Together es una retorcida visión sobre la asfixiante connotación del “hasta que la muerte los separe”, especialmente si se piensa demasiado en la simbólica pérdida de “libertad” e individualidad.
Aunque la pareja no se encuentra en su mejor momento, Tim (Dave Franco) y Millie (Alison Brie) deciden mudarse de la ciudad al campo para darle un segundo aire a su relación. No obstante, el incidente en una cueva ocasiona que sus cuerpos no puedan separarse cuando entran en contacto, problema que aviva algunos traumas y resentimientos que los novios habían evadido.
El final del amor es un tópico fascinante cuando es abordado desde el horror o el suspenso, especialmente si el sexo se ha convertido en una zona de riesgo en la vida conyugal. El emergente Michael Shanks (director y guionista) se adentra en esa pesadilla con el matrimonio Brie-Franco como plato fuerte en un festín de relaciones tóxicas y dependencia emocional. Evocando a Taylor-Burton (Who’s Afraid of Virginia Woolf?, 1966) o Kidman-Cruise (Eyes Wide Shut, 1999), la colaboración de la pareja de actores aporta a Together (2025) un grado de intimidad que estimula el morbo del espectador, dando mayor autenticidad a la grotesca lucha de los personajes por cortar el vínculo que los une.
Con un ingenioso cortometraje en stop motion (Rebooted, 2019) y un guion en la Lista Negra de 2021 (Hotel Hotel Hotel Hotel), el cineasta australiano se aventura a construir una lectura pesimista sobre los ideales románticos tradicionales, donde la monotonía y el hastío pueden llegar a confundirse con amor incondicional, del mismo modo que Tim (Franco) respira el hedor de las ratas como aire fresco. Sin importar lo tóxico de la convivencia, el matrimonio o la fidelidad son acuerdos con más practicidad que afecto, porque resignarse a la monogamia (sin riesgo de separación) da una cómoda certidumbre que sirve de placebo para otras heridas emocionales.
Inspirado por su longeva relación de 15 años, el director reflexiona sobre el FOMO (Fear of Missing Out) que pueden despertar los compromisos de larga duración. Los protagonistas de Together saben que “los días de vino y rosas” han terminado (si alguna vez los hubo), pero la codependencia los lleva a permanecer en un patético noviazgo que ha sobrepasado su fecha de caducidad. Al final, el horror no proviene de las explícitas escenas de cuerpos fusionándose sino de los rostros de Tim (Franco) y Millie (Brie) cuando reprimen los gritos de dolor, ya sea al separar sus miembros o soportando el fastidio de la convivencia, puesto que la frustración de los personajes ha comenzado antes de toparse con lo sobrenatural.
Que lo siniestro surja de una “sequía sexual” lleva la historia al terreno de lo primitivo y lo pasional, utilizando El discurso de Aristófanes de Platón (El Banquete) como punto de arranque para el horror. A través de ingeniosas metáforas, Shanks nos comparte su retorcida visión sobre la asfixiante connotación del “hasta que la muerte los separe”, especialmente si se piensa demasiado en la simbólica pérdida de “libertad” e individualidad.

Aportando mayor crudeza a la resistencia de la pareja, la producción explotó al máximo el histrionismo de Brie y Franco para transmitir la profunda insatisfacción de los personajes, quienes además comparten la misma crisis ocasionada por una incómoda adolescencia tardía. Como en todo “terror elevado”, descubrimos que la maldición de la cueva no es el principal problema entre Tim y Millie, pues antes deben superar los traumas empacados con la mudanza.
Con el objetivo de lograr una experiencia sofocante, la cinematografía de Germain McMicking (Berlin Syndrome) convierte al paisaje australiano en una prisión con vida propia. De hecho, el horror gráfico de Shanks es más cercano al gótico hipersensorial inspirado por Shirley Jackson (La maldición de Hill House) que al clásico terror corporal, ya que las pieles pegajosas o los hilos de sangre están directamente conectados con el trágico pasado de los personajes y sus aflicciones (es decir, tienen trasfondo sentimental), convirtiendo la violencia gráfica y la comedia oscura en algo más trascendental que el mero espectáculo de escenas shockeantes.
No obstante, lo mejor del filme es su impecable diseño de prótesis y CGI que, sumado al trabajo coreográfico de Brie, Franco y el equipo de especialistas (poner mucha atención a la última secuencia en la cueva), lograron llevar las contorsiones corporales al nivel de la danza mortal de Elena Fokina en Suspiria (2018). Además, Shanks no deja pasar la oportunidad para demostrar su buen gusto en efectos especiales, los cuales integran una deslumbrante puesta en escena que compensa la simpleza de la trama.
Pese a lo poco original del suspenso (el personaje de Damon Herriman era innecesario), Together es alucinante cuando lleva al extremo la asfixia (metafórica y literal) de los personajes, con una tensión que se balancea entre la crueldad cómica y el drama involuntario. Con un rodaje ajustado en tiempo y presupuesto, un exitoso paso por Sundance, y una acusación de plagio, el filme de Shanks representa a la perfección el horror psicológico de quedar atrapado en relaciones donde el miedo a la soledad es lo único que mantiene vivo “el amor”.
¿Tu ya viste Together, que te pareció?
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