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Sundance Film Festival CDMX: una mirada a tres cortos mexicanos

Por: Kat Alegria 

El Sundance Film Festival CDMX tuvo su primera edición a finales de mes pasado, con el objetivo de acercar al público mexicano a la programación del tradicional festival que se realiza desde 1978 en la capital de Utah, Estados Unidos. Además de incluir largometrajes de ficción como Love Lies Bleeding (Rose Glass), Malu (Pedro Freire), Your monster (Caroline Lindy) y algunos documentales como Igualada (Juan Mejía Botero), 20 días en Mariupol (Mstyslav Chernov) o Frida (Carla Gutierrez), también se presentaron seis cortometrajes mexicanos.

Temáticas realistas, oníricas, al igual que variadas técnicas como la animación, le dieron variedad a la programación mexicana del Sundance Film Festival CDMX. En este espacio vamos a hablar de tres de esos cortos, los cuales ponen a la mujer como el centro de la narración, mostrando dolencias, tradiciones e injusticias a través de narrativas que se distinguen por la mayor empatía posible. 

Una mirada a tres cortos mexicanos del Sundance Film Festival CDMX

El sueño más largo que recuerdo (Carlos Lenin, 2021)

Sundance Film Festival CDMX: una mirada a tres cortos mexicanos

Tania (Paloma Petra) es una chica que en sueños recuerda a su padre desaparecido. Después de tanto buscarlo, decide abandonar su ciudad natal, pero el camino que ha elegido no pinta fácil: tanto su familia, sus amigos, así como el crimen organizado, intentan anclarla a su lugar de origen

En este cortometraje, dirigido por Carlos Lenin (La paloma y el lobo, 2019), el juego de la cámara es fundamental, ya que nos sitúa en tres espacios: el sueño, el plano real y la perspectiva de Tania. Aunque en la realidad han pasado varios años desde que su padre no está, desde que la noche se convirtió violenta, rastreándolo con pala y pico sin obtener respuestas, es a través del sueño que nos adentramos en la memoria que la protagonista tiene de su padre, la incendiada noche en que desapareció y el trauma que inconscientemente la obliga a congelar el tiempo.

Finalmente, es la perspectiva de Tania la que logra conectar con el espectador la opresión de Tania, quien busca redención y resiliencia ante un evento traumático que cambió su dinámica de vida. Una mujer que quiere encontrar, por fin, la paz de su sueño más largo. 

Chica de fábrica (Selma Cervantes, 2022)

Inés (Yalitza Aparicio) trabaja como costurera en una fábrica donde se maquilan cubrebocas. El calor intenso, la pesadez laboral y las constantes pruebas de embarazo solicitadas por el patrón crean en ella un sentimiento de amenaza. Teme que la rutinaria evidencie que está en cinta y sea despedida de su empleo. Es a lo largo de 16 minutos vemos todos los esfuerzos de Inés por mantener en secreto su embarazo. 

El cortometraje está ambientado en la pandemia, una época incierta de la historia actual. Todas las incertidumbres de bienestar social, psicológico y económico se ven reflejadas en Inés, exponiendo las nuevas formas de explotación laboral que afectan a las mujeres desprotegidas de derechos laborales. El desgarrador final de Chica de fábrica desencaja al espectador, quien es testigo de la decisión de la protagonista por sobrevivir con lo que le ofrece la fábrica, a costa de su bebe.

Considerando todos los elementos anteriores, causa indignación el cortometraje de Cervantes cuya perspectiva exhibe el hipócrita sistema de una fábrica de cubrebocas que tiene como finalidad el producto “proteger la vida” ante el COVID, mostrándolo como un negocio que desprotege a sus costureras. 

La Baláhna (Xóchitl Enríquez Mendoza, 2022)

Por tradición, en el pueblo de Catalina las chicas deben demostrar que son puras y vírgenes al llegar al matrimonio con la infalible mancha de sangre pintada sobre las sábanas de la noche de bodas. Aunque Catalina —orgullosa de su virtud— decide casarse con su novio bajo estos términos, su cuerpo la traiciona y no logra dejar la preciada mancha, enfrentándose a que la familia de su ahora esposo no la considere una mujer digna. 

Este cortometraje de 15 minutos, desarrollado en un pueblo indígena, expone el respeto a las tradiciones que aún existen en diversos pueblos del país, que en su origen colonial se practicaban para probar que las mujeres de la comunidad no habían tenido relaciones sexuales con los españoles conquistadores.

Mientras que los hombres no necesitan testificar su pureza, la tradición vulnera la dignidad de la mujer, quien no está en posición de contra-argumentar; incluso, manifiesta la relación de poder sobre la esposa en la que el marido decide su futuro al estar “manchada por el pecado”. 

Igualmente, la directora revela el sincretismo en prácticas ancestrales de la comunidad, permitiendo al espectador reflexionar si después de 500 años, siguen siendo viables.

¿Pudiste ver estos cortos en el Sundance Film Festival CDMX? 

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