En el ambiente imparable de violencia que se vive en México, Sujo voltea a ver a los niños huérfanos que ha dejado el narcotráfico. Las creadoras de Sin señas particulares, Fernanda Valadez y Astrid Rondero, vuelven con un estremecedor relato.
Por: Guadalupe Arredondo
La llamada guerra contra el narcotráfico, iniciada en 2006 por el entonces presidente Felipe Calderón, dejó una crisis de violencia que hasta la fecha no han cesado… al contrario, en algunos rubros aumentó, como es el caso de los desplazamientos de comunidades, la migración de personas y las desapariciones forzadas, entre otras violencias que no son menores. Sin embargo, esta última es una de las más notorias; de acuerdo al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas, hasta hoy se contabiliza un total de 116,539 personas desaparecidas y no localizadas.
Lo anterior es uno de los temas primordiales que trataron Fernanda Valadez (directora) y Astrid Rondero (guionista) en su primer largometraje, Sin Señas Particulares (2020), donde sin llenar la pantalla de sangre muestran dicha problemática dolorosa. Al adentrarse a este tema, las cineastas originarias de Guanajuato notaron que alrededor de ello existía otra preocupación: la inmersión de niños y adolescentes con el crimen organizado.
Es así que en su segundo largometraje, Sujo (2024) —ganador del Gran Premio del Jurado en la categoría Película Dramática Internacional del Festival de Sundance— retomaron el tema para narrar la historia de Sujo, un niño huérfano que crece marcado por la violencia del narcotráfico y lucha por escapar de ese contexto en busca de su propia identidad, pero en un entorno donde el peligro es una constante y la esperanza de huir de su pasado cada vez más lejana.

En lo que va del año 22 niños “sicarios” de entre 11 y 14 años han sido detenidos en el noreste de Sonora. Al respecto las autoridades responsabilizan a los padres de familia por no “vigilar” a sus infantes, así como por no cumplir con sus obligaciones de “buenos” padres y madres… un argumento que deja mucho de qué hablar en un país donde hay regiones con una ausencia notable del Estado y un abandono en la seguridad pública.
Así es como se ha desencadenado un reclutamiento forzado de menores, quienes han cambiado sus sueños e ilusiones por el camino del infierno del narcotráfico. Y aunque existe un involucramiento voluntario, las razones no dejan de ser las mismas; niños despojados de esperanza con un pasado lleno de desgracias.
Sujo, película seleccionada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) para representar a México en la carrera por el premio Goya y Oscar 2025 en la categoría de Mejor Película Extranjera, tomó inspiración de los libros del periodista Javier Valdez, asesinado en 2017 en Culiacán, Sinaloa. Valdez enfocó gran parte de su trabajo en visibilizar a los huérfanos del narcotráfico; jóvenes con historias de resiliencia, pero también de una lucha constante por encontrar un camino diferente, así como lo refleja Sujo.
En entrevista con ZoomF7, las directoras y guionistas de Sujo —película coproducida por Silent R Management, EnAguas Cine, Corpulenta Producciones, Alpha Violet Production y Pimienta Films— nos detallan el porqué decidieron hablar sobre estos adolescentes, además de la importancia de llevar a la pantalla grande un tema de violencia que apenas comenzó a resonar en el país, pero que no es nuevo.
Después de que un sicario de un cartel de un pequeño pueblo mexicano es asesinado, Sujo, su amado hijo de cuatro años, queda huérfano y en peligro. Sujo escapa de la muerte con la ayuda de su tía, quien lo cría aislado en el campo en medio de dificultades, pobreza y el peligro constante asociado con su identidad. De joven, Sujo intenta rehacer su vida, lejos de la violencia de su pueblo natal.
Sinopsis de Sujo
Entrevista con Fernanda Valadez y Astrid Rondero sobre Sujo
Luego de una película donde vimos tanto temas de migración como de desaparición forzada y narcotráfico, ¿cómo y por qué deciden hablar sobre los niños?
Fernanda Valadez.– Todo llegó justo antes de que filmáramos Sin Señas Particulares, cuando estábamos buscando todavía locaciones y haciendo el casting en algunas de las comunidades de Guanajuato. Empezamos a tener testimonios de chicos muy muy jóvenes, algunos verdaderamente niños todavía, 12, 13, 14 años, edades de secundaria. Algunos incluso ya habían migrado y a los 15 años habían sido ya deportados, otros tenían oportunidades y opciones muy limitadas en esas comunidades… algunos ya empezaban como en una especie de reclutamiento silencioso con el crimen organizado: un reclutamiento cultural.
Todas esas historias nos dejaron muy conmovidas, sabíamos que eran historias que no íbamos a poder abordar en Sin Señas Particulares, así que en ese momento Astrid comenzó a escribir otra historia que iba como en camino opuesto, porque, con Sin señas particulares creo que la pregunta principal era ¿qué es lo que podía llevar a un joven a cometer actos de violencia extrema? Y con Sujo nos preguntamos lo opuesto: ¿qué condiciones específicas pueden permitir a un chico, un chico que nace en el contexto de violencia, darle la espalda a esa violencia? Y justamente de ahí es que viene su juicio.
Fue un proceso muy conmovedor para nosotras el hecho de continuar platicando con esos jóvenes, de volvernos adentrar a los trabajos periodísticos, particularmente de Javier Valdés, que fue un grandísimo escritor periodista; escritor con una visión muy humana respecto a todas estas historias y quien fue asesinado de una manera terrible, asesinado por el mismo contexto de violencia en el que vivimos.
¿Cómo fue esa experiencia de regresar a colaborar en conjunto?
Astrid Rondero.- Con Sujo creo que llegamos a un punto de maduración de nuestra colaboración creativa. Otra de las realidades es que nuestro equipo de producción, que ha crecido con nosotras y que queremos seguir trabajando en conjunto, también maduró lo suficiente como para que nosotras pudiéramos desprendernos del trabajo que ha sido producir. Entonces, eso nos dio la oportunidad de estar en el monitor las dos al mismo tiempo, algo que no había sucedido ni con Sin Señas, ni con nuestra anterior película, Los días más oscuros de nosotras.
Ahora que estuvimos haciendo Sujo, quizá lo más destacable es que hicimos un trabajo de preparación muy robusto que nos permitió llegar al set con ideas ya muy claras, en conjunto con la fotógrafa, Ximena Amann, que es una gran fotógrafa. Entonces, la semana previa al rodaje nos sentábamos juntas a dibujar la película ya con las locaciones, con todas las ideas que iban surgiendo en el mismo rodaje… eso nos permitió llegar al set muy seguras de lo mínimo necesario para contar la película.
¿Cómo fue el proceso de Sujo en cuanto a los apoyos económicos y los aprendizajes en torno a esto?
Fernanda Valadez.- Sujo ya fue financiada en un porcentaje mayoritario por el Eficine, que es el estímulo fiscal gestionado por el Imcine. Sin Señas Particulares fue financiada por el Foprocine, una de las grandes pérdidas de los fondos cinematográficos que a la fecha todavía no ha encontrado una sustitución; creo que esa desaparición de los fondos a nosotros ya no nos afectó tanto, porque digamos que avanzamos en nuestra carrera y pudimos financiar a través del Eficine, que es un fondo que requiere justamente un poco más de experiencia, lo cual es un tema pendiente que tenemos todavía con la comunidad cinematográfica y que esperamos que se pueda resolver próximamente, en la nueva administración.
Nosotras tuvimos el Eficine, tuvimos también apoyo del Estado de Guanajuato, que siempre ha sido muy generoso con nosotras, tuvimos dos coproducciones internacionales: una con Francia, que cubrió una parte considerable de la producción, particularmente los efectos digitales, y con Estados Unidos, la cual hizo el proyecto un poco más robusto y nos ha apoyado sobre todo en la parte de festivales, de búsqueda de distribuidores y la proyección internacional que le estamos dando a la película.
Entonces, en ese sentido, por supuesto que Sin señas particulares para nosotras fue una plataforma sobre la cual pudimos avanzar y darnos, es decir, un piso más robusto desde el cual partir.
¿Por qué creen que es importante seguir hablando de estos temas de violencia en el cine?
Fernanda Valadez.- Nos preguntan constantemente por qué seguir hablando de la violencia en México y la respuesta que te podríamos dar Astrid y yo es que hablaremos de la violencia en la medida en que siga siendo una realidad que nos angustia, que nos interpela y que sigue ocasionando miles de víctimas al año en México. Esto lo digo sin ninguna cosa política ni partidista, simplemente como una persona que vive en México, una persona como tantas otras que están con esa misma preocupación.
Hablar en particular de Sujo, de un chico que es un huérfano del narco, que, por cierto, se habla muy poco de los huérfanos por la violencia en México, lo hacemos porque necesitamos conversarlo. El cine es un espacio de reflexión y de conversación: el cine no cambia la realidad, pero sí nos puede cambiar un poquito a nosotros, y nosotros somos los que podemos cambiar esta realidad tan complicada.
Sujo está en cines de México
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