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Vidas Pasadas: amor en su máxima expresión

Vidas pasadas pelicula critica

Vidas Pasadas es una conmovedora historia repleta de silencios que deben llenarse con nuestras propias experiencias.

La migración de su familia a Canadá separa a la pequeña Nora de Hae Sung. Doce años después, los amigos se reencuentran en Facebook y reanudan su relación mediante videollamadas. No obstante, la distancia y las diferencias culturales los llevan a una nueva separación que durará otra década, hasta que Hae Sung (Teo Yoo) visita a Nora (Greta Lee) en Nueva York. Ahora los personajes comparten ciudad, pero sus vidas han tomado rumbos diferentes, aun cuando el amor va in crescendo

La experiencia de Celine Song (directora) como dramaturga es evidente desde el prólogo de Vidas Pasadas (Past Lives, 2023), donde nos deja claro que no es otro drama autoral con estilo A24; algo trascendental sucederá y tendrá su devastador clímax en un bar de East Village. Si bien el relato es íntimo y sosegado, el argumento tiene una elevada noción del inexorable destino trágico adaptado a la actualidad, una perspectiva dramática clásica inherente a nuestra condición humana, por más hipermoderna que sea la realidad. 

A partir de anécdotas personales, la directora crea una ingeniosa reflexión sobre decisiones y anhelos frustrados, idea sintetizada por la madre de Nora cuando dice: “al renunciar, también ganamos algo”. El término “In-Yun” (destino) viene a convertirse en el simbólico orden espiritual que determina la unión o separación de los protagonistas en todas sus reencarnaciones; el toque mágico aportado por la realizadora, mediante diálogos que desarrollan la fantasía de estar frente a la versión menos afortunada del romance entre Nora y Hae Sung. 

No obstante, lo patético de esta historia de amor (y la vida en general) es que el único obstáculo en esa reencarnación es la distancia. Para Celine Song, nuestros proyectos de vida se han convertido en la inalterable moira que nos impulsa a silenciar el llamado del espíritu. Podremos vivir en la sociedad más progresista y libre de todos los tiempos, pero siempre la razón terminará sometiendo a los impulsos, como en los libros que Nora lee durante su etapa universitaria. 

Vidas Pasadas toca hondo en el corazón de los millennials, al rememorar el golpe de emoción que provocaba convertirte en amigo de tu crush en Facebook o la intimidad de una plática nocturna vía Skype. El primer reencuentro entre Nora y Hae Sung evoca un periodo específico del 2010, en el que considerábamos posibles las relaciones a distancia; antes de descubrir que sólo era un espejismo creado por la tecnología, dándonos la ilusión de acortar el espacio mediante videollamadas y pláticas por inbox. Todo era tan intenso y dramático —como el repentino break que pide Nora, sin existir una relación—, pero había una imitación del mundo análogo perdida con el posterior Internet 3.0. Celine Song transforma ese pasado cercano en el “siempre nos quedará París” de la Generación Y, un efímero encuentro digital que bastará para provocar el incendio de emociones en su último acto. 

Vidas Pasadas: amor en su máxima expresión
Vidas Pasadas (Celine Song, 2023)

El dilema final se resume al problema posmoderno de subestimar el enamoramiento y considerarlo un sentimiento pasajero, sin toda la carga poética que implica la experiencia. La ciencia lo ha reducido a simple reacción sensorial, pero Song sublima el amor a su forma más pasional. A Nora (alter ego de la cineasta) le parece absurdo abandonar a su esposo Arthur (John Magaro) –y la vida neoyorkina– por descubrir el amor verdadero, como si fuera la protagonista de Breve encuentro (1945) o Casablanca (1942). En el pasado había guerras o barreras sociales separando a los amantes; en la actualidad, sólo basta una incompatibilidad de agendas para desestimar el romance.

Vidas Pasadas nos recuerda que no somos diferentes a nuestros padres: unimos nuestras vidas por practicidad, no por construir esa historia de amor única y especial. La historia de Celine Song se convierte en un trago amargo porque los personajes son conscientes de la situación y solo les queda huir hacia adelante. La escena del bar es brutal en su construcción melodramática de los diálogos y las interpretaciones, pues sólo la mirada afligida de John Magaro o las amargas sonrisas entre Greta Lee y Teo Yoo nos comunican la tragedia sentimental que las palabras no pueden expresar.

Celine Song realiza una película madura y emotiva (como pocas) sobre romances imposibles; una conmovedora historia repleta de silencios que deben llenarse con nuestras propias experiencias: los amores platónicos, las rupturas, los rechazos y las relaciones sin pasión. El filme es una extraña mezcla de romance y melancolía que causa dolor en el alma, pero de la que inevitablemente querrás más.

Vidas Pasadas está en cines de México 

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