Visita la exposición de la compañía cinematográfica más antigua

El universo cinematográfico ha visto aparecer y desaparecer infinidad de talentos, movimientos y casas productoras. Muchos estudios son responsables de cambios y aportaciones invaluables para el cine, pero ninguno que continúe en activo puede presumir que vio el nacimiento del séptimo arte, quizá sólo la compañía cinematográfica francesa Gaumont.

Hasta el 30 de junio la Cineteca Nacional ofrece la oportunidad de conocer su historia en la exposición Gaumont, desde que el existe el cine, la cual celebra la tradición, la creatividad, la inventiva y todos los logros artísticos del mundo fílmico a través del importante papel que ha jugado la compañía cinematográfica fundada en julio de 1895, la más antigua del mundo.

Personajes de la talla de Louis Feuillade, Jean Vigo, Federico Fellini, Ingmar Bergman, Andrzej Wajda, Rainer Werner Fassbinder, Jean-Luc Godard y Luc Besson han desfilado por Gaumont. Con piezas provenientes del Museo Gaumont, la exhibición presenta 200 objetos originales de la colección privada del estudio, como la estatuilla de Musidora, protagonista de Los vampiros (Les vampires, Louis Feuillade, 1915) o la carta en la que Jean Cocteau invitó a Marcel Pagnol a participar en La bella y la bestia (La belle et la bête, 1946). Asimismo, entre los 18 vestuarios originales se encuentran los de Chris Tucker en El quinto elemento (The Fifth Element, Luc Besson, 1997), Uma Thurman en Vatel (Roland Joffé, 2000) y Natalie Portman en El perfecto asesino (Léon, Luc Besson, 1994).

La invención de Léon Gaumont que trajo el cine sonoro a México —el cronomegáfono— tendrá una presencia especial. Este dispositivo sincronizaba el cinematógrafo con el fonógrafo para producir un sonido lo suficientemente fuerte para una sala de cine. El cronomegáfono que estará en la Cineteca Nacional perteneció a Charles Proust, organizador de una gira americana de cine parlante que llegó a nuestro país en 1912 para presentar la primera función con sonido en la Ciudad de México.

Además de estos objetos, se podrán apreciar más de cinco horas de programas y documentos audiovisuales, como los dos cortometrajes completos de Jean Vigo —A propósito de Niza (À propos de Nice, 1930) y Taris, rey del agua (Taris, roi de l’eau, 1931)—, archivos exclusivos de noticias sobre México, producciones de animación y extractos de películas del catálogo Gaumont.

Gaumont, desde que el existe el cine, que también se complementa con un ciclo de películas, estará de martes a domingo en La Galería de Cineteca Nacional, con un horario de 11 a 21 horas. (último acceso a las 20hrs). En octubre llegará al Centro Cultural Clavijero en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia.

A partir del primero de junio la entrada es libre.

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Con información de la Cineteca Nacional 

My French Film Festival: cine francés gratuito en línea

Por cuarto año consecutivo FilminLatino brinda la oportunidad de acercar al público mexicano al trabajo de las generaciones más jóvenes de cineastas en Francia. Esto a través del festival de cine en línea My French Film Festival, que celebra su octava edición del 18 de enero al 18 de febrero de 2019 con más de 20 películas que podrán ser vistas de manera gratuita. 

Algunos de los títulos son: Gaspar va a la boda (Antony Cordier, 2017), una entrañable comedia sobre un joven de 25 años que después de haber estado algunos años alejado de su familia, decide volver a verlos cuando su padre anuncia que se vuelve a casar. 

En la selección también se encuentra Guy (Alex Lutz, 2017), película en la que conocemos a un joven periodista, quien se entera por su madre que es el hijo ilegítimo de Guy Jamet, un famoso cantante francés cuyo apogeo se fue alargando desde los sesenta hasta los noventa. 

También se podrá apreciar a Marion Cotillard en Cara de ángel (Vanessa Filho, 2018), película que participó en la sección Una cierta mirada de Cannes en 2018 y en la que la actriz francesa interpreta a Marlène, una madre irresponsable que vive con su hija de 8 años en un pequeño pueblo junto a la riviera.  

Bajo un concepto poco explorado en México, el festival también cuenta con títulos de cineastas consolidados, como Leos Carax y Chris Marker. Del primero se incluye Mala sangre (1986) el segundo filme del enfant terrible francés, con el cual sorprendió a propios y extraños con su inusitada planificación, su atmósfera a medio camino entre la ciencia-ficción, el romance y el cine negro y las brillantes actuaciones de los jóvenes Denis Lavant, Juliette Binoche y Julie Delpy (y veteranos como Michel Piccoli). 

De Chris Marker se presentará El muelle (1962), una historia de corte experimental sobre el poder de la memoria, contada exclusivamente a través de fotos fijas, en la que un hombre trata de reconstruir el recuerdo de su amada en tiempos de la Tercera Guerra Mundial. Se trata de un singular filme de ciencia-ficción que inspiró 12 Monos de (Terry Gilliam, 1995). 

Selección oficial disponible en FilminLatino

 

Frantz, acartonada y hollywoodense

Por: Rafael Ramírez III (@RafDivoz

François Ozon es uno de los directores franceses más activos y creativos actualmente, a sus cincuenta años ha dirigido casi una veintena de largometrajes y desde finales de los noventa, ha cumplido casi ininterrumpidamente el objetivo de filmar una película al año.

El cineasta parisino, en la última década, ha abordado temáticas que podrían considerarse controversiales (aunque no necesariamente lo ha hecho de la mejor manera). Tenemos el caso de Jeune & Jolie (2013), sobre la creciente ninfomanía de una jovencilla que se transforma en prostitución, o Dans la maison (2012), sobre el cortejo de un joven estudiante a la esposa de su profesor a través de sus clases de literatura, que deviene en una especie de pedofilia por parte de la cónyuge y el alumno.

Ozon, además de todo, no duda en homenajear, a veces cínicamente, a todo el historial de cineastas franceses que nos ha dado la historia, destáquense Godard y Buñuel (de nacimiento español pero nacionalizado, tanto legal como cinematográficamente, francés).

En Frantz (2016), Ozon adapta la película Broken Lullaby (1932) de Ernst Lubitsch, que a su vez es la adaptación de una obra de Maurice Rostand, una historia que se desarrolla justo al terminar la Primera Guerra Mundial, en la que un soldado francés viaja a Alemania a visitar a la familia de un soldado alemán al que le quitó la vida durante la guerra, buscando su perdón. En tal visita se construye una relación sentimental entre el personaje francés y la prometida del hombre al que asesinó.

Más allá de dicha relación emocional, la película se enfoca en las distintas dolencias derivadas de la guerra; la cual, una vez terminada y dejando de lado el impuesto patriotismo psicológico y la xenofobia, pone al descubierto lo insensata e inhumana que es y que debajo de un traje de distintos colores y con distintas banderas e insignias, se encuentran seres humanos, con familias, con historias detrás, con padres, madres y prometidas, con profesiones, gustos e intereses.

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Frantz es el nombre del soldado alemán, prometido de Anna (Paula Beer) y herido de bala por Adrien Rivoire (Pierre Niney), quien tras el homicidio, encuentra en el uniforme de Frantz una carta de despedida para Anna, y de ahí su creciente dolor, culpa e interés por conocer a quienes le ha arrebatado a un ser amado.

Destáquese que el hecho de que Ozon, un director francés, adapte el filme anti-bélico de Lubitsch, un director alemán, quien adaptase una obra de Rostand, un dramaturgo francés, es una forma más de homenajear esa tregua, de constituir ese tratado de paz, de perdón y de respeto que puede generar el cine.

Lamentablemente, aun con lo llamativo de la trama y la fructífera temática, la película no consigue la magnitud necesaria. En primer lugar, culpa de un tratamiento del tema que con todos los intentos de Ozon, no consigue representar el dramatismo con suficiente seriedad y solemnidad ante el tema de la guerra. Tanto las acciones y reacciones de la pareja protagonista, como las de los familiares de Frantz y de Adrien, decaen en un estado de cursilería y melosidad que impiden la sobriedad necesaria en cuanto al estado anímico.

Pierre y Paula aciertan en contar con el aspecto físico preciso para sus distintos roles (el uno, actor francés, la otra, actriz alemana) y en tener cierto encanto en pantalla, pero desaciertan en tener actuaciones artificiales, sobreimpuestas que se perciben infantiles, como si se tratada de un filme para niños. Aunque la trama no es predecible, sí lo son para las reacciones de cada uno de los personajes.

La dirección de fotografía, a cargo de Pascal Marti, es correctísima, retratando en su mayoría en blanco y negro, salvo algunas escenas (cuando se dan muestras de cariño o de esperanza) donde hace uso del color. Y tanto la selección de locaciones como el diseño de arte son muy apropiados para las intenciones de la película. Sin embargo no logra salvar a Frantz de esa sensación acartonada y artificial, culpa también de una banda sonora a cargo de Philippe Rombi, que contribuye a crear ese ambiente Hollywoodense que no cuida y respeta el mood que la temática demanda.

Desgraciadamente estos son los errores recurrentes en la filmografía de Ozon, lo cual lo coloca como un director creativo y constante, que hace películas aceptables y entretenidas, pero quien nunca despuntará como uno de los grandes de la cinematografía francesa. Calificación 3.5/5

 

 

Director: François Ozon.

Guion: François Ozon, Philippe Piazzo, Ernst Lubitsch, Maurice Rostand.

Reparto: Pierre Niney, Paula Beer.

Cinematografía: Pascal Marti.

Música: Philippe Rombi.

Año: 2016.

Todo Truffaut se proyecta en la Cineteca Nacional

Con información de la Cineteca Nacional 

Al igual que el protagonista de su primer largometraje, Los cuatrocientos golpes (Les quatre cents coups, 1959), François Truffaut fue un hijo único ignorado por su madre y con problemas en la escuela. Nació en París, el 6 de febrero de 1932, y desde temprana edad descubrió su gran pasión: el cine. En 1947 fundó el cineclub Le Cercle Cinémanie, que lo llevó a conocer al crítico André Bazin, encuentro que lo acercaría a ser uno de los realizadores franceses más relevantes de todos los tiempos.

Del 1 al 23 de diciembre, la Cineteca Nacional rendirá un merecido homenaje al amor incondicional que el crítico, realizador, guionista y actor galo François Truffaut tuvo por el cine, con una retrospectiva que comprende 21 largometrajes y dos cortometrajes: la mayor parte de una filmografía basada en las difíciles etapas de niñez y adolescencia que atravesó el director.

Se exhibirán obras como Los mocosos (Les mistons, 1957), donde está presente el mundo sentimental de Truffaut, interviniendo la muerte, el amor y la fatalidad; La piel dura(L’argent de poche, 1976) en la que se muestra la lucha por el respeto y la educación de los niños; La noche americana (La nuit américaine, 1973), que comparte el amor por su profesión cinematográfica; Domicilio conyugal (Domicile conjugal, 1970), que continúa el “ciclo de Antoine Doinel” con una aventura extramatrimonial; Las dos inglesas y el continente (Les deux Anglaises et le continent, 1971), que muestra el triángulo amoroso de dos hermanas y un joven francés; entre muchas más.

Las vivencias cotidianas son la seña de identidad de una filmografía muy personal, base del éxito que Truffaut cosechó a lo largo de su carrera, tanto de crítico como de cineasta, por un lado, y, por el otro, la pasión profunda hacia el séptimo arte que profesó hasta el día de su muerte –el 21 de octubre de 1984–, que también es clave para entender a uno de los hitos del cine universal.

Retrospectiva François Truffaut


Sala 2 Salvador Toscano

Del 1 al 23 de diciembre
*Sujeta a cambios de última hora

Los mocosos / Los cuatrocientos golpes
Viernes 1 de diciembre, 19:00 horas
Domingo 3 de diciembre, 18:00 horas

La piel suave
Viernes 1 de diciembre, 21:30 horas
Lunes 4 de diciembre, 20:30 horas

Antoine y Colette Disparen sobre el pianista
Sábado 2 de diciembre, 19:00 horas
Lunes 4 de diciembre, 18:00 horas

Jules y Jim
Sábado 2 de diciembre, 21:30 horas
Domingo 3 de diciembre, 20:30 horas

Domicilio conyugal
Martes 5 de diciembre, 18:00 horas
Domingo 10 de diciembre, 20:30 horas

Fahrenheit 451
Martes 5 de diciembre, 20:30 horas
Viernes 8 de diciembre, 21:30 horas

El niño salvaje
Miércoles 6 de diciembre, 18:00 horas
Sábado 9 de diciembre, 19:00 horas

La novia vestía de negro
Miércoles 6 de diciembre, 20:30 horas
Domingo 10 de diciembre, 18:00 horas

La sirena del Mississippi
Jueves 7 de diciembre, 18:00 horas
Viernes 8 de diciembre, 19:00 horas

La hora del amor
Jueves 7 de diciembre, 20:30 horas
Sábado 9 de diciembre, 21:00 horas

El hombre que amó a las mujeres
Martes 12 de diciembre, 18:00 horas
Domingo 17 de diciembre, 20:30 horas

Las dos inglesas y el amor
Martes 12 de diciembre, 20:30 horas
Viernes 15 de diciembre, 21:30 horas

La piel dura
Miércoles 13 de diciembre, 18:00 horas
Sábado 16 de diciembre, 21:30 horas

Una joven bella como yo
Miércoles 13 de diciembre, 20:30 horas
Sábado 16 de diciembre, 19:00 horas

El diario íntimo de Adela H
Jueves 14 de diciembre, 18:00 horas
Viernes 15 de diciembre, 19:00 horas

La noche americana
Jueves 14 de diciembre, 20:30 horas
Domingo 17 de diciembre, 18:00 horas

¡Viva el domingo!
Martes 19 de diciembre, 18:00 horas
Sábado 23 de diciembre, 19:00 horas

La habitación verde
Martes 19 de diciembre, 20:30 horas
Viernes 22 de diciembre, 21:30 horas

El último metro
Miércoles 20 de diciembre, 17:45 horas
Jueves 21 de diciembre, 20:30 horas

El amor en fuga
Miércoles 20 de diciembre, 20:30 horas
Sábado 23 de diciembre, 21:30 horas

La mujer de al lado
Jueves 21 de diciembre, 18:00 horas
Viernes 22 de diciembre, 19:00 horas

 

La nueva ola francesa

Para André Bazin, fundador de la revista Cahiers du cinema, el cine debía tener una responsabilidad mayor a la que había planteado la visión hollywoodense con el superfluo star system. Esto sería de vital importancia para que la ola francesa llegará rugiendo con fuerza.

Amélie y Yann Tiersen al compás de París

Amelie-Cafe

Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

 

 “Son tiempos difíciles para los soñadores”

Amélie

Desde su estreno en 2001, Amélie, una de las películas francesas más taquilleras de todos los tiempos, ha cautivado a la comunidad cinéfila de todo el mundo por diversas razones: una amena paleta de colores basada en tonalidades de verde y rojo; una historia tierna y nostálgica que nos recuerda que todos los humanos somos seres soñadores; la brillante actuación de Audrey Tautou. En fin, un buen número de elementos que han convertido esta cinta en un referente, y entre ellos se encuentra la música de Yann Tiersen, que hace vibrar a sus espectadores.

Resulta curiosa la forma en que Jean-Pierre decidió que el compositor francés sería el indicado del ambiente musical en su cuarto largometraje. Mientras conducía, el cineasta escuchó la música de Tiersen y enseguida ordenó el catálogo de su obra. Cuando Jeunet le pidió que compusiera la banda sonora de Amelie, el propio Tiersen relata que se encontraba trabajando en su último álbum, L’Absente, por lo que su respuesta fue que no tenía mucho tiempo.

07 Jan 2002, Paris, France --- The singer, songwriter and composer Yann Tiersen performs on stage. --- Image by © Eric Fougere/Corbis
Yann Tiersen by © Eric Fougere/Corbis

Finalmente, cuando Tiersen decidió trabajar con Jean-Pierre Jeunet (que primero había considerado trabajar con Michael Nyman) el resultado fue una mezcla de sus tres primeros álbumes, nuevos elementos y variantes de L’Absente, el cuarto álbum en el que se hallaba trabajando.

Gracias a este trabajo, el artista nacido en Brest, Francia, fue galardonado con el Premio César a la Mejor música compuesta para una película y recibió una gran cantidad de nominaciones. Sin embargo, no estamos hablando de alguien a quien le agradan en demasía este tipo de reconocimientos. En el caso de los Globos de Oro, ha comentado que no le gusta ese tipo de ceremonia y que el hecho de que el mismo universo decida premiarse, no es una buena idea.

Aunque se le suele ubicar como uno de los representantes de la música minimalista, Tiersen es renuente a que los géneros definan una obra. En una entrevista con Michael Hubbard de BBC realizada en 2002, aquél joven que a principios de los 80 se inspiró por bandas como Joy Division y The Stooges, expresó que “para mantener el entusiasmo por la creación, un artista no debe preocuparse por géneros.”

Así, a través de sus pianos, acordeones, Yann Tiersen nos traslada fácilmente a París, específicamente al barrio de Montmartre, llenando hasta los más pequeños recovecos de imaginación que inundan el mundo de Amélie Poulain.

Aunque es una cinta cargada de optimismo, hay momentos clave que dejan escapar la melancolía de la protagonista y su entorno. Tales sucesos no dejarían una huella tan profunda en el público si no fuera por la composición musical, que fácilmente sumerge en la añoranza de tiempos pasados.

“La vida no es más que un interminable ensayo, de una obra que jamás se va a estrenar” Amélie Poulain

La mayor parte del soundtrack está hecho para que, al ritmo de la historia y de las aventuras de la protagonista, el espectador suspire y sonría; se sienta conmovido por aquella chica rara que tira piedras a los ríos y hace las de cupido en los días soleados. Con acordes experimentales, renace en más de uno aquel niño escondido en aun habita en algún rincón de nuestra alma.

En pocas palabras, el soundtrack de Amélie, es una joya que nos recuerda que, como dirían las abuelitas, siempre después de la tormenta, vendrá la calma.

Tráiler

Ficha técnica

Título original: Le fabuleux destin d’Amélie Poulain.

Director: Jean-Pierre Jeunet.

Guión: Guillaume Laurant, Jean-Pierre Jeunet.

Reparto: Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz, Rufus, Lorella Cravotta, Serge Merlin, Jamel Debbouze, Claire Maurier, Clotilde Mollet, Isabelle Nanty, Dominique Pinon, Artus de Penguern, Yolande Moreau, Urbain Cancelier, Maurice Benichou.

Duración: 120 min.

Año: 2001.

País: Francia

Claude e Isabelle: El olor a la clase media

Por: Irving Martínez/ @IrvingJavierMtz

François Ozon es un director francés presente en los principales festivales de cine con su obra que abarca más de dos décadas sin perder la vigencia. En sus primeros trabajos el suspenso fue una constante, pero poco a poco se diluyó para dar paso a largometrajes de compleja gama de géneros. Con Sitcom (1998) alcanzó un rápido reconocimiento en la industria. De su estilo se reconoce el uso de tópicos relacionados con la diversidad sexual y películas como 8 mujeres (2002) se convirtieron en banderas para la comunidad gay.

En México se reconoce y aplaude su trabajo y es un autor obligado en los Tour de Cine Francés y muestras de cine. Sin embargo, después de la magistral El tiempo que queda (2005), tuvo un estancamiento en su carrera con irrelevantes cintas como Ángel (2007), Ricky (2009) y Mujeres al poder (2010).

En 2012 llegó a San Sebastián con el drama En la casa y logró tener en sus manos la Concha de Oro a Mejor Película y el Premio del Jurado al Mejor Guión. Inmediatamente comenzaron las expectativas con su siguiente trabajo que, por obviedad, entró en la selección oficial de Cannes: Joven y bella (2013). Además de ser el regreso de Ozon a las alfombras rojas francesas, es un nuevo discurso y estilo en su versátil filmografía. Ambas películas comparten particularidades que permiten definir a Joven y bella y En la Casa como un díptico crítico sobre la juventud y la decadente estructura familiar.

sitcom-movie-poster-1998-1020525142El adolescente francés de los ochenta

Algunos años atrás, Claude Miller seleccionó a Charlotte Gainsbourg (hija de la controvertida pareja Gainsbourg-Birkin) para interpretar a La pequeña Ladrona (1988), la historia de una precoz adolescente amante de lo ajeno. El mismo realizador fue el responsable de una versión masculina: La mejor manera de andar (1976) con un joven Patrick Bouchitey. Bertrand Blier crea su propia lolita en Tú me hiciste mujer (1981) con la desconocida Ariel Besse en rol principal.

El prolifero Claude Chabrol tiene una filmografía repleta de jóvenes protagonistas con ansias de ser adultos. En 1978 dirige Prostituta de día, señorita de noche y el resultado fue una sensual psicópata con tendencias parricidas. Era claro que en Francia la sexualidad había llegado a una relativa liberación y Maurice Pialat y Erich Rohmer concibieron los mejores tratados sobre este tema. El primero –quién lanzó una mentada público con Palma de Oro en mano- escandalizó con las efímeras relaciones sin tapujos ni sermones en A nuestros amores (1983); y en Paulina en la playa (1983) de Rohmer una joven quinceañera comienza una educación sentimental impartida por su poli amorosa prima Marion.

En apariencia el punto de unión de las películas mencionadas es la temprana sexualidad, pero el deseo es una complacencia para el voyerista público. En realidad sólo son personajes con asco y coraje a las instituciones: la religión, la política y sobre todo la familia. Lo interesante son las diferentes formas de repudio adolescente a sus patéticos padres; desde las burlas y berrinches de la Suzane de Pialat, hasta los planes criminales de la Violette de Chabrol. Sin duda, fue el periodo del cine francés con mayor crítica social desde la perspectiva subjetiva de los jóvenes. Sin embargo, tres décadas más tarde, François Ozon creó dos héroes no adultos para plantear que tal vez los insatisfechos jóvenes de Miller o Rohmer no escaparon a los dogmas establecidos y terminaron en ridículos reflejos de sus padres.

Bella de día con celular

En resumen: En la casa es la comedia sobre un profesor interesado en las descripciones literarias de su alumno Claude García (Ernst Umhauer) sobre la familia de su amigo Rapha. Y Joven y bella es el descubrimiento sexual de Isabelle (Marine Vacth) y su inicio en la prostitución a los 17 años. Los dos protagonistas son menores de edad y ambos se encuentran en una etapa de descubrimiento sentimental.

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Claude Garcia escribe: Por fin estaba en esa casa en la que tantas veces me había imaginado. Era más grande de lo que suponía, adentro cabían cuatro casas como la mía, todo estaba limpio y ordenado […] estaba a punto de volver con Rapha cuando un olor llamó mi atención, el inconfundible olor de la mujer de clase media. Claude es un chico con un intelecto superior del promedio pero pertenece a una clase popular, con un padre enfermo y una madre sin ver desde los 9 años. El choque cultural con la familia Rapha provoca burlas y desprecio. Encuentra ridícula su falsa intelectualidad, sus formas de entretenimiento, la hipocresía de sus relaciones y su inexistente bienestar, pero también desea ser parte de “la clase media”.

El collage inicial con fotografías de alumnos de un liceo es la introducción para entrar al mundo de un adolescente. La película es (indirectamente) la perspectiva de Claude y la caricaturización de los adultos. Aunque su necesidad de afecto es evidente, Garcia también se niega a ser parte de la ordinaria sociedad que compra acuarelas sin saber su significado. Existe una referencia directa a Teorema (1968) de Pier Paolo Pasolini y la inexistencia de los lazos familiares. Como Terence Stamp, el joven escritor se adentra a la familia Rapha para reafirmar que la vida familiar afrancesada no es en realidad su “final deseado”. En cambio, encuentra una simpatía por la monótona y deprimente vida de su profesor. El final en la banca junto al maestro de literatura es un encuentro con su futuro. Una vida llena de soledad pero sincera y alejada de los torturantes convencionalismos sociales.

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Isabelle de Joven y bella es un homenaje a Séverine de Bella de Día(1967) de Luis Buñuel, con pequeños cambios importantes. Para ambos personajes el amor no existe pero, al final, Séverine vuelve a añorar la convencionalidad. Isabelle no. Las patéticas relaciones sentimentales de su madre infiel son el antecedente para optar por una vida sexual donde el amor no tenga cabida.

Ozon siempre ha evitado teorías freudianas de cajón y este es el buen ejemplo. Su corto noviazgo es frustrado al percatarse del inminente retorno a los convencionalismos familiares (poner especial atención a la escena del desayuno familiar con el novio); en cambio, los contactos con hombres maduros son más satisfactorios en su búsqueda de ternura. Isabelle también tiene un encuentro con su solitario futuro encarnado por Charlotte Rampling.

El realizador filma a jóvenes estudiantes en aulas de estudio; muy parecidos a secuencias de La Clase (2008) y La vida de Adele (2013). Podría interpretarse como una crítica al decadente sistema de educación y los vacíos ideales de las nuevas generaciones. Pialat ya hacía referencias a la “plastificación” de los sentimientos. Se habla de amor sin entender ni sentir la emoción (palabrería poética como las falsas metáforas de Claude). En la casa de Isabelle vive otra de tantas familias de clase media como los Rapha; adultos que antes fueron los franceses precoces del cine de los ochenta.

El nuevo rumbo del cine de Ozon conserva la crítica a los convencionalismos emocionales del mundo contemporáneo. Su próximo trabajo será Une nouvelle amie (2014) y posiblemente estará en el Festival de Venecia. Al parecer seguirá el estilo de sus predecesoras.