Nueva ley audiovisual se prepara en México, ¿promete un mejor futuro para el cine nacional?

El pasado 16 de febrero el senador por Morena Ricardo Monreal presentó el proyecto para expedir la Ley Federal de Cinematografía y el Audiovisual, lo que ha despertado particular interés en diversos sectores de la comunidad cinematográfica. No es para menos, las modificaciones que presenta esta iniciativa a la ley vigente pueden crear la posibilidad de, por fin, tener condiciones un poco más equilibradas de mercado en la exhibición de películas.

La presentación de la iniciativa indica que se tomaron como base los puntos de vista de varios sectores involucrados en la industria cinematográfica, los cuales se dejan ver en las mesas de trabajo del IMCINE, organizadas en el marco de la desaparición del Fidecine. El resultado de la iniciativa lo encontraron satisfactorio algunos de los involucrados, como es el caso la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) y el Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte en México (MOCCAM), que han celebrado la iniciativa y resaltado sus puntos más importantes.

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En la propuesta finalmente se contempla a las audiencias (sí, en plural por su diversidad), pues no fue hasta hace relativamente poco que se ha hecho notar la preocupación por hacer accesible el cine fuera de las grandes ciudades del país. El capítulo VII de la nueva ley se refiere a los derechos, y el capítulo VIII a la formación de audiencias, donde especifican que el estado debe realizar acciones de fomento para que toda persona, sin importar su condición, pueda obtener conocimientos y habilidades para acceder a distintos contenidos de forma crítica. Esto iría de la mano con uno de los nuevos apoyos que integran al nuevo FOCINE.

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Respecto a la posibilidad de tener un mercado cinematográfico en condiciones mucho más equilibradas, esto sería posible gracias a las modificaciones del artículo 19. Pues, en primera instancia, no sólo aumentaría del 10 al 15 % la exhibición de películas mexicanas. También, limitaría a menos de la mitad el número de salas que una película puede abarcar en un complejo cinematográfico. Eso no sólo es conveniente para el cine nacional, resulta necesario como límites a las prácticas de las grandes cadenas de saturar sus carteleras con una sola película.  Sin embargo, estas modificaciones al artículo despertaron el descontento de un sector de la industria que no tardó en pronunciarse a través de su principal portavoz.

El 17 de febrero, a través de sus redes sociales, la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine) dio a conocer un comunicado en el que, sin dar muchas especificaciones, puede leerse su postura ante la nueva ley. “Coincidimos en la importancia de incentivar la producción nacional independiente; sin embargo, no creemos que dichos incentivos deban ser a costa de los demás sectores de la cadena productiva cinematográfica” se lee en el pronunciamiento de la organización presidida por Fernando de Fuentes y cuya directora general es Tábata Vilar.

¿A qué sectores exactamente se refiere el comunicado? Aunque la respuesta puede quizá obviarse, la entrevista que dio Tábata Vilar en el programa de radio Imagen Empresarial lo deja más en claro: el sector empresarial. “Decir que ellos tienen que estrenar hasta sólo el 45% de un título para garantizar la diversidad cultural es una intervención en su negocio, estarían violando la libertad de empresa”, Vilar explica que los exhibidores programan a través de la ley de oferta y de la demanda “para sacar mejor rendimiento de sus inversiones”.

Si bien, la postura de la directora de la Canacine es motivada por la fuerte crisis a la que enfrentan las salas, resulta interesante que su visión para la recuperación de los cines no parece tomar en cuenta las producciones nacionales. También, califica de “anticonstitucional” el incremento al porcentaje del tiempo total de exhibición de producciones nacionales, e incluso señala que el T MEC ya estipuló que el tiempo debe ser del 10 %. Sin embargo, Tábata omite que en el capítulo 15 de los textos finales del Tratado se señala ese porcentaje como sujeto a reserva.

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Es conveniente recordar que, si bien la vigente ley concesiona el 10 % de tiempo en pantalla a películas nacionales, es porque este porcentaje fue producto de reservas, pues inicialmente se respetaba el tiempo estipulado en el Tratado de Libre Comercio, que era del 30 %. Las reducciones en aquel entonces pretendían justificarse con la baja producción de cintas mexicanas, que eran 12 por año. Sin embargo, desde hace mucho que este porcentaje es obsoleto, tan sólo en el 2019 México alcanzó la histórica cantidad de 216 películas producidas en un año, esto quiere decir que incluso el porcentaje propuesto en la nueva ley resulta considerablemente menor respecto a la necesidad existente.

La Canacine, y a quienes representa, consideran que las empresas no deberían limitar el tiempo en pantalla de películas de gran demanda; abrazan con fervor la idea del libre mercado. Sin embargo, en el contexto mexicano, cuando el 42 % de los ingresos anuales (1498 millones de pesos) totales en taquilla los acumulan tres distribuidoras (Sony, Universal, Warner), de acuerdo con datos de la propia Canacine, resulta necesaria una regulación que deje de favorecer encarecidamente a los blockbusters. De hecho, la propia iniciativa en su análisis del artículo 19 señala que en el terreno de exhibición “no existe un libre mercado pues los contenidos norteamericanos no compiten en igualdad de condiciones con los contenidos producidos en nuestro país”.

Vilar también dijo que es absurdo este tipo de medidas porque el cine mexicano ha crecido por si sólo encontrándose un lugar entre diversos públicos, y hasta califica las medidas de paternalistas. Sin embargo, lo cierto es que encontrar complejos cinematográficos donde se exhiban producciones nacionales (más allá del hegemónico género de la comedia romántica) en horarios cómodos para la clase trabajadora puede ser una auténtica odisea. Esto se refleja en las cifras anuales de ingresos del cine mexicano. En 2020, en la lista de las 10 películas más taquilleras sólo figura la mexicana Cindy la regia. En 2019 en la lista encabezada por Avengers: Endgame no se encuentra ni un título mexicano.

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Por ello, el hecho que el artículo 19 ahora también incluya que las obras nacionales se proyecten en horarios estelares de exhibición en el periodo de los primeros siete días se vuelve un terreno más justo. La propuesta dice así:

“Toda obra cinematográfica nacional se estrenará en salas por un periodo no inferior a siete días consecutivos en horarios estelares de exhibición, dentro de los seis meses siguientes a la fecha en que sea inscrita en el Registro Público correspondiente”.

Y si bien se podría argumentar que los espectadores no estarán interesados en entrar a las funciones nacionales, lo cierto es que eso debe de juzgarse una vez que se juegue bajo las mismas reglas.

Consulta aquí la iniciativa de Ley Federal de Cinematografía y el Audiovisual.

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