Películas que jamás vieron la luz

 Por: Sebastián Ortiz Casasola 

El proceso creativo que conlleva el quehacer cinematográfico se distingue por laborioso y sobre todo costoso. Desde el momento en el que se tiene el guion, comienza un largo camino: correcciones, pelea por generar un presupuesto nutrido para que la historia se plasme lo más fiel posible, el rodaje, la edición y finalmente el esperado momento de la exhibición. Pero no siempre se llega hasta ahí. El proceso suele trabarse, alargarse o de plano nunca llegar a ver la luz.

A continuación cinco ejemplos de proyectos que se quedaron en el camino, ideados por grandes directores. Son filmes que quizá el destino no quería que salieran al gran público.

5. Dune – Alejandro Jodorowsky

Sí, no es el cineasta más querido, pero sí uno de los más polémicos en cuanto a temáticas y a formas de realización. Después de Holy Mountain (1975) y de contar con la producción de John Lennon y George Harrison (mediante ABKCO Films), se propuso a filmar lo que él consideraba la película más ambiciosa de la historia: Dune. Consiguió los derechos de la novela homónima de Frank Herbert y buscó crear un dream team de grandes expectativas.

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La alineación contaba con nombres cómo: Moebius, H.R. Giger y Chris Foss para toda la realización artística. Con éstos se esperaría un cast lo suficientemente espectacular, por lo que barajó con los nombres de Orson Welles, el pintor Salvador Dalí, Mick Jagger y David Carradine. Además, para la realización del soundtrack pretendía integrar a Pink Floyd, junto a otras bandas psicodélicas de la época.

Cinco años pasaron para que el proyecto jamás viera la luz. ¿La causa? Un presupuesto ridículamente alto y diversos problemas con el director. La realización se canceló y a la postre David Lynch creó una versión no tan agradable para el público.

4. Napoleon – Stanley Kubrick

El nombre de Stanley Kubrick es un referente, quizás en demasía, de lo que es un gran director de cine. Debido a su perfeccionismo y su auto exilio de los medios de comunicación (daba muy pocas entrevistas y seguido se enclaustraba en su casa), entre sus referencias siempre estaba la biografía del estratega francés.

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Después del éxito que tuvo con 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968) Warner Bros le dió luz verde para la realización de Napoleon, para la cual se hizo todo el trabajo de pre producción. El guion se encontraba listo, las listas de tiros, el vestuario y los actores también. En el papel de Napoleón estaba David Hemmings, que después sería sustituido por Jack Nicholson, y en el rol de Josefina la bella Audrey Hepburn.

El filme se comenzó a rodar hasta que los productores cancelaron el proyecto debido a los altos costos y que según estos, no garantizaba el producto final. La mayoría de la investigación historiográfica sirvió para la realización de Barry Lyndon (Stanley Kubrick, 1975).

3. The other side of the world – Orson Welles

Hasta ahora hemos visto casos en los que el dinero es el principal motivo por el cual un filme no se realiza. Pero al hablar del último trabajo como director de Orson Welles, se trata de una película que nunca se estrenó por problemas legales. The other side of the world, filmada en 8, 16 y 35 mm y que contaba con la participación de John Huston, Peter Bogdanovich y otros más, muestra a un actor que desea regresar a sus mejores años.

En palabras del propio Welles, quería usar la película para burlarse de los estudios, como MGM, que otorgaban cantidades obscenas de dinero a directores como Michelangelo Antonioni para filmar fracasos como Zabriskie Point (1970). Recientemente Netflix la estrenó por fin después de un largo proceso de restauración.

2. The Mountains of Madness – Guillermo del Toro

El mejor director de los últimos premios Oscars también cuenta con un proyecto que no ha logrado dirigir: la adaptación del libro homónimo del maestro del horror H.P. Lovecraft.

Las razones por las que Universal rechazó su realización también fue por temas de presupuesto. Recientemente, Del Toro ha comentado que sería genial una película de horror a gran escala, pero hubo una diferencia importante de opiniones con los estudios, sobre todo por la clasificación con la cual se planteaba: R. Poco se sabe de este proyecto, pero sería increíble poder ver algo de Lovecraft llevado por Del Toro a la pantalla grande.

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Mientras tanto, The Mountains of Madness se une a la lista de proyectos cancelados o pospuestos con los que cuenta el oriundo de Guadalajara.

1. The man who killed Don Quixote – Terry Gilliam

Este filme quizás sea conocido como uno maldito, que llevó al límite al director en dos ocasiones. En un primer rodaje se vio afectada por una inundación en los sets que destruyó los equipos, además de una lesión imposibilitó a Jean Rochefort para continuar con el papel del Ingenioso Hidalgo, por lo que Gilliam se vió forzado a cancelar el proyecto. El material que se llegó a rodar se usó para el documental Lost In La Mancha.

En 2008 se retomó con otros nombres como Robert Duvall y Ewan McGregor y se canceló nuevamente. Apenas en 2015 se volvió a revivir, ahora con John Hurt, pero desafortunadamente fue diagnosticado con cáncer de pancreas. Este año se presentó en el festival de Cannes, no sin una serie de acontecimientos como problemas legales por los derechos del filme.

¿Qué películas agregarías?

Cinco películas filmadas en la Ciudad de México

Por: Leslie Valle

¿Qué tiene nuestra capital que siempre ha atraído las miradas de directores, productores y actores para rodar en sus concurridas calles? ¿Son sus paisajes, su cultura o su gente?

Y es que por sus avenidas han desfilado figuras como Timothy Dalton, Catherine Zeta-Jones, Daniel Craig… ¡En fin! En el siguiente top recordamos algunos filmes de los que nuestra gran capital ha sido testigo:

1. Dune (David Lynch, 1984)

Basada en la obra homónima de Frank Herbert, narra la odisea que la familia Atreides debe vivir al hacerse cargo del desértico planeta Arrakis (o “Dune”), ya que éste es el único lugar en donde se encuentra la especia: una potente droga que se necesita para realizar vuelos espaciales. Las escenas en interiores se filmaron en los Estudios Churubusco.

2. Licencia para matar (John Glenn, 1989)

007: Spectre (2015) no fue la primera entrega de James Bond que contó con locaciones de la Ciudad de México. Licencia para matar —la última en la que apareció Timothy Dalton en el papel protagónico— filmó varias de sus escenas más representativas en espacios como el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, el Casino Español, la Biblioteca del Banco de México y el tan conocido Edificio de Correos.

3. El vengador del futuro (Paul Verhoeven, 1990)

Una futurista historia que transcurre en 2084. Douglas Quaid (Arnold Schwarzenegger) desea ir a Marte, pero su mujer (Sharon Stone) no; por ello acude a una compañía para que implante recuerdos falsos en la mente de su esposo y éste crea que ya visitó el planeta rojo. Todo sin imaginar el daño que ese falso pasado puede causar en el presente. Nuevamente los Estudios Churubusco fueron el lugar perfecto para recrear los escenarios necesarios, además del Colegio Militar y varias estaciones del Metro.

4. Romeo + Julieta (Baz Luhrmann, 1996)

Basada en la conocida obra de William Shakespeare y protagonizada por Claire Danes y Leonardo DiCaprio. En ella aparece como hogar de los Capuleto uno de los puntos históricos más representativos y turísticos de la capital: el Castillo de Chapultepec. Además la escena en que Romeo y Julieta se encuentran por primera vez también fue filmada en sus instalaciones.

5. Hombre en llamas (Tony Scott, 2004)

El Centro Histórico, la Condesa y Reforma son algunos de los escenarios en los que Joyhn (Denzel Washington) busca desesperadamente a Lupita (Dakota Fanning) quien ha sido secuestrada a causa de una ola de violencia y raptos infantiles que azotan a la Ciudad de México.

 

La magia de Pink Floyd en el séptimo arte

Quizás Pink Floyd fue la banda más interesante y propositiva desde su debut en 1967 con Piper Of The Gates Of Dawn hasta su última placa, The Final Cut. Al interpretar los aspectos más oscuros de la vida humana, desde la concepción del tiempo hasta la locura provocada por las drogas, su influencia en el cine era inevitable.

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El primer acercamiento fue en la película More (1969) del francés Barbet Schroeder, quien pidió a la agrupación realizar la música para un filme que retrató el erotismo, la sexualidad libre y el uso indiscriminado de drogas, temáticas que no se abordaban abiertamente en aquella época.

More incluye piezas de rock psicodélico, baladas folk, además, destaca el acercamiento de la banda al rock progresivo, el cual marcaría el desarrollo de sus siguientes discos. La obra es considerada de culto tanto por la temática como por la música.

Para 1970, Roger Waters, Nick Mason, Richard Wright y David Gilmour fueron elegidos para contribuir en Zabriskie Point del italiano Michelangelo Antonioni, en la cual comparten tracks con Jerry Garcia, Jim Morrison y The Rolling Stones. Aunque es considerada como una de las peores películas de todos los tiempos, la música es una joya por la mezcla de dichas agrupaciones y por los tracks inéditos de Pink Floyd o regrabaciones de conocidos como Careful with That Axe, Eugene.

Dos años después, bajo la dirección de Adrian Maben y el anfiteatro en ruinas de Pompeya como escenario, la banda fue filmada mientras interpretaba Echoes en dos partes, One of These Days y A Saucerful of Secrets. El resultado es un filme musical épico en el que el espectador no requiere de más locaciones para realizar un viaje a sus dudas y reflexiones sobre la decadencia, la existencia y el otro. Es una invitación a repensar el lugar del individuo en el espacio, en un lugar en ruinas, pero que existe, como probablemente se haya el propio interior de quien lo escucha.

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Otro capítulo que es necesario mencionar, es el ocurrido con el cineasta Alejandro Jodorowsky. Mientras el chileno estaba en la pre producción de Dune, el cual consideraba el proyecto cinematográfico más ambicioso de ciencia ficción en la historia, buscó a la banda más pacheca del momento y el resultado fue Pink Floyd, quienes en ese momento grababan el disco conceptual The Dark Side of the Moon.

La anécdota cuenta que en los estudios Abbey Road, Jodorowsky visitó a la banda para invitarlos a dirigir una súper banda de rock progresivo y crear el soundtrack de tan grande empresa. El director chileno entró en el momento en el que el grupo saciaba su hambre y no tuvieron reparo en atenderlo. Ofendido por este acto, Jodorowsky se retiró al ver que Pink Floyd no le tenía el respeto a su obra y la magnitud de ésta. Después de reconocerlo, fueron por él y acordaron la realización, así como seleccionar los tracks de otras bandas tales como Gong y Magma. Después, todos sabrían que Dune, que sería dirigida por Jodorowsky, nunca se realizaría.

Para 1979 con el éxito de discos como The Dark Side of the Moon o Animals, la banda crea otro álbum conceptual: The Wall, que sería todo un éxito y que llamaría la atención del director Alan Parker para la realización de un filme homónimo. En él se representa la metáfora de un muro que rodea a Pink, el protagonista que se sumerge en las drogas y trata de romper lo que él mismo creó. El éxito de la película fue paralelo al del doble álbum, haciendo que la banda lograra una gira mundial con un espectáculo en vivo nunca antes visto.

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Hasta aquí, el paso de esta gran banda por varios momentos en el cine ha sido principalmente en la realización musical, tal y como se esperaría. Pero hay algo que destaca y va más allá de las decisiones de un director o de la planeación de un disco, y me refiero a la sincronización de música y películas.

En la década de los noventa a alguien se le ocurrió empatar el disco The Dark Side of the Moon con la película The Wizard of Oz (1939); las instrucciones para lograr una perfecta sincronización fue reproducir el disco a partir del tercer rugido del león de la MGM. La experiencia en The Wizard of Oz es inquietante, ya que no se esperaba que dos obras con tantos años de separación tuvieran una sincronía de esa magnitud. Bien pudo pensarse que el álbum más conocido de la banda se hizo para musicalizar directamente el filme, especialmente en el caso de The Great Gig in the Sky. 

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También cabe mencionar que fans hicieron un corte de la película de 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968) con música de varios discos de Pink Floyd. Sobresalen los últimos 23 minutos desde Jupiter and Beyond con la canción de la misma duración: Echoes, del disco Meddle. En episodios más recientes encontramos la sincronización con Wall-E, la cual nombran como Another Brick In The WallE.

Este es el paso por el séptimo arte de la banda musical que revolucionó el rock a partir de los años sesenta, que con melodías nos trasladó a escenarios que nadie nos había mostrado, en los cuales nos cuestionamos sobre lo que parecía absoluto: el tiempo, el otro y el universo.

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habla mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.