Eugenio Polgovsky: el poeta de la realidad

Por: Karla León (@klls_luu)

La memoria colectiva y una fuerte inclinación por las problemáticas sociales marcaron el estilo poético del cineasta Eugenio Polgovsky, uno de los mejores documentalistas mexicanos de la última década, y cuya narrativa contrapone el acontecer de un México estigmatizado por la corrupción, la desigualdad y la injusticia. 

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Un cuarto oscuro y un armario vieron nacer la carrera autodidacta de Polgovsky, quien se inició en la fotografía al capturar situaciones cotidianas de personajes marginales, mismas que dieron vida a diversas exposiciones que incluían las impresiones de sus viajes por México y Nueva York y, por lo cual, a los 17 años recibió el Premio Mundial de Fotografía ACCU/UNESCO. 

Apegado al cine documental, Eugenio catapultó sus inicios con Trópico de Cáncer (2004), que retrata la constante lucha por sobrevivir de los habitantes del desierto de San Luis Potosí, lo que le valió múltiples galardones, así como su exhibición en el Festival de Cine de Sundance, Festival Internacional de Cine de Morelia, el Festival Cinéma du Réel, el Festival Internacional de Cine de Cannes, el Festival Internacional de Cine de Rotterdam, además del MUAC de Nueva York.

Una crítica social

El estilo cinematográfico de Polgovsky no pasa desapercibido; narrativas conmovedoras y una personalidad con alto grado de sensibilidad resaltan un nuevo lenguaje del cine documental contemporáneo, mismo que, bajo la lupa, ha generado argumentos polarizados que van desde la falta de ética, hasta una reflexión sobre el acontecer de las minorías en México. 

Formado en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), el cineasta fundó la productora Tecolote Films en 2017 y, con el apoyo del Fondo Hubert Bals, produjo, dirigió, fotografió y editó Los Herederos (2008), largometraje que muestra la infancia mexicana en tres regiones rurales y que se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Venecia. 

Los herederos

Eugenio consolidó una aproximación vivencial a través de las situaciones de vida de sus personajes, lo que resulta un símbolo poético de la realidad y acerca al espectador a experiencias ligadas a la memoria y a los sentidos. La lógica de su narrativa es casi antinatural, al punto de lograr una cronología que, si bien no es metódica, acumula una progresión que se traduce en impulsos de tiempo que se acompañan de un lenguaje cinematográfico maravilloso y una calidad sonora que se aleja del simple sonido directo.

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La mirada hacia la resurrección 

A lo largo de su trayectoria, Polgovsky ganó cuatro premios Ariel y recibió el Premio Nacional de la Juventud de México, galardón que, por primera vez en la historia, fue otorgado a un joven cineasta, así mismo, formó parte del jurado oficial en diversos festivales; entre los que destacan, el FIC Morelia, Ficunam y GIFF. 

De manera independiente, Eugenio logró producir y dirigir Mitote (2012), su tercer largometraje documental que tuvo como escenario el Zócalo de la Ciudad de México, y que fue presentado en el Festival de Cine de Roma, además de salas de cine independiente. Ese mismo año, a petición de Greenpeace, comenzó a rodar Un salto de vida (más tarde Resurrección), que retrata la situación del Río Santiago en Jalisco, una región sumida en la corrupción y en una catástrofe ambiental.

Resurrección (2016), película ganadora del Premio Ambulante en la 14° edición del Festival Internacional de Cine de Morelia, culminó la corta, pero excelsa carrera de Eugenio, cuyo legado ha trascendido en el mundo, por medio de un mensaje humanista y bajo una mirada auténtica que alcanzó más de 30 premios nacionales e internacionales. Este mes, a tan solo un par de años de su partida, homenajeamos al poeta, indiscutiblemente, de la realidad.

Eugenio Polgovsky: cine con respondabilidad social

Por: Leslie Valle

Niños trabajando, personas sin qué comer, hermosos paisajes destruidos por el paso del hombre… sucesos que duelen y perforan el alma. Ésos eran los temas que le gustaba retratar a Eugenio Polgovsky.

El primer Día Nacional del Cine Mexicano fue celebrado por muchos, pero lamentado por otros tantos debido a que tan solo unos días antes falleció el cineasta mexicano Eugenio Polgovsky.

Las producciones de este realizador destacan por abordar temas que, por lo menos en México, poco se toman en cuenta. Sus películas siempre eran una denuncia social, ambiental y emocional.

Haciendo uso del documental como principal herramienta, Polgovsky filmó las distintas caras de un país: ése que puede estar festejando las victorias en un mundial de fútbol mientras en sus calles cientos de trabajadores se manifiestan contra el sistema con una huelga de hambre (Mitote, 2012); el que se hace de la vista gorda ante las situaciones inhumanas que enfrentan los niños en el campo (Los herederos, 2008); el país que destruye su medio ambiente sin importarle que depende de él para sobrevivir (Trópico de cáncer, 2004. Salto de vida, 2012).


Es de esta forma que en un México donde tenemos días para conmemorar todo pero nada con qué celebrarlo; hay que festejar que aún hay personas comprometidas con hacer cine diferente, que buscan generar conciencia e incluso un cambio, y no solamente comedias baratas que lo único que buscan es vender —y a veces ni eso consiguen—.

El próximo miércoles 18 de octubre la Filmoteca UNAM dedicará un homenaje a Polgovsky con la presencia de Nicolas Echevarría, Michel Lipkes y Enrique Enciso Rivera.