Devs: los dioses son computadoras cuánticas

Irving Javier Martínez (@IrvingJavierMtz)

Tras ser ascendido, el novio de Lily (Sonoya Mizuno) desaparece y un día más tarde es localizado muerto. Ella no cree la versión del suicidio, así que investiga la conexión de Sergei (Karl Glusman) con Devs, una división tecnológica de Amaya, comandada por el visionario techie Forest (Nick Offerman) y Katie (Alison Pill). Con la ayuda de su expareja Jamie (Jin Ha), Lily intentará descubrir por qué la empresa de inteligencia artificial asesinó al chico.

El punto central de la miniserie es el miedo a las realidades alternas en la ciencia ficción. ¿Esa madre del pasado es mi madre o una “simulación”? La necesidad de certezas sobre la realidad es una consecuencia de la inteligencia artificial. En Aniquilación (2018) ya aparecía la “incógnita del replicante”, al dejar dudas sobre la identidad de un personaje. En Devs, el principal conflicto de Forest es lograr proyectar a la hija muerta de su línea temporal, no la de otra realidad paralela. La ansiedad del científico convierte al hiperrealismo fotográfico en antónimo de realidad; dimensión filosófica resultante del pánico a ser engañado por una copia fiel.

En un sentido menos tecnológico, Lily también es “engañada” por otra simulación, pues su relación con Sergei sólo era el espejismo de los buenos años al lado de Jamie; tal subtrama amorosa da un paralelismo argumental entre ciencia y melodrama. A partir del episodio cinco, el determinismo adquiere una carga sentimental sobre la relación de Lily y Jamie: ¿en realidad se acabó el amor o la rutina forzó la ruptura? El journey de ocho episodios ayuda a Lily a esclarecer las emociones hacia un amor que creía terminado.

La serie tira más en dirección del drama y no hacia las concepciones técnicas del determinismo. Mediante supuestos (de tipo “¿qué pasaría si?”), la trama busca dejar atónito al espectador sobre su existencia en un universo temporal legible mediante algoritmos. En ese sentido, Devs se aproxima más a la fantasía científica de los hermanos Strugatsky que a la ciencia ficción formal. La paradoja del río cambiante (enunciada por el padre moribundo de Lily), por ejemplo, explica con mayor precisión la lógica de la ficción que cualquier teoría cuántica en boga.

Si bien ha sido criticada por dicha simplicidad tecnológica, la serie se da a entender en todas sus “metáforas” y no queda en libre simbolismo. La mayoría de los conceptos abstractos, como el paraíso celestial, sigue el patrón marcado por sus contemporáneos. Parecido al conceptual San Junipero en Black Mirror, la computadora cuántica de Devs es otra aproximación al sueño del “más allá” digital, extendiendo en la nube la longevidad del alma humana.

Una inconsistencia en continuidad son las reglas narrativas en el uso de la computadora cuántica. ¿Por qué no aplicaron Forest y Katie el “poder de elección”? ¿Cómo descubrieron que el determinismo llevaba los hechos a un mismo punto predeterminado? Garland no se corta por esos vacíos argumentales y continúa de forma desenfadada hacia el final metafísico sobre el paraíso digital. Lo anterior genera una división entre la audiencia (hambrienta de elevadas paradojas científicas), porque la carga filosófica no da respuestas concretas, sólo estiliza los diálogos y situaciones.

[INICIA SPOILER] 

La dimensión teológica también es constante en esa “estilización”, según el realizador, para reflexionar acerca del mayor absurdo de las religiones: la existencia de un arquitecto divino omnisciente y omnipotente, indolente hacia los males de la humanidad. Forest y Katie  son esos dioses, ya que fuerzan los eventos para seguir el curso marcado por la computadora; si cambiaban la narrativa, darían la  razón a Lyndon (Cailee Spaeny) sobre la teoría del Multiverso. El “conocimiento” adquirido por Lily (el “fruto prohibido” de la Biblia) la lleva a un acto de insurrección, el cual  destruye el proyecto de “Dios”. La serie se presta para múltiples lecturas, mas ninguna está de forma explícita.

[TERMINA SPOILER]

La idea original surgió tras leer a David Deutsch, enunciador de complejas teorías que el director quería abordar en la serie; para eso, Garland sólo bosquejó el pesado tema a la audiencia, sin datos específicos sobre las partículas cuánticas. El resultado final es una libre ficción fantástica a lo Julio Verne, sugerente a posibles avances científicos no concretados. Por otra parte, Devs también se regodea en la fantasía del “destino trágico”, en su forma más clásica. Lo “predecible” de la historia responde a la moiras, hybris, catarsis y demás elementos que conforman la tragedia aristotélica; entonces, la razón científica se convierte en un “dios” automatizado, el cual determina la longitud de los hilos vitales.

De acuerdo con Garland, sus proyectos no son trabajos documentados sobre el futuro tecnológico, sino interpretaciones personales resultantes de su afición por la ciencia. A nivel entretenimiento, Devs nos brinda una poética concepción del individuo en el tiempo. Rob Hardy y Mark Digby firman un excelente trabajo en la fotografía y el diseño de producción, haciendo de Amaya un minimalista Silicon Valley perturbador. Es pretencioso (y desproporcionado) compararla con 2001: odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), pero la experiencia de insignificancia frente a la Historia es muy parecida al filme de Kubrick; un intenso drama (a fuego lento) sobre la incertidumbre temporal y el libre albedrío. Programa merecedor de un lugar en tu lista de series pendientes.

Las películas mexicanas favoritas del equipo de Zoom F7

Elegir un título favorito del cine mexicano de todos los tiempos puede resultar algo arriesgado; aunque se sabe identificar qué es lo que más gusta, conmueve, sorprende, etc., de la obra escogida, mencionarla es dejar de lado a muchas otras que se admiran igualmente. Sin embargo, compartir esta lista colectiva es una manera de manifestar la pluralidad que distingue al cine nacional, al cual se le suele encasillar en los géneros más populares y taquilleros: el melodrama, la comedia y la comedia romántica, así como en las temáticas que más han explotado las grandes productoras en los últimos años: la violencia y el narcotráfico.

Lo anterior no es sinónimo de que no existen entregas de tales géneros y temáticas que cuentan con una valiosa propuesta, desde el enfoque en el que aborda una premisa, hasta la forma en la que conjunta el lenguaje cinematográfico. No obstante, con esta recopilación se desea mostrar que un gran abanico es el que mantiene al cine mexicano…aunque quizá no en todos los aspectos, porque al hablar de cine nacional es inevitable no mencionar lo que hace falta para que se mantenga vivo en todos los aspectos: que llegue al público. Los problemas de exhibición no han logrado resolverse en gran medida, y, desafortunadamente, algunas de las películas aquí comentadas no han contado con ventanas afortunadas para ser vistas.

Con motivo de la celebración del Día Nacional del Cine Mexicano, el equipo de Zoom F7 comparte su película favorita nacional, esperando que quien lea estas líneas también externe cuál es su elegida.

Leticia Arredondo, editora Zoom F7

Días de otoño (Roberto Gavaldón, 1963)

“Aquí todo es como en un sueño, cambian los árboles y la luz es dorada, Carlos es como esos días de otoño…”

Una fantasía desdibujó la delgada línea entre la realidad y la ficción en la vida de Luisa, interpretada por la maravillosa Pina Pellicer.  Llegó a la inmensa Ciudad de México buscando una oportunidad, pero su sumisa y retraída actitud le impedían un acercamiento real al mundo de la gran metrópoli.

Luisa sólo buscaba ser amada, “necesito tanto que me quieran”, sentencia en un diálogo. Pero una decepción amorosa rompe su psique, quizá por esta razón: la búsqueda implacable de ser alguien ante los demás, lo cual la orilla a crear una historia ficticia que lleva hasta las últimas consecuencias.

Su estado mental, retratado a veces a través de un espejo y otras a través de las sombras, nos recuerda que su mundo ha sido distorsionado; su fantasía ha saltado a la realidad y su actuar con toques terroríficos de locura muestran su lado más oscuro. La impecable dirección de Roberto Gavaldón y la fotografía del gran Gabriel Figueroa, revelan lentamente la demencia de Luisa y muestran sus inocentes, pero siniestras mentiras.

Fan Valdés (@fan_nekobasu)

La última mirada (Patricia Arriaga-Jordán, 2006)

Un nombre importante en el entretenimiento televisivo infantil de los millennials es Patricia Arriaga-Jordán, responsable de la primera barra Once Niños (Bizbirije, El diván de Valentina). Su debut cinematográfico es una adaptación del cortometraje La nao de China (2004), en el cual versiona al arquetipo literario del lazarillo, mezclando realismo crudo con un “profano” imaginario fantástico inspirado en la cultura asiática.

La última mirada está dotada de hermosas metáforas narrativas y visuales, las cuales envuelven a dos personajes en el precipicio: un pintor al borde de la ceguera y una chica destrozada por la partida de su madre al otro lado. Como si se tratara de Kieślowski, la directora se aventuró a construir seductoras composiciones cromáticas, donde el rojo conforma una narrativa sobre los últimos resplandores de belleza y genuina inocencia en un entorno hostil. 

Irving Javier Martínez (@IrvingJavierMtz)

Viento negro (Servando González, 1965)

En el árido desierto de Altar, en Sonora, un grupo de trabajadores mexicanos sufre las consecuencias del aislamiento y el trabajo duro al realizar una construcción ferroviaria cuasi “imposible”. Basada en la novela El muro y la trocha de Mario Martin, Viento negro es un drama clásico que nos hacer ver la degradación de los individuos en un ambiente hostil. David Reynoso —quizá en el mejor papel de su trayectoria actoral— interpreta en este largometraje a Manuel Iglesias, un jefe de cuadrilla hosco e iracundo que se enfrenta a sus propios demonios y problemas familiares. 

Lo interesante de este filme es que ofrece diferentes niveles de lectura; sus interpretaciones abarcan desde la lucha del individuo por dominar la naturaleza, hasta el conflicto de un hombre que no puede entablar una relación emocional con su propio hijo. 

Eduardo Carrasco (@drfarabeuf)

Canoa (Felipe Cazals, 1976)

Felipe Cazals se convirtió en uno de los directores nacionales más respetados al realizar tres obras icónicas de la filmografía mexicana: Las Poquianchis, El Apando y Canoa. Esta última muestra un crimen aberrante en contra de un grupo de estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), acusados injustamente de ser comunistas por el sacerdote de la comunidad, quien hace que una horda de campesinos iracundos los golpeen hasta ser linchados por el pueblo.

Un filme que no pierde vigencia, tanto por las diferentes circunstancias que como país aún se enfrentan, así como por la propuesta narrativa que lo hace parecer más un documental de lo sucedido que una adaptación de este hecho vergonzoso. Cazals presenta la crudeza de un pueblo asustado por algo que no entiende…¿quizás una alegoría similar la que vivimos ahora? Imperdible película que alimenta al cine mexicano de denuncia, que se aleja de los parajes citadinos y lleva a la cámara a los lugares más marginales del país.

Sebastián Ortiz Casasola (@pillinsebas)

Titixe (Tania Hernández Velasco, 2018)

Aunque mi película mexicana favorita es Güeros (Alonso Ruizpalacios, 2014), creo que es muy mencionada en los conteos; hablaré entonces de mi preferida del 2019: Titixe, un documental de 62 minutos que explora el universo rural desde una mirada íntima. A través de una siembra de frijol en el terreno de su abuelo, quien murió hace varios años, la familia de la cineasta intenta demostrar que la venta del terreno puede evitarse y conservar así no sólo una propiedad, también el legado de Don Vale.

No es sólo un testimonial destacable de lo que significa la vida en el campo, con sus claros y sus oscuros; titixe (o pepena en náhuatl) es también el proceso de escarbar en el pasado y buscar lo que a simple vista no se puede encontrar, significa conectar con los pedacitos de historia que se vinculan con nuestras raíces familiares.

Cuauhtémoc Juárez Pillado (@cuaupillado)

La jaula de oro (Diego Quemada-Díez, 2013)

La migración es un asunto medular en la estructura de la nación mexicana. Ya sea del campo a la ciudad, de estado a estado por algunas horas o hacia Estados Unidos. No sólo somos exportadores de esperanzas y sueños de los nuestros, somos puente y dique para trabar los de otros.

La jaula de oro retrata la odisea de unos niños guatemaltecos que cruzan su frontera para llegar a Estados Unidos. La película representa uno de los mejores ejemplos en el cine nacional de cómo concentrar el peso argumental en una atmósfera incontrolable de un franco viacrucis lleno de penumbras.
No solamente posee una de las mejores adjetivaciones filmadas de la búsqueda del sueño americano, también, en una sola escena, su desmitificación contundente. “Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión”. Indiscutible obra mayor del cine nacional.

Mauricio Hernández (@MauHeRa)

Las niñas bien (Alejandra Márquez Abella, 2018)

El rumor de una crisis económica acecha el cumpleaños de Sofía (Ilse Salas), una mujer rica de la Ciudad de México, quien hará todo lo que esté en sus manos para no perder su vida de lujos. Adaptación del libro homónimo de Guadalupe Loaeza, retrata la también crisis de un joven matrimonio –y de un sector poblacional privilegiado– tras el sexenio del presidente José López Portillo, aquel que prometió “defender el peso como un perro”.

Esta estampa, en principio destellante de las clases altas de la capital del país, pierde poco a poco su glamour mientras nos presenta el declive de su protagonista: la ‘niña bien’, educada para guardar los buenos modales, acostumbrada a las fiestas con menús exquisitos y que, en contraste, sufre la infidelidad y alcoholismo de su esposo. La historia brilla por su intimismo al dejar expuesta la faceta infantil de estos dos personajes, quienes se perciben dejados a su suerte cuando sus empleados renuncian. Destaca la relación de Sofía con su círculo amistoso, el cual, además de juzgar al mexicano de clase media y baja en su otredad, llena a la película de diálogos que revelan lo trivial de sus interacciones. También resaltaa el uso de pequeños símbolos, mediante los que el relato augura la catástrofe –emocional y económica– del matrimonio, cuya grieta es más que evidente alcanzado el final.

Miguel Ángel Sandoval

Sofía se desenvuelve entre casas y autos de lujo, juegos de tenis, fiestas, y buenas costumbres; hasta que pronto, y como consecuencia de la crisis económica de 1982, su mundo cae ante sus ojos y se torna en el panorama de quienes considera “los otros”.

Bajo una trama que se desarrolla de manera certera y honesta, Márquez Abella consolida una propuesta que va más allá de una simple documentación y adaptación de la época. En su lugar, y gracias a elementos tan destacados como la fotografía y la dirección de arte, se plantea de manera crítica el devenir de las clases privilegiadas y la dualidad entre la arrogancia y clasismo, así como la desolación de una vida sin freno. 

Karla León (@klls_luu)

Los ladrones viejos (Everardo González, 2007)

Desde sus primeros documentales, Everardo González ha fijado su mirada en las pequeñas historias surgidas alrededor de la cotidianidad. Relatos cuyos rostros son personajes apartados de la sociedad, conscientes de sus acciones y, por supuesto, de sus consecuencias. Su visión más que antropológica, o dirigida a la denuncia social, es de un cineasta que utiliza esas herramientas para mostrar el mundo desde su perspectiva.

En este caso, su segundo largometraje, es el recuerdo de los buenos tiempos que vivieron cuatro famosos ladrones ahora encerrados de por vida. Durante el documental, las vivencias del Carrizos y sus compañeros no son vistas desde el ángulo del victimismo ni mucho menos: es un retrato del crimen manejado a través de códigos de honor, antes de convertirse en lo que ahora conocemos. Un documental para añorar los tiempos donde se robaba con agilidad, donde sí merecía llamarse una profesión.

Diana Mendoza (@DimeDianaLau)

Magueyes (Rubén Gámez, 1962)

Tras un cine industrial que ya daba muestras de su agonía, llega un cortometraje de casi nueve minutos en el cual sus personajes son una planta más que nacional. A partir de un montaje que remite al de Sergei Eisenstein, Magueyes, del poco reconocido, pero más que influyente, Rubén Gámez, crea una batalla entre ejércitos de agaves armados con sus propias espinas y pencas. Con la música de Dimitri Shostakovich y la fotografía de Gámez, se les da personalidad a los combatientes nacidos de la tierra; e incluso al enfrentamiento mismo, pasando de la preparación del combate, al avistamiento de los caídos, hasta llegar al renacimiento.

El cortometraje de Gámez, así como su poca y destacada filmografía, demostraba que la crisis por la que pasaba el cine mexicano, posterior a su edad dorada, definitivamente no era creativa, sino por una falta de renovación al interior de esos círculos dirigentes de la cinematografía en México.

“Creo que el cine mexicano debe tener una experiencia propia como la tiene su pintura (…) ¿Cuáles son las barreras para hacer buen cine? No existen esas barreras, son mentiras, considero que el que realmente quiere hacer buen cine lo puede hacer”- Rubén Gámez

Denise Roldán (@den_rol_)

Párpados Azules (Ernesto Contreras, 2007)

La primera vez que vi Párpados Azules fue quizá en 2010, en la programación nocturna de los domingos del Canal 22. En ese tiempo era estudiante universitario y mi interés por el cine mexicano era cada vez más creciente. La ópera prima de Ernesto Contreras, escrita por su hermano Carlos Contreras, penetró en mi vida de una forma tan contundente que a través de los años sigue removiendo emociones distintas cada vez que la veo.

Aunque pareciera de esas películas en las que “no pasa nada”, con un argumento que transcurre sin complicaciones, sin dramas, ni puntos climáticos intensos, la psicología de sus personajes, sus universos y acciones son de tal complejidad que la vuelven una entrega íntima y altamente humana. Cecilia Suárez encarna a Marina, y Enrique Arreola a Víctor, dos personajes solitarios, silenciosos y anclados al pasado que se (re)encuentran para resignificar la idea de amor y melancolía. Sin duda una de las parejas con más sinergia de todo el cine mexicano.

Eduardo Reyes (@EduardoReyesSer)

María Candelaria (Emilio Fernández, 1944)

El cine mexicano siempre estuvo presente en mi vida pero era casi invisible; nunca le presté la atención necesaria. Sin embargo, la primera vez que me sentí auténticamente abrumada por una cinta mexicana fue con María Candelaria. La fotografía de Gabriel Figueroa fue la principal razón por la que le presté atención, pero poco a poco las actuaciones de Dolores del Río y Pedro Armendáriz me cautivaron, sin mencionar la triste historia de una mujer inocente, condenada y la malicia humana.

María Candelaria me ayudó a abrir los ojos al cine de un México del pasado, pero Vuelven (Issa López, 2017) me demostró que se puede hacer una crítica social y hablar sobre la violencia actual del país de una forma diferente a la acostumbrada en el cine nacional; que las realidades son difíciles y crueles, pero que aun en los momentos más oscuros debemos recordar que los “tigres no tienen miedo”.

Citlalli Juárez (@CitlalliJuaarez)

A.T.M. ¡A toda máquina! (Ismael Rodríguez, 1951)

Una humorística, sarcástica, amigable, aventurera y machista (en momentos), se hace visible en este trabajo del destacado director mexicano, quien fusiona al heredero de generaciones, Pedro Infante, y el roba sonrisas, Luis Aguilar, quienes muestran la amistad del mexicano en su forma más natural y distintiva. 

Como espectadores contemporáneos nos damos cuenta de que las costumbres e ideologías que exhibe la película no han cambiado en gran medida; en efecto, los gustos en la cultura y lenguaje sí. La película cuenta con una trama sencilla, sin huecos y sin exageraciones; Ismael maneja y aprovecha la peculiaridad actoral de ambos monstruos de la Época de Oro del Cine Mexicano y entrega varios de los momentos clásicos más representativos de la filmografía mexicana. 

Parece que va a llover… 

Así enamorada…

Besáme mucho… 

¡Una aventura icónica y nostálgica! 

Sebastián López (@sebs_lopez)

 

 

¡Gratis y en línea! Así se realiza DOQUMENTA, festival internacional de cine documental

Por: Erik León (@erictronikRKO)

El Festival Internacional de Cine Documental 2020 (DOQUMENTA) se llevará a cabo del 13 al 22 de agosto, pero al igual que otros eventos masivos, no será de manera presencial, sino que este año se transmitirá gratuitamente de forma virtual por la plataforma Filminlatino

En esta ocasión, el festival con sede en Querétaro, que lleva ocho años buscando fomentar el cine documental, centrará sus proyecciones en temas como relatos personales, denuncias sociales, causas ambientales y otras experiencias humanas. 

También contarán con 47 títulos manufacturados en 14 países que serán presentados como parte de sus Selecciones Oficiales de largometraje y cortometraje nacional e internacional. A su vez estarán divididos en siete temas: 

Ecos de la ausencia, programa sobre la violencia en México.

De la tinta a la voz, documentales sobre el ejercicio periodístico.

Armonías en la pantalla, un programa para toda la familia.

Desplazamiento del silencio, sobre cómo se habitan y transforman los espacios.

Cantos de rebeldía, una selección de películas con perspectiva de género dirigidas por mujeres.

Sonidos de la diversidad, programa sobre diversidad sexual 

Nuevas frecuencias, programa sobre las tendencias innovadoras actuales en narrativas de no ficción.

Asimismo, a través de redes sociales habrá siete conversaciones con invitados especiales, entre los que se encuentran: ZonaDocs, Artículo 19, Malvestida, el Instituto Intercultural Ñöñho, Cinema Queer y Cultura Colectiva. 

Destaca que Doquementa 2020 es realizado por la organización civil sin fines de lucro Documental en Querétaro A.C., fundada por Cristina Bringas y Charo Jiménez en 2012, a la par de Filminlatino.

La proyecciones estarán disponibles sólo en territorio mexicano. Para más información consulta la página oficial del DOQUMENTA.

¡Cineteca Nacional reanudará actividades! Aquí todo lo que debes saber

La reapertura de la Cineteca Nacional era la noticia que muchos cinéfilos esperaban. Esta tarde, el recinto de Xoco ha confirmado que abrirá sus puertas el miércoles 12 de agosto.

A pesar de que la reanudación de actividades de los cines sería cuando la capital llegará al semáforo amarillo, el 7 de agosto el Gobierno de la Ciudad de México anunció que, aun en semáforo naranja (en el cual se encuentra la capital), se permitirá la apertura de diversos lugares, entre ellos los cines.

En un comunicado, la Cineteca Nacional ha informado que cada función operará a un máximo del 30% de capacidad y sólo se habilitarán siete de las 10 salas. Asimismo, ha compartido las medidas sanitarias que se implementarán:

-El personal que está en contacto directo con los usuarios manejará en todo momento equipo de protección: cubrebocas y caretas faciales.

-Respecto al uso de butacas, habrá dos espacios entre persona y persona.

-El recinto contará con despachadores de soluciones desinfectantes, o cloro comercial, en espacios públicos, además de contar con la instalación de barreras de acrílico (taquillas, recepción, dulcerías y cajas registradoras).

-El uso del cubrebocas es obligatorio para ingresar al recinto.

-Aunque habrá venta normal en taquilla con cobro en efectivo, se recomienda usar los servicios de venta en línea o pagar en taquilla con tarjeta bancaria.

-En caso de asistir con acompañantes, se recomienda que sea una sola persona la que realice la compra en taquilla o dulcería.

-Al finalizar la función, se deberán seguir las instrucciones del personal, que optimizará la salida ordenada de las salas.

-Se podrá consumir alimentos, pero se recomienda que se consuman una vez realizada la limpieza de manos y un retiro adecuado de cubrebocas.

Algunas de las películas con las que la Cineteca Nacional reabrirá sus puertas, son: El acusado y el espia (Roman Polanski, 2019), Familia de medianoche (Luke Lorentzen, 2018), Los Miserables (Ladj Ly, 2019), Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, 2019) y la versión en blanco y negro de Parasite (Bong Joon-ho, 2019).

CONSULTA AQUÍ MÁS INFORMACIÓN

Disney+ ya tiene fecha de lanzamiento en México y Latinoamérica

Después de su lanzamiento en Estados Unidos en noviembre de 2019, y de rumores desmentidos sobre fechas que indicaban que llegaría en marzo pasado, la plataforma de streaming Disney+ tendrá su lanzamiento oficial en Latinoamérica el próximo mes de noviembre.

Así lo ha informado Bob Chapek, CEO de Disney, en el marco de la presentación de los resultados de las ganancias del tercer trimestre de la empresa. Hasta este momento no se ha especificado qué día estará disponible el servicio que reúne contenido de Disney, Pixar, Marvel, Star Wars, National Geographic y algunas de las producciones de Fox.

El aviso se da el mismo día que se ha anunciado que la entrega live action de Mulan, película cuyo estreno se ha retrasado por la pandemia, tendrá su estreno en Disney+ el próximo 4 de septiembre. El costo será de $29.99 dólares y estará disponible en Estados Unidos, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Alemania, Italia, Suiza y España.

Disney+, compañía que hasta el 3 de agosto de 2020 ha acumulado 60.5 millones de suscriptores, se perfila como la principal competencia de Netflix.

Tatiana Huezo: un cine para seguir vivos

Por: Eduardo Reyes (@EduardoReyesSer)

En el cine mexicano actual existe una realizadora cuya mirada sensible ha retratado violencia, injusticia e impunidad. Su trabajo da voz de esas víctimas que el Estado convierte en estadísticas, mostrando sus contextos, pérdidas y luchas personales. Desde el documental, Tatiana Huezo ha sido testigo, interlocutora o compañera implacable para ofrecernos relatos inquietantes de una realidad dolorosa y que casi siempre queremos evadir.

Nacida en El Salvador, pero residente mexicana desde los cuatro años, Tatiana se formó profesionalmente en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). Su debut como directora fue en 1997 con el cortometraje de ficción Tiempo cáustico; en 2001 dirigió El ombligo del mundo y años más tarde, en 2004, viajó a Barcelona para cursar un máster en cine documental en la Universidad Pompeu Fabra. 

Tiempo después volvió a México y empezó a trabajar en su primer largometraje. En 2011 se estrenó El lugar más pequeño, documental situado en Cinquera, un pequeño municipio de El Salvador, donde los protagonistas son cinco familias quienes después de catorce años tras la guerra civil vuelven a sus orígenes para encontrarse con un pueblo desmoronado.

Este conflicto armado, iniciado en 1979 y concluido en 1992 entre el ejército gubernamental y grupos guerrilleros, es uno de los momentos más violentos en la historia de El Salvador. Entre muertos y desaparecidos, el número de víctimas es de 80 000, además algunos pueblos simplemente desaparecieron del mapa y sus pobladores se vieron obligados a huir.

A través de El lugar más pequeño Tatiana Huezo viaja hacia sus propios orígenes (su abuela paterna pertenece a Cinquera) para mostrar un relato lleno “de sensaciones, recuerdos, sueños y pesadillas. Donde el fondo es la capacidad que tiene el ser humano de reconstruirse, reinventarse y volver a reírse a carcajadas después de vivir una tragedia”, así lo explica la directora en una entrevista para el IMCINE.

En su ópera prima la cámara se sitúa entre la selva, camina detrás de sus personajes y atestigua sus quehaceres diarios en el campo o en sus casas, luego vuelve a perderse entre los árboles y registra los atardeceres mientras el viento, las aves y los grillos resuenan de fondo. Simultáneamente, las voces narran cómo su pueblo y sus familias les fueron arrancadas por el ejército: después del sufrimiento y de tantos años que han pasado no pueden hacer algo más que seguir viviendo. 

Tempestad, su segundo largometraje, se estrenó en 2016 en el Festival Internacional de Cine de Berlín y llegó a las pantallas mexicanas el mismo año durante el festival Ambulante. Es un impactante testimonio de dos mujeres víctimas de la impunidad y la violencia que el Estado y el narcotráfico han perpetrado durante los últimos años en nuestro país.

Por un lado está Miriam Carvajal, quien trabaja en el aeropuerto de Cancún y un día es acusada injustamente de tráfico de personas, enviada a una cárcel dominada por el narcotráfico en Matamoros y liberada casi un año después por falta de pruebas. Por otro lado, Adela Alvarado trabaja en un circo itinerante y desde hace más de diez años busca a su hija Mónica, desaparecida presuntamente por hijos de judiciales.

Este documental es un viaje al interior de México. A lo largo de 2000 kilómetros de norte a sur somos compañeros de autobús de Miriam, quien regresa a casa después de ser liberada. Mientras presenciamos imágenes estimulantes, casi abstractas, de la lluvia cayendo sobre las ventanas, las líneas constantes que dibujan la carretera y las noches que oscurecen nuestra vista, escuchamos la voz de Miriam rememorando los detalles de su pesadilla. Luego el viaje se bifurca para seguir el camino de Adela, una maestra del arte circense quien noche tras noche colorea su cara antes de salir a escena. Pero entre las capas de base blanca, sombras amarillas y labial rojo vemos las grietas de un rostro marcado por los años, aquellos sumergidos en miedo, dolor y coraje de quien se aferra a la vida para seguir buscando a su hija.

En junio de este año, Tempestad fue incluida en la lista de “Las 100 mejores películas mexicanas de la historia”, coordinada por el sitio Sector Cine y en la que participaron 27 expertos en cinematografía nacional (entre periodistas, críticos, historiadores, académicos y productores). Al ocupar el puesto número seis, este documental es el mejor posicionado y Tatiana es la primera mujer en la lista de un total de nueve realizadoras (entre ellas María Novaro, Maryse Sistach y Lila Avilés, por ejemplo).

Ausencias es un documental de 27 minutos lanzado en 2015 y en el cual se aborda el sentimiento de vació ante la pérdida de un ser querido. El personaje principal es Lulú, quien cada día despierta con un profundo dolor y una ausencia que la debilita, pues hace más de cinco años su esposo y su hijo desaparecieron; fueron “levantados” quizá por el narcotráfico, pero esa sólo es una teoría de tantas posibles.

Tatiana nuevamente prioriza en la voz de una víctima para darle fuerza a su relato; cargada de angustia, pero también de optimismo, esperanza y fuerza, escuchamos a Lulú contando cómo ha cambiado su vida desde el momento en que sus dos personas queridas ya no volvieron. Mientras eso sucede, la cámara se pasea por todos los rincones de un departamento solitario y desolado, como un fiel registro del vacío interno que trae consigo esta mujer. 

Después de consolidar su carrera en el cine documental, Tatiana Huezo está trabajando en su primer largometraje de ficción. Lleva por nombre Noche de fuego y se centra en la amistad de tres niñas que viven en un pueblo mexicano en la montaña, donde la siembra de amapola vuelve a la región altamente peligrosa, especialmente para quienes nacen siendo mujeres. El rodaje se situó en un pequeño pueblo en la Sierra Gorda de Querétaro, aunque bien la historia podría ocurrir en cualquier otra región de México. La película está basada en el libro Ladydi, Prayers for the Stolen de Jennifer Clement, pero al final Tatiana se distanció del texto y realizó una búsqueda en su propia infancia para brindar una mirada más personal. 

Aunque Noche de fuego actualmente está en proceso de posproducción, en noviembre del año pasado presentó un avance en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos; ahí declaró que uno de los trabajos más intensos “ha sido intentar poner las emociones de un ser humano en la piel de un personaje”, y ese reto lo confirma la labor de casting pues realizó pruebas con más de 800 niñas hasta encontrar a las indicadas. 

El trabajo de Tatiana Huezo es altamente reconocido y hasta el momento sus películas han viajado a más de 80 festivales por todo el mundo. También ha recibido premios en países como Argentina, España, Estados Unidos, Suiza y Alemania. Y en México ha hecho historia, pues es la primera mujer en ganar el Ariel a Mejor dirección en 2017 por Tempestad.

Su productor de cabecera, Nicolás Celis (el mismo que produjo Roma de Alfonso Cuarón), afirmó en una entrevista para la revista Quién que Tatiana es “una narradora innata; es de esas cineastas que tienen la virtud de tratar temas profundamente humanos de manera artística y bella”. 

Y justo esto es lo que más resalta de su cine: la manera de elegir momentos particularmente violentos con personajes atravesados por el dolor y, a partir de ahí, generar paisajes bellos, registrados por su fotógrafo, también de cabecera, Ernesto Pardo.

Las tomas abiertas en la selva de Cinquera que sugieren un ambiente aislado, nebuloso y melancólico, pero a la vez lleno de naturaleza y vida en El lugar más pequeño; Miriam nadando en un cenote que en momentos parece flotar libre por los aires en Tempestad; o el oscuro departamento de Lulú y la cámara que desde adentro registra la luz natural del exterior, mostrando que afuera de esas paredes existe un mundo más resplandeciente.

El cine de Tatiana se aproxima a la complejidad de la vida, pues nos lleva por las historias más brutales, pero genera atmósferas tan estéticas y sensoriales que sólo así notamos lo contradictorio que es este mundo. Su mirada brinda un mensaje contundente, pues sí habla de la violencia, pero siempre intenta huir de ella: en sus películas nunca hay sangre ni disparos, nos enteramos de la violencia a través de los testimonios de sus víctimas, conocemos sus anécdotas y eso nos confirma que el sufrimiento existe.

A través de su cine vemos cómo esa violencia nos transforma, nos detona miedo, coraje, resignación o lucha constante; reafirma que como humanos estamos llenos de recuerdos y que esos nos estremecen; Tatiana revela que somos vulnerables, frágiles, pero a la vez tenemos una fuerza incalculable pues somos capaces de reconstruirnos a nosotros mismos porque seguimos vivos.

Ambulante en línea: ¿el mejor camino para el festival de documentales?

Al inicio yo era uno de los escépticos del impacto que tendría esta pandemia y, de entrada, no creía que fuera para tanto. No pensé que tantos eventos de la industria del entretenimiento optaran por posponerse, usar la vía digital o, de plano, cancelarse. Desde el Festival de Cannes –uno de los últimos bastiones que le quedan al festival de cine como figura de prestigio casi incuestionable– al concierto de tu banda no tan favorita en un recinto pequeño. Todos hemos sufrido de alguna u otra manera una modificación en nuestro consumo.

El más “modesto”, Ambulante –agrego comillas porque es un acontecimiento con ahora 15 ediciones y una gira que recorre todo el país–, también se vio afectado. Las fechas cayeron justo en plena cuarentena, así que se decidió dejar la itinerancia de lado e ir a la virtualidad. Además de su gran oferta de 67 documentales, se contemplaron sesiones de preguntas y respuestas sobre cada título y algunos eventos referentes en torno a los temas de éstos. Un documental por día del 29 de abril al 28 de mayo. 30 días de un festival cuya interacción en redes sociales no solía traducirse en asistencia a los eventos, ni siquiera a los de entrada libre. 

Gratuidad, disponibilidad garantizada –de forma relativa, pues recordemos que no hay acceso para todos los mexicanos al internet– y una respuesta favorable en plataformas sociales. Todo estaba del lado de una muestra de documentales que si bien no es la única en México, sí es la que que genera más ruido y posee un prestigio considerable.

Las películas se liberarían en la página oficial, disponibles para todo el país en punto de las 00:00 horas. La inaugural: Silencio Radio (Juliana Fanjul, 2020), alrededor la periodista Carmen Aristegui (voz importante en años recientes en el periodismo mexicano) y lo que sucedió tras la publicación del famoso reportaje ‘La casa blanca de Peña Nieto’.

Las interacciones digitales sugerían que el arranque del evento sería muy favorable… ¡y así fue! No sólo se agotaron rápidamente las 1,000 visualizaciones reglamentarias, también muchas personas reclamaron que no pudieron ver el documental, forzando a los organizadores a liberarla por un periodo adicional. Podía esperarse que se acabaran los visionados, pero fue sorprendente el barullo que armó en las redes sociales. 

Silencio Radio desató una imprevista discusión alrededor de la corrupción que permea en las altas esferas de gobierno y que fue estandarte de la administración de Enrique Peña Nieto, así como del periodismo como contrapeso necesario en cualquier democracia. Destaco el compromiso de la directora con su historia –algo fundamental en el oficio del documentalista– al seguir por cuatro años a Aristegui. Sin embargo, el ejercicio se desvirtúa en la excesiva admiración que captura a la comunicadora como una suerte de salvadora. Hay nulo contraste en la narrativa, lo que entorpece el desarrollo. En mi opinión esta es la primera muestra inobjetable del cine de la Cuarta Transformación.

Sería complicado igualar el fuerte comienzo, aún si el siguiente documental era uno de enorme valor y virtud: Ningún vietnamita me ha llamado negro (David Loeb Weiss, 1968), registro histórico de una de las primeras manifestaciones importantes por el Movimiento de los Derechos Civiles.

Otra entrega a destacar es ¿Qué le pasó a las abejas? (Adriana Otero Puerto y Robin Canul Suárez, 2020), uno de los mejores documentales estrenados en esta edición. Como denuncia, revela la indiferencia del gobierno ante la tala inmoderada producto de la avaricia de ciertos grupos que plantan soya transgénica de Monsanto, lo cual deviene en una desaparición gradual de las abejas de la zona maya de Campeche. No solamente es una muestra de pertinencia en las historias documentales, es igualmente una exhibición de virtud estructural, expresada en la variedad de planos, en la construcción argumental que refuerza la urgencia del asunto y en la inesperada confrontación de puntos de vista. En la forma yace la diferencia primordial entre un documental con visión cinematográfica y un reportaje cualquiera.

Casi todas las publicaciones que promovían la función del día contaban con interacciones que no siempre se convirtieron en clics a reproducciones. De los 30 largometrajes presentados, sólo siete –contando el polémico Silencio Radio–alcanzaron el tope de reproducciones, lo que dice muchísimo del consumo del género en este país. Un evento gratuito, en línea y cuya difusión lucía lo suficientemente eficiente como para conseguir 1,000 espectadores; ni siquiera el largometraje de clausura logró “llenar el aforo”. Y aquí hay otro punto importante. Que sea ley (Juan Diego Solanas, 2019), película que recapitula el movimiento de la Marea Verde en Argentina, fue la última proyección. Por su tema de la despenalización del aborto, asunto unido indisolublemente a la oleada feminista actual, se esperaba su éxito e incluso que podría requerir un periodo extra de exhibición, pero no.

El fracaso del cierre puede atribuirse al simple desinterés del público o, quizá, a una especie de boicot contra el ejercicio de Solanas. Desde el día anterior al evento comenzaron a circular publicaciones acusando una “ocupación de espacios” pues se alegaba que como hombre, el director no debería tratar temas concernientes solamente a mujeres. Otras letras cuestionaban a la organización por no escoger un proyecto encabezado por una directora. Es imposible predecir el comportamiento de las interacciones en internet, pero este eco de controversia, (aun si no se percibía potente) puede que haya sido definitivo para tumbar lo que pretendía ser un gran final.

No es secreto que el documental no es una categoría muy explorada por la audiencia nacional, pues atrae muy pocos espectadores a las salas a pesar de los destacados títulos estrenados en los últimos años, pero es de llamar la atención que incluso en condiciones aparentemente idóneas para tener una convocatoria (virtual) enorme, el ruido se limite a likes y comentarios.

Es de reconocerse el esfuerzo del equipo por mantener el festival en un entorno adverso. Siempre hay que apoyar a quienes traten de llevar cultura –cine, en este caso– a quien no pueda acceder tan fácilmente a ella por equis razón. Comprendo que la itinerancia forma parte de la identidad de Ambulante, pero creo que el soporte digital es un camino más idóneo. No quiero ser pesimista, pero si con la gente en casa no hubo 1,000 interesados/posibilitados en 24 horas semilibres, ¿los ha habido/habrá cuando implique gasto y traslado? Salvo funciones especiales (inauguración, clausura y una que otra por ahí), ¿por qué no mejorar y mantener la presentación de los documentales en el sitio oficial? Esta es una de las pocas entidades que dan reflectores al maltratado género que originó el cine como tal, pero tal vez es momento de considerar un cambio de enfoque.

Ya puedes ver gratis ‘Museo’, el segundo largometraje de Alonso Ruizpalacios

Museo (2018), el segundo largometraje del cineasta mexicano Alonso Ruizpalacios, forma parte de la iniciativa “FICM presenta en línea”, por lo que estará disponible hasta el 31 de mayo de forma gratuita en la página del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

Después de Güeros (2014), Ruizpalacios trasladó a la pantalla grande el hecho que marcó la vida cultural de México en 1985: el robo de más de 100 piezas del Museo Nacional de Antropología, el cual fue a manos de dos estudiantes de veterinaria.

Te puede interesar: Museo y el impasse de la juventud

Juan Núñez y Benjamín Wilson son el centro de la historia, interpretados por Gael García Bernal y Leonardo Ortizgris, respectivamente. La trama muestra a los personajes previamente al robo, cómo lo realizan y las consecuencias de este acto, realizado en la noche de Navidad.

VE AQUÍ MUSEO

Ocho consejos de directores autodidactas para hacer cine

Por: Erik León (@erictronikRKO)

Si no has tenido la oportunidad de acudir a una gran escuela de cine, no te preocupes. Grandes directores jamás pisaron un aula y lograron hacer carreras impresionantes, llenas de logros y películas que hoy son consideradas clásicas.

Esta lista es de consejos de diversos cineastas autodidactas, aquellos que no fueron a una escuela y se formaron con la práctica, aprendiendo de sus errores.

No significa que ir a una escuela no sea positivo, sin embargo, los siguientes directores demuestran que no es totalmente necesario y que la perseverancia te podría llevar muy lejos. Son consejos de una época cuando hacer películas era mucho más difícil que ahora (económicamente hablando):

Akira Kurosawa: Anímate a escribir

“Si genuinamente quieres hacer películas entonces escribe guiones. Todo lo que necesitas para hacerlo es papel y lápiz. Es sólo a través de ellos que aprendes lo específico sobre cómo estructurar un filme y lo que es el cine”.

Stanley Kubrick: Motiva a tus actores

“El trabajo de un director se centra en saber la declaración emocional que quiere que un personaje transmita en una escena o línea de diálogo concreta. Debe ejercitar el gusto y criterio para que pueda ayudar a los actores a dar lo mejor de sí mismos. Conocer su personalidad, alimentar sus virtudes y salvaguardar sus defectos ayuda a superar problemas concretos y alimenta su potencial.

Aún y así, opino que este aspecto de la dirección es general y excesivamente recalcado. El gusto e imaginario del director juega un papel mucho más crucial en la realización de un film. ¿Tiene sentido? ¿Es creíble? ¿Es interesante? Estas son las cuestiones que debemos responder cientos y cientos de veces”.

Quentin Tarantino: Escucha música para escribir e inspirarte

“Para mí las películas y la música van de la mano. Cuando estoy escribiendo un guion, una de las primeras cosas que hago es encontrar la música que voy a poner en la primera secuencia.

Escuchar música serían como mis descansos. Habrá mucha música que estará en el espíritu de la película. Sabes, canciones de rock o lo que sea. Y escribo, escribo, escribo, y después necesito levantarme y caminar o lo que sea (…) escuchar la música, caminar alrededor, oír la canción en mi cabeza. La pones por un tiempo y es como si quemaras la energía de esa manera, después te sientas y regresas a trabajar de nuevo”.

Christopher Nolan: Involúcrate en varias áreas de la producción.

“Estoy interesado en cada uno de los diferentes toques de la realización porque tuve que hacer cada una de esas partes por mí mismo -desde grabar el audio, el ADR a la edición y la música-. Me siento muy afortunado de ser miembro de la que quizás sea la última generación que cortó película en el piso Steenbeck, pegándola de forma física y dejando caer tiros.

Me dio una muy buena base para saber lo que tiene que ir técnicamente en una película lo cual era muy valioso. Y significó absolutamente todo lo que hice fue simplemente porque yo era apasionado y quería probar cosas. Nunca vas a aprender algo de forma tan profunda como cuando lo haces puramente por curiosidad”.

Pedro Almodóvar: La forma de dirigir actores es importante

“Yo mismo interpreto y vivo cada uno de los papeles junto a mis actores. Repaso intensamente cada línea de texto con ellos, y aporto matices a la interpretación.

Podría intentar hablar de la dirección de actores, pero, sinceramente, creo que es un ejemplo típico de lo que no puede enseñarse. Es una cosa totalmente personal que implica ser capaz de escuchar a los demás, entenderlos y entenderse a sí mismo. Es inexplicable.

En cualquier caso, ensayo una última vez con los actores y hago ajustes finales a sus papeles, normalmente acortándolos para ir al grano. A continuación, ruedo la escena y pruebo varios tonos. […] Oriento la escena en una dirección distinta en cada toma. A veces, pido a los actores que repitan la escena más rápido o más lentamente. Otras veces, la rehago con un tono más cómico o más dramático. Y, después, en la sala de montaje, elijo el tono que mejor se adapte a la película en conjunto. […] Este método me permite probarlo todo y elegir más tarde”.

David Fincher: Haz una cosa a la vez

“Al inicio del proceso de realización, el proyecto parece un gigante imposible de abordar. Cuando vas a la mitad es difícil dar un paso atrás e imaginar cómo se verá el producto final.

¿Cómo te comerías una ballena? Un bocado a la vez, pausado. ¿Cómo se grabas una película de 150 días? Ruedas un día a la vez. Este consejo es aplicable de forma general en casi todas las formas de arte. Divida sus proyectos en tareas pequeñas y no permita que la gravedad de una situación lo abrume”.

Steven Spielberg: Más no siempre es mejor

“El problema actual de Hollywood es que los presupuestos son exorbitantes y evitan que se hagan otro tipo de cintas. Cuando realicé The Lost World decidí usar la menor cantidad de tomas de efectos especiales y es que mostrar 8 segundos de un dinosaurio costaba US$80 mil y esto subía a US$150 mil si eran cuatro dinosaurios. Tener más cosas en pantalla no hará mejor a la película”.

Richard Linklater: Siempre busca apoyo

“Si tienes una gran idea, busca a alguien que la apoye.

Para cualquier artista, pero principalmente para un cineasta, es imprescindible confiar en sus proyectos. Si tienes una idea buena, no temas hablar de ella.

Al contrario, busca a alguien que te apoye, toca todas las puertas que sean necesarias y, en una de ésas, podrías encontrar a alguien que te ayude a echar a andar tu proyecto”

FICTok: el festival de cortometrajes hechos desde casa en TikTok

¿Hacer cine desde TikTok? Para los organizadores de FICTok no hay barreras para plasmar tus ideas tan sólo con una pantalla de celular y desde tu casa. Es por ello que te invitan a participar en el Festival Internacional de Cine en TikTok, que tiene su convocatoria abierta hasta el 15 de mayo.

Lo que queremos es que experimenten y jueguen con el lenguaje cinematográfico que ofrece la pantalla del celular, desde su casa.

FICTok

 

Te puede interesar: Ve gratis la primera película mexicana grabada con iPhone

Los únicos requisitos son que tu cortometraje esté en formato vertical y que tenga una duración máxima de un minuto. Aunque el video puede ser grabado con celular, tampoco es obligatorio y puedes usar tu cámara favorita. Asimismo, no es regla grabarlo y editarlo en TikTok; lo que sí deberás hacer es subirlo a la plataforma y etiquetar al @fictok_oficial, así como agregar el #fictok.

El material será evaluado del 16 al 19 de mayo por tres profesionales de la industria de cine. Los tres cortometrajes ganadores se darán a conocer el 20 de mayo y se presentarán en nuestro canal de YouTube.

Consulta más información aquí