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El Drama: paranoia, vómito y secretos como ingredientes del amor perfecto

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SINOPSIS: Durante los preparativos de su boda, Emma (Zendaya) confiesa a Charlie (Robert Pattinson) un episodio perturbador de su adolescencia, anécdota que detona la paranoia del novio respecto a los instintos criminales de su futura esposa. A pesar de la crisis, la pareja continúa con los preparativos de una celebración que será un desastre asegurado.

Las mejores lecturas sobre la sociedad estadounidense siempre surgen desde la perspectiva de artistas extranjeros, porque sus miradas no están afectadas por la ceguera maniqueísta de los “americanos”. En esta ocasión, el noruego Kristoffer Borgli filma una retorcida comedia romántica que tiene como punto de partida el sentimiento predilecto del primer mundo: la indignación gratuita. Sin embargo, El Drama (The Drama, 2026) cambia la  crítica recurrente contra la cultura de la cancelación por una sátira sobre la imposibilidad de redención en sociedades occidentales, donde se juzga con una superioridad moral que es representada excepcionalmente por la dama de honor interpretada por Alana Haim.

Evocando al falso victimario de Caché (2005), El Drama juega con los prejuicios del espectador sin caer en ambigüedades provocativas, incluso cuando se aborda un tema tan sensible como los tiroteos escolares en Estados Unidos. El argumento deja claro desde la “escena de las confesiones” quiénes son los verdaderos depredadores y cuáles son los privilegios que motivan sus exageradas reacciones a la revelación de Emma (Zendaya). El hambre de victimismo viene acompañada de una subestimación de la propia vileza de quienes juzgan el pasado de la protagonista, pues el director construye un escenario que sintetiza la doble moral en las élites de cualquier sociedad capitalista. 

Crítica de El drama película de Kristoffer Borgli
‘El drama’ (2026)

Aunque Kristoffer Borgli insiste en que los temas políticos no son relevantes, es evidente que su comedia romántica tiene lecturas concretas sobre la actualidad estadounidense. A manera de alegoría, El Drama humoriza sobre el exacerbado moralismo en los discursos que circulan en el espacio público del país, sin importar que el enunciador sea liberal o conservador, ya que todos contribuyen a crear esa “buena voluntad” que todo el mundo conoce. La intolerancia a la imperfección de los otros es un motivo central para todos los personajes, incluyendo a Emma (Zendaya), quien cuestiona el consumo de heroína de una DJ cuando ella misma es avergonzada por su pasado. La arrogancia termina convirtiendo lo romántico en el patético delirio de un hombre atormentado por sus banales escrúpulos. 

Además de un recurso cómico, la paranoia del protagonista puede entenderse como reflejo de una generación de adultos jóvenes replicando las ideologías prejuiciosas de sus padres. Al igual que en el “drama” conyugal de Fuerza Mayor (Turist, 2014), dirigida por otro amante nórdico de las controversias, Charlie (Pattinson) sobredimensiona el subtexto de un evento que ni siquiera sucedió, ignorando las experiencias traumáticas que redimen a la novia de sus impulsos criminales. Remarcando lo ridículo en la irritación del protagonista y la dama de honor, quienes fueron bullys sádicos adolescentes, Borgli vuelve a retratar la fragilidad de cualquier sociedad “progresista” cuando surge una presa fácil como Emma o “el hombre de los sueños” interpretado por Nicolas Cage (Dream Scenario, 2023). 

No obstante, El Drama es una rom-com en el estricto sentido de la palabra, aunque los editores (Joshua Raymond Lee y el propio director) intenten deconstruir el género a la menor provocación. Del mismo modo que Celine Song (Materialists, 2025), Borgli también explora la imposibilidad de desarrollar tramas románticas convencionales cuando existen problemáticas sociales y violencias que vuelven inverosímiles los clichés clásicos y las ingenuidades del pasado. ¿La solución? Quitar el glamour a lo cursi. En la ficción, el personaje de Zendaya cuestiona constantemente la falta de “naturalidad” en los preparativos nupciales, ya que el hecho de ensayar “el baile de los recién casados” es uno de tantos actos performativos que restan autenticidad a los sentimientos. Como si fuera una película de Michael Haneke, la frivolidad burguesa del entorno vuelve más violenta la presencia del enorme “elefante en la habitación”.

El Drama es un compendio de referencias cinéfilas que van desde Ingmar Bergman hasta la fascinación de los directores del Dogma 95 por las reuniones familiares truncadas.

La película es un compendio de referencias cinéfilas que van desde Ingmar Bergman hasta la fascinación de los directores del Dogma 95 por las reuniones familiares truncadas. Irónicamente, todo ese bagaje cultural se vuelve naíf cuando forma parte de los diálogos de un curador de museo que intenta analizar el trauma de su novia mediante menciones al cine de Louis Malle o citando a Sigmund Freud, las cuales son pretenciosas referencias que nos recuerdan la importancia del esnobismo y la falsa intelectualidad en el cine de Kristoffer Borgli, como también lo ejemplifica el rol del artista contemporáneo Eirik Sæther en Enferma de mí (Syk pike, 2022). 

Sin embargo, el mayor recurso humorístico no se encuentra en el guion, sino en la discontinua edición que enriquece los divertidos episodios esquizofrénicos de Charlie, donde el pasado convive con el presente en forma de delirio. Según Joshua Raymond Lee (editor de la miniserie Ripley), el objetivo era simular “el espiral de ansiedad de alguien con TDAH”, creando una perspectiva caótica y aleatoria que vuelve más divertido el comportamiento obsesivo del protagonista. 

El uso de arbitrarios jump cuts, la lynchiana oreja en el césped o la disfuncional sexualidad de los novios son detalles que dan al filme cierto aspecto de thriller psicológico de los 90, porque el director juega con la ambigüedad de un hombre perdiendo el control y una novia cargando el pasado criminal de una femme fatale. El montaje sonoro también aporta tensión al largometraje, ya sea con las tres flautas de Daniel Pemberton (mismo compositor de la compleja banda sonora de Proyecto Fin del Mundo) o los silencios que rompen las convenciones del género, enrareciendo la ficción con elementos que no pertenecen a la comedia romántica. 

Siguiendo la línea temática de Enferma de mí y Dream Scenario, en El Drama, la fijación se transforma en comedia oscura, donde lo ridículo y vomitivo puede convertirse en ternura y redención. El torrente de ideas que integran el guion adquiere forma gracias a la versatilidad actoral de Zendaya y Pattinson, quienes llevan lo grotesco de la trama a un nivel de incomodidad que puede llegar a lastimar a algunos espectadores. Al final, aunque intenta contribuir al agonizante mundo de las comedias románticas, Kristoffer Borgli termina entregando otra punzante reflexión sobre la crueldad del norte global y sus devastadoras consecuencias

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