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Se presume inocente: un potente thriller judicial convertido en drama familiar

Se presume inocente: un potente thriller judicial convertido en drama familiar

Se presume inocente también aborda la doble moral de la élite política de izquierda, pues la integridad termina hasta donde comienzan los intereses propios.

Al descubrirse que tuvo un romance con la víctima, el fiscal adjunto Rusty Sabich (Jake Gyllenhaal) es retirado de la investigación del homicidio de su colega Carolyn Polhemus (Renate Reinsve) y pasa a convertirse en el principal sospechoso. La revelación de una nueva infidelidad del protagonista empeora la relación con su esposa Barbara (Ruth Negga), quien intenta por todos los medios superar la crisis matrimonial, aunque eso implique encontrar otro interés amoroso. 

La producción de una serie criminal siempre corre el riesgo de inclinarse hacia el melodrama, especialmente cuando no hay una noción clara sobre el rumbo del suspenso. Se presume inocente (Presumed Innocent), nueva adaptación de la novela homónima de Scott Turow, deja de lado la intriga legal para ahondar en las relaciones de la familia Sabich, conformada por cuatro personajes estereotipados que no aportan complejidad al proceso judicial. En consecuencia, la versión televisiva prescinde de la esencia noir del texto original y la película de Alan J. Pakula, ya que en ambas obras la tensión provenía de toda la corrupción política y moral en torno al juicio contra Rusty; por el contrario, la serie de Apple TV construye el suspense a partir de una dramática crisis predivorcio que se sale de control.

Si bien el éxito de la serie viene impulsado por la participación de Jake Gyllenhaal, esta nueva creación de David E. Kelley (Ally McBeal) es más parecida en estilo a la regular Anatomía de un escándalo (Netflix) que a sus grandes dramas judiciales. Los diálogos y monólogos en la corte pierden gravedad, debido a que la trama criminal parece un artificioso distractor del plot twist final que todos conocemos. Mediante el montaje, la producción se esfuerza por sorprender al espectador con un par de innecesarias revelaciones súbitas, las cuales solo reafirman la superioridad del filme de los 90, pese a no ser uno de los mejores trabajos de Pakula.  

Dar demasiada importancia al flirteo de Barbara (Negga) con un bartender o a los momentos paternales del protagonista quitan espacio en pantalla a la atmósfera de perversión política que prometía esta adaptación. Entre otras variaciones, los escritores eliminaron a Sandy Stern (interpretado por Raúl Juliá  en la película) y el resto de personajes es limpiado moralmente, incluso los antagonistas Nico Della Guardia (O-T Fagbenle) y Tommy Molto (Peter Sarsgaard); decisiones que simplifican la historia sin ofrecernos nada a cambio que rellene los vacíos argumentales. 

Se presume inocente: un potente thriller judicial convertido en drama familiar
‘Se presume inocente’ (2024)

Un punto positivo es que Carolyn Polhemus (Renate Reinsve) ya no es la femme fatale oportunista del libro; lamentablemente se convirtió en otro rol incidental, cuando el personaje se prestaba para escenas potentes que dieran colores a su personalidad, sobre todo si contratas a la actriz de La peor persona del mundo (2021) para interpretarla. Es una decepción que, teniendo ocho horas de show a tu disposición, los creadores no desarrollaran momentos retrospectivos que dieran mayor contexto a las dinámicas de poder en la fiscalía, ya fuera para profundizar en los odios y afectos entre colegas o darle un par de pinceladas extra al resentimiento de Tommy Molto (Sarsgaard), un personaje que inexplicablemente decidieron mantener en la ambigüedad. 

Entre lo rescatable de Se presume inocente está su lectura (intencional o involuntaria, no se sabe) acerca del arquetípico victimismo del “hombre infiel” en el cine y la televisión de los 80 y 90, siendo Michael Douglas en Atracción fatal (1987) el ejemplo más popular. La serie reflexiona de forma ingeniosa sobre la diferencia entre culpa y vergüenza, pues el egocéntrico personaje de Gyllenhaal ya no es una “víctima de las circunstancias”, como lo era el Rusty de Harrison Ford hace 30 años. Paralelo al caso de Polhemus sucede otro juicio fuera de la corte, donde el círculo de familiares y amigos juzga en todo momento la deshonestidad del protagonista. No se le acusa por la infidelidad, sino por la falta de responsabilidad en las consecuencias de sus actos. 

Aunque no se explora demasiado, la serie también aborda la doble moral de la élite política de izquierda, pues la integridad termina hasta donde comienzan los intereses propios, ilustrado perfectamente por el discurso de Barbara (Negga) sobre el rechazo a la mentira y su posterior reacción a la revelación final. Sin embargo, la nueva serie de Apple TV solo se queda en la insinuación de ideas, sin convertir alguno de sus ásperos temas en algo relevante para la trama. Recientemente, se confirmó una segunda temporada de Se presume inocente, posiblemente adaptando otros libros de Scott Turow, aunque esta primera entrega de episodios no deja mucho entusiasmo hacia una próxima historia con el mismo tono narrativo ni visual.

Puedes ver Se presume inocente en Apple TV+

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