Bechdel: el test que evalua la presencia de mujeres en el cine

Por: Angélica Mejía (@lilithchance)  

La brecha de género es un tema que ha inquietado a las mujeres desde hace siglos, fue Virginia Woolf quien, en 1929, escribió un ensayo donde apuntaba que la presencia y la relevancia de personajes femeninos en la literatura de ficción se debía únicamente a los vínculos que estos tenían con los personajes masculinos. Inspirada en este ensayo, titulado Una habitación propia, la historietista Alison Bechdel y su amiga Liz Wallace crearon el “test de Bechdel”. 

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Su origen se remonta al cómic Unas lesbianas de cuidado, específicamente en la tira de 1985 titulada The Rule, en la que una de las protagonistas dice que ella no ve películas que no incluyan al menos a dos personajes femeninos, que hablen entre sí y cuya conversación trate de algo distinto a un hombre. De esa pequeña broma surgiría una discusión sobre equidad de género en el cine que sigue vigente. 

Se dice que una película pasa el test de Bechdel si: 

  • Tiene mínimo a dos personajes femeninos con nombre.
  • Estas mujeres comparten escena y tienen una conversación.
  • No hablan solamente de uno o varios hombres (no se limita únicamente a conversaciones de amor, es decir, si hablan del padre o un amigo, tampoco pasa el test). 

La prueba ha sido una herramienta para manifestar una crítica feminista a la industria cinematográfica, pues ha servido para hacer un análisis de las relaciones que tienen las mujeres en una película. En varios resultados se puede ver que la mayoría de los personajes femeninos existen gracias a su vínculo con uno o varios hombres, asimismo, sus argumentos giran en torno a ellos.

Aunque se puede considerar que este test es meramente cuantitativo y hay otros elementos que deben tomarse en cuenta para determinar si una película tiene sesgo de género, conocer cuántas mujeres hay mirar sus roles revela la profundidad de sus dramas. 

Ver productos audiovisuales desde un ojo crítico demuestra que hay muy pocos personajes femeninos profundos que se relacionen con otros personajes femeninos profundos, algo que no sucede cuando de personajes masculinos se habla. 

Por otro lado, el test ayuda a reconocer la forma en la que las audiencias y los creadores perciben la figura femenina en la cultura pop, por ejemplo, un estudio que revisó 120 películas comerciales, reveló que sólo el 31% de los personajes con nombre son mujeres y el 23% de los títulos tenían a una mujer protagonista o coprotagonista.

Basta con revisar las nominaciones a Mejor Película de los más recientes premios Oscar: cuatro de siete pasan el test (Mujercitas, Parásitos, Historia de un matrimonio, y JoJo Rabbit). Y de las ganadoras de la última década, seis de 10 cumplen “las reglas” (La forma del agua, Birdman, 12 años de esclavitud, Argo, El Discurso del Rey y Parasite). 

Del top 250 de IMDb, 80 pasan la prueba. Las 10 películas mejor puntuadas y que, objetivamente, cumplen con los tres puntos, son: El caballero de la noche, La lista de Shindler, Tiempos violentos, El origen, Las dos Torres, Matrix, Goodfellas, Parasite, El silencio de los inocentes y Qué bello es vivir. Se dice que cumplen objetivamente, pues algunas personas cuestionan los contextos en los que las conversaciones entre los personajes femeninos se dieron (como en el caso de El caballero de la noche). 

Es necesario destacar que el test no es indicativo para considerar a una película “feminista”, y que no pasarlo no significa que sea sexista. El resultado tampoco determina la calidad o relevancia de un película. Sin embargo, resulta importante que la industria cree historias que representen la profundidad de las mujeres, sus problemas y preocupaciones; dejar de considerar que una o dos mujeres por película es “justo”. Exigir más no es exagerado.