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Corina: audaz comedia sobre el mundo editorial y la agorafobia

Corina critica urzula barba

Corina es una comfort movie en la que hay corazón y verdad, que no ignora la vulnerabilidad humana.

27 Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF)

Estar debajo de un edredón, completamente paralizada por miedo al exterior, fue el motor para que Urzula Barba creara su primer largometraje como directora. Corina (Naian Norvind) tiene agorafobia, trastorno de ansiedad que le produce un miedo a situaciones de posible peligro, miedo que para el resto de las personas resulta inusitado. Esto la obliga a no salir a más de dos cuadras de su casa, contando los pasos y sin entrar a más lugares que a su trabajo y a donde compra su café.

La chica de 28 años no sólo se limita en cuanto al espacio físico, sino que tampoco habla más que lo mínimo necesario. Una protagonista que lo que menos desea es protagonismo. El único lugar donde no haya miedos es en la escritura; si bien su trabajo es de correctora de estilo, pasa su tiempo libre cambiando el rumbo de las historias que llegan a sus manos. Ahí está la pasión de Corina.

Al hablar de cine mexicano del 2024, a inicios se estrenó en la cartelera comercial una película que, similar desde el mundo editorial, buscó explorar el proceso creativo de una joven escritora y lo impredecible (pero divertido) que puede resultar. Se trata de El roomie (Pedro Pablo Ibarra), donde Vivi (Fiona Palomo) se ve obligada a mentirle a su editorial sobre la próxima historia que va a escribir. Sin embargo, pronto halla la inspiración necesaria para cumplir con la entrega en la personalidad de su roomie, Ro (José Eduardo Derbez), y en las experiencias que empieza a vivir con él.

Desafortunadamente, dicha película vira hacia uno de los caminos más fáciles de esa comedia romántica que cada año ocupa los mejores lugares de la taquilla nacional, refugiándose en el ideal de que el amor todo lo puede, priorizando la relación romántica entre Vivi y Ro y, por lo tanto, desperdiciando el potencial camino (mucho más original) que había tendido sobre la escritura. En ese sentido, se agradece que Urzula Barba entregue en Corina (2024) una película íntegra sobre el proceso de la escritura, abordando desde el asunto de los contratos entre autor y editorial, las vacas sagradas y quiénes están detrás del proceso; correctores, impresores, personal administrativo, etc. Pero dejar el comentario sobre Corina en este nivel sería más que injusto.

Corina: audaz comedia mexicana sobre el mundo editorial y la agorafobia
‘Corina’ (Ursula Barba, 2024)

Más allá de su retrato del mundo editorial, en Corina —producida por Mandarina Cine— destaca un personaje profundo, construido desde lo psicológico y social. Corina es una inadaptada social que se debate cada hora del día entre sus miedos y lo que el mundo exige de ella. Su mente padece, pero también su cuerpo: sangra de la nariz, como un síntoma de que no soporta la presión del exterior. Se ve afectada desde esos lados, pero es justo aquí donde Barba y el coguionista Samuel Sosa le dan un movimiento interesante a la historia, equilibrando el conflicto entre cargas negativas y positivas.

Esto obedece a una intención de la directora de no hacer de Corina una chica que sólo puede causar pena o lástima por su padecimiento, sino pintar el retrato de alguien con agorafobia que logra vivir con dignidad, triunfar en su pasión y conectar románticamente con alguien (muy distinto a ella), Carlos (Cristo Fernández), quien desde la empatía se convierte en un lugar seguro para Corina. Todo esto se une orgánicamente a través de situaciones hilarantes efectivas y un leitmotiv que afianza el ritmo de la película, pero también el nerviosismo y sentires de la protagonista. Además, desde la comedia se remarcan las manías de la protagonista, en un intento de su directora por invitar al espectador a reírse de sí mismo, y a partir de ello afrontar sus problemáticas.

El ‘pero’ que hallo en Corina es cómo hay situaciones que se presentan como un reto para la protagonista (como ser la única testigo de una llamada importante para la editorial), pero se desdibujan fácilmente. Lo mismo sucede con la reacción de la famosa escritora cuya novela es modificada por Corina. En ese sentido, el largometraje llega a caer en momentos de condescendencia.

Aun con ello, con esta ópera prima Urzula Barba nos invita a prestar atención a sus futuros proyectos, ante los cuales se seguirá vulnerando y manteniendo con el corazón abierto, como lo mencionó después de la proyección en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF). Definitivamente, no hay cómo contradecirla: Corina es una comfort movie en la que hay corazón y verdad, que no ignora la vulnerabilidad humana. En algún momento, la protagonista menciona «hay días en que todo se acomoda y podemos sentirnos bien, importantes, necesarias». Ver Corina nos hace sentir bien e importantes en el mundo que hemos construido, incluso desde nuestros defectos.

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