MaXXXine: una película de segunda con ideas de primera
MaXXXine (Ti West, 2024) es un potente giallo contemporáneo que captura la decadencia de una época cargada de doble moral.
Tras la masacre en la granja de Howard y Pearl, la actriz de cine para adultos Maxine Minx (Mia Goth) es aceptada en el cast de The Puritan II, la secuela de una película de terror que molestó a grupos evangelistas. Sin embargo, su prometedor debut en Hollywood es amenazado por el acecho de un asesino serial que está matando a cada uno de sus conocidos.
Pese a ser otro homenaje al trash cinema, las dos primeras entregas de la saga X de Ti West replicaban las convenciones del cine de género comercial. Había violencia, camp y sensualidad, pero todo se desarrollaba bajo una densa capa de thriller vintage, donde la estética era el verdadero protagonista. Es hasta MaXXXine (2024) que el cineasta nos presenta lo más rudo y malsano de su universo cinematográfico; una película sin frenos que se precipita en el mismo abismo hitchcockiano que Brian De Palma ya había explotado durante los 80.
Aunque parece agarrar en curva a buena parte de la audiencia, MaXXXine es en realidad el cierre lógico al viaje cinéfilo de Ti West por la serie B estadounidense, concluyendo en el cine de explotación más decadente y vulgar que permite la actual industria mainstream. Con ecos de Cruising (1980), Doble de cuerpo (1984) o el estilo de Abel Ferrara, la nueva entrega de la franquicia convierte al personaje de Mia Goth en otro ser perturbado por la violencia a su alrededor, sufriendo un estrés postraumático que la lleva al extremo de mimetizarse con el siniestro asesino serial que la acosa.
Arrancando con una cita de Bette Davis (Until you’re known in my profession as a monster, you’re not a star), la secuela redondea el concepto sobre la fama fácil mediante una exploración al podrido corazón del star system, donde las jóvenes promesas son presas fáciles de pervertidos productores o psicópatas asesinos. No obstante, esta Eve Harrington ochentera no se deja amedrentar por los tiburones sádicos que la amenazan, pues el estar cerca de la muerte (durante la masacre de X) despertó en la protagonista un destructivo temor a desaparecer sin haber saboreado el estrellato. ¿Estrella de qué? No importa, el punto es “ser alguien”, como en el final de All About Eve (1950). Sin embargo, la amoralidad de Maxine no es tan siniestra como el caos mental de Pearl, porque en el Hollywood real todos tienen al menos un pecado en la consciencia y ella es solo otra gota en el mar.

Teniendo en cuenta que la “trilogía” surgió durante la pandemia, para aprovechar los permisos de filmación y reutilizar la locación de X (2022) en Nueva Zelanda —es decir, más practicidad económica que concepto artístico—, Ti West ha sabido conectar las tres producciones y sus ideas sobre el insaciable deseo de éxito, sin importar la mediocridad artística de las protagonistas. MaXXXine sirve de espejo a la obsesión psicópata de Pearl (2022), aunque en esta ocasión el obstáculo hacia la cima de Hollywood es un pasado en el entretenimiento para adultos, teniendo dos opciones: un final trágico como el de Dorothy Stratten o continuar su trayectoria en películas de bajo presupuesto como Marilyn Chambers. Si bien el asesinato a sangre fría resultaría el destino menos deseado, para Pearl y Maxine es preferible a tener una larga existencia en el anonimato o “aceptando una vida que no se merecen”.
Aun cuando la propuesta estética tiene sus altibajos (principalmente en los últimos minutos), Ti West dirige un potente giallo contemporáneo que captura la decadencia de una época cargada de doble moral, ya que el conservadurismo ganaba espacio en los medios de comunicación y el arte, mientras los bajos fondos quedaban a merced del crimen; mensaje remarcado constantemente por el cineasta desde los créditos iniciales. El conservadurismo continúa siendo el peligro en las sombras de Estados Unidos, disfrazado de censor gubernamental o secta religiosa. Precisamente, la película se burla de la absurda idiosincrasia del momento, cuando existía una morbosa fascinación por el true crime, pero al mismo tiempo había pánico colectivo por cosas tan fantasiosas como Satanás.
Lamentablemente, el estreno de MaXXXine viene acompañado de demasiadas expectativas y eso disminuye el impacto de su batería de escenas shockeantes que sorprenden por lo retorcido, desmesurado e inverosímil de las ejecuciones, las cuales van desde decapitaciones hasta aplastamientos. Los mayores aciertos de esta producción (por encima de X y Pearl) son su falta de complacencia y abrazar al mal gusto con total desenfado. Es una película burda y exagerada, pero también fiel a lo que uno espera del director de The House of the Devil (2009), quien afortunadamente continúa filmando el cine basura de sus sueños.
MaXXXine está en cines de México
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