Grandes videos musicales dirigidos por David Fincher

Por: Brenda Hernández (@lalelilolupita)

Antes de ser el realizador de las súper-producciones hollywoodenses en las que explora la vida moderna y la psique humana (Se7enFight Club, The Social Network, Gone Girl), David Fincher destacó como una de las figuras más importantes de la industria del videoclip en la era de MTV. Aerosmith, Madonna y The Rolling Stones son sólo algunas de las estrellas con las que ha trabajado en casi 40 títulos. 

Te puede interesar: Ve todos los videos musicales que ha dirigido Spike Lee 

Su aportación al audiovisual pop también le permitió perfeccionar el estilo de sus exitosos largometrajes, en los que la precisión del montaje y el ritmo son fundamentales. A diferencia de la mayoría de los videos musicales en los que comúnmente se recurre a un sinfín de cortes frenéticos, los de Fincher están hechos de forma meticulosa; cada movimiento, toma y corte tienen una intensión narrativa. 

Aunque Fincher es una referencia del videclip de los 80, es un trabajo al que recurrió en los últimos años con artistas como Nine Inch Nails o Justin Timberlake. 

Bop ‘Til You Drop de Rick Springfield (1984)

Janie’s Got a Gun de Aerosmith (1989)

Express Yourself de Madonna (1989)

Straight Up de Paula Abdul (1989)

L.A. Woman de Billy Idol (1990)

Freedom ’90 de George Michael (1990)

Vogue de Madonna (1990)

Home de Iggy Pop (1990)

Who Is It de Michael Jackson (1992)

Love is Strong de The Rolling Stones (1994)

Only de Nine Inch Nails (2005) 

Suit & Tie de Justin Timberlake (2013)

Hace 20 años así recibió la crítica a ‘Fight Club’

Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

La masculinidad tóxica, los limites del capitalismo y la incapacidad del ser humano de querer sobrevivir, son temas que hace 20 años tocó Fight Club (1999). En su tiempo el trabajo de David Fincher desató controversia entre críticos que alabaron su revolucionaria puesta en escena, contrario a otros que no vislumbraron profundidad en una película de peleas clandestinas. A continuación una muestra de lo que se escribió de la cinta que nos mostró lo bello que es ver edificios colapsar si de fondo tenemos a los Pixies.  

David Rooney de Variety habló de la descarga de adrenalina que resulta la cinta, y sobre Fincher destacó el equilibrio entre un estilo frío con la enorme cantidad de información que lanza la historia; también resaltó el juego con las convenciones cinematográficas y la forma de acercar al público la conciencia de los personajes. En cuanto al guion, al ser el debut de Jim Uhls, reconoció un trabajo salvaje e ingenioso. 

Te puede interesar: Gone girl, cuando lo privado se vuelve público 

Sobre las temáticas, subrayó lo cercanas que son a su tiempo, y que al explorar tópicos existenciales lo hace de manera accesible gracias a su humor constante, diálogos bien cimentados y la ironía sobre el consumismo, la cultura corporativa y el capitalismo.  Presagiando el recibimiento general que tendría la película, alertó que algunos pudieran encontrarla repelente.

En contraste tenemos a Stephen Hunter del Washington Post, quien comparó a la cinta con recibir una paliza, una en la que la narrativa tiene demasiadas formas, que a veces logran un buen conjunto…pocas, para él. En su opinión este problema se encuentra en que busca contagiar tanto enojo.  La única consistencia que defendió fue su tono, que lamentablemente pierde con un clímax confuso. La emparejó con títulos como Repo Man (Alex Cox, 1984) y Kiss Me Deadly ( Robert Aldrich, 1955), y finalmente la consideró una cinta genial aunque su estilo sea indefendible. 

Te puede interesar: David Fincher, las claves para entender su estilo 

Otro critico que supo ver en ella un trabajo fresco fue Peter Travers, de Rolling Stone. Su valoración parte de que Fight Club es pro-pensamiento y no panfleto que justifica el fascismo; esto al buscar sacudir el mundo del espectador y desafiar sus prejuicios. Puso énfasis en el gran trabajo del cinematógrafo Jeff Cronenweth y el editor James Haygood al lograr que el lenguaje del cine se expresará al máximo, como los créditos iniciales. En cuanto a las actuaciones, exaltó a Edward Norton, quien para su gusto podría considerar el mejor actor de su generación con los tantos matices posibles en su personajes. Mientras que de Brad Pitt señaló que fue su papel más arriesgado del momento, y que ese efecto cómico y subversivo es lo mejor logrado.  

Roger Eber fue otro que vio en ella sólo porno machista, criticando el cambio del primer acto al segundo, donde todo se vuelve demasiado violento. Consideró que peca de lo que él llama el síndrome de Keyser Soze: buscar redefinir una realidad ya cimentada en la historia con una escena final. En cuanto al desempeño del director, prefirió mencionar su trabajo en The Game (1997) en la cual presenta el tema del hombre contra el capitalismo de mejor manera. Eso sí, felicitó a los tres actores principales por su potencia.

Para su gusto la película es visceral y dura, con niveles de ironía y comentarios por encima y por debajo de la acción. Con un segundo acto es complaciente y el tercero es engañoso, en el que además se ensalza a un personaje como Durden, quien más que un liberador de la masculinidad, es un bully.

En The New York Times, Janet Maslin abordó su capacidad de ser audaz y adaptar visualmente los desvaríos mentales del protagonista. Asimismo la emparentó por su extrañeza con Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999), y por su desarrollo de la virilidad contemporánea. Advierte que la manera ofensiva de mostrarse puede confundirse con un respaldo al nihilismo y al totalitarismo. Al hablar del trabajo anterior de Fincher, Seven (1995), considera que Fight Club es menos horrible y más seria al explorar el atractivo de la violencia, gracias también a su edición ingeniosa y del trabajo creado a computadora. Por el lado de la actuación habló del equipo complejo pero provocativo que crearon Norton y Pitt. 

Fight Club fue una película sintomática de su tiempo, no logró un gran éxito en taquilla pero llegó a convertirse en una cinta del gusto del gran público a su llegada a formatos caseros. Alcanzó a crear un debate en torno a su temática y a su manera de abordarla, con destreza y sin miramientos con el espectador. A la fecha sus escenas continúan siendo recordadas y referenciadas.

Las redes sociales en el cine

The Internet’s not written in pencil, Mark, it’s written in ink…

-The Social Network (David Fincher)

En la actualidad no se puede concebir el día a día sin la presencia del internet, mínimo no podemos permanecer sin acceder a las redes sociales digitales. Estamos inmersos en Facebook, Instagram, Twitter o cualquier otra plataforma que esté de moda. Vivimos conectados todo el tiempo.

Desde los años cincuenta, en la época dorada de la ciencia ficción, se profetizaban muchas de estas y otras prácticas con objetos que hoy son comunes, tales como la computadora o los celulares e inclusive algo como una especie de súper cerebro que conectaría a todos y cada uno de los aparatos telefónicos del mundo.

Aunque las películas que ponen al centro los efectos del uso de tales avances tecnológicos se podrían delimitar dentro de la ciencia ficción, también han logrado abarcar más géneros, como el caso de The Social Network (David Fincher, 2010) donde se cuenta el nacimiento de Facebook y todos los inconvenientes que esto conllevó. Desde una visión dramática se expone una serie de problemas legales que se enfrentaron previo al gran éxito que tiene la red social más usada.

Black Mirror: La construcción de realidades

Otro título que aborda el tema de las redes sociales digitales y la cual tampoco podríamos considerar de ciencia ficción (en realidad es una comedia romántica) es You’ve got a mail (Nora Ephron, 1998) donde una relación nace a raíz del envío de emails. Está protagonizada por Meg Ryan y Tom Hanks, quienes se odian profesionalmente, pero ninguno de los dos sabe que por medio del intercambio de correos electrónicos mantienen una relación.

Hay películas que van más allá de una red que influye sólo en las prácticas cotidianas, como la realizada por los entonces Hermanos Wachowski: Matrix (1999) en la que un programador (Keanu Reeves), en su alter ego de hacker, descubre que la realidad es simulada por una matrix, esto gracias a una red de hackers que logra comunicarse con él. Para un lejano 1999 y sin una idea de lo que sería MySpace ni mucho menos Facebook o Twitter, el filme es un precursor de los alcances que se pensaban con la llegada del internet y todo lo que vivimos en la actualidad.

Sin duda algo que a la postre sería de gran polémica es no saber quién es la otra persona que está del otro lado de la pantalla. Esto daría en el futuro la inspiración para cazar a esos farsantes o a las personas que se hacen pasar por otras para sostener relaciones vía internet. Y ahí tenemos a Catfish (Henry Joost y Ariel Schulman, 2010) un documental en donde uno de los creadores comienza una investigación para saber con quién lleva una relación por Facebook. En tal andanza se da cuenta que con quien entablaba la conversación no era precisamente su “pareja”. Posteriormente esta idea se convertiría en un reality para MTV.

Pero no todo tiene un lado bueno o amable, y a eso me refiero con Unfriended (Levan Gabriadze, 2014), una película de terror en la que toman a un asesino slasher que azota y persigue a los culpables de su suicidio por medio de las redes sociales. Con tan sólo apagar el celular o la computadora podría parecer un problema simple de resolver, pero escapar no será tan fácil. Las víctimas tienen que pasar una serie de circunstancias provocadas por un ente que por medio de plataformas como Skype, el mismo Facebook y demás herramientas comunes en estos días. Un filme que adopta el estilo del cine slasher pero adaptado de una manera magistral con a las herramienta digitales contemporáneas.

El cine, siendo un arte tan complejo, es una de las maneras de conocer y abordar ampliamente diferentes temas que nos preocupan en el presente, y es sin duda una forma de explorar el futuro. Las películas mencionadas son sólo una parte de lo que se ha producido, relativamente en poco tiempo, durante el cual las redes sociales han proliferado en el contexto de la mayoría de las personas. Este tema poco a poco está inmerso en la filmografía de diversos autores.

¿Qué otras películas nos recomiendas?

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habla mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.