Anuncia la Cineteca Nacional ciclos de superhéroes vs luchadores

En el marco de la Cuarta Transformación, el director de la Cineteca Nacional, Alejandro Pelayo, ha anunciado los dos ciclos que encabezarán la programación del recinto durante el próximo año, los cuales contienen abordan tendencias actuales de la cinematografía contemporánea: ¡Los rudos, los rudos, los rudos!, un ciclo con lo mejor del cine mexicano de luchadores y Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, el cual celebrará lo mejor del cine de superhéroes.

“Es un reclamo popular y estaremos felices de complacer a nuestro público”, dijo Pelayo en la conferencia de prensa que se llevó a cabo en la Sala 10 del Cinépolis Xoco. “Son etapas innegablemente importantes del cine nacional y los superhéroes dictan la taquilla de la actualidad. La Cineteca no puede resistirse a la transformación”, agregó.

El ciclo de los héroes del pancracio estará formado por 15 largometrajes a exhibirse desde el mes de enero, entre las cuales destacan La sombra vengadora vs La mano negra, Santo vs las mujeres vampiro, Santo vs Las momias de Guanajuato, Santo y Blue Demon contra el Dr. Frankenstein, entre otros estandartes del folklor mexicano.

Por otro lado, el ciclo que repasará al género más importante del cine mundial, el de superhéroes, será constituido por todas las cintas de esta categoría que hayan sido producidas en el Siglo XXI, incluyendo los clásicos precursores como Hulk (2003), Daredevil, Gatubela, la trilogía de El Hombre Araña de Sam Raimi y todas las cintas que componen el actual Universo Cinematográfico de Marvel, así como el Universo Extendido de DC Cómics. Además, Pelayo agregó que la administración de la Cineteca está en “pláticas avanzadas” para estrenar Los Vengadores 4. “Estamos en buenos términos con ellos (refiriéndose a Disney). Quedaron muy complacidos por el trabajo que hicimos desde octubre del año pasado (refiriéndose a la exposición de Coco) y con el número de funciones que les dimos. Es un acuerdo en el que todos ganan”, añadió el director.

Sobre la asignación de salas y horarios que habría para el resto de películas nacionales y extranjeras, Pelayo no hizo comentario.

*Feliz día de los inocentes

Mauricio Hernández

(R) egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Colaborador en la Revista Encuadres. 

 

Deadpool 2: Una Masacre al sendero del héroe

Por: Isaac Ávila (@elpinshidiablo

We’re talking away

I don’t know what

I’m to say I’ll say it anyway

Today’s another day to find you

Shying away

I’ll be coming for your love, okay?…”

Take on Me. A-ha,  1985

SPOILER ALERT) No quiero reclamos porque no anticipé una lluvia de situaciones y personajes que ayudarán a la crítica de este filme. Ya advertidos, entremos en materia.

Echaré mano de algunos elementos que me ayudarán a desarrollar de forma más objetiva este análisis. ¡Ah, caray! Se preguntarán por qué tanta formalidad y recato. Quiero evitar a toda costa los ataques de los niños rata marvelitas, que seguro dirán que no entendí la película o algo por el estilo, ¿o esos eran los de DC? Bueno, el chiste es ese.

Esta vez comenzaré desde lo visual. El maquillaje, la ambientación y el vestuario nos recuerdan en todo momento que estamos viendo una adaptación al cine de un cómic. Cumplen su papel para hacernos reír sin parar. Por otro lado, los kilos de CGI no son suficientes para darnos la sensación de que algo está ahí y por medio de diálogos, se justifican para tomar este trabajo como algo hecho a propósito. Como si la mala calidad de los efectos especiales fuera un chiste más.

Los movimientos de cámara están cuidados al estilo Michael Bay. Cientos y cientos de momentos en slow motion para resaltar la intensidad de lo que está pasando. El resto de las secuencias de acción son regulares. En algunos puntos, se siente como si los Russo hubieran dirigido las coreografías y escenas donde interviene Cable, casi. Hablando de dirección, las actuaciones son pobres, sólo Reynolds ha encarnado a su personaje y esto debilita la importancia de todos en el transcurso del drama.

Deadpool. P#*o el que lo lea

Los personajes son básicos, ambivalentes. Muy dependientes de las acciones de Deadpool para que todo suceda. Lo sé, es el protagonista, ¿pero no deberían las circunstancias mover al héroe para que este, en un viaje de auto descubrimiento y pruebas, se encuentre a sí mismo y retorne a casa? Las motivaciones de la mayoría son muy frágiles y no ayudan a definirlos del todo, el malo es malo porque fueron malo con él y los buenos lo son porque se debe ser bueno. Luego los papeles cambian y todo se resuelve por el clásico sacrificio mesiánico que ayuda a comprender que la vida no es tan mala aunque todo esté jodido, sólo hay que verle lo positivo.

La historia se centra en la reconfiguración de prioridades y el sentido de la vida de Wade. Pierde a su esposa como resultado de su trabajo superheróico y con un toque de DEUS y misticismo, su hada madrina le dice que tiene que poner su corazón del lado correcto, el del bien sin importar a quién. Estamos frente a un Guy Flick  a todas luces. El hombre debe ser gallardo, osado y despreocupado. Sin perder el toque que define al personaje. Al final, no pasa nada. Toda la prueba no tiene sentido porque, a pesar de los sacrificios hechos, todo vuelve a la normalidad, como en película de los Coen, donde todo aparenta estar igual que al principio, pero los personajes, en su interior han cambiado.

Cine de superhéroes: ¿Una basura?

Musicalmente tiene una selección de éxitos ochentenos bastante buena. En todo momento te conectan con lo qué pasa en pantalla, como el reencuentro con una versión todavía más llegadora de Take on Me que la de A-ha. Bravo por eso. La musicalización y ambientación ayudan en todo momento al ritmo acelerado de la película, la cual desde el inicio nos trae de aquí para allá en situaciones ridículas, peleas cuasi Gore y un montón, pero en serio, un montón de referencias. No te dan tiempo a reflexionar, es un filme de acción muy bien logrado en términos de edición y de atención a lo que está sucediendo.

Lo dicho la hace una película más del montón en esta subcategoría de superhéroes. No sale del molde de las historias de amor y acción. Por otro lado, no paré de reír, había referencias en diálogos, en imágenes, inclusive en los campos. Tantas que el mismo Capi se sentiría orgulloso.

El filme jamás se toma en serio y atendiendo a la farsa, funciona. Logra su cometido, entretenernos, hacernos recordar las viñetas del personaje y sobre todo, aludiendo a su primera parte, sobre explotándola al borde de lo ridículo. Se nota el ingenio y trabajo para lograr que te mantengas atento y aunque no pares de carcajear, entiendas el porqué cada uno hace lo que hace, excepto la X-Force.

La escena post-créditos es una joya. Justifica todo lo que pasa a lo largo de la película y hace un par de chistes grandiosos sobre el pasado de la saga mutante y, el mejor de todos, del pasado de Reynolds. Ahora hasta le han solicitado regresar su anillo de Linterna, pobre. Al final, es una película muy divertida. Si quieres sentarte en la butaca a pasar un buen rato, definitivamente debes verla.

Warner Studios v. DC Cómics: Dawn of failure

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Por: Isaac Ávila

Viene una tormenta de arena. La veo venir y no traje mi camello. Vivimos la época de los monstruos del entretenimiento multimedia y multiplataforma. Si bien el modelo de consumo está cambiando, la base del negocio sigue siendo la misma, vender historias.

Cuando ves una película o serie, lees un cómic o libro; lo mínimo que esperas es una buena historia. Construcción multidimensional de los personajes. Curvas dramáticas y giros de tuerca que te sorprendan (no buscamos el hilo negro sólo una narrativa de calidad, ritmo y drama adecuado para lo que sea que estemos apreciando).

Si bien se necesita gran background de los productores y los espectadores para que las obras sean entendidas en su totalidad, una historia contada adecuadamente debería (utópicamente) poder sostenerse por sí misma. Sin necesidad de recurrir a otros medios o capítulos de la misma. Debe funcionar como unidad y al mismo tiempo como parte de un todo (llámese universo cinematográfico, serie televisiva, serie de cómics, etc.)

Ésta vez nos apoyaremos en Time Warner, un monstruo del entretenimiento que podría pasar un tanto desapercibido por su principal competencia, Disney. Aunque la relación Warner/DC es tan profunda como Disney/Marvel, algo no está funcionando de la misma manera (en apariencia) para sus producciones.

Para analizarlo, dividiremos el multiverso de Warner/DC en series para la televisión, universo cinematográfico, películas en animación y los cómics. Haré una comparativa de cómo se relacionan estos universos y terminaré compartiendo las conclusiones del fallo en la sinergia de su interacción (nula).

Justice_League_The_Flashpoint_ParadoxSeguramente argumentarán que no se puede comparar el cine con las series de televisión por la abismal diferencia de tiempos que hay entre cada una. Pero debo decir que cada capítulo de la serie tiene que cumplir con el mínimo de los 3 actos, el cierre de las curvas dramáticas (que alimentan la curva de cada temporada y de la serie en general) y el desarrollo multidimensional de los personajes. El trabajo no es más fácil por tener más tiempo, podríamos considerarlo todavía más complejo.

Me parece risible que series como The Flash, Arrow, Gotham, Super Girl y Legends of Tomorrow hayan logrado construir un universo bien establecido con reglas y guiños a los cómics que en todo momento nos hacen sudar, reír y emocionarnos (en los últimos capítulos de la segunda temporada de Flash hay tantos homenajes a momentos de suma importancia para el mundo de los cómics que mi corazón no podía soportarlo). Debo exponer que cada producción tiene su sello de humor, brutalidad, seriedad y oscuridad (pongo estos dos al final porque se la han pasado defendiendo BvS con todo y los enormes fallos que tiene la película. Léase esta reseña para entender lo que quiero exponer) que hacen de cada serie algo único, apreciable y muy entretenido para los fans de DC.  

Con el anuncio de la inauguración del universo cinematográfico de DC se especuló sobre un posible crossover (como tiene previsto Marvel) de dichas producciones. Los involucrados se escudaron diciendo que los universos están separados y no veremos eso. Como si las series ocuparan Tierra 1, 2 y 3 pero las películas están en Tierra 69 donde se los han garchado a todos y son emos y un poco estúpidos.

Vamos, no es hora de arrancarse los cabellos y llamarme fanboy. Sé que su universo cinematográfico está tomando forma pero no es pretexto para entregar historias tan malas que hasta el mismo Bay se sonrojaría al verlas. Cuesta creer que se aprueben dichos proyectos, lo que me lleva al siguiente punto antes de pasar a las animaciones y cómics. El negocio. Todos sabemos que lo hacen porque quieren ganar dinero, sí, hacen fanservice pero como parte de su estrategia de mercado para vender más. Mentiría si les dijera que no me emocionó pensar y ver las referencias a los cómics en BvS, pero salí asqueado de la película. Me pareció pésima y probablemente como tributo a las historietas podría funcionar, pero yo fui a ver una película, no a leer cómics.

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Como fan de DC recomiendo a los cinéfilos echarse un clavado a lo que Warner/DC está haciendo en sus películas animadas. En ellas, las adaptaciones a los cómics se hacen casi puras; la sangre y oscuridad que han estado buscando con grandes escritores se hace ver y disfrutar. El fanservice aquí provoca nerdgasmos múltiples y el deseo de seguir viendo más y más.

Pasando a los cómics, hace poco se tomo una decisión aventurada y en mi opinión, acertada. Unir los universos de Vertigo y DC Comics, llenándonos de mindfucks, mucha especulación y rechazo. No entiendo por qué ser tan puritanos con esto. Podría funcionar y soy optimista con Rebirth, que creo ha tenido un inicio formidable trayendo de vuelta personajes e introduciendo líneas temáticas un poco olvidadas por DC y sus New 52.

Me parece increíble que estén arriesgando en muchos planos y otros los dejen a la suerte. No quiero que el MCU y DC se parezcan, son sus diferencias lo que me ha hecho apreciar u odiar lo que han hecho desde que me introduje en ese mundo, pero sí me gustaría ver historias agradables por ambas partes. ¿Por qué no trabajar todos los proyectos en conjunto para sacar lo mejor de todos? (Cosa que en Marvel se nota mejor).

Comprendo que tratan de hacer una reconfiguración de los públicos a los que intentan llegar desde distintos frentes, pero hacerlo bien en todos, unificaría a los que estamos emocionados de ver (otra vez) a nuestros personajes en distintas pantallas e impresos.

Ojalá la batalla Warner v. DC termine pronto y en las producciones venideras podamos salir satisfechos del cine y esperando la siguiente entrega con ansias. Vivimos una buena época para ser geeks pero no una para un discurso complejo y sustancioso que mueva parte de nosotros con todo lo que podríamos apreciar.

Civil War: el mejor filme de superhéroes

En la pelea, se conoce al soldado;

Sólo en la victoria, se conoce al caballero.

-Jacinto Benavente, dramaturgo español

Tras una larga espera, finalmente se presenta la guerra civil más aclamada en la historia de los cómics, la adaptación cinematográfica es el resultado de diez años de hegemonía. La película no es la excepción. Civil War al mando de los hermanos Russo es la revitalización de un género que estuvo a punto de conducir al hartazgo pero que halla una nueva vía y al mismo tiempo, es un ejercicio que representa el alcance de las secuencias de acción en un filme. Además, dicho sea de paso, culmina con toda especulación, francamente Marvel no tiene rival.

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Quienes esperen una representación a rajatabla del tiraje se encontrarán con un nuevo planteamiento, elaborado a partir del Universo fílmico mas no de la historieta. Se toma lo fundamental, se complementa, se politiza, se coquetea con lo real y se triunfa con un guión sólido, perfectamente orquestado.

La clave radica en lo complejo de la trama. Desde Winter Soldier (2014) ya se miraba lo maduro que podía ser el cine de la casa editorial. Los cineastas parten de personajes consolidados y los cuestionan con el dilema fundamental: el aniquilamiento interno. Así, la reacción de cada superhéroe corresponde no sólo a su carácter, también al tono de sus cintas personales. Lo cual dota de una estructura variopinta que se entremezcla siempre para bien. Resulta un goce verlos interactuar a través del combate y la charla, el conflicto asciende con naturalidad. El espectador atestigua el incremento de la tensión hasta el inminente duelo entre los líderes insignia: Tony Stark y Steve Rogers

El reparto que complementa luce a cada instante, los Russo otorgan a cada héroe novedosas habilidades que al mostrarse durante la batalla dan origen a las que quizá son las secuencias de acción más interesantes de los últimos años y en definitiva las mejores en la historia del cine de superhéroes. Se trata de un deleite visual perfectamente coordinado, un caos de cálculo milimétrico digno de cualquier maestro del arte audiovisual.

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La propuesta visual repite el sello que presentó la dupla de directores en la entrega anterior, sin embargo es notable la capacidad para mover la cámara. A diferencia de Joss Whedon quien dotaba el plano de movimientos innecesarios, Anthony y Joe eligen con sabiduría cuándo desplazarse. En medio del desenfreno se aprecia la planeación, la variante es regla, un plano secuencia, cámara fija, steady cam, y un sinfín de etcéteras. La técnica al servicio del guión y no al revés. Los realizadores se despojan de cualquier herramienta que impresione y optan por narrar eficazmente.

El principal acierto para un filme con tanto plano yace en el montaje, Jeffrey Ford ejecuta una labor primordial, une orgánicamente las enmarañadas secuencias de lucha, esto impide que el espectador se pierda entre tanto golpe y disfrute cada intervención. El diseño de sonido sumerge a la audiencia mediante la atención al detalle, envuelve en lugar de alborotar.

Sin embargo no todo es miel sobre hojuelas. El CGI en dos personajes: Iron man y Spiderman es en ocasiones evidente, esto separa del drama y aleja ligeramente del conflicto. Además, la trama se desinfla hacia el final, sufre por la ambigüedad aunque prepara el terreno para la siguiente entrega de los Avengers.

Capitán América: Civil War es la cima del cine de superhéroes, supera con facilidad la escueta tentativa de DC a la vez que propone con el ritmo vertiginoso de la acción. Ésta es sin duda la maduración definitiva de un género a punto de languidecer. Honor a quien honor merece.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7

Batman V Superman ¡DC lo hace de nuevo…mal!


Dios se apiade de nosotros.

-Frase genérica de presidente genérico de los E.U.A.

en cualquier película

Zack Snyder toma la batuta en otra adaptación del cómic al celuloide. Su incursión más afortunada fue y seguirá siendo al día de hoy Watchmen (2009), pero esta vez elabora un fallido collage a partir de un gran número de personajes y eventos del universo DC, lo que da vida a Batman V Superman.

El filme adolece en el apartado esencial: el guión. Sin esta base, el resto es paja sinsentido con el habitual discurso pro-guerra del vecino país del norte. Hay una cicatriz profunda cuyas ramificaciones invaden al cine estadounidense.

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El primer acto presenta al dúo heróico a través de dichas vertientes; en el caso de Batman el derrumbe del edificio donde se encuentra la base financiera de su emporio (clara alusión al infame 9/11); en lo que atañe a Superman, éste detiene a un grupo de terroristas en algún país similar a los que el imperio yanqui acostumbra invadir. Ambas secciones, con su respectiva apología, no lo olvidemos: bien vale la pena sacrificar viduchas con el afán de salvar ¡Al universo entero!

Debido a la presentación de ambos personajes, el ritmo de aquel primer acto es soporífero, se nutre de reminiscencias y onirismos cuyo aporte es poco o nulo. El argumento está encadenado por el misterioso azar; el conflicto se hila con base en casualidades absurdas que abren y cierran el dilema de un Batman con delirio de persecución y falto de motivaciones, mismas que se curan con el recuerdo de la figura materna.

Ben Affleck cumple en la representación del murciélago, sin embargo tampoco es difícil librar el oscuro pasado fílmico del vigilante, me refiero en concreto a las legendarias tetillas del batitraje de George Clooney en la versión del depravado Joel Schumacher. El también director entrega una representación sobria, contenida y cuyos mejores instantes provienen de la animación CGI. En general la trama de Bruce Wayne está descuidada. A Jeremy Irons se le desaprovecha en el papel de Alfred, irónico pero estéril. Gótica jamás se vio tan descuidada, es simple y sencillamente un lugar donde los edificios carecen de estética pero pueden ser destruidos con facilidad, tomando en cuenta lo fundamental del sitio, los guionistas dejaron a un lado uno de los aspectos más importantes para construir a Batman.

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El ansia de enfrentar el Marvel Cinematic Universe es también el talón de Aquiles de esta entrega. Alejados de la frase “menos es más” los productores buscaron incluir un buen número de personajes y enemigos. El resultado, una mediocridad escandalosa en la cual desfilan a través de archivos de computadora: Flash, Aquaman y Cyborg, presentados de pasadita y con displicencia. Los antagonistas sufren en la bidimensionalidad de un Lex Luthor-hermano-psicótico-de-Mark-Zuckerberg y de un Doomsday que de ser responsable por la muerte de Superman en el tiraje, ahora es elemento que aporta en destrucción, pero reduce la narrativa.

Henry Cavill domina su papel, Superman jamás se caracterizó por la profundidad psicológica o el existencialismo sartreriano. Gal Gadot es una maravilla de mujer que interpreta a una especie de femme-fatale-mujer-bond-personaje-sacado-de-la-manga para llenar espacios vacíos y preparar el terreno para la liga de la justicia. Sus acciones jamás se justifican, pero qué importa, es una maravilla de mujer.

Siguiendo con el mundo que plantean los realizadores, hay una ambigüedad constante entre el artífice y lo real. Es decir, Snyder se preocupa por integrar a personalidades como Neil DeGrasse Tyson para sustentar el realismo que propone la película, pero los habitantes de Metrópolis son lo suficientemente estúpidos para no reconocer en Kent a Superman. Sé que el origen del héroe es así, pero quizá debieron proponer otro tipo de universo. “Este es mi mundo” dice Clark en una de sus líneas, diálogo perfecto para plantear por qué no encajaron ni Wayne ni Wonder Woman.

Se dice que los fans del cómic se verán complacidos, pero lo dudo. Se utilizaron múltiples senderos de diferentes historias para completar el filme, y se nota en lo inconexo de la trama. Se tomaron los mejores momentos de las historietas sí, empero no hay una línea argumental eficiente que los conecte. Se trata de un ejercicio de efectismo puro con el afán de tocar al friki.

Batman v Superman logrará financiar su experimento de unir su universo, sin embargo comete el error de partir a diferencia de lo hecho por Marvel, de una base paupérrima. La prisa por alcanzar al rival devino en una serie de fallas imperdonables, la cinta invirtió mucho y consiguió poco.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7

Deadpool: P#*o el que lo lea

Una deslumbrante campaña de publicidad preparó la venida del antihéroe más afamado del mundo Marvel, empleando el vulgar carisma del rojo para capturar al espectador. Se usaron frases comunes y modismos de cada región del orbe, el efecto atrajo una taquilla romperécords para Fox, distribuidora del proyecto. ¿Es Deadpool la gran obra superheróica que todo el mundo esperaba? No. Es el chick flick más engañoso que tendrán la oportunidad de ver.

El filme tiene un acierto fundamental que pocos han aprovechado: extrae al personaje tal cual se presenta en el cómic-rompimiento de la cuarta pared incluido-, Wade Wilson es un ser que transgrede la moral típica del estadounidense promedio y pone en tela de juicio los medios y fines del héroe tradicional. Hasta aquí la innovación, que para ser estrictos, tampoco resulta sorprendente teniendo en cuenta adaptaciones como Watchmen (Snyder, 2009).

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Pasemos a la estructura, alabada por un sinfín de críticos por mostrarse de manera fragmentada. En realidad, la cinta contiene la trama clásica del chick flick posmoderno; pensemos en la odiada e imitada Summer de 500 días con ella (Webb, 2009) pero en el caso que nos atañe habría que añadir violencia, sangre, disparos, un par de mutantes y el humor de Scary movie (Wayans, 2000). ¡Listo! tenemos la “impresionante” narrativa. Que revoluciona el género, pero no precisamente el de super héroes.

Una vez que mis queridos lectores machos pelo en pecho-lomo plateado-huevos cromados han descubierto que aplaudieron Diario de una pasión (Cassavetes, 2004) disfrazada con spándex rojo pasemos a los efectos especiales. Destaca la secuencia inicial, poderoso arranque plagiado del lenguaje visual heredado del videojuego, con crítica en los créditos incluida. A partir de ahí, una secuencia de acción memorable en un puente que servirá de “McGuffin” para potenciar el segundo acto. Sin embargo, no todo es perfección, a veces se nota a leguas el uso de pantalla verde lo cual aleja ligeramente de los acontecimientos.

Las interpretaciones cumplen, los mejores instantes de Ryan Reynolds los ofrece enmascarado, ya que el histrión posee un nulo registro, su rostro es simple y sencillamente incapaz de matizar entre la tristeza y la felicidad, digamos que el actor padece del síndrome de Cage (falla actoral nacida a partir de las actuaciones de Nicolas Cage). Además, los productores siguen apelando a la amnesia del público, me refiero en concreto a Colossus, personaje cuyo diseño cambiaron y a quien le otorgan una personalidad bidimensional con un acento cliché ruso. ¡Gracias! Un mutante más arruinado.

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El rescate de la dama bidimensional en peligro es el motor aristotélico de la película, pero para llegar ahí, se debe mencionar la ágil edición durante las trepidantes secuencias de batalla, pero en lo demás lamentablemente tampoco se distingue del resto de filmes de Marvel, los actos parten del ya conocido origen del héroe, el suplicio que implica la transformación y el inevitable triunfo. Quizá pudieron tomar la oportunidad para saltar aquella paja, pero decidieron darse el gusto… una vez más.

El diseño de producción es impecable al igual que la fotografía, la cual se desprende completamente del look habitual en producciones como X-Men o Avengers. El maquillaje del antihéroe ha mejorado con respecto a su primera aparición en celuloide.

En conclusión, Deadpool es una entretenida mescolanza que se licúa tomando como punto de partida el humor físico, las comedias de enredo y un poco de poder mutante, digno de un fin de semana palomero pero que dista de refrescar algo o como algunos comentan, volverse en un ícono, quizá para el millenial lo sea, pero recordemos que éste… olvida pronto.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7