Cinco grandes películas de Agnès Varda

Por: Brenda Hernández (@lalelilolupita)

Su visión progresista y curiosidad inagotable le permitieron indagar en la vida de personas comunes, así como desarrollar un especial interés en contar historias de trabajadores y mujeres. Es el cine de Agnès Varda, un cine feminista que se valió de las mujeres y sus luchas como detonantes de las tramas. 

“Sugerí a las mujeres que estudiasen cine. Les dije: Salid de las cocinas, de vuestras casas, haceos con las herramientas para hacer películas.”

Agnès Varda

Además de ser un referente del cine hecho por mujeres, su obra se destaca por el carácter social y realista, que la llevó a experimentar por diversos géneros en los que difuminó la distancia entre ficción y documental. No sólo es una de las cineastas más sobresalientes de la historia por ser la única mujer dentro de la Nueva Ola Francesa, si no por ser precursora de ésta.

Semanas antes de su fallecimiento, en marzo pasado a los 90 años de edad, recibió el Premio Honorífico del Festival de Berlín 2019, en reconocimiento a su trayectoria que abarcó seis décadas. También se estrenó Varda by Agnes, un recuento de sus trabajos a partir de una recopilación de charlas que ofreció durante sus últimos años.

A continuación te presentamos algunas de sus películas imperdibles.

La Pointe-Courte (1954)

Un título obligado no sólo en la filmografía de Varda, sino como antecedente de la Nueva Ola, con el que la entonces joven de 26 años de edad hace su debut como directora. Narra la historia de un matrimonio que decide si continuar juntos o no a partir de una introspección en su relación, a la par que desarrolla el retrato realista de un pequeño pueblo de pescadores al sur de Francia. Para ello utiliza la locación real e incorpora actores no profesionales, habitantes de la pequeña villa La Pointe-Courte. 

El autofinanciamiento de este primer proyecto le permitió la libertad de trabajar al margen de la industria y encontrar una propuesta estética y narrativa única, que sirvió de gran influencia para los jóvenes críticos de Cahiers du cinéma, quienes en los años siguientes cambiarían la historia del cine.

Cleo de 5 a 8 (1962)

Sin lugar a dudas se trata de su obra más relevante, un filme icónico del cine francés que presenta la historia de Cleo (Corinne Marchand), una hermosa cantante impaciente por conocer los resultados de sus exámenes médicos para descubrir si tiene cáncer o no.

Durante su espera visita a una adivina para que le lea las cartas, quien le revela una serie de predicciones que se irán cumpliendo a lo largo de la cinta. La angustia la hace recorrer sin aparente rumbo la ciudad de París, mientras se cuestiona constantemente sobre la salud, el amor en pareja y hace hincapié en su propia belleza. En este recorrido conoce a un joven soldado, a punto de partir para hacer el servicio militar en Argelia. 

Su llamada “obra maestra” le valió para competir por la Palma de Oro en el Festival de Cannes. En ella, Varda hace una reflexión acerca de el cuerpo femenino y las exigencias de la modernidad a las mujeres en un mundo dominado por la mirada masculina, además, muestra la transformación de Cleo, quien en un par de horas pasa de ser el objeto observado por todos, a un sujeto que decide que mirar.

 Las playas de Agnès (2008)

Varda protagoniza un documental en el que interpreta “el papel de una ancianita gordita y habladora que cuanta su propia vida”. Así, visita las playas que la marcaron y recrea algunos momentos sobresalientes de su infancia por medio de instalaciones que incluyen elementos como espejos, los cuales le permiten ilustrar sus propios recuerdos.

Esta autobiografía sumerge al espectador en los episodios trascendentales de su vida; desde su infancia en el mar de Bélgica y la casa donde nació, su etapa escolar, la guerra, su adolescencia en París, hasta su matrimonio con Jacques Demy, el nacimiento de sus hijos, y por supuesto, la creación de sus cintas.

Con el apoyo de material de archivo y fragmentos de sus filmes, es posible profundizar en las inquietudes y búsquedas de esta artista, así como conocer mejor sus procesos creativos y su visión acerca de el cine, el cual describe como su hogar. 

Sin techo ni ley (1985) 

La desgarradora historia de una mujer que pone su autonomía por encima de cualquier otro cosa. Al estilo de falso documental, se recrean los últimos momentos antes de que Mona Bergeron (Sandrine Bonnaire), una joven vagabunda, sea encontrada muerta. Se muestra su vida partir de flashbacks y entrevistas a las personas que la conocieron durante sus últimos meses.

La protagonista hace un recorrido hacia la nada, en donde no hace más que sobrevivir. Con ello permite reflexionar acerca de la represión social hacia las mujeres y muestra la insatisfacción generalizada de una sociedad en decadencia. Con esta cinta, Varda obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia y Bonnaire ganó el César a Mejor actriz.

Rostros y lugares (2017)

Un documental que retrata la inusual amistad de Varda y el co-directo J.R., un joven fotógrafo y artista urbano quien considera que la mejor galería de arte es la calle. Si bien la película no es autobiográfica, sí hace referencia a la vida de la autora, quien se encuentra en un momento de introspección y confiesa el miedo que siente por perder la vista a causa de una enfermedad que padece en los ojos.

Su mayor temor es perder la capacidad de conocer personas y observar rostros nuevos, es así que deciden hacer un viaje “antes de que sea demasiado tarde”. Con ello recorremos distintas localidades francesas a bordo de un camión que funciona como cabina fotográfica, el cual les permite imprimir a gran escala dichas imágenes. 

A través de la mirada realizan un tributo a aquellos lugares que sirvieron de inspiración para la directora. Retratan a personas invisibles, a las que Agnès siempre buscó representar en sus obras, especialmente mujeres. Ambos cuestionan la relación contemporánea de la imagen y su relación con el espacio, así como con el espectador. 

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También nos adentra en una reflexión acerca de la muerte, el tiempo y la vida misma; temas recurrentes en su obra, pero que son abordados desde el punto de vista de una mujer que descubre en el envejecimiento nuevas posibilidades creativas. 

La llamada “Abuela de la Nueva Ola” recibió en 2017 un Óscar honorífico por su importante trayectoria y la convirtió en la primera mujer en recibir tal distinción. Construyó un gran legado para la cinematografía mundial que resulta imprescindible para cualquier apasionado del séptimo arte. 

Cinco imperdibles del cine español contemporáneo

Por: Karla León (@klls_luu)

Con amantes y detractores, el cine español sigue consolidándose a través de historias apasionantes y conmovedoras, mismas que han sido reconocidas en diversos festivales internacionales, además de recibir múltiples galardones por su gran valor narrativo. Aquí te recomendamos cinco películas españolas que no te puedes perder en Netflix, la plataforma de streaming más popular. 

Elisa y Marcela (2019)

Toques de romanticismo, sufrimiento y libertad impregnan la película dirigida por Isabel Coixet, quien le da vida a una de las historias más controvertidas de finales del siglo XIX, en la que se narra la relación amorosa de Elisa, interpretada por Natalia de Molina; y Marcela, personificada por Greta Fernández; dos profesoras que logran contraer matrimonio en España en 1901, conocido como el primer matrimonio homosexual registrado en tal país.

Seleccionada en la 69° edición del Festival Internacional de Cine de Berlín para competir por el Oso de Oro, la trama logra conducir delicadamente al espectador por los momentos y altibajos más importantes de la pareja en su búsqueda por una relación plena y alejada de las adversidades políticas y sociales. 

Perfectos desconocidos (2017)

Un grupo de amigos se reúnen para cenar. Durante la velada, se propone un juego que destapará sus peores secretos y revelará los aspectos más ocultos de su vida, los cuales, podrían generar conflictos incluso entre ellos. 

En esta ocasión es Álex de la Iglesia, uno de los directores más destacados del cine español por su amplia filmografía, quien adapta la película italiana Perfetti sconosciuti (Paolo Genovese, 2016). Con toda libertad visual y narrativa, el autor de 20 títulos más logra una película que destaca por su humor negro y en la que a partir de situaciones cotidianas, los personajes se van despojando de sus capas hasta quedar totalmente expuestos. 

Toc Toc (2017)

La sala de espera de un consultorio psiquiátrico reúne a seis pacientes muy particulares que aguardan una cita que se agendó, casualmente, a la misma hora. Dirigida por Vicente Villanueva y protagonizada por Rossy de Palma, Paco León, Alexandra Jiménez, Nuria Herrero, Adrián Lastra y Oscar Martínez, la cinta logra consolidar una buena comedia bajo un escenario simple. 

Basada en la puesta en escena del comediógrafo francés Laurent Baffie, fue nominada en múltiples categorías de los Premios Goya y es considerada una de las comedias teatrales mejor adaptadas al séptimo arte. 

Contratiempo (2016)

Un homicidio, una sola verdad; así es el rompecabezas del segundo largometraje del cineasta Oriol Paulo, quien de manera efectiva logra desarrollar una trama que juega tanto con los personajes como con el espectador; todo a través una cronología multifacética que se convierte en decenas de posibilidades. 

Protagonizada por Mario Casas, Bárbara Lennie, José Coronado y Ana Wagener, la película no sólo ofrece la complejidad de un thriller, sino consolida una estética muy particular que potencializa los escenarios en los que se plantean las acciones, mismos que van tomando relevancia a medida que estas transcurren.  

Palmeras en la nieve (2015)

Con una estética visual orgánica, Fernando González Molina construye una narrativa poderosa que se desarrolla al vaivén de los escenarios y los personajes, mismos que se conjugan para darle vida a una de los títulos más destacados del cine español contemporáneo. 

Entre espacios de tiempo, Adriana Ugarte, Macarena García, Mario Casas y Celso Bugallo, protagonizan un romance de época en una antigua colonia española donde las comunidades conviven ante el inminente quiebre cultural, social y político. La multipremiada cinta es reconocida por el gran valor de producción, así como por una buena adaptación de la reconocida novela de Luz Gabás. 

Películas en Netflix que te harán revivir los 90

Por: Angélica Mejía (@lilithchance)  

Con esta lista de estrenos no sólo revivirás escenas memorables que marcaron el cine de los noventa, también tendrás la oportunidad de conocer nuevas versiones de aquellas historias que te conmovieron. 

Jóvenes brujas (Andrew Fleming, 1996)

Comenzamos el mes con el filme de terror que narra la historia de cuatro jóvenes, quienes practican brujería y deben atenerse a sus consecuencias. Con evidentes toques de cine adolescente, logró abrirse paso gracias a su estética grunge, pero al mismo tiempo pop, propia de la cultura estadounidense, con la que las jóvenes de la época se lograron identificar.

En 2016 se anunció el remake, del cual no se ha confirmado nada oficial sobre si continúa en marcha o no.  

Tiempos violentos (Quentin Tarantino, 1994) 

La clásica cinta de Quentin Tarantino llega a Netflix para seguir cosechando fanáticos entre aquellos despistados que no la han visto, o para que los nostálgicos la vean sólo un poco antes del estreno de Once upon a time in hollywood, su noveno largometraje. 

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Tiempos violentos consagró la carrera de Tarantino como uno de los directores estadounidenses más prometedores, cuyo éxito muy pronto traspasó fronteras hasta convertirse en uno de los directores más populares a nivel internacional. 

La vida moderna de Rocko: un cambio de chip 

Una de las caricaturas más populares de los noventa vuelve en forma de película original de Netflix, en la que podremos ver cómo Rocko y sus amigos intentan adaptarse al siglo XXI luego de estar dos décadas en el espacio. Esta continuación tiene a Joe Murray como guionista. 

Si bien se trata de una nueva versión, la historia es una excusa para revivir la juventud de muchos a través de los clásicos personajes que ya conocemos.

Tráiler 

Patch Adams (Tom Shadyac, 1998)

Robbin Williams encarnó a una de las personas más relevantes en la historia de la medicina en Patch Adams, donde vemos la vida del doctor que revolucionó la forma en la que los médicos ven la salud. 

La película es tierna, melodramática y divertida, tanto por el carisma del personaje como por el talento actoral ya conocido de Williams. 

Shakespeare enamorado (John Madden, 1998)

La ganadora del Oscar a Mejor película narra la aventura amorosa entre Viola de Lesseps (Gwyneth Paltrow) y un joven William Shakespeare (Joseph Fiennes), durante la época en la que el dramaturgo estaba escribiendo Romeo y Julieta. El papel de Viola le valió a Paltrow el reconocimiento internacional y el Oscar a Mejor actriz. 

Roger Ebert, uno de los más reconocidos a nivel mundial, escribió “…la película transcurre entre una dulce historia de amor, intrigas polémicas de la corte, política y algunos momentos románticos tomados de Romeo y Julieta ¿Es esta una película o una antología? No me importa. Fui enganchado por el ingenio, la energía y la sorprendente dulzura.”

David Lynch en cinco cortometrajes

Rubí Sánchez (@rubynyu

El de David Lynch ha sido un camino sinuoso, como su estilo mismo. Comenzó su carrera artística con la pintura, pero en algún punto se preguntó qué pasaría si su obra tuviera movimiento, lo cual lo llevó a jugar con la cámara y descubrir las grandes posibilidades que el cine le otorgaba. Sus primeros trabajos fueron cortometrajes muy breves, en los que experimentaba con todos los aspectos del cine, rasgo que ha perdurado al ser un asiduo de involucrarse en varios departamentos. 

A continuación cinco cortometrajes que son clara muestra de sus motivaciones y deseos artísticos.

The Grandmother (1970)

Un cuento de hadas atravesado por la estética en ciernes de un joven artista. Después de varios cortometrajes de apenas tres minutos de duración y de The Alphabet (1968), una muestra tortuosa de lo que es aprender el abecedario, con el dinero que le otorga el American Film Institute, Lynch creó The grandmother. La historia sigue a un niño, cuyos padres no son los más amorosos, que moja la cama al sufrir pesadillas. Nuestro protagonista sólo encuentra consuelo cuando siembra una extraña semilla y de esta planta nace una abuela, quien le da el cariño que le faltaba.

Esta producción ya presagiaba en buena parte la estética de su primer largometraje, Eraserhead (1977). Lo oscuro de la trama es bien representado con escenarios tétricos y angulosos, la música es estridente y constante. Es un buen vistazo a sus obsesiones iniciales e ideas alrededor del cine.

Darkened Room (2002)

Después de trabajar sucesivamente en largometrajes y televisión, Lynch ya había cimentado un estilo, en el que lo onírico y lo extraño se conjuntan en luchas del bien y el mal.

Al dedicarse de lleno a su pagina web, el primer proyecto que publicó fue Darkened Room, grabado en formato digital. En el corto de ocho minutos vivimos la desesperación de dos mujeres separadas, una de ella clama por su amiga encerrada en una habitación, al mismo tiempo que nos habla de la exportación de plátanos. En la siguiente escena conocemos a su amiga y al cuarto oscuro, sitio del que parece no poder escapar, por lo que llora con desesperación. 

Lynch se aleja de la estética definida en sus trabajos anteriores, pero angustiante al máximo, lo terrorífico sin necesidad de ser sobrenatural. En este título se acerca más a Inland Empire (2006) grabada 4 años más tarde, también es una muestra del alejamiento de su trabajo plástico.

Absurda (2007)

Alejado de los largometrajes, Lynch continuó trabajando en el cine por medio de piezas a veces de apenas un minuto, en las que experimentaba con el sonido (Industrial Soundscape 2008), la luz (Steps 2007) y el montaje plástico (Bug Crawls 2007). De esta época es Absurda, planeado para la premiere del Festival de Cine de Cannes.

Un grupo de personas en una sala de cine. La mujer se da cuenta que una de sus pesadillas se proyecta en la pantalla. Ella la protagoniza junto a unas tijeras gigantes. Al mismo tiempo vemos escenas del también cortometraje Ballerina (2007) que muestra a una bailarina de ballet flotando de manera etérea entre neblina, mientras la cámara se aleja y acerca al ritmo de una música. Como su nombre lo presenta, se trata de un viaje absurdo, en el que el sonido sigue cobrando gran importancia, así como la creación de atmósferas anormales; el papel de la bailarina sobresale gracias al uso del color y su manera de enunciar sus movimientos entre un escenario que no existe.

Lady Blue Shanghai (2010) 

Con apenas dos restricciones, mostrar el bolso Dior y elementos de la ciudad antigua de Shanghái, Lynch filmó el cortometraje que acompañó a la campaña comercial Lady Blue de Dior, con el trabajo musical de Dean Hurley y Nathaniel Shilkre, mientras que en el lado actoral vemos a Marion Cotillard.

La historia sigue a una mujer sin nombre, quien al llegar a su cuarto de hotel en Shanghai es sorprendida por la aparición de un bolso azul, mismo que posee un aura que la atemoriza. Poco a poco se nos desvelan sus recuerdos, que nos llevan de viaje entre la Shanghái antigua y la moderna, en los que conocemos una breve historia de amor y la importancia del bolso y una rosa azul.

Alejado del mundo de los sueños y las pesadillas, nos sumergimos en la ciudad de Shanghai donde los colores estridentes predominan, las luces son flashs que ciegan a la protagonista y al espectador. Parece alejarse del estilo de Lynch pero sus claves están ahí; desde el misticismo que surge de un objeto y el juego con la psique dañada de su protagonista, la música que crea un ambiente eléctrico. Es un cortometraje hipnótico.

AI Touch a Red Button (2011)

Tres años antes de regresar a Twin Peaks, Lynch se acercó su trabajo al mundo musical. Participó en el documental de Duran Duran (2014) y en un videoclip para Nine Inch Nails; tamién fue el encargado del cortometraje animado I Touch a Red Button, para la canción Lights de la banda Interpol, pensado no como videoclip, si no como acompañamiento audiovisual.

AI Touch a Red Button,de cinco minutos de duración, nos muestra a un personaje detrás de una máscara sonriente, quien persigue un botón rojo, el cual se empeña en presionar. En momentos la escena se llena de miles de bolas rojas que ahogan a nuestro personaje.

A pesar de ser un trabajo por encargo, vemos cómo David Lynch vuelve a sus inicios a través de lo plástico que resulta ser la animación. El ritmo es frenético, mientras que usa el blanco y negro como síntoma de lo anormal, en contraste con el color rojo vibrante que acapara toda la atención. Es un trabajo preciso y que deja ver como a manera de un botón Lynch a dejado desbordar sus ideas en el cine.

Series imperdibles dirigidas por cineastas

Por: Angélica Mejía (@lilithchance)  

La televisión es una industria que se nutre de muchos aspectos propios del cine; por lo tanto no es de sorprender que con la popularidad del formato de las series, varios cineastas estén incursionando en su realización, y como es de esperarse, cada uno ha dejado su marca en ellas. 

A continuación te cuento de diversos títulos en los que han participado distinguidos cineastas.

5. Las hermanas Wachowski: Sense8 

No hay duda de que The Matrix (1999) es un clásico de la ciencia ficción, y sus directoras hicieron una propuesta arriesgada e innovadora con Sense8. Desafortunadamente la serie fue cancelada luego de dos temporadas, dándole un cierre con un episodio especial de dos horas; pero ese par de temporadas fue suficientes para abordar temas controversiales y transgresores, tales como el poliamor, el racismo, y la violencia. 

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4. Steven Soderbergh: The knick 

El ganador del Oscar a mejor director por Traffic (2000), en 2014 se unió a Cinemax para crear The knick, una serie ambientada en un Nueva York del siglo XX y que narra la forma en que llegaron innovaciones técnicas médicas a un hospital. La serie está inspirada en el Knickerbocker Hospital y en William Stewart Halsted, un progresista médico de la época.  

Si bien Soderbergh recibió criticas por impulsar su carrera con películas meramente comerciales, con The knick pulió su nombre: es un título destacado en el apartado tanto de diseño y ambientación, como en el de dirección. El arduo trabajo que él mismo realizó en producción, fotografía y montaje se nota en los 20 episodios que componen la serie.

3. M. Night Shyamalan: Wayward pines

La mente que nos trajo El protegido (2000) y El sexto sentido (1999), prestó su talento a la cadena Fox para crear una serie de suspenso, misterio y crimen que narra la historia de Ethan Burke, un agente que queda atrapado en el pueblo de Wayward pines, Idaho, mientras busca a sus dos compañeros desaparecidos. 

Después de El sexto Sentido, su obra maestra, Shyamalan deseaba probar que aun tenía ese toque que impactó en 1999, antes de volver a llamar la atención con el cierre de la trilogía de El protegido. Aunque la serie fue efímera, el director logró suspenso y la intriga que ya nos había mostrado 16 años antes. 

2.David Lynch: Twin Peaks 

Aunque Lynch logró posicionarse como un gran director antes de Twin Peaks, esta serie adictiva lo introdujo a la cultura pop y lo popularizó a lo grande. La historia sigue al agente del F.B.I., Dale Cooper, quien es enviado a la ciudad ficticia de Twin Peaks (Washington) para investigar el asesinato de la estudiante de secundaria Laura Palmer

La producción fue algo nunca antes visto en la televisión norteamericana; sombría y satírica, pero poco a poco esa obsesión del público se evaporó, pues la lentitud narrativa -así le criticaron- no daba respuesta a los misterios que planteaba y se quedó detuvo en una segunda temporada. Sin embargo, el culto que alcanzó a crear entre los seguidores se mantuvo durante los años entre su cancelación y su regreso en 2017. Fue así como David Lynch logró implantarse en el imaginario no sólo del cine, sino de la televisión.  

1.David Fincher: House of cards 

La aclamada y polémica serie original de Netflix tuvo el talento de David Fincher para la dirección de los primeros dos episodios. Esta famosa producción cuenta la historia de Frank Underwood (Kevin Spacey), quien junto a su esposa Claire (Robin Wright), elabora un plan para ocupar un alto puesto en el congreso, donde somos testigos de traiciones, manipulaciones y corrupción. 

El capítulo inicial de cualquier serie es con el que desearas seguir la trama, y el de House of Cards lo consigue con aquello que David Fincher ya nos había demostrado: presentar a los personajes, sus intenciones y sus personalidades con unas cuantas acciones y un pulcro manejo de los colores, especialmente en las escenas de Frank o Claire Underwood. La estética que el cineasta estableció se mantuvo casi durante toda la serie, con lo cual siguió presentándose como una producción de excelencia visual. 

Una mirada a las fotógrafas en la guerra

Por:

Rubí Sánchez (@rubynyu

Leticia Arredondo (@leetyav)

Documentar los hechos más terribles de la humanidad requiere una personalidad que está dispuesta curtirse entre el sufrimiento, buscar el mejor momento y arriesgar la propia vida. Existe la creencia de que la fotografía de guerra se trata de un trabajo masculino, sin embargo esta lista lo desmiente: mujeres que se expusieron en el afán de documentar, criticar y exponer momentos claves de la historia en el siglo pasado. 

Sabina Muchart

Española de origen catalán, nacida en 1858, quien llegó a Málaga huyendo de la Tercer Guerra Carlista; aunque recientemente investigadores de la Universidad Complutense de Madrid han señalado que el cambio de residencia se debió a la búsqueda de un mejor sostén económico, principalmente dada la actividad de tejedores de la capital malagueña, negocio al que se dedicó junto a sus hermanos diez años antes de ser fotógrafa y convertirse en la primera mujer al frente, esto cuando inmortalizó a un grupo de soldados que estaban inmersos en la Guerra del Rif, un conflicto armado entre tribus de Marruecos y las autoridades coloniales españolas. 

Otro de sus grandes trabajos fue la serie de tres fotografías que realizó en 1900 sobre el hundimiento del buque alemán Gneisenau en las costas malagueñas. Sabina fue una de las mujeres que ocultó su identidad al firmar como S. Muchart. Entre 1895 y 1925 Sabina también destacó localmente gracias a su propio estudio fotográfico, situado en el corazón de la ciudad de Málaga, en el que acumuló una gran cantidad de retratos a ciudadanos y personalidades, así como fotografías de la ciudad que fueron publicadas en la revista española La ilustración artística. 

Kati Horna 

Nacida en 1912 como Kati Deutsch, en Hungría. Su primer acercamiento a la fotografía fue en las clases de Jósef Pecsi, fotógrafo húngaro que innovó el estilo del retrato y a quien Kati consideraría como su mentor. Su estilo se definiría cuando a los 21 años llegó a Paris, donde además de trabajar para la Agence Press Photo con reportajes de temas cotidianos, como El mercado de las pulgas y Reportaje de los cafés de París, se rodeó de diversos artistas en la Asociación de Artistas Alemanes en París, con quienes afianzó su inclinación por el surrealismo, en un sitio donde ésta ya estaba a tope.

Ya formada como fotógrafa y artista visual, decidió viajar a Aragón para ser fotorreportera comisionada por la Confederación Nacional del Trabajo, para informar sobre la Guerra Civil Española. El compromiso social que siempre definió su visión también se debía a su acercamiento con artistas vinculados al socialismo, como Lajos Kassák, a quien conoció previamente a su estancia en París.  

Su fotografía antes de la guerra se distinguía por objetos que creaban composiciones amorfas y tenebrosas, pero al arribar al norte de España su objetivo fue hacer propaganda republicana hacia el exterior, de ahí que su obra se dirigiera a capturar momentos “cotidianos” rodeados de horror, retratando a los soldados que se apropiaban del espacio rural mediante actividades domésticas, mientras que los civiles se acostumbraban a una nueva realidad en ciudades destruidas. Su trabajo quedó en revistas como Tierra y Libertad, Libre-Studio, Mujeres Libres y, sobre todo, en Umbral, donde conoció a su futuro esposo José Horna, con quien posteriormente se exilió en México. 

Gerda Taro

Nacida en 1910. A sus 23 años escapó de Alemania, su país natal, después de haber sido detenida por hacer campaña contra el gobierno nazi. Llegó a Paris al inicio de la Segunda Guerra Mundial y conoció al fotógrafo Erno Friedmman. Quien en ese momento todavía era llamada Gerta Pohorylle, ideó una estrategia de trabajo, distinguida por crear un seudónimo con el cual serían firmadas las fotografías de ambos: Robert Capa. A la par, también sustituyó su nombre por el de Gerda Taro. Con el inicio de la Guerra Civil Española en 1936 también empezó la carrera de dos de los fotoperiodistas más reconocidos, ambos motivados por la causa republicana y quienes coincidieron con Kati Horna.

En 1937 Friedmman se quedó con el nombre de Robert Capa, por lo que hasta hoy es confusa la autoría de muchas fotografías hechas un año anterior, incluida la icónica “Muerte de un miliciano” tomada en septiembre de 1936 y la cual se le atribuye a Erno Friedmman. 

Taro en acción

Posteriormente, Gerda, a quien llamaban una cazadora de la luz, laboró bajo la etiqueta de Photo Taro, publicando en diversas revistas como Life. Cubrir la primera fase de la batalla de Brunete y del triunfo republicano sería el suceso que la catapultó a la fama internacional.

En julio de 1937 se registraban numerosas pérdidas entre las filas republicanas debido a que el general Francisco Franco había retomado el control de la ciudad. La tensión y la actividad bélica aumentaban, y justo cuando Gerda pretendía abordar un transporte de soldados heridos, fue atropellada por un tanque, convirtiéndose en la primera mujer en morir en el frente.

Lee Miller 

Fotógrafa estadounidense nacida en 1907. A los 19 años era modelo de Vogue, trabajo que la acercó a su verdadera pasión: estar detrás de la lente y no delante. En Paris comenzó su formación como alumna de Man Ray, uno de los fotógrafos más influyente de siglo XX. Lee, quien estaba más dedicada al retrato, aprovechó los espacios que había ocupado con la moda y pronto se convirtió en corresponsal de la Segunda Guerra Mundial en territorios como Londres o Paris. Fue así como Vogue incluyó en sus páginas este tipo de imágenes, acompañadas por textos de la misma fotógrafa.  

Durante seis años también fue parte del London War Correspondents Corp. Su estilo se basaba en enfoques sutiles, a veces eludiendo imágenes crudas y destacando elementos simbólicos. Vivió la liberación de París, pero no capturó la alegría del momento: se encaminó a presagiar el desencanto que se aproximaba con la posguerra.  

Sara Castrejón 

Fotógrafa mexicana nacida en 1888 en Teloloapan, Guerrero. Tuvo una vida acomodada junto a su familia, quienes llegaron a ser dueños del único cine de la ciudad. Con 18 años llegó a Ciudad de México para aprender fotografía. Al principio, su estiló se enfocó en el retrato paisajista y en la urbanidad; posteriormente se acercó a la fotografía documental con la Revolución del Sur, el 26 abril de 1911, el día en el que las tropas maderistas encabezadas por Jesús H. Salgado tomaron su ciudad. 

Sara cubrió cada etapa de la lucha armada, fotografiando a jefes federales en imágenes ecuestres que ostentaban su poder. En algunas ocasiones, para obtener sus fotografías tuvo que recrear algunos enfrentamientos, método que era usado por colegas de la época.

El legado visual de Sara Castrejón ha sido poco reconocido en la historia de la fotografía mexicana; aun cuando quizá se trata de la primera mujer en fotografiar un conflicto armado, a nivel mundial. Samuel Villela Flores, del Instituto Nacional de Antropología e Historia es quien se ha ocupado del tema a partir de su libro Sara Castrejón. Fotógrafa de la revolución, publicado en 2010.

Cinco películas fundamentales de Spike Lee

Nacido en Atlanta, Georgia y con más de 80 trabajos como director a su nombre, Spike Lee es una de las figuras más importantes del cine estadounidense contemporáneo. Conocido por la irreverencia, la tesitura estrictamente política de su cine y la combinación entre osadía y pureza en sus formalidades, lo convierten en un autor completo del actual panorama cinematográfico.

Aquí cinco largometrajes fundamentales para comprender su obra y valía como realizador.

5. El juego sagrado (He Got Game, 1998)

Aborda a Jake Shuttlesworth (Denzel Washington, actor recurrente en los elencos de Lee), un convicto que debe convencer a su hijo Jesus (Ray Allen) de jugar para el alma mater del gobernador del estado. Si lo logra, su sentencia se verá reducida.

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Además de exhibir sus líneas estilísticas comunes como la exposición del trasfondo sociopolítico de sus personajes, utilizar el fondo del plano para contextualizar sobre el tiempo y espacio de la trama o los rants con insultos étnicos con los personajes mirando hacia la cámara, Spike Lee logra construir un relato conmovedor sobre la herencia, la familia y el perdón. También una analogía interesante sobre el escape que puede representar el tener habilidades atléticas, por ello el nombre del chico, aludiendo al salvador que puede ser para su familia.

4. La hora 25 (The 25th Hour, 2002)

Ubicada en un Manhattan pos-11 de septiembre, la película relata los últimos momentos de Montgomery Brogan (excelente Edward Norton) antes de ser enviado a prisión por tráfico de drogas.

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En un tono más sombrío que hace juego con el momento histórico de su país, Lee muestra una faceta más emocional de su narrativa al crear un argumento cargado con desesperación y arrepentimiento. La precisión de los diálogos y su carga sentimental son abrumadores para cerrar con una de sus mejores ejecuciones en la dirección, con un tono alejado de su usual irreverencia. Especial atención a la secuencia epilogar que adjetiva las posibilidades del futuro. Simplemente fantástica.

3. 4 pequeñas niñas (4 Little Girls, 1997)

Al ser Spike Lee un cineasta con una postura política definida, no podía faltar un puesto donde fuera claro con uno de sus intereses discursivos evidentes: el racismo. La entrada documental de este conteo tiene a 4 pequeñas niñas (1997), filme que recapitula el bombardeo de una iglesia en una comunidad afroamericana de Birmingham, Alabama.

4 Little Girls

Aunque está construido mayormente de testimonios -aún desconcertantes-, la valía de esta cinta recae en la recuperación del incómodo episodio para el estado de Alabama y toda la “Tierra de los libres”. La importancia de la memoria y su confrontación con el presente.

2. El infiltrado del KKKlan (BlacKkKlansman, 2018)

La película que vuelve a poner a Spike Lee en el ojo del mainstream y por la que por fin ganó un Oscar en competencia. Recuperando con ironía y potencia la historia de un agente de policía negro (John David Washington) que se infiltra en el Ku Klux Klan, Lee regresó a sus mejores formas con un contundente retrato atemporal de la sociedad estadounidense que, desde la fundación de su país, no ha podido remover el racismo de sus entrañas.

BlacKkKlansman

Una de sus mejores películas y una obra fundamental para la posteridad. Los testimonios fílmicos de la era de Trump.

1. Haz lo correcto (Do The Right Thing, 1989)

Continúa siendo el churro (joint, como él mismo llama a sus trabajos) medular para comprender las tesituras fílmicas de Spike Lee. Todas sus bases estilísticas se encuentran en este título que lo catapultó a la cima.

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Dirigida y protagonizada por él mismo, encarna a Mookie, un joven cualquiera que vive en la sección Bedford-Stuyvesant, un barrio multiétnico de Brooklyn. Es del día más caluroso del año y las tensiones sociales crecen y explotan. Esta cinta representa con enorme virtud la mezcolanza idiosincrática que conforma al Estados Unidos moderno, con un excelso desarrollo dramático y una de las mejores secuencias de créditos iniciales en la historia del cine, musicalizada con Fight The Power de Public Enemy.

 

 

Spike Lee, uno de los cineastas que nos recuerdan la posibilidad de acción social del cine y la importancia de tomar postura.