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Fragmentos de una mujer: muerte, duelo y vida

fragmentos de una mujer

Por: Karla León (@klls_luu)

Martha (Vanessa Kirby) y Sean (Shia LaBeouf) esperan el nacimiento de su primera hija. Ambos se preparan y acuerdan un parto casero que, llegado el día y por cuestiones del destino, es asistido por Eva (Molly Parker), una matrona sustituta. En pocos minutos, las contracciones y la ruptura de la fuente se convierten en un tormentoso pasaje que es narrado por un detallado plano secuencia que se impone durante el primer acto, y que da paso a una serie de vivencias que se desarrollan en el duelo, la incomprensión y la búsqueda de una nueva vida. 

Bajo la dirección de Kornél Mundruczó y el guion de Kata Wéber —quien escribió la historia como un acto catártico ante una experiencia similar—, Fragmentos de una mujer es una película que inicia de manera majestuosa, pero con el paso de los minutos y la evolución de sus personajes, el entramado pierde fuerza y sólo llega a ver la luz en las escenas finales, algunas de ellas, rescatadas por la gran actuación de Vanessa Kirby (The World to Come) y Ellen Burstyn (Réquiem por un sueño).

Galardonada con la Copa Volpi por Mejor Actriz en el Festival de Venecia 2020, Kirby nos muestra todos los rostros posibles de la pérdida, la reconciliación personal y, al mismo tiempo, algunas situaciones tabúes con respecto a la maternidad. La desdicha de la protagonista es secundada por una madre obstinada que busca sacar adelante a su hija para guardar las apariencias, un círculo cercano que la compadece en todo momento, así como por la infidelidad de su esposo, un LaBeouf (Honey Boy: Un niño encantador) que no genera otra percepción más que la de un hombre con una actitud explosiva, e incluso violenta, que se encasilla en pocos pensamientos y decae de tanto en tanto, únicamente para huir de la situación. 

Esta cinta (que ya promete algunas nominaciones al Oscar) encuentra su valor en una estética de tonos terrosos y verdes, a la que se suma una serie de simbolismos plasmados en la ambientación y en objetos cotidianos de la naturaleza que evocan en Martha el recuerdo de su pérdida. La fotografía, a cargo de Benjamin Loeb, es sumamente cuidadosa y parece retomar algunas referencias del estilo de Wes Anderson, pero con una sensibilidad apegada a los detalles expresivos y corporales. Todo esto es acompañado por la musicalización del virtuoso Howard Shore (El Señor de los Anillos). 

Entre líneas, la nueva adquisición de Netflix también habla sobre cómo la sociedad trata de imponerse ante la decisión de las mujeres sobre su cuerpo y las emociones desatadas por este tipo de pérdidas. El chocante sentimiento del típico “échale ganas” toma sentido cuando vemos a Martha Weiss padecer los estragos físicos del posparto, o verse sometida ante comentarios fuera de lugar que la presionan para volver a una vida “ideal” en el gélido ambiente bostoniano. Así, su recuperación llega tras un largo vaivén que, en pantalla, se marca con el paso de los meses y la llegada del verano. 

A pesar de lo poco equilibrada que pueda resultar esta cinta  —que cuenta con la producción ejecutiva de Martin Scorsese— vale la pena por los aspectos técnicos, actorales y la visión de trasfondo. Después de todo, tras recibir el premio Arca Cinema Giovani, Mundruczó podría tomar esta película como un parteaguas para obtener un mayor reconocimiento de su filmografía; mientras tanto, la que ha sido descrita como una “historia profundamente personal, desgarradora y trascendental”, se une a la lista de aquellas películas que dejan en el aire un sinfín de cuestiones sobre su realización, no obstante, el recorrido es claro, se logró contar, de una u otra forma, la muerte, el dolor y la vida.   

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