candelaria de Emilio “Indio” Fernández también destacaba como una de las mejores. Además, el cuarto largometraje del cineasta mexicano se llevó el premio a la Mejor fotografía, realizada por Gabriel Figueroa. El legendario cinefotógrafo compartió ese premio consigo mismo, pues  también participó en la comedia Los Tres Mosqueteros de Miguel M. Delgado, la cual fue reconocida en la misma categoría.

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María Candelaria es una de las películas más representativas de la Época de Oro del cine mexicano; narra el romance entre la protagonista, quien da el nombre al filme (Dolores del Río), y Lorenzo Rafael (Pedro Armendáriz). Emilio Fernández echa mano de uno de los argumentos más utilizados en este periodo; la inocencia y la pureza indígena. En aquel momento fue elogiada por la crítica y se considera la obra más importante de esta dupla actoral.

En el contexto de la Segunda Guerra Mundial y tras años de exilio en Estado Unidos, Luis Buñuel llegó a México en un intento por arribar a París; fue entonces que conoció al productor Óscar Dancigers, quien le ofreció trabajar en la película Gran Casino (1947), estelarizada por Libertad Lamarque y Jorge Negrete. En su momento, la cinta con la que comenzó su etapa mexicana, no fue bien recibida, lo cual le costó varios años de desempleo al español.

Fue hasta 1949 cuando realizó El Gran Calavera, con la que le dio un nuevo aire a su carrera en México y consiguió la oportunidad de filmar Los olvidados en 1951, una cinta caracterizada por la crudeza con la que muestra a los niños de la calle. Al crear una ruptura en la forma de retratar al país, que hasta ese momento proyectaba la pobreza de una forma idílica, la película no fue bien recibida por la crítica, el gobierno, la clase alta del país y personalidades de la industria. Aun con la mala recepción al interior de país, Buñuel llegó con ella a Cannes, donde se hizo acreedor al premio a Mejor director y con la cual iniciaría una creciente trayectoria dentro del evento.

Para la sexta edición en 1953, el entonces premio a la Mejor narrativa visual, que reconocía el trabajo de director y el fotógrafo, fue para Emilio Fernández y Alex Phillips por La red, lo que provocó opiniones divididas, por ejemplo, el crítico Andre Bazin publicó en su libro ¿Qué es el cine?: 

“Yo no fui el único que se sintió aturdido por el premio que obtuvo ‘La Red’ en el último Festival de Cannes. Me parecía que el jurado se había dejado cazar en una trampa bien grosera o, todavía mejor, que no se había dado cuenta exactamente de lo que consagraba como el film ‘mejor contado por la imagen’. Pero no estoy lejos de aceptar, con el paso del tiempo, que ‘La Red’ merecía señalarse a la atención del público (…) comprendo que Abel Gance haya llorado de emoción. En los tiempos grandiosos de sus delirios más desatados, no se hubiera atrevido a soñar con tal despliegue de símbolos; de un reinado tan deliberadamente elemental de la imagen a despecho de los rodeos psicológicos de la intriga. (…) Por todo ello me siento incapaz de decidir si ‘La Red’ es un gran film o una broma pesada”.

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Para 1959 Luis Buñuel regresó con Nazarín, filme con el que ganó el Premio internacional. Dos años más tarde se hizo acreedor al máximo reconocimiento otorgado en la Riviera Francesa por Viridiana. La película protagonizada por Silvia Pinal es una adaptación de la novela Halma de Benito Pérez Galdós, y aun con sus logros en el festival, se enfrentó a la persecución franquista y fue prohibida en España e Italia; incluso L’Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano, alertó al gobierno de Franco, por lo que se ordenó la destrucción de todas las copias. Sin embargo, después de un sin fin de peripecias, Pinal y el productor Gustavo Alatriste salvaron una copia y escaparon a México con ella. Actualmente se considera una de las obras cumbre del cine nacional.

El último trabajo de Buñuel en Cannes se presentó en 1962 y fue El Ángel Exterminador (1966), película surrealista que cuestiona los limites del comportamiento humano y representa la degradación de la aristocracia. Con ella obtuvo el Premio de la crítica, reconocimiento que en 1965 también recibió Luis Alcoriza con Tarahumaras, protagonizada por Ignacio López Tarso.

Tarahumaras es el relato de un antropólogo que llega a la sierra para estudiar los problemas de los indígenas, y al descubrir la explotación de la que son objeto, decide hacer algo para transformar la situación. Fue uno de los pocos casos de la época que planteó una visión del mundo indígena mas allá de las mistificaciones paternalistas del cine mexicano convencional.

Después de aquellos proliferos años hubo un silencio de México en el certamen galo, el cual se extendió por más de tres décadas, hasta que en los años 90 resurgió con la presencia de El Héroe (Carlos Carrera), ganador de La Palma de Oro en la categoría de cortometraje. Desde entonces el cine mexicano ha logrado diversos espacios en el festival, sin embargo, es importante recordar que se ha tratado más de esfuerzos aislados y no como una representación del resurgimiento de la industria nacional.

Michel Franco: El ganador de Cannes que no sabe hacer cine

Por: Leslie Valle

“Soy obsesivo pero no a lo güey […] mi ambición está en hacer cada vez mejor cine” Michel Franco

Desde que Michel Franco decidió dedicarse al cine supo que no iba a ser fácil; para aprender tendría que “echar mucho a perder y dialogar con el público”, porque para hacer cine no hace falta ir a una escuela sino sentir, filmar, escribir y, a veces, solamente creer en ti mismo.

Las escuelas de cine no fueron suficientes para Michel, ni tampoco estudiar algo de verdad como segunda opción porque él supo desde el principio que no se concebía a sí mismo haciendo otra cosa, ya que “si estás seguro de que tienes que hacer [cine], ¡debes hacerlo!” y así fue como él realizó lo que su vocación y deseos le ordenaron.

Es por ello que aunque ha sido galardonado en tres ocasiones en el Festival de Cannes —en 2012 recibió el premio del jurado Un certain regard por Después de Lucía; en 2015 Chronic: el último paciente ganó el premio a Mejor guion, y este año con Las hijas de Abril volvió a ganar en Un certain regard—, Michel, en la Masterclass impartida en la Cineteca Nacional, afirmó que no sabe escribir ni filmar, de hecho no sabe mucho de cine, por eso hace las películas como las hace, pero siempre pensando en una cosa: “si en el mundo se filman mil óperas primas al año, ¿cómo haces para sobresalir?”.

El cineasta mexicano también dio algunos consejos a todos aquellos que desean dedicarse al cine: filmar todo lo que sea posible, mostrarle tu trabajo a todas las personas que puedas y aprender de sus reacciones, y lo más importante: no hacer historias buscando solo vender sino pensando en que éstas “pasen por las emociones, por la cabeza y por las tripas”, porque “le tomas respeto al cine haciéndolo”.

Festivales de cine a los que debes seguirle la pista

Por: Rafael Ramírez III

La 89ª Entrega de los Premios Óscar, más allá de su imperdonable e indigno error al cierre del evento, dejó insatisfechos a un gran número de cinéfilos, cineastas y aficionados. Cabe mencionar que estos premios representan menos del 10% de lo que abarca la cinematografía internacional y no sólo se nominan y premian a pocas películas norteamericanas (que casi siempre resultan ser las más sobrevaloradas, cuyas producciones son excesivamente costosas), sino que se ignora a una cantidad enorme de filmes de diversas nacionalidades, géneros y estilos.

En ese tenor es importante recordar y recalcar la enorme gama de festivales que se llevan a cabo alrededor del mundo y que nos ofrecen la posibilidad de conocer lo nuevo y más variado del séptimo arte. A continuación la primera parte de la lista de festivales de cine a los que debes seguirle la pista.

Festival Internacional de Cine de Berlín

Junto con el Festival de Venecia, es uno de los más creíbles y confiables actualmente, sin el envicio y la chocante reciente popularidad de Cannes, el Festival de Berlín es siempre un referente justo, imparcial y novedoso de lo nuevo del cine internacionalmente.

Un certamen que no discrimina pretenciosamente estilos cinematográficos ni nacionalidades, donde lo mismo ha ganado Magnolia (P. T. Anderson, 2000) que Alphaville (J. L. Godard, 1965) la estatuilla mayor, el Oso de Oro. En 2002 se entregó este premio a la película animada El Viaje de Chihiro (H. Miyazaki) y recientemente, en 2009, el mismo premio cayó en manos de una mujer latinoamericana: Claudia Llosa por su película La Teta Asustada.

Mientras en 2012 en varios festivales se premiaba y sobrevaloraba a la tradicional y nada sobresaliente Amour (M. Haneke), Berlín premió a Cesar Debe Morir (P. Taviani y V. Taviani) un documental-obra teatral que relata cómo un grupo de presos en Italia montan y ejecutan una obra de Shakespeare. La película alterna el proceso de realización de esta obra con escenas actuadas por los reos.

Por cierto, México jamás se ha alzado con el premio mayor de este Festival.

Festival Internacional de Cine de Venecia

Otro festival de conocido prestigio y respetada confiabilidad, con el adicional de tener la ventaja de entregar el máximo galardón a películas no muy convencionales. En 2014 premió con El León de Oro a Roy Andersson, posiblemente el director sueco más original y creativo de la actualidad, por Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia, la tercera parte de una trilogía conformada también por Canciones del Segundo Piso (2000) y Du Levande (2007), películas de un único humor negro, que tratan cuestionamientos existenciales y plasman una sátira nunca antes hecha en cine de la vida del hombre moderno.

Amat Escalante

Venecia es un festival que rescata a directores muchas veces olvidados o infravalorados, como el caso del filipino Lav Diaz, quien recientemente fue premiado por La mujer que se fue  (2016), una película de casi cuatro horas en la cual Diaz deposita todo lo que ha caracterizado a su cine.

En 2016 el mexicano Amat Escalante presentó en Venecia su película La Región Salvaje, con la que obtuvo el premio a Mejor Director.

Festival de Cannes

Para muchos: el festival más importante del mundo. Lamentablemente sus virtudes se han convertido en sus mayores desventajas, su reciente popularidad lo ha convertido en un símil de los premios Oscar: se concentra demasiada atención en su alfombra roja y se discute más sobre la imagen y el vestuario de los actores que la presiden, que sobre la premiación y las películas que compiten. Cada año es más concurrente ver a actores de Hollywood pasearse por el festival, aun cuando muchas de sus películas son realmente prescindibles y pasan sin pena ni gloria por la premiación

Sin embargo, no se puede discutir que durante años ha sido el certamen de mayor relevancia a nivel internacional. Gran cantidad de directores ve en La Palma de Oro el mayor premio a ser alcanzado, a lo que más puede aspirar un cineasta.

Rosselinni, Orson Welles, Federico Fellini, Luis Buñuel, Jacques Demy, Michelangelo Antonioni, Akira Kurosawa, Wim Wenders, David Lynch y Abbas Kiarostami han sido algunos de los Maestros del cine que han Ganado la Palma de Oro.

Emilio Fernández, Alejandro González Iñarritu, Carlos Reygadas y Amat Escalante son algunos mexicanos que también se han visto beneficiados en el Festival de Cannes, la mayoría de ellos con el premio a Mejor Director.

Festival Internacional de Cine de San Sebastián

A diferencia del Festival de Berlín, en donde se premia a grandes directores que antes habían pasado desapercibidos, en San Sebastián se ha reconocido por primera vez a directores que con el tiempo suelen pasar a la historia, tal es el caso de Roman Polanski, de quien fuera este su primer festival. Casos parecidos son los de Francis Ford Coppola o Pedro Almodóvar.

En 2007 San Sebastián estrenó un nuevo modelo de curaduría en el que podría converger el cine independiente con el cine latinoamericano y el cine norteamericano. Oto dato que cabe mencionar es que en el 2000 el mexicano Arturo Ripstein se alzó con La Concha de Oro por su película La perdición de los hombres. Se realizará del 22 al 30 de septiembre.

Festival de Moscú

The Singing Shoes (Radoslav Spassov, 2016) galardonada con el Premio especial del Jurado.

El premio más importante es la Estatua de San Jorge, entregada a la mejor película. Es el segundo festival más antiguo del mundo y posiblemente uno de los que premia a las películas más arriesgadas. Aquellas que difícilmente son conocidas o reconocidas en otros festivales, logran una oportunidad en Moscú. Basta aventurarse a buscar algunas de las ganadoras para constatarlo. Se realizará del 22 al 19 de junio.

Festival de Sundance

Considerado como el festival de cine independiente más importante de Norteamérica, el Festival de Sundance se realiza en el Park City, Utah. Se llevó a cabo en enero del 2017 y los ganadores fueron: Gran Premio del Jurado: I Don’t Feel at Home in This World Anymore (Macon Blair), Premio a la Mejor dirección: Eliza Hittman por Beach Rats. 

Beach Rats (Eliza Hittman), ganadora del Gran Premio del Jurado.

Para muchos: el festival “hipster” por excelencia que integra diversas películas norteamericanas independientes que se pueden fácilmente catalogar como “cine comercial”. Algunos buenos ejemplos son: The Blair Witch Project, The Virgin Suicides, American Psycho, Donnie Darko, Memento y Little Miss Sunshine.