Por: Kat Alegría
La mexicana Natalia García Agraz presenta, en una misma semana, su cortometraje Passarinho en dos prestigiosos festivales. El primero a nivel nacional, el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), y el segundo en Nueva York, en el Tribeca Film Festival. La joven de 30 años ha llevado a buen puerto la historia de una adolescente que se debate entre la menstruación, la amistad, la familia y su afición por el fútbol. En poco más de 12 minutos, la directora hace funcionar de maravilla todos los elementos anteriores.
El personaje principal es Oli, una adolescente que, junto con su amiga María, comparte una inmensa pasión por el fútbol, pero no más grande que la que siente por Passarinho, el portero brasileño de los Lobos Marinos. Al ser tanto su fanatismo, ambas han ideado un plan que pretenden llevar a cabo mientras se están dentro del estadio: burlar todos los obstáculos para pedirle un autógrafo a su ídolo. Pero las chicas no van solas. Carmen, la mamá de Oli, se ha visto obligada a acompañarlas ante el intempestivo cambio de planes del padre. Carmen demuestra su frustración comportándose de una manera frenética, ansiosa y ligeramente intransigente con su hija.
El evento clave que cambia el rumbo de las cosas es cuando Oli se da cuenta que ha llegado su primera menstruación, hecho que la lleva a demostrar la incondicionalidad de la amistad de María, la frustración de tener a una madre impulsiva, la ilusión de poder conocer a Passarinho y los mitos sobre la misma menstruación. Es así que Passarinho conecta de manera inmediata con el “ser adolescente”, con esa etapa en la que no se comprende a los padres ni sus acciones; en la que los adolescentes tienen miedo a la vida y tampoco se comprenden a sí mismos; mas la fortaleza de los pilares de amor, familia y amistad, ayudan a sobrellevar un momento de la vita tan difícil en la que sólo se aprende a través de la experiencia.

La virtud de Passarinho radica en cómo la directora nos presenta la transformación de un evento traumático en una comedia. Esto termina siendo un reflejo personal de Natalia García, quien, en entrevista con el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), expresa que cuando vivió su primera menstruación creyó que era la tragedia más grande del mundo, «pero mi mecanismo de existencia es la comedia. Al hacer este cortometraje se volvió un evento cómico y una carta de amor a las personas que me acompañaron en ese momento. Fue como buscarle la comedia a algo que muchas veces es muy solemne». Dicha intención se logra en Passarinho, al trasmitir desde Oli un mensaje de amor para su amiga, para su jugador favorito y, sobre todo, para su madre.
Natalia García Agraz, egresada de la Escuela Activa de Fotografía y del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), entrega una obra solida que se suma a su primer cortometraje, El último romántico (2019), con el cual también participó en el Tribeca Film Festival.
Passarinho se proyecta en el Tribeca Film Festival el sábado 15 de junio. En este festival, el cortometraje compite con más de 40 películas, asimismo, forma parte del programa ‘¡Viva la vida!’, que exhibe trabajos latinoamericanos y caribeñas sobre la juventud y la vida. En el FICG se presenta el 14 y 15 de junio como parte de la competencia oficial de Cortometraje Iberoamericano. ¡No te lo puedes perder!
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