A24: salvavidas del cine independiente

Por: Eduardo Venado Chávez (@venadoscopio

En una época cuando la cartelera cinematográfica se encuentra poblada de precuelas, secuelas, remakes y reboots, existen por fortuna compañías de cine independiente que le dan salida a contenidos novedosos y arriesgados. A24 es una de ellas, que en tan sólo ocho años se ha posicionado como una de las distribuidoras estadounidenses más novedosas y admiradas en el mundo. Su catálogo ha recibido 25 nominaciones a los premios de la Academia, sus películas aparecen en los primeros lugares de listas de fin de año. En 2017 una de sus producciones obtuvo el Oscar a Mejor Película: Moonlight (Barry Jenkins, 2016). Todo esto, insisto, en menos de una década.

El logo de A24 se ha convertido en un motivo de entusiasmo ante buena parte de la comunidad cinéfila; es tal su influencia que para muchos ya es un sello de garantía. Pero ¿cómo ha logrado construir una identidad de marca y lealtad?, ¿qué ha hecho A24 para que algunos la consideren como la nueva Miramax de la era independiente? A continuación enlisto una serie de factores clave en el ascenso de A24 como distribuidora y productora:

Equipo creativo

David Fenkel, John Hodges y Daniel Katz renunciaron a sus trabajos para fundar A24 en el año 2012 con sede en Nueva York. Cada uno poseía experiencia valiosa en su campo: Fenkel era presidente de Oscilloscope (distribuidora independiente); Hodges se desempeñaba como jefe de producción en Big Beach (casa productora de corte independiente); mientras que Katz dirigía un grupo de financiamiento de películas en Guggenheim Partners (una firma global de servicios de inversión).

Esta colaboración logró que A24 distribuyera en su primer año cinco películas, entre las que destacaron: Ginger & Rosa (Sally Potter, 2012), Spring Breakers (Harmony Korine, 2012) y The Bling Ring (Sofía Coppola, 2013). Dos años más tarde surgieron éxitos de taquilla como Ex Machina (Alex Garland, 2014), The End of the Tour (James Ponsoldt, 2015) y Amy (Asif Kapadia, 2015), así como la nominada al Oscar Room (Lenny Abrahamson, 2015).

El buen recibimiento de la crítica y taquilla lograron que A24 se expandiera, por lo que se añadió al equipo nueva gente con experiencia e ingenio, tal es el caso de Sasha Lloyd, quien anteriormente trabajaba para Goldman Sachs, donde desarrolló importantes modelos de financiamiento para cine y TV, cuya lista de clientes incluía a Lionsgate, Summit Entertainment, entre otros. Lloyd actualmente construye el negocio internacional para A24, desarrollando importantes estrategias de lanzamiento en el extranjero.

Selección de proyectos

Las personas que han colaborado con A24 resaltan el gusto e instinto desarrollado por los ejecutivos al momento de elegir un proyecto. Con más de 85 películas en su haber, A24 se caracteriza por tener una selección de proyectos ricos en detalles artísticos y que evitan una narrativa convencional. Los ejecutivos ponen más atención al tono de un guion, que a la trama o la historia misma. “No necesitan saber de qué se trata…sólo necesitan saber cómo se siente”, son palabras del realizador Barry Jenkins, director de Moonlight.

Debido a esta manera de pensar han logrado que películas como The Witch (Eggers, 2016), The lobster (Yorgos Lanthimos, 2016), American Honey (Andrea Arnold, 2016),  Swiss Army Man (Kwan & Scheinert, 2016), A Ghost Story (David Lowery, 2017), The Florida Project (Sean Baker, 2017), Lady Bird (Greta Ari Aster, 2018), Uncut Gems (Safdie, 2019), The Lighthouse (Robert Eggers, 2019) entre otras, formen parte de su catálogo, demostrando que no hay un género exclusivo que asocie a la compañía, pero sí una tendencia por mostrar contenidos innovadores.

Marketing

La estrategia de marketing es posiblemente una de las fortalezas más desarrolladas por A24. Lo que hace que esta compañía sea tan efectiva es la forma de conectar con su audiencia, al utilizar uno de sus recursos más importantes a la fecha: las redes sociales.

Tal es el caso del estreno de Ex Machina durante el festival South by Southwest (SXSW). En lugar de utilizar modelos costosos para promocionar la película, se optó por Tinder. El perfil de una chica de 25 años de nombre Ava apareció en el Tinder de los asistentes del festival. Los usuarios se llevaron una gran sorpresa cuando, después de hacer match e intercambiar unas cuantas líneas con la mujer, Ava los redirigió a una cuenta de Instagram en donde se daba promoción exclusiva de la película.

Otro ejemplo a resaltar fue la estrategia para promocionar The Disaster Artist (James Franco, 2017) en la que utilizaron un anuncio espectacular parecido al que Wiseau (el personaje que interpreta James Franco) originalmente levanta para promocionar su película. El anuncio incluía un número telefónico al que marcaron varios curiosos. Para ampliar la audiencia y despertar la conversación, crearon un programa de relaciones públicas y subieron videos a Facebook de las llamadas grabadas entre los fanáticos y James Franco.

Por supuesto A24 no está solo en estas estrategias. Con la ayuda de la empresa Operam, líder mundial en marketing, han diseñado tácticas creativas basadas en algoritmos para identificar compradores potenciales en distintas plataformas digitales. Esta manera de promocionar sus películas hace que la distribuidora sobresalga del resto.

Canales

A24 identificó una segmentación clave de su público: los millennials, generación con alta tendencia a contar con alguna plataforma de VOD (Video On Demand). Debido a esto, gran parte de sus películas se alojan en distintas plataformas, razón por la cual empresas como DirectTV, Amazon Prime y Apple han anunciado acuerdos, no sólo de distribución, sino que también han tenido interés por producir contenidos originales, como el caso de Apple.

El cine independiente podría estar viviendo un gran momento expresivo con la presencia de A24. Hay que seguir a esta gran compañía, que sin duda está rompiendo las reglas de un Hollywood cada vez más estancado.