Escuela normal | Crítica

Plantar la cámara y esperar con paciencia a que la realidad se manifestara, pero con la idea de buscar cierta sensación de ficción en la puesta en escena. Sentí que debía haber más acción, dinamismo y velocidad, un tempo que tuviera que ver con la pasión de los chicos por la política. 

-Celina Murga

Algunas veces se dice que la intención es lo que cuenta, poco puedo decir de una película cuyo contenido tiene poco o nada que contar. Sin embargo, haré el esfuerzo y explicaré por qué el filme de Celina Murga es insatisfactorio y tedioso.

Escuela Normal narra los acontecimientos al interior de una institución diseñada para preparar maestros. La cinta lleva en el título la penitencia, todo transcurre de manera común y corriente, con los dilemas de siempre: alumnos que se ausentan de clase y discuten sin llegar a acuerdos, profesores incapaces de comunicarse con ellos y un grupo de docentes cuyo retiro les lleva a la nostalgia. Los conflictos medianamente se disparan pero ni siquiera se puede hablar de alguno, todo en la penumbra, como el plano inicial, que sigue a un alumno de la calle al interior del inmueble.

escuela normal

La realizadora siguió sus palabras, plantó la cámara y esperó con paciencia. Pudiera hacer una apología a su método pero prefiero defender al espectador. ¿Es válido que miremos planos donde no ocurre absolutamente nada? ¿Se vale jugar con el tiempo del público, exhibir este tipo de filmes que no van ni para aquí ni para allá, dar como quien dice “Atole con el dedo”? La realidad se manifiesta todo el tiempo, frente a nosotros ¿qué esperaba la directora?

Pasemos a la segunda parte del epígrafe, ella habla de un tempo, de dinamizar, de velocidad, en la película, el tema central parece el debate entre dos grupos de estudiantes que buscan la presidencia del comité estudiantil. La buscan sin pasión, sin idea, sin que las sangre se les caliente. ¿esos son los pibes del futuro? Tristes y por encima de todo…sombríos. ¿Cómo dinamizar la puesta en escena sobre una tierra infértil? Imposible, digámoslo de una vez por todas. Escuela normal nació muerta, y si algo ha logrado es abrirse paso en festivales y proyecciones. Vaya, robarle el tiempo al público. Si hay alguna clase de emoción que genere, esa es la de la indiferencia y el aburrimiento, el tedio, uno sale enojado de la sala al presenciar alumnos tan desinteresados y una cinta en donde no transcurre nada.

El planteamiento, el desarrollo y el final tienen una constante, los tres son anticlimáticos, los personajes se diluyen debido a la diversidad de conflictos, es complicado empatizar con los estudiantes, quizá el personaje principal es la escuela pero la puesta en cámara destaca por el uso de lentes cuyo ángulo es cerrado, por lo tanto, el edificio tampoco es reconocible, nada para nadie dirían en el deporte.

Me resisto a continuar hablando de la película, sin embargo me gustaría abrir una reflexión. Al comienzo aparecen los financiadores, patrocinadores y demás ¿quién se atrevió a financiar esto? ¿Qué clase de confianza me dan esas instituciones al apadrinar esta clase de películas? El cine llamado contemplativo (yo le llamo aburrido) está de moda, es una tendencia que va en aumento, al parecer a los realizadores les abruma el conflicto, se nublan y no saben cómo desarrollarlo, esto es lamentable, porque si algo tengo claro, es que el arte no está para aburrir. Y mucho menos, para (como dicen en el barrio) mamar.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7

 

Sangre de Reyes, de Carlos Cazalis

Por: Mitzi Blanquet

Su destino era la plaza de toro. Ya estaba escrito. Carlos Cazalis es descendiente de una familia taurina de Aguascalientes, con tres generaciones de matadores, sin embargo, él no llegó al ruedo con un capote en la mano, sino con su cámara. Él eligió fotografiar al toro en lugar de matarlo, no se considera taurino, pero esto es una parte de su historia.

Desde la cuna conoció el mundo de la tauromaquia y hoy Carlos Cazalis presenta un foto libro que cuenta una historia protagonizada por dos personajes, el matador José Tomás, quien es considerado el último gran matador, y el toro de lidia, “un bellísimo animal, con una profunda nobleza a quien amamos por su existencia, sin embargo, hacemos llegar a su muerte”.

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El libro narra la transcendencia y el impacto que ha tenido José Tomas en los últimos siete años. En él quedan inmortalizadas tardes históricas en México, Francia y España. Apenas el pasado 2 de mayo tomo las últimas fotografías que incluye el proyecto.

Tras siete años de arduo trabajo (2007-2015), Cazalis busca la contribución del público a través de Indiegogo, una plataforma de crowdfunding, para poder imprimir dos mil copias del libro y distribuirlo a nivel internacional a través de la Editorial RM. Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil, el fotógrafo explica que la controversia alrededor de la corrida de toros ha hecho aún más difícil la recaudación de fondos.

“Debido a la delicadeza y muchas veces controversia del tema del libro ha sido especialmente difícil encontrar apoyos y es por eso que ahora busco el de los aficionados, porque al igual que ustedes, nos hemos arriesgado y viajado largas distancias para presenciar aquello que nos mueve en el interior. Si la colaboración de ustedes no nos rinde lo suficiente, yo seguiré buscando el apoyo económico para poder presentar el libro con la Editorial RM en Paris Photo en noviembre 2015, nuestro objetivo final, pero debemos ir a imprenta ya!”

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Las fotografías serán acompañadas de la narrativa de tres autores, Jacques Durand, ex cronista del diario Liberation, quien se encarga de escribir sobre la pasión y sueño de ver a Tomás; José Cueli, psicoanalista y ex cronista del diario La Jornada, y finalmente el escritor y corresponsal de guerra Jon Lee Anderson, hablando del guerrero. Además de pequeños extractos del libro Pagan Spain  del ganador del Pulitzer, Richard Wright, con sus primeras impresiones sobre la inconfundible majestuosidad y fuerza del toro.

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Lo mejor de Stanley Kubrick

El cineasta nacido en Bronx es uno de los más conocidos en toda la historia cinematográfica; filmó diversas películas que trascendieron más allá de la época. Muchas de sus obras siguen vigentes hasta la actualidad y sobre todo se mantienen frescas por el interés de las nuevas generaciones.

Además de La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange, 1968) la obra más conocida del cineasta,  a continuación enlisto cinco de sus mejores obras.

5.- Casta de malditos (The Killing, 1956)

El crimen perfecto, el atraco con el cual una banda podría retirarse y vivir sin problema alguno sus últimos días. Sin embargo todo llega a salir mal cuando la esposa de uno de los cómplices comienza a preparar junto con su amante otro golpe.

Kubrick hace un film noir en el que cualquier detalle del plan está bajo control, pero las imperfecciones de la vida cotidiana hacen que falle y todo termine en una masacre.

4.- Ojos bien cerrados (Eyes Wide Shut, 1999)

Se trata de la última película del director estadounidense, en la que presenta a la pareja de moda del momento: Nicole Kidman y Tom Cruise, quienes encarnan un matrimonio moderno que sufre de una crisis de confianza en la que las tentaciones, perversiones y fetiches llevarán al protagonista a una orgía que le hará ver su situación de otra manera.

3.- Cara de guerra (Full Metal Jacket, 1987)

La película presenta el tema de la guerra y las implicaciones a las que se enfrenta un grupo de soldados, desde la preparación en un campo militar ante la rudeza del sargento a cargo, hasta el momento en que sirven para los Estados Unidos en Vietnam. El protagonista: Joker, escribe para el periódico del ejército y una misión le hace ver en el campo de batalla los horrores y la pérdida de camaradas.

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Las temáticas tocadas por Kubrick son un acercamiento al daño físico y moral de las tropas que ven caer a personas por igual, y sobre todo la deshumanización por parte de los dos frentes. Al parecer, junto con Apocalypse Now y Platoon, es una de las películas que más criticó la intervención de Estados Unidos en la península de Vietnam.

2.- Barry Lyndon (1975)

En la historia observamos el ascenso y descenso de un joven irlandés dentro de la sociedad inglesa, además de las aventuras que vivió en el ejército y de cómo se da cuenta que el duelo que lo hizo salirse de su tierra natal fue un amaño.

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Esta adaptación del libro homónimo que Kubrick dirige después del gran éxito que alcanzó con La naranja mecánica, es un logro cinematográfico en el que la joya de la corona es para la fotografía, gracias a un plano secuencia iluminado únicamente con velas y con un lente que consiguió de la NASA, el f 0.7 que captó la luz más tenue de las velas, elemento importante en la intención dramática del filme.

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1.- 2001: Odisea al espacio (2001: A Space Odyssey, 1968)

En pleno boom de la carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos en 1968 ya se habían enviado al espacio las misiones Sputnik y Gemini, pero en la conciencia de Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick decidieron adelantarse al (entonces) impensable año 2001. Con la consigna de los avances espaciales de la época, se antojaba para el nuevo milenio la conquista del sistema solar. Desgraciadamente no fue así.

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Kubrick realiza una cinta de ciencia ficción alejada de cualquier estereotipo: una misión a Júpiter que presenta una disyuntiva entre inteligencia humana y la inteligencia artificial. La eterna pregunta ¿estamos solos en el universo?

La película está basada en el libro El Centinela de C. Clarke. Complicada, visualmente estremecedora; aderezada con el Danubio Azul y la conocida Así Habló Zaratustra de Strauss, que involuntariamente musicalizó la carrera espacial.

Mención Honorífica

Dr. Insólito (Dr. Strangelove: Or How I Learn To Stop Worrying and Love The Bomb, 1959)

En plena guerra fría, Stanley Kubrick retoma con un humor negro una de las amenazas más grandes de la época: una guerra nuclear. De esta forma conocemos al General Jack D. Ripper, quien considera que los comunistas tienen un plan para flourizar el agua y ordena un ataque a suelo soviético.

Por su parte, los soviéticos tratan de detener a quienes están bombardeando y dañan sólo a uno, inhabilitando su capacidad de recibir o enviar mensajes. Así, los altos mandos americanos logran regresar a todos, menos a uno. Mientras, en la sala de guerra de los Estados Unidos se vivirán demás historias junto con el presidente, los generales y un asesor científico, un ex nazi llamado Dr. Strangelove.

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habala mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

 

Una relación perversa | Crítica

Quienes creen que el dinero lo hace todo,

terminan haciendo todo por dinero.

Voltaire

La directora de cine Maude Shainberg sufre un derrame cerebral antes de realizar su siguiente película; a pesar de su estado físico decide filmarla y para ello contrata a Vilko (un estafador) como protagonista de la historia.

La premisa de Una relación perversa (2014) es potente, la directora no le teme al desarrollo dramático, muestra con frialdad la lenta rehabilitación de Maude y sus secuelas. El primer acto es brillante ya que el personaje está interpretado de manera magistral por Isabelle Huppert, quien dota de fragilidad a la artista; es sin embargo, la aparición de Vilko el principal motivo de que el conflicto se estanque o avance a un ritmo lentísimo.

Éste funciona como personaje pivote; mediante un encanto sobrio conquista a Shainberg, envolviéndola y de paso sacándole todo su dinero. Es ahí donde el filme conduce al tedio. A pesar de su maravilloso arranque, la resolución a partir de la mitad del segundo acto decrece, deja de pasar algo. El final, predecible desde la llegada de Vilko abre muchas puertas pero carece de fuerza.

Un elemento visual destaca por encima de los demás: la cama. Jamás se nos muestra o insinúa un contacto físico superior a un saludo entre nuestros protagonistas, empero, la habitación de Maude es su prisión, su limitante corporal se enfatiza cuando ella está en su hogar, es inútil, entonces la relación con Vilko adquiere importancia, él es vital para ella pero ella no lo es para él. Es su proveedora, él es quien le brinda alegrías, el dinero a cambio de felicidad.

En el apartado técnico los franceses son irreprochables, la fotografía de Alan Marcoen desatura el color y funge como un complemento idóneo para representar las emociones de Maude. La ausencia de música y el diseño minimalista son un aporte, cada elemento en la película complementa al personaje, lo cual es arriesgado pero al mismo tiempo es una propuesta interesante.

Kool Shen and Isabelle Huppert in ABUSE OF WEAKNESS

Sin embargo resulta una experiencia desequilibrada, el conflicto arranca repentinamente, asciende y posteriormente se estanca, en algún momento sube pero se asemeja a una llama cuyo fuego se atenúa con el paso de los segundos. A los protagonistas se les respalda desde todos los frentes técnicos y estéticos, a pesar de ello, el guión se debilita con cada escena.

Una relación perversa es un buen filme, interesante y sombrío. A pesar de ello, pudo sin lugar a dudas convertirse en una de esas experiencias memorables que transgreden la psique del espectador, lamentablemente se queda en el intento.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7

 

Made in Bangkok

 Por: Gerardo Herrera (@El_Lyndon

Una mañana, tras un sueño intranquilo,

Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso bicho. 

-Franz Kafka

El personaje de Morgana Love bien podría caber en la literatura kafkiana; a diferencia de la tragedia que vive el joven Gregorio Samsa en La metamorfosis, Morgana abre los ojos por primera vez atrapada en el cuerpo de un hombre y es allí (en el viaje y la transformación) donde el filme de Flavio Florencio encuentra su premisa.

Ubicada en primera instancia en la Ciudad de México, Made in Bangkok (2015) revela su apuesta visual de inmediato. El director seguirá a su protagonista con la cámara en la mano y lo importante no es la estética sino la calidez de los personajes que habitan en cada plano; acompañamos a Morgana durante el carrusel emocional que implica la travesía de ir a un país desconocido: Tailandia, con el motivo de participar en un concurso de belleza representando a México y de paso consultar a uno de los mejores cirujanos del orbe. El título de la película no podría ser otro, la odisea exterior como metáfora del periplo interno.

made in bangkok

El relato empieza de manera confusa y lenta, sin embargo el realizador logra sumergirnos con el paso de las secuencias en los dilemas del tercer sexo, congeniando ritmo y drama, afortunadamente sin abordarlos desde el tabú. Florencio configura una historia sólida, exhibe un dominio de la técnica principalmente en el apartado del guión, en donde salta a relucir su habilidad para narrar.

Es fácil empatizar y encariñarse con las candidatas a reina del certamen, sobresale una secuencia en donde Morgana convive con Noa, representante venezolana, transexual antitético que contrasta y nos ofrece otra perspectiva con respecto a la cuestión del cuerpo “soy un bicho raro, pero feliz con mi lagarto” comenta en una de las escenas. Morgana necesita el cambio, Noa por el contrario es aceptada a regañadientes en el ámbito familiar y además, está convencida de conservar-se. Son perspectivas que sin duda se complementan y ofrecen al espectador un ejercicio dialéctico que se agradece, visión necesaria de un mundo que en una sociedad como la nuestra lamentablemente sigue siendo un tema “difícil”.

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Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, el filme contiene algunas intervenciones del director que más allá de enriquecer la trama, entorpecen el trámite y fungen más como explicaciones innecesarias que como información valiosa; la película podría prescindir de ellas y funcionaría aún mejor. También, la relación de Morgana con su familia se muestra a medias, generando un final anticlimático, empero, sugestivo. Quizá con algunos minutos extra la cinta hubiese podido indagar un poco más.

A diferencia de Gregorio Samsa cuyo final es trágico, Morgana ríe hacia el final, se libera y toma una decisión que según sus propias palabras eligió “Al nacer”. Su mirada, la deslumbrante sonrisa que exhibe la bella mujer son el signo del viaje de todos, aquél que consiste en la búsqueda, el ir y venir para encontrarnos, esa elección definitiva que es: Ser.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7

 

X, A y M: infinito deja vu en Marienbad

 Por: Andrea Rodea

La imagen en movimiento siempre ha existido, incluso mucho antes de haberse inventado el cinematógrafo o el kinetoscopio. La imagen en movimiento se hace presente cada vez que soñamos o recordamos algo.

Así como el cine, aquellas imágenes que rememoramos se encuentran en algún tiempo en específico. No me atrevería a decir que se hallan en el pasado pero tampoco en el presente, pues recordar es traer al presente algo que pasó. Aquel tiempo, sea cual sea, si se manipulase cambiaría totalmente el sentido inicial de dicha imagen o recuerdo, negando así el aquí y ahora. Por ejemplo, si se modifica algún recuerdo doloroso con la finalidad de que éste deje de producir sufrimiento, el sentido inicial de ese recuerdo ya no existiría, sería un recuerdo reinterpretado desde otro punto de vista. La imagen es esencialmente lo mismo, una vez modificada su esencia será diferente.  Sin embargo, la imagen en movimiento que se plasma en el film al modificarse crea la posibilidad de un sin fin de realidades, un recuerdo al ser modificado crea dos cosas; una realidad alterna y evasión.

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X (Giorgio Albertazzi) es un hombre que regresa al hotel donde se encontró por última vez con A. Está cansado de regresar una y mil veces más a dicho lugar.

I walk on, once again, down these corridors, through these halls, these galleries, in this structure of another century, this enormous, luxurious, baroque, lugubrious hotel, where corridors succeed endless corridors, silent deserted corridors…”

Planos detalle del hotel, el delicado movimiento de la imagen y la voz en off, nos dan la bienvenida al recuerdo de X, a El año pasado en Marienbad (L’année dernière à Marienbad, Alain Resnais, 1961)

 “Between these walls covered with woodwork, stucco, moldings, pictures, framed prints, among which I was walking among which I was already waiting for you, very far away from this setting where I now stand, in front of you, still waiting for the man who will no longer come, who no longer threatens to come to separate us again, to tear you away from me. Are you coming?”

Un hombre desea escapar con su amante. La amante es temerosa, duda sobre aquella posibilidad, sin embargo, establece una condición: esperar hasta las doce campanadas. Si su marido no aparece, entonces habrá de marcharse. El público y M (Sacha Pitoëff) admiran el suceso, es una obra de teatro. Las campanas suenan, el esposo no llega. “Now… I am yours.” Responde la amante. Se cierra el telón. Los espectadores aplauden y minutos más tarde todo se congela. ¿Un error acaso? Pasan unos segundos, el movimiento regresa a la imagen. Un asistente afirma no recordar si fue el 28 o 29, todo se vuelve a detener (parece ser que aquella ausencia de movimiento es sinónimo de recordar) el asistente afirma que todo sucedió el día… El público pretende dar realismo a aquel recuerdo. Intentan rellenar vacíos producidos por la evasión del suceso real. X lo ignora.

cartel-de-el-ao-pasado-en-marienbadEspejos conforman la decoración de este hotel, nada es fortuito, mucho menos este detalle. La función de estos, es la analogía entre lo real y la representación de lo real. Reflejan a semejanza lo que se encuentra dentro de nuestro aquí y ahora, sabemos que lo que se plasma en ese objeto ( esa realidad) no es más que una imagen. La importancia de dicha representación radica en el valor que se le deposita. X encuentra a A (Delphine Seyrig) , se miran a través del reflejo del espejo. A pregunta, donde nos hemos conocido. X cree recordar todo a la perfección. El loop comienza una vez más. A ignora por completo todo lo que X recuerda. Todo es una mentira una confusión. A desconoce a X, sin embargo, X orilla a A a recordar. Un cristal se rompe y A por fin recuerda. La representación de lo real se ha quebrado. Ahora sólo queda el valor que X deposita en este aquí y ahora. La verdad jamás fue importante, el deseo era la meta y ahora ésta se ha cumplido.

A su vez y complementando el escenario trágico de dicho hotel, un juego de cartas se lleva a cabo en el salón de juegos. Este juego esta lejos de tener como aliado el azar. El ganador se proclama desde un inicio. El que tira las cartas será el vencedor. “Can you ever lose?” X le pregunta a M, “ I can lose but I always win.” M contesta. Es el turno de X y queda una carta sobra en la mesa. X ha vuelto a perder. Así como en el juego, el porvenir de X es igual. No es que X no pueda comenzar el juego, sino que realmente no desea comenzarlo pues ganar sería significado de enfrentar y al perder existe la posibilidad de reconstruir aquel recuerdo pues renuncia a la libertad de la verdad.

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El año pasado en Marienbad es un laberinto sin salida. Es la reinterpretación que X le da a un recuerdo doloroso. La evasión, la condena a perder y no aceptar la ausencia de A. Es la posibilidad y la creación de una realidad alterna, donde se extrae todo sentido de identidad con tal de satisfacer un anhelo. Es la obra donde Alain Resnais retoma principios de Henry Bergson e interpreta la carencia de libertad a través de un lacerante triángulo amoroso . Es una película enorme donde cada detalle se comprende como parte del acto de recordar y olvidar, de la libertad y la esclavitud. Nada en la película sobra, nada en la película es un sin sentido, todo en ella va hilado con la verdad que esconde X en aquel lugar.

“X: There will be no pause, no rest between these walls…”

 

Xavier Dolan, el enfant terrible del cine internacional

Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

Desde 2009, cuando inició su carrera como director de cine, Xavier Dolan ha llamado la atención de la prensa internacional especializada no sólo por su juventud (su primera película, J’ai Tué Ma Mère, la realizó cuando tenía 19 años) o por el fuerte sentido de la estética que inundaba cada uno de sus fotogramas, sino por su irreverente personalidad y un dejo de narcisismo que lo ha llevado a portar orgullosamente el título de niño genio y enfant terrible.

Actualmente, el joven cineasta canadiense de 26 años cuenta con cinco cintas, de las cuales cuatro han sido presentadas en el aclamado Cannes, mientras que una de esas, Mommy (2014), obtuvo el Premio del Jurado de dicho festival, galardón que compartió con Adieu Au Langage (2014) del icónico Jean-Luc Godard. Al cuestionársele sobre el cine de Godard, Dolan respondió que, “no soy capaz de tragarme una película de él”.

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Si bien, constantemente le han llovido críticas y halagos por realizar cintas tan apasionadas y audiovisualmente fantásticas, gracias a su carácter de chiquillo malcriado, el quebequense ha logrado que cierto sector de cinéfilos se dedique a odiarlo por ser un muchachito desvergonzado que no tiene miedo a responder, como aquella vez que The Hollywood Reporter publicó un artículo sobre él, en el cual declaraban que se trataba de un joven narcisista, a lo que el también guionista les contestó vía Twitter, sin pena: “Pueden besar mi narcisista trasero”.

Pero más allá de su explosivo ser y el malcriado niñato que lleva dentro, el talento de Xavier Dolan no se puede negar, y él ha sabido echárnoslo en cara desde una tierna edad: con tan sólo 16 años, con una carrera de actor de comerciales y de doblaje, Dolan realizó el guión del filme que tres años después pondría los reflectores sobre él: Yo maté a mi madre (J’ai Tué Ma Mère, 2009), protagonizada por Anne Dorval, Suzanne Clément –actrices que se convertirían en recurrentes en sus películas–, François Arnaud y, por supuesto, él mismo. Esta película se hizo acreedora a tres premios en la Quinzaine des Réalisateurs del Festival de Cannes de aquel año. Desde ese momento, el joven que alcanzó el éxito antes de los 20, no ha dejado de conseguir logros.

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Existen diversos elementos constantes que ya nos permiten reconocer las cintas de Dolan. Entre ellos, los más destacables son la temática LGBTTI, a pesar de que él ha dicho que no hace cine sobre homosexuales, sino sobre ser uno mismo; las canciones delicada y perfectamente escogidas para cada escena, creando un ambiente que adentra al espectador a la misma situación; el privilegio de inmiscuirnos, como audiencia, a la mente de los protagonistas a través de escenas que recrean su sentir y pensar y, por último, la fuerza y coraje de sus personajes femeninos, especialmente de las madres, que por regla general, cuidan ellas solas de sus problemáticos hijos.

En cuanto a este último rasgo, la manera en la que el quebequense ha evolucionado desde Yo Maté A Mi Madre hasta Mommy (2014), que significa “mamita” en inglés, es interesante porque no sólo demuestra el crecimiento a nivel profesional (ya que visualmente hablando, Dolan ha logrado pulir su estilo a través de sus cinco cintas, llegando a ser un perfeccionista que refleja de brillante manera sus ideas en la pantalla) sino que nos permite reconocer el desarrollo de un adolescente que denegaba la autoridad maternal a un chico que sabe apreciar, con 26 años, las enseñanzas de la mujer que lo crió.

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“En los días de J’ai Tué Ma Mère, sentí que quería castigar a mi madre. Sólo cinco años han pasado desde entonces y creo que, con Mommy, estoy buscando su venganza”, ha expresado el propio Xavier, y es que su última cinta es una lección de vida sobre cómo, a pesar del amor que podamos sentir por alguien, en este caso el amor maternal, no será suficiente para destruir todos los demonios del ser amado y salvarlo de su autodestrucción.

Por el momento, Dolan se encuentra en el auge de su carrera cinematográfica con cinco películas que componen una filmografía personal, de las cuales dos han sido estrenadas oficialmente en México (Tom En El Granero y Mommy ). Además, ya ha comenzado con la realización de su sexta película y la primera en inglés, The Death & Life Of John F. Donovan, la cual incluye a actrices de la talla de Jessica Chastain (Interstellar, 2014), Susan Sarandon y Kathy Bates, así como la participación de Kit Harrington, quien interpreta a Jon Snow en la popular serie de HBO, Game of Thrones.

Asimismo, recientemente arrancó el rodaje de su séptima producción, Juste La Fin Du Monde, que cuenta con un fabuloso casting que incluye a Marion Cotillard, Gaspard Ulliel, Léa Seydoux y Vincent Cassel, mientras que, durante el Festival de Cannes de este año, formó parte del jurado oficial junto a grandes personalidades como Guillermo del Toro, Rossy de Palma, Sienna Miller y Jake Gylenhall.

¿Poca producción o mala exhibición?

Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

No es una novedad que las grandes producciones hollywoodenses como The Avengers: Age of Ultron (Dir. Joss Whedon, 2015) o Mad Max: Fury Road (Dir. George Miller, 2015) opaquen casi totalmente a grandes cintas realizadas y producidas en México, las cuales, si bien no cuentan con una suntuosa cantidad de efectos especiales o con un casting de gran renombre, son historias que valen la pena y sin embargo, pocos las conocen debido a la deficiente distribución de éstas en los cines nacionales.

¿Cuántos de nosotros hemos tenido que ir a la Cineteca Nacional o a determinadas salas de cine porque la película mexicana que queremos ver sólo se exhibe en dichos lugares? Actualmente, la industria mexicana produce más de 100 cintas anuales, e incluso, reconocidos cineastas nacionales como Alejandro González Iñárritu, quien recientemente fue galardonado con el Óscar por su cinta Birdman (2014), o Gaz Alazraki, director de Nosotros Los Nobles (2013), opinan que México se encuentra en un auge cuantitativo en cuanto a la producción de películas nacionales.

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Sin embargo, la falta de espacios es el gran problema que continúa persistiendo en la industria cinematográfica mexicana. A pesar de que se han recibido más apoyos y que el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) está apostando por la exhibición en plataformas digitales (Filminlatino) y otros medios para dar a conocer las cintas, el cine comercial continúa teniendo las de ganar, tanto en número de exhibiciones como en el gusto del público.

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Las empresas cinematográficas trasnacionales son el gran monstruo que controla los espacios de exhibición en las salas de cine mexicanas y, por tanto, el mercado fílmico del país. Es bien sabido que las compañías dominantes de cine son Cinépolis y Cinemex, las cuales tienen presencia en la mayor parte de la república, no obstante, entre menos establecimientos haya en una ciudad, es menor la presencia de cine mexicano en estos y casi ninguna sala cumple con la garantía del diez por ciento de tiempo en pantalla para las cintas nacionales de estreno.

Por otra parte, la inequidad de distribución afecta también a los productores, quienes se ven obligados a aceptar condiciones que, a la larga, causan más perdidas que ganancias: tan sólo reciben algunos centavos de taquilla por cada peso invertido, además de que se atienen a que sus películas sean programadas cuando la cadena de exhibición quiera y no cuando estaba planeado; a que se suspendan las funciones de sus cintas, entre otras desfavorables situaciones, mientras que, aquellos beneficios que se logran, en su mayoría son dispuestos por Hacienda para ser utilizados en otros ámbitos y no en el cine mexicano.

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En 2013, el cineasta Felipe Cazals publicó a través del diario El Economista, un documento en el que señala las inequidades que existen en el mercado de la exhibición cinematográfica. En éste explica que a las producciones de bajo presupuesto no se les da la oportunidad de promocionarse como debiera ser ya que se les avisa pocos días antes del estreno en qué cines se exhibirá su cinta, por lo que su publicidad no llega a tantas personas a tiempo.

Indica también que las dos grandes cadenas comerciales de exhibición, ya antes mencionadas, utilizan un sistema denominado “hit eliminatorio”, el cual determina la permanencia de un filme en un establecimiento: “Si la película se encuentra a la mitad superior de la tabla [de número proyecciones en el fin de semana de estreno], por conjunto, es probable que se quede con algunas funciones. Si se ubicó debajo de la mitad, lo más seguro es que salga del mercado y se mueva a provincia, o salga definitivamente. Sólo si la película está en los primeros tres lugares permanecerá en las pantallas y horarios originales de estreno. Ésa es una regla impuesta por el exhibidor, de años atrás”.

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Por último, recalca que las películas entran y salen conforme a la ley de oferta y demanda: “[A las salas] recurren películas mexicanas, estadunidenses, francesas o de cualquier nacionalidad, género, subgénero, con calidad o sin calidad, presupuestos altos, bajos, medianos. Sólo los grandes éxitos o “blockbusters” se mantienen en muchos muchos cines y son vistos por muchos muchos miles, millones de espectadores, ganando millones y millones. Ésta es la pista en la que aterrizamos todos: directores, guionistas, actores, productores, distribuidores, técnicos, toda una industria que ha sobrevivido a los vaivenes sexenales. La falta de reglas o normas en la competencia es de tal magnitud que existe una confusión histórica. El hecho es que el tiempo en pantalla y la repartición del peso en taquilla siguen siendo asignaturas pendientes, de hace más de cuatro sexenios”.

¿Cuáles son las consecuencias? Escuchamos constantemente que el cine nacional no recibe el apoyo necesario por parte de los espectadores, ya que estos no asisten a ver las películas, sin embargo, para que este apoyo sea posible, es imprescindible que se comience a regular de mejor manera la distribución y exhibición de las películas mexicanas puesto que, si sólo se presentan en dos o tres cines de las grandes ciudades, jamás se tendrá ese impulso que la industria nacional necesita dentro de su propio país.

El acorazado con más condecoraciones

Es raro encontrar buenos filmes hechos por encargo, más en manos de directores que cuentan con menos de treinta años. Serguéi Eisenstein sin embargo, es una de las figuras más emblemáticas en la historia del arte en general, El acorazado Potemkin (quizá su obra más popular e importante) fue realizada para conmemorar el vigésimo aniversario del fallido golpe revolucionario de 1905; basada en dicho acontecimiento, la película es considerada por algunos como la mejor en la historia del séptimo arte.

El contexto histórico envolvió no sólo el tema sino también la estética de la cinta, me explico; para comprender al acorazado se debe mencionar en primera instancia la creciente influencia del constructivismo ruso, movimiento artístico que surge a principios del siglo XX y cuya obra cumbre fue el Monumento a la Tercera Internacional de Vladímir Tatin, dicha corriente sentó la base visual ya sea de manera directa o indirecta del filme que lleva por nombre y bandera un estilo que utiliza la máquina como herramienta estética y en este caso, narrativa. Además, para los insignes revolucionarios el constructivismo se consolidó como la principal “arma” al servicio del cambio.

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De aquél uso (el propagandístico) que la cinta esté catalogada dentro de los estándares del cine de corte político, empleado para conformar un pensamiento en quienes recibían el producto. Esto tuvo como consecuencia otra de las grandes contribuciones de Eisenstein al entonces naciente cinematógrafo, el personaje masivo. Aquí no caben los héroes hollywoodenses cuya fortaleza se impone por encima de cualquier cosa, en Rusia la historia es otro cantar, el pueblo, o mejor dicho la comunidad es la protagonista del relato. A través de sus cinco episodios se presencia la transformación de diversos grupos en el período de transición rusa. La comunidad por encima del individuo.

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Sin embargo, es en el apartado del montaje donde el genio ruso brindó la mayor aportación. Procedente de la primer escuela formal (quizá la génesis académica del séptimo arte), Eisenstein fue alumno de Lev Kuleshov, teórico que pugnaba por un método de montaje caracterizado por la unión significante entre dos planos, es decir, que de la unión de dos imágenes distintas surge una idea cuyo significado no depende estrictamente del contenido manifiesto, a este experimento se le conoce como el “Efecto Kuleshov”.

Serguéi decide llevar esta idea al límite de lo racional, priorizando lo cognitivo a lo emocional, defendió que el montaje permitía la intelectualización de la obra, su teoría va de lo siguiente: el choque de dos planos cuyo contenido no necesariamente está relacionado genera una idea en el espectador, más que una emoción, lo importante era dejar clara la postura del realizador. Además, a través de los cortes se establecen ritmo y métrica, fundamentales para el manejo de la tensión.

En El acorazado Potemkin se encuentran las bases llevadas a la práctica, de una teoría que se consolida con el paso del tiempo, todo perfectamente montado en una secuencia que se ha copiado en múltiples ocasiones: La escalera de Odessa.

Por once minutos, el público presencia la masacre del pueblo ruso a manos de los cosacos, tiempo real y formal distinto, ya que se prolongan gracias a un inteligente manejo del montaje, cuya tensión aumenta hasta el momento cumbre, el asesinato de una madre que suelta la carreola en donde está su hijo, ésta desciende mientras el tiroteo se lleva a cabo. Eisenstein legó con esta secuencia la base de un arte que apenas gateaba. El cine puede no sólo contar historias utilizando imágenes en movimiento, el cine puede hacer algo que ningún otro arte puede, el cine manipula el tiempo.

Película completa:

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7

 

Estocolmo: una herida maquillada y una mutación romántica

Vas a una fiesta, ves a una chica y llama tu atención desde el primer momento, te acercas y le dices que te gusta. Aunque esto no sucede a menudo en la realidad, lo único que se debe hacer es tomar la decisión. Pocas veces uno imagina que esa persona también desea tenerte cerca, y aunque no te hace mucho caso, pasas el resto de la noche con ella hasta las últimas consecuencias, pero ¿qué pasaría si no es la chica que en realidad deseabas?

Una cinta perspicaz, producida casi con una mano delante y otra detrás, pero de una forma ingeniosa que a pesar de no haber recuperado nada de inversión; Estocolmo (Stokholmo, 2014) del español Rodrigo Sorogoyen fue galardonada con distintos premios; Javier Pereira como mejor actor revelación en los premios Goya y Aura Garrido como mejor actriz en las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos. La película también fue nominada en varios festivales de Estados Unidos, como el Festival de Miami y Chicago con mejor dirección y película preferida del público.

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Estocolmo no refleja otra cosa que una herida maquillada y una mutación romántica, donde lo rígido siempre está disfrazado de una cierta fragilidad y los rostros más bellos por dentro sufren la realidad de llevar una vida solitaria y de emociones vacías. Relatado siempre desde la perspectiva de los personajes, en la cual los diálogos más extensos nos llevan de una situación a otra, Ella (Aura Garrido) es una joven esbelta, de finura hermosa, pero no encantadora; es una figura que carga con el agobio de su propia belleza, y que pocos logran interponerse a esto. Dada esta estética misteriosa que revolotea la mente de cualquier hombre, Él (Javier Pereira) es atraído inmediatamente en el instante que ella pasa caminando a un lado.

Él podría ser el hombre elocuente, proactivo y seguro que es capaz de embaucar a cualquier mujer con su estilo. Ella es la hermosa protagonista que busca un sentimiento sincero y autentico, pero que parece fría (aunque en realidad no lo fue nunca, ni lo será después). Javier Pereira es un chico que intenta ganarse al personaje femenino por cualquier medio; ella luce tan lejana e imposible en un principio, pero mediante jalones de cuerda logra desenvolver el lindo souvenir detrás de esa dura envoltura. La chica, que por convenciones se obliga a que esas emociones siempre deban estar ocultas ante los ojos de cualquiera hasta que suceda algo diferente, algo que, literalmente destruya dichas emociones.

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La propuesta es de planos siempre bien compuestos y secuencias largas, que de hecho son ideales: los suaves acercamientos de cámara (Dolly in) regresan cuando el cortejo comienza nuevamente o la tensión aumenta. Es una cinta con una gran cercanía a los personajes, provocando las sensaciones de aproximación en cuanto a los deseos de los mismos; de la disposición y la repulsión, con base en lo que nos ha sucedido a todos en algún momento. Puede ser subjetivo, pero quizá hay una cierta similitud en la escena del elevador con la secuencia del beso en Drive. Esto podría marcar ciertas influencias del director. así como el soundtrack La Gazza Ladra de Rossini en la escena del abrazo (Thieving Magpie en Clockwork Orange) que la vuelve enorme por cierto.

A nivel guión tiene la disyuntiva del hombre antes del sexo y después del sexo, esto genera todo el giro correspondiente al tercer acto. Por otra parte tiene una interesante idea de montaje, ya que todo sucede en una noche después de salir de la fiesta, y la mitad del filme se convierte en una interesante conversación en la que los personajes van desarrollándose y conociendo sus alcances.

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La dirección y el dominio actoral son fuertes, ya que el giro desmoralizador es cuidado muy bien por Aura y desempeña acertadamente todas las facetas de lo lúdico a su antónimo. Ella, ahora en una abnegación de las emociones más poderosas, como el deseo, el miedo y el egoísmo; aquí, el encanto puede estar disfrazado de muchas cosas y al acercarse disimulando lo que necesita, más que un arte es un vicio. Aquel deseo de sentirse querida por alguien de una forma autentica, pero que en el momento que lo ha demostrado, ha caído otra vez, y no hay forma de cambiarlo.

Al final quizá le falta fuerza, ya que el guión opta por la salida más automática y fácil , por lo que el cierre es predecible hasta cierto punto. La trama cumple con los giros dramáticos, pero no con una idea razonable dentro de los personajes, que inclusive puede ser la intención del guionista y director; sin embargo se vuelve demasiado sencilla y banal.

El segundo largometraje de Rodrigo Sorogoyen se centra en una naturaleza fugaz y de seducción que, así como al inicio se establece para el hombre la pregunta ¿Qué ocurriría si, al día siguiente, no fuera la chica que deseaba? Para Ella se abre otra, inclusive más fuerte; una noche, en una fiesta, se te acerca el típico chico que asegura se ha enamorado de ti. No le haces caso, pero después compruebas que no es el típico machito, es simpático, encantador y realmente se ha enamorado de ti; así que pasas la noche con él. ¿Qué ocurriría si al día siguiente no fuera en absoluto el chico que parecía ser?

Luis Zenil Castro 

Productor audiovisual y dibujante.