Por: Carlos Zenil
Ha llegado el final de temporada con The Dragon and The Wolf, capítulo dirigido por Jeremy Podeswa y el más largo de toda la serie. En él se cierran ciclos, se confirman teorías y da paso al principio del final en la historia de Westeros.
No tiene caso engañarnos, ya lo dije antes, la serie ha establecido su propio camino al de los libros, con el justificante de que George R. Martin no ha terminado la saga y ya no tienen libro en cual basarse, por lo tanto, azotarse con los giros que ha dado la historia es una total perdida de tiempo, sobre todo cuando sabemos que el propio George comunicó hace muchos años a los productores de HBO que el camino de Jon Y Daenerys iba a terminar cruzándose, por poner un ejemplo. Aquí es donde aquellos más reacios a lo que está pasando en la serie me dirán que el problema es el “cómo”, pero seamos honestos, no lo sabremos hasta que Martin publique Vientos de Invierno.
Pero por muy pocas alianzas que haya logrado el Rey en el norte o no, solo el tiempo y los capítulos de la ultima temporada nos lo dirán. No podemos negar que toda esta secuencia de escenas se las lleva Lena Headey de calle, con su Cersei Lannister. Nuevamente me calla la boca, cuando creo que ya no tiene hacia donde ir, encuentra otro camino y resurge de todas sus locuras para colocarse en ventaja sobre los demás.
Esa es Cersei Lannister, se cree la viva imagen de su padre, la obsesión con el es contundente, algo que seguramente terminara por caerle encima. Sin embargo Cersei es una embustera, una cínica y ventajosa, quieres que la guillotina pase por su cabeza porque la odias, ya que convierte una desventaja en una seducción para sus enemigos, los acerca despiadadamente para después morderlos en la oscuridad. A pesar de que su línea argumental probablemente vaya en picada y podamos intuir que todo para ella terminará en sangre, es cautivante ver cómo ella lo acepta, lo juega, lo compite y eso es gracias a la brillante interpretación de Lena, que esta temporada solo tuvo a su altura Peter Dinklage, con Tyrion, en precisamente esa escena de ambos soltándose todo, la mejor escena de este capitulo en mi opinión.
Los planes de Cersei son obvios, no participará en ninguna alianza, solo hizo lo imposible por demostrar lo contrario, sus planes pasan por la traición a la alianza, algo que Jaime no entiende en lo más mínimo.
El Lord protector del Valle está convencido de que sus manipulaciones le han salido nuevamente a la perfección, pero es evidente que la mezcla de la experiencia que Sansa por fin cultivó, las habilidades de Arya y el carácter sobrenatural de Bran, lo han vencido olímpicamente. Todo se reduce a un juicio por traición, que Sansa lleva acabo astutamente, donde se descubren por fin las atrocidades cometidas por Baelish.
El hijo de Aerys y la doncella Stark siempre se amaron, nunca hubo un rapto ni nada parecido, y va más allá, porque se casaron en secreto y eso concluye que Jon es el verdadero heredero del Trono de Hierro, muy por encima de Daenerys que irónicamente es su tía y de quien parece ser que está perdidamente enamorado, al igual que ella de él, algo que consuman en ese barco en los fríos mares rumbo a White Harbor, sin saber que son sangre y familia, mientras vemos la preocupante mirada de Tyrion al comprender que es lo que pasa.
Independientemente de que estemos de acuerdo en este giro o no, debemos aceptar que todos los caminos llevaban a eso. Ahora debemos esperar dos largos años para saber cómo lo cierran los guionista de HBO. Porque a pesar de que seguramente el libro de George se interponga en medio de esta larga espera, sabemos que el verdadero terror ha llegado, porque lo vemos volar lanzando esas temibles llamas azules que derriten el hielo, para dar paso al único gran problema; la muerte. Porque ha llegado y se desliza sin distinguir bondad y maldad sobre Eastwatch by The Sea.
Porque el muro ha caído, el verdadero enemigo viene por todos, la gran guerra está aquí.
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