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«Ve cine, lee películas»: consejos de Ryu Murillo Veyda para aspirantes a cineastas

Connsejos de Ryu Murillo Veyda para aspirantes a cineastas entrevista Braulio Garcia zoomf7

En las calles de Cuernavaca, Morelos, durante el lejano 2001, Ryu Murillo Veyda encontró un anuncio de un taller de guion cinematográfico impartido por el dramaturgo poblano Xavier Robles, guionista de Rojo Amanecer (Jorge Fons, 1989). A los 19 años —y lejos de la capital donde existía más acceso al cine— su primer contacto con la escritura cinematográfica cambió el rumbo de su vida. Le comunicó a su padre que ya no quería que lo mandara a estudiar medicina en Cuba; estaba decidido, en su lugar, a dedicarse al séptimo arte.

Pasaron seis años para que pudiera ganarse un cupo en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), hoy conocida como la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC). Sin embargo, el tiempo de espera no fue en vano: mientras trabajaba como mesero, se reunía con directores y estudiantes de la ENAC para producir cortometrajes, al mismo tiempo que desarrollaba guiones para presentarlos al Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).

Aunque la docencia llegó a él de manera fortuita, Murillo siempre manifestó un gusto e interés por la teoría cinematográfica. Son tres universidades, además de la ENAC, en las que imparte clases: Universidad de la Comunicación (UC), CINEMA y UPAEP, ya sea de asistencia de dirección o lenguaje cinematográfico. Su otra aula, la virtual, cumplió un año recientemente: a través de TikTok, el cineasta y docente se ha encargado de explicar los puntos de vista de autores que escribieron sobre el quehacer cinematográfico.

En entrevista con ZoomF7, Murillo reflexiona no sólo del impacto de la teoría narrativa al momento de tomar una cámara como cineasta, sino sobre las acciones que debe realizar el aspirante a cineasta en México, ya sea con una preparación profesional o de forma autodidacta.

Papayas cósmicas y el quehacer del cine: una charla con Ryu Murillo Veyda

BG-Entraste al CUEC (ENAC) a los 25 años, sin embargo, ya habías realizado varios cortometrajes anteriormente. En otra entrevista contaste lo importante que fue para ti aprender sobre ejes en la escuela: dónde y por qué colocar la cámara en determinado lugar. ¿Qué tanto el cineasta mexicano de hoy necesita tener ese fundamento?

RM-Es tan buena pregunta que la uso en clase. Cuando doy clase de realización sí me interesa que entiendan los ejes, cómo se manejan y por qué. Sin embargo, también estoy muy consciente de que todas las películas tienen brincos de eje y que el espectador no los localiza. Esto sucede porque se prioriza la narrativa sobre la lingüística. Si la narrativa es clara, pues no importa que te brinques un eje.

Lo que yo digo es que los ejes ya son una cosa obsoleta, aunque nos ayudan a hablar muy claramente. ¿Te lo puedes saltar?, por supuesto, pero para poder hacer eso, primero lo debes dominar. Eso es lo que yo les digo: “¡Dominen el maldito eje! Y ya que lo conocen, entonces deciden qué hacer con él”.

BG- ¿Qué diferencias notas entre los estudiantes de las diferentes escuelas al momento de adquirir conocimientos teóricos y luego aplicarlos en la práctica?

RM-Por ejemplo, la ventaja que tiene el alumno de la ENAC es que practica mucho. Claro, les damos teoría y biografía y los ponemos a leer, pero lo hacen poco. Lo que quieren es tomar nota de lo que les estás diciendo y salir al campo a practicar. Igual en foto: toman nota, los números del diafragma, de ISO y quieren salir a practicar.

En las demás escuelas no hay tanta práctica, pero sí existe. En UPAEP sus clases son igual: toman un poco de teoría y luego salen a hacer todo el día un cortito. La UC  es rara, porque aunque hay mucho maestro “cuequero”, la estructura de la escuela es extraña. No da mucho chance a la práctica con los fierros, es decir, a la práctica en campo. Es complicado, no es que no exista, pero sí es complicado y hay poco tiempo, pocos espacios.

@murilloveyda Ser quien los hace ver #SantaSangre de #jodorowsky por primera vez, me llena de un extraño orgullo. #murilloveyda #surrealism #cinemexicano #adanjodorowsky #reaction #filmstudent #filmteacher ♬ Acid Revenge – Simon Boswell

BG-En alguna entrevista contaste una experiencia en la que, siendo estudiante del CUEC, entregaste un guion para tu clase y tenías ‘un aire de arrogancia’, luego confesaste que la filmación de ese guion fue un desastre y aprendiste tu lección. ¿Qué tan común es esta misma actitud entre los estudiantes de cine?, ¿a qué crees que se deba?

RM-Afortunadamente ya no se da tanto, o sea, sí te llega uno que otro muy arrogante… y no se quedan a medias tintas: son muy arrogantes los pocos arrogantes que llegan. Ya son los menos. La verdad es que en el CUEC antes nos sentíamos ungidos por Dios porque la competencia era brutal. El año que yo entré se rompió récord en aspirantes registrados… no todos llegan a la entrevista final, pero registrados fueron 500 aspirantes, más o menos. No sé cuántos se han registrado después, pero ese año se rompió récord. Nada más 15 entran a la carrera.

En mi generación, de los 15, siete éramos ya viejos, es decir, teníamos 25 años.… no es que llegáramos sintiéndonos los mejores, pero nos hacía decir: “güey, ya tengo una segunda carrera, ya he trabajado en un chingo de películas”, aparte, yo tuve el Jóvenes Creadores en el Estado de Morelos, por lo que ya había hecho mis cortos como director y tenía dos largometrajes escritos. Todo esto junto a los otros que estaban recién salidos de prepa. Mi guion de ficción 1 lo tenía uno o dos años escrito antes de entrar al CUEC, y me lo aceptaron a la primera. Filmo el corto y… no tenía idea de lo que estaba haciendo. Mis primeros cortos fueron un desastre y éste no era la excepción.

 entrevista con Ryu murillo veyda profesor enac
Escuela Nacional de Artes y Ciencias Cinematográficas (ENAC)

Cuando llegamos a la evaluación, Alfredo Joskowicz me hace una pregunta que me desbarató: “¿qué porcentaje de lo que querías decir quedó en tu película?” Y mi respuesta fue: “98%” (ríe). Y todos me decían: “¡Cállate, te estás hundiendo!”. Joskowicz no preguntó más. Ahí se quedó callado. 15 años después es de… “¡claro! No iba a preguntar nada más, yo me ahogué solito”.

Resulta que para mí era igual de equiparable lo que querías decir con el porcentaje de lo que habías filmado y ahí me cae el 20 de la importancia de la teoría narrativa. Me bajaron la arrogancia de un chingadazo. Afortunadamente, el nivel de arrogancia en la ENAC ha disminuido considerablemente. Yo terminé la carrera siendo muy humilde, o sea… yendo a pedirle ayuda al que se dejara.

BG-En tus videos en TikTok y en entrevistas previas hablas de un concepto en particular, lo llamas la ‘papaya cósmica’, ¿puedes explicarlo?

RM-La papaya cósmica es uno de mis conceptos más famosos y desgraciadamente no es mío, me lo robé. Se lo robé a una amiga que estudió en la Facultad de Literatura y ella dice que se lo escuchó a Marcela Zorrilla. A grandes rasgos, es algo que crees ver en una obra, pero sólo está en tu cabeza. ¿Esto cómo se explica? Bueno, todos tenemos referentes, todos, y tus referentes van a ser diferentes a mis referentes y los nuestros van a ser diferentes a los de mi esposa y así sucesivamente. Eso es inevitable, punto.

Las papayas cósmicas son inevitables, yo a lo que abogo es a leer una obra a partir de sus propios referentes. Si queremos decir que el vestido blanco del personaje representa su pureza, lo podemos decir, pero demuéstrame dónde en la película ese vestido representa la pureza del personaje, porque si no, nada más estás apelando a lo que tradicionalmente representa el vestido blanco, no a algo que está en la película.

Yo no creo que existan los símbolos universales, en lo absoluto, para nada. La paloma blanca, por ejemplo, no es un símbolo universal de paz, no es cierto, porque si le preguntas a un religioso, la paloma significa el espíritu santo, no el símbolo de la paz. No le vas a dar gusto a nadie, no existen los símbolos universales.

BG-Antes de entrar al CUEC, desarrollaste un guion para IMCINE junto a Xavier Robles. Incluso comentaste que Raúl Fuentes iba a dirigirlo, pero ya no sucedió, por problemas con el aportante. ¿Cuál crees que es la primera barrera para la realización de guiones en México?

RM-Uy, el dinero. Es decir, yo no visualizo esa película. Se llama Galopes en el balcón, no la veo no porque sea difícil de hacer. Es sencilla, es barata, muy pocos personajes, muy pocas locaciones. No se ha hecho porque no la puedo ver realizada por mí. A mí me gusta mucho el cine de Woody Allen, y la única manera en la que veo esa película es haciéndola con el estilo de Allen: planos muy largos, la cámara moviéndose, teniendo actorazos en un duelo entre ellos y tal. No es mi estilo de cine, es decir, el que yo hago como realizador.

Yo era de los que creía que no iba a depender del Estado para hacer una película. Tener que pensar en qué presidente llega para ver si va a haber dinero para el Imcine, o si va a llegar Andrés Manuel (López Obrador) a matar los fideicomisos y pensar en que esas son mis posibilidades para hacer cine… yo decía: “¡ni madre!”, yo quería hacer un cine, como dice Todd Solondz, un cine dependiente: depender sólo de que mi crew quiera trabajar, mis actores quieran trabajar y así. Pero mi pensamiento cambió.

Hice un ejercicio presupuestal y me di cuenta que con millón y medio de pesos, en tres semanas, hacía esta película, así de barata y fácil de filmar es. Falta ver de dónde consigues el dinero, claro, pero comparado con los 10 o 16 millones estándar que pide una película, yo la hago con uno y medio. Después dije: “okay, sí puedes hacer la película, ¿y luego qué?, ¿quién la va a ver?”.

BG-¿A qué has notado que aspiran los estudiantes de cine? Es decir, ¿con qué objetivo entran a la escuela?, ¿para ser directores y estrenar sus películas en la pantalla grande o con otros motivos?

RM-Es bien interesante, por lo menos en la ENAC todos quieren llegar a hacer un largometraje, todos quieren que su tesis quede en Morelia o en Guadalajara. En la ENAC sí volamos alto, y digo “volamos” porque eso es desde que se fundó la escuela. Cosa que no pasa en las otras escuelas, la UC es un caso muy extraño porque, como conviven con carrera de publicidad, mercadotecnia y tal, hay una mezcla rara.

En las de Puebla se conforman con conseguir trabajo en la industria, o sea, ahorita no están preocupados por escribir un guion de largo, mucho menos por hacer uno. Están preocupados por colarse en la industria, lo cual entiendo perfectamente. Está creciendo mucho la realización de cine en Puebla, pero vivimos en un país centralista y todavía no es la Ciudad de México.

Perdí tres cuartas partes de mi alumnado porque se fueron a trabajar a un proyecto en Tlaxcala de voluntarios. O sea, fueron a meterse una chinga sin recibir dinero a cambio, lo cual, en sus circunstancias, yo hubiera hecho lo mismo. Se fue Marcelo Tovar a Tlaxcala a hacer su siguiente película y, muy inteligentemente, fue a buscar mano de obra a las escuelas de cine de Puebla. Al final es una experiencia que la escuela no les va a dar nunca, pero más allá de eso, eso es lo que les preocupa: encontrar trabajo.

@murilloveyda Respuesta a @raulcy12 #CoreyHaim no se hizo la desvivición sino que tuvo complicaciones con neumonía. Si eso fue producto de los cocteles que se metía, es otra historia. #murilloveyda #thecoreys #80smovies ♬ 70s-80s disco sound(1495779) – New Air

BG-¿Cómo enlistarías los puntos más importantes con los que debe contar el aspirante a cineasta en México y en qué lugar pondrías el conocimiento teórico del quehacer cinematográfico?

RM-No sé si lo incluiría en la lista, porque eso tiene que ver con sensibilidades y tiene que ver con curiosidades y con intereses. Yo siempre he tenido ese interés teórico al grado de que mi primera opción de carrera era medicina. Esa cosa de la teoría y del estudio siempre me ha interesado, pero soy yo. Hay cineastas, como Del Toro, que no estudió cine, sino que leyeron mucha ficción. Él era un gran lector, después descubrió el terror y se convirtió en un gran espectador de cine.

El estudio, académico, teórico tradicional, no es para todos y siento que no todos lo necesitan. Incluiría una variable y la pondría en primer lugar: ve mucho cine, ve mucho cine y, más que eso, lee cine; es decir, siéntate a leer la película, no sólo la veas, léela. ¿Quieres hacer cine? Ve cine, lee películas, ¿qué es leerlas?, sentarte y verlas con toda la atención del mundo. Eso pondría yo en primer lugar.

Como el estudio es una cosa que no les va a todos, está bien, hay una manera de compensar el estudio y es la práctica. Esto lo dije en un video: agarra la bendita cámara y ponte a grabar. ¿Qué vas a grabar? Lo que sea. Después te sientas a ver ese material y buscas cómo armarlo. No tienes que contar una historia, tienes que contar una emoción o una idea. Eso es lo que sí tienes que hacer.

Expón tu trabajo a gente que te va a decir cosas que vale la pena que sepas.

Ryu Murillo Veyda

Después, expón tu trabajo. No quiere decir que vayas a un cine y pidas que te presten la sala. Quiere decir: “oye, Brau, hice una cosita, ¿la ves y me la comentas?”. Y la vas a ver y vas a decir: “La música está increíble, pero la imagen en el minuto tres me cansó”, empiezas a aprender de ahí. Expón tu trabajo a gente que te va a decir cosas que vale la pena que sepas.

Por último, júntate con gente que está haciendo cine, como sea. Y después, eventualmente, te van a terminar llamando para que les hagas el café… ese es el primer paso. Encuentras a esas personas en los festivales. Júntate con esa banda, no vayas a buscar a Del Toro o Tovar, porque no te van a abrir la puerta. En los festivales hay un montón de personas que están en tu situación y un contexto muy similar, pégate a esas personas.

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