Películas animadas que no ganaron el Oscar

 Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

¿Qué es lo que se valora de una película animada? Existen cintas que, a pesar de no haber ganado el Premio Óscar, sea cual sea la razón, se han convertido en grandes referentes de la animación, no sólo por las técnicas que han utilizado los directores o por los estudios de los que provienen, sino por sus temáticas, las cuales revelan que las películas animadas no son sólo para niños.

1)     Persépolis (Vincent Paronnaud, 2007)

La cinta está basada en la novela gráfica homónima de Marjane Satrapi, quien cuenta su infancia y adolescencia al crecer en una familia occidentalizada en Irán durante los años 70, justo cuando el régimen del Sah comenzaba.

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La joven, al darse cuenta de los maltratos por parte del gobierno, comienza a desarrollar una ideología de izquierda. Poco después llega la caída del Sah y la Revolución Islámica, movimiento que no sólo impacta fuertemente a Marjane sino a todo el país, ya que el carácter extremista obliga a todas las mujeres a portar el velo y busca erradicar ideas y conceptos culturales de occidente como la música, elemento que es muy importante en la vida de la chica, quien se convertirá cada día más en un bicho raro con tal de no encajar en el sistema que la sofoca.

2)     Fantastic Mr. Fox  (Wes Anderson, 2009)

La primera incursión de Wes Anderson en la animación (esperemos no sea la única), fue una adaptación de la novela del ya conocido escritor infantil Roald Dahl (Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, Las brujas, etc), que presenta la historia del Sr. Zorro, quien vive con su esposa, su hijo Ash y su sobrino Kristofferson.

La vida de hogar no lo hace infeliz. Sin embargo, añora esos días en los que robaba gallinas de las granjas y la adrenalina que le provocaba, por lo cual decide regresar a las andadas, a pesar de poner en riesgo a su familia. Cabe mencionar que la técnica de stop motion utilizada por Anderson es brillante, por su especial atención a las texturas del pelaje de los animales y en otras características de la naturaleza. Además, la versión original cuenta con las voces de grandes actores como George Clooney, Meryl Streep y Bill Murray.

3)     Howl no Ugoku Shiro (Hayao Miyazaki, 2004)

Gracias a la extraordinaria imaginación de Hayao Miyazaki y a cargo de los Studios Ghibli, por supuesto, la adaptación animada de la novela homónima de Diana Wynne Jones pudo ver la luz. Esta historia, ambientada en tiempos de guerra, muestra a Sophie, una joven de 18 años de baja autoestima que trabaja en una sombrerería. Mientras tanto, en diferentes lugares, las chicas del pueblo hablan de Howl, un mago que supuestamente se come los corazones de las mujeres guapas pero que en realidad nadie ha visto… hasta que Sophie se topa con él.

Poco después ella es víctima de un hechizo conjurado por la temida Bruja Calamidad, lo que la obligará a salir de casa y buscar otros rumbos para mantenerse alejada de su familia. Su aventura la hace encontrarse de nuevo con Howl y con su castillo vagabundo, donde habitan Markl, su pequeño aprendiz, y Calcifer, un demonio en forma de fuego que alimenta todo el castillo. Juntos viven una serie de aventuras poco comunes que logran, principalmente a Sophie y a Howl, enseñarles el gran valor del amor.

4)     La planéte sauvage (René Laloux, 1973)

Basada en una novela de Stefan Wul y con un soundtrack a cargo de Alain Goraguer, que recuerda un poco a Pink Floyd, esta película se ha convertido en un clásico de ciencia ficción y animación francesa. El narrador de la historia, Terr, relata su vida en un mundo futurista donde los humanos, llamados oms, conviven con los draags, unos seres azules gigantes que mantienen cautivos a los primeros como mascotas, aunque algunos rebeldes viven en comunidades en los parques. Tiva, una niña draag, adopta a Terr luego de que otros niños matan por accidente a la madre de este último.

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El pequeño humano crece siendo la mascota de Tiva, obedeciéndola y manteniéndose siempre cerca de ella, hasta que descubre unos audífonos a través de los cuales la niña es educada y que finalmente Terr decide robar para luego escapar a las comunidades salvajes y educarlos a través de este artefacto. Sin embargo, las consecuencias de dicho acto de rebeldía impactarán fuertemente a ambas sociedades.

5)     Mulán (Tony Bancroft y Barry Cook, 1998)

Mulan fue la primera película de Disney en la que la protagonista no necesitó de la llegada de un príncipe azul para rescatarla, sino fue ella quien salvó no sólo a su padre y el honor de su familia, sino a China entera (con ayuda, claro).

Al saberse que los hunos se encuentran cerca del imperio, el gobierno chino manda a llamar a todos los soldados que puedan servir en la guerra, entre ellos a Fa Zhou, quien ya es muy viejo para pelear pero debe cumplir con su llamado. Es por esto que su única hija, Mulán, decide disfrazarse de hombre y tomar su lugar en el ejército. En esta misión la acompañarán Mushu, un dragón torpe y arrogante que quiere ganarse el respeto de los ancestros, y Crickee, un grillo de la buena suerte (o algo así), además de Shang, Yao, Lin y Chien Po.

 

 

Cinco películas en las que Leonardo no es Di Caprio

 Por: Rodrigo Garay Ysita (@Rodrigo_Garay

Como dijo Mike Stoklasa en menos palabras, Leonardo Di Caprio es uno de esos actores tan reconocibles que es difícil olvidar al nombre cuando su personaje está en pantalla. Después del furor adolescente que provocó Titanic (James Cameron, 1997), su rostro ha estado en tantas revistas y tantos programas de televisión que resulta imposible ver a Luis XIV en The Man in the Iron Mask (Randall Wallace, 1998): es Leo. Y entonces Frank Abagnale en Catch Me If You Can (Steven Spielberg, 2002) ya no es Frank, es Leo; Amsterdam Vallon de Gangs of New York (Martin Scorsese, 2002), Leo, y del protagonista de Inception (Christopher Nolan, 2010) ni mencionar el nombre porque todos sabemos que se apellida Di Caprio.

Sin embargo, y más allá del meme interminable sobre la nula cantidad de Óscares en sus manos, el actor californiano ha consolidado una carrera de más de 20 años formada por papeles complejos, interesantes y muy lejanos de la zona de comfort en la cual pudo haberse situado después de su momento de teen star.

En vísperas del estreno de The Revenant (Alejandro González Iñárritu, 2015) y en pleno chismerío de ahora-sí-gana-el-Óscar, la siguiente es una lista de cinco películas en las que, según el criterio de quien escribe, Leonardo Di Caprio dejó de ser Leonardo Di Caprio.

  1. Edgar (Clint Eastwood, 2011)

Dirigida, producida y musicalizada por Clint Eastwood, J. Edgar es un biopic de John Edgar Hoover, el primer director de la Oficina Federal de Investigación (mejor conocida como FBI) de los Estados Unidos y el responsable de construir a la institución como es famosa en la actualidad. Hoover fue una figura de increíble poder e influencia en la política estadounidense del siglo XX: los rumores sobre la cantidad de información confidencial que poseía eran tales, que el mismo Richard Nixon afirmó que tenía miedo de hacerlo enojar.

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A pesar de que el largometraje tiene algunos elementos desfavorables; como una historia complicada por sus referencias políticas, un tono sombrío que podría aburrir a quienes no gusten del tema y un maquillaje que raya en la caricatura; la actuación de Di Caprio es cada vez mejor mientras avanza la historia.

 No sólo captura la megalomanía de un hombre con tanto poder que no puede evitar abusar de él, sino que utiliza todos los elementos histriónicos a su disposición (gestos, posturas, entonación, etc.) para registrar el conflicto interno de alguien cuya homosexualidad es tan reprobable para sí mismo como peligrosa para la opinión pública.

  1. Django Unchained (Quentin Tarantino, 2012)

Hay quizás pocos escenarios en donde la sobreactuación hace brillar a un actor; uno de ellos es definitivamente una película de Quentin Tarantino. Pastiches repletos de dinamismo, las obras del director tennesiano son un conjunto de referencias cinematográficas unidas por tramas y personajes tan exagerados que es absurdo tomarlas en serio. La maestría de Tarantino detrás de la cámara ha sido pocas veces discutible y su ecléctica selección de música, anacrónica pero efectiva, refuerza el propósito de su cine: hacer un tributo a sus películas favoritas y divertir a la audiencia.

En ese contexto, Leonardo Di Caprio como Calvin J. Candie (que desde el nombre ya es ridículo), excéntrico dueño de plantaciones y esclavos, es entretenimiento puro. Su acento sureño afrancesado, barba larga, ojos delineados y sus arranques de gritos iracundos disfrazan por completo al niño bonito de Romeo + Julieta (Baz Luhrmann, 1996) y lo convierten en un espectáculo de violencia satírica.

La cereza en el pastel: la escena en la que se cortó la palma de la mano accidentalmente y no dejó de actuar, salpicando la mesa (entre otras cosas) de sangre que no era de utilería.

  1. The Departed (Martin Scorsese, 2006)

En una muestra más de que es el ambiente el que hace que este actor se transforme, The Departed (o Los infiltrados, desafortunado título que tuvo en México) fue la tercera colaboración del intérprete con Martin Scorsese y la mejor lograda hasta ese momento. Remake de la película hongkonesa Infiernal affairs (Andrew Lau y Alan Mak, 2002), es una historia policiaca de suspenso, traiciones y, sí, infiltrados.

El susodicho interpreta a Billy Costigan, policía encubierto en un grupo de criminales irlandeses dirigidos por Jack Nicholson (más bien, por el personaje de Jack Nicholson). Polo opuesto de la presencia amenazante de Calvin J. Candie, Billy es una víctima de las circunstancias; entre confesiones nerviosas a su psiquiatra y entrevistas con asesinos, el agente es la encarnación del pánico que se tiene al estar entre la espada y la pared, presionado por ambos bandos hasta las últimas consecuencias.

  1. Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008)

El sueño americano tiene sus peligros. La casa impecable en los suburbios, los hijos, la pareja envidiable, el trabajo mundano. Basada en la novela homónima de Richard Yates, Revolutionary Road es el reencuentro de Kate Winslet y Leonardo Di Caprio en el mundo cinematográfico; una especie de imaginación de si Jack y Rose hubieran sobrevivido el naufragio y se hubieran casado.

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A pesar de que no trasciende algunas características que ya son tradición en sus papeles, Di Caprio, en el papel de Frank Wheeler, se vuelve la representación de los miedos de cualquier marido clasemediero. El destino mediocre está por llegar en cualquier momento y, en la crisis de los treinta, el hombre está por llevarse a su mujer a la desgracia junto con él.

El ritmo del filme cae en la dinámica Winslet-Di Caprio, marido y mujer, pleitos y reconciliaciones. Frank Wheeler, sin darse cuenta, se ha vuelto la clase de persona que le genera histeria a la ama de casa de ensueño; por hombres como él, Madame Bovary se hizo lo que se hizo.

  1. The wolf of Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

A pesar de lo predecible que es citar esta película en una lista, de lo doblemente predecible que es hacerlo en el número uno (aunque la presente enumeración no está en orden cualitativo) y de lo redundante que resulta hacer énfasis en los elementos diegéticos que hacen relucir al actor que celebra este texto, la mención de la más reciente producción de Scorsese es más que necesaria: es el mejor ejemplo de cuando se olvida a la persona pública detrás de un personaje.

El protagonista de The wolf of Wall Stret reúne las características mencionadas en las entradas anteriores y las explota con desmesura. Es la egomanía de J. Edgar, la complejidad psicológica de Billy Costigan, el pésimo marido que es Frank Wheeler y la exageración de Monsieur Candie llevadas a los límites permisibles en un largometraje de Hollywood.

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Tres horas exactas de contemplar los excesos cocainómanos de Jordan Belfort, magnate embaucador, accionista sin escrúpulos, son mucho más que suficientes para olvidarse del Titanic y de los Óscares. Según relata Thelma Schoonmaker, editora inseparable de Scorsese, el cineasta no podía parar de reír durante el rodaje del filme, y es que, entre enanos, prostitutas, bandas de guerra y oficinistas extasiados, Di Caprio ya no es Di Caprio. Es el diablo que se ríe desde las llamas del infierno.

Cinco películas imperdibles de Woody Allen

Life is full of misery, loneliness,

and suffering… And it’s all over much too soon. 

-Woody Allen

Woody Allen, el cineasta del humor negro y ácido, de la sobre explotación del psicoanálisis y del jazz. Acostumbrado a filmar una vez cada año, es un icono de la cinematografía; inspiración para muchos directores y con una pléyade de actores queriendo figurar en sus historias. A continuación una selección de sus mejores títulos.

5.- Deconstructing Harry (1997)

A nadie sorprende que la ciudad de Nueva York sea un personaje más en la filmografía de Allen, quien protagoniza la historia y presenta un alud de estrellas como Robin Williams, Demi Moore, Billy Crystal, Judy Davis, Stanley Tucci y demás. La cinta se caracteriza por un montaje extraño, violento para el espectador, a través del cual presenta al escritor Harry Block (Allen), quien es perseguido por su ex esposa.

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Ella, harta de encontrar similitudes en sus historias, lo amenaza de muerte si es que publica su nuevo libro. Considerada una de sus películas más ácidas y oscuras, es aquí donde realiza su crítica más mordaz al cine de Ingmar Bergman, específicamente a Fresas Salvajes.

4.- Match Point (2005)

Cuando Woody Allen se autoexilió en Europa debido al boicot que Hollywood le impuso, llevó a la joven Scarlett Johansson a realizar en Inglaterra una versión cinematográfica de Crimen y Castigo. Al mostrar la obsesión de estar con una persona y las consecuencias que conlleva, hace que se trate de una de las películas más interesantes del neoyorquino, quien realiza este clásico de su filmografía fuera de los Estados Unidos.

Una analogía principal sobre lo que es el tenis y su relación con la vida de una persona. El ascenso y descenso de un personaje debido a la tentación que le provoca una mujer y todo por lo que luchó.

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3.- Sleeper (1973)

La única película de ciencia ficción en la filmografía de Woody Allen y un homenaje a uno de los libros más trascendentes del siglo XX, 1984 de George Orwell, pero que está basada en otra novela: The Sleeper awakes de H.G. Wells.

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Por error congelan al dependiente de un restaurante de “comida sana” y despierta en un futuro de apariencia metálica y etéreo, donde todas las mujeres son frígidas; para poder tener relaciones sexuales se tiene que introducir a una máquina llamada orgasmatron. Es de los pocos trabajos en los que el cineasta realiza comedia física y en la que una de sus bandas de jazz, The New Orleans Funeral Ragtime Orchestra fue la encargada de la musicalización, convirtiéndola en una de sus comedias más divertidas y que mayor aceptación ha tenido con su público.

2.- Annie Hall (1977)

Un monólogo sobre la relación de Annie (Diane Keaton, la primera musa del director) y Alvy Singer (Woody Allen) en la ciudad más maravillosa del mundo, -o al menos es lo que dicen las personas que conocen Nueva York-. La neurosis, las inseguridades y por supuesto, el psicoanálisis son parte fundamental de la historia. Cuenta con un cameo del teórico de la comunicación Marshall Mcluhan y fue reconocida con el premio a Mejor director y Mejor guión original en los premios de la Academia.

1.- Whatever Works (2009)

Allen esperó casi tres décadas para poder rodar esta película. Y no por lo difícil de la producción, sino porque esperaba tener al actor indicado, quien resultó ser Larry David.

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Larry encarna a Boris Yellnikoff, un ex teórico de las cuerdas que estuvo a punto de ganar el Premio Nobel de Física. Misántropo, autodeterminado genio y con un humor sumamente ácido y mordaz, nadie podría estar tan cerca de él, salvo una sureña que busca el éxito en la gran manzana. Se le considera la película más ególatra de Woody y una de las más divertidas. Rompe la cuarta pared a su antojo, haciendo más personal el contacto con el espectador. Fue la segunda cinta que rodó en Estados Unidos durante el autoexilio.

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habla mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

Miyazaki y los Estudios Ghibli

En el terreno del cine de animación, Estudios Ghibli es uno de los más importante gracias a sus ambiciosas historias combinadas con el talento y genio tanto de Hayao Miyazaki como de Isao Takahata, fundadores del estudio en 1985. Hoy toca dedicarle un espacio a este estudio “artesanal”.

  1. La tumba de las luciernagas (Isao Takahata, 1988)

“21 de septiembre de 1945 esa fue la noche donde morí…”

Si después de escuchar la primera frase sigues frente a la pantalla, prepárate porque esta película es quizás la obra más realista y cruda de los estudios Ghibli. Un adolescente, una pequeña de cinco años y un escenario de muerte y ruina son la combinación perfecta para sacarte una que otra lágrima.

La historia refleja la condición humana, su esencia antagónica y su indiferencia ante lo que sucede alrededor. En ella se ilustran las penurias que vivía el país nipón cuando la guerra aún no terminaba. Es un escenario lúgubre, melancólico e incierto para los habitantes en donde la supervivencia se convierte en un estilo de vida.

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Después de un bombardeo sorpresa, la suerte de Seita cambiará completamente. Su madre fue alcanzada por el fuego y ahora Seita se encargará de mantener a salvo a su hermana menor, Setsuko. El espectador no se resiste a la dulzura de Setsuko, su inocencia atrapa, traspasa la pantalla y toca las entrañas, es intensa y emocionalmente real; de esa forma Takahata toma de la mano a la audiencia y la lleva a través de la cruda historia. Si creías que una animación podría carecer de realismo, este largometraje te hará cambiar de opinión.

  1. El increíble castillo vagabundo (Hayao Miyazaki, 2004)

El estilo de Miyazaki acompañado de una técnica impecable con la cual Ilustra los problemas entre la humanidad y su entorno, naturaleza y destrucción, la guerra, la paz, la magia y la fantasía. Asimismo, presenta a personajes femeninos, fuertes, valientes y enigmáticos; junto a ellas se encuentran presencias masculinas adyuvantes en las odiseas de estas guerreras. La cinta fue acreedora de varios galardones como el premio del público a mejor película en el Festival de Cine de Sitges 2004 y el Óscar a mejor película de animación 2005, entre otros.

Como en todas sus historias, Hayao logra una sólida construcción de los personajes, desde Sophie hasta Cabeza de Nabo. La belleza del increíble castillo vagabundo recae en el trabajo “artesanal” dirigido por el maestro, así como en el perfecto ensamblaje entre la música compuesta por Joe Hisaishi y los planos abiertos llenos de color que revelan los lugares fantásticos en donde se desenvuelve la trama.

  1. Mi vecino Totoro (Hayao Miyazaki, 1988)

Un espíritu encantador y abrazable, guardián del bosque, sólo se le podía ocurrir a Miyazaki. Sin embargo no todos son tan afortunados como para poder conocer a este vigilante, únicamente aquellos de corazón puro tienen la habilidad de encontrarse con él, y qué mejor que los corazones de dos pequeñas hermanas.

Si no has visto la película, seguramente reconoces a Totoro, cuyo diseño se lo debemos a Kazuo Oga, a quien Miyazaki le encomendó crear al personaje. Para Oga representó un gran reto y así se convirtió en el logo oficial de los Estudios Ghibli, ahora reconocido mundialmente.

Aquí uno de los planos más representativos de la película.

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  1. El castillo en el cielo (Hayao Miyazaki, 1986)

Encanta con su estética surrealista, en la que el cielo es el lugar para una ciudad flotante y enigmática, naves con forma de insectos y una adolescente poseedora de la llave que abre este maravilloso lugar. Una vez más la protagonista tienen como adyuvante la figura de un hombre, la curva dramática de Sheeta toma fuerza con la ayuda de Pazu. Se protegen el uno al otro y al mismo tiempo a la humanidad, renunciando al “edén” flotante para eliminar la ambición de aquellos que quieren ocupar la ciudad para hacer el mal.

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  1. La princesa Mononoke (Hayao Miyazaki, 1997)

La animación de este filme ahonda en el realismo de los movimientos de los personajes y el manejo de la cámara: planos abiertos con la intensión de mostrar la bella naturaleza y cerrados para concentrar la tensión dramática de los personajes. Los trazos de los mismos (tanto de los humanos como de los animales) el gran trabajo de animación y la compleja historia hacen de esta cinta una obra maestra.

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En este filme queda representada la corrupción del alma en los espíritus casi incorruptibles, la pelea interna entre el bien y el mal y la búsqueda de la humanidad por la destrucción de la naturaleza.

Fan Valdés

Pedagoga de formación pero cineasta por convicción, artista plástica en el tiempo libre.

Cinco películas para recordar a la ‘generación beat’

 Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

“Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura…”, así comienza el desgarrador poema del estadounidense Allen Ginsberg que lleva por nombre Aullido y el cual se convirtió en una de las piezas clave de la llamada Generación Beat, movimiento literario que tuvo sus comienzos a mediados de los años cuarenta, cuando un grupo de jóvenes formado por el propio Ginsberg y sus amigos Lucien Carr, Jack Kerouac, William Burroughs, Neal Cassady, entre otros, se revelaron ante los tradicionalismos literarios y trasgredieron, a través de un estilo más libre, no sólo en la forma de escribir, sino en los temas que abordaron. Así, sus escritos se permearon de tópicos como la liberación sexual, la constante búsqueda espiritual, las drogas y otras crisis existenciales que los mismos autores experimentaban (incluso su nombre, beat, proviene de la jerga afroamericana y significa cansado u abatido).

México también representó un importante papel para los beat: William Burroughs vivió aquí durante algún tiempo, e incluso pasó algunos días en Lecumberri por el asesinato de su esposa; Jack Kerouac también viajó a nuestras tierras, las cuales le fascinaban porque aseguraba que México, a diferencia del caótico y consumista Estados Unidos, había preferido preservar la cultura a dejarla ir a cambio de la civilización; mientras que Neal Cassady murió en San Miguel de Allende luego de dormir borracho y sin nada más que una camisa y unos jeans junto a unas vías de tren.

La influencia cultural que la Generación Beat aportó al mundo no sólo literario, sino artístico, así como a las formas de vida de los siguientes años, aún late y ha sido llevado al cine en variadas ocasiones, por lo cual aquí les presentamos una lista de cinco de las mejores películas que muestran la vida y obras de estos jóvenes amantes del jazz, la poesía y la locura.

  1. Howl (Rob Epstein y Jeffrey Friedman, 2010)

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Protagonizada por James Franco en el papel de Allen Ginsberg, esta cinta retrata un importantísimo pasaje de la Generación Beat: la presentación del poema Howl en la Six Gallery de San Francisco, el 7 de octubre de 1955. Además, presenta pasajes de la vida del poeta norteamericano entre los años 40 y 50 a través de diversas técnicas cinematográficas que fácilmente capturan la atención del espectador, desde el uso de blancos y negros hasta secuencias de animación.

  1. Kill Your Darlings (John Krokidas, 2013)

El encuentro entre Ginsberg, Kerouac y Burroughs, los tres cimientos más importantes del movimiento, no se dio por casualidad: fue gracias a Lucien Carr, “el león que nunca rugió”, quien los presentó a todos y cuyas ideas y actitudes (especialmente un crimen que cometió), fueron una fuerte influencia para la construcción del pensamiento de la generación.

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Esta película muestra precisamente eso: los inicios del beat, la relación entre Lucien (Dane DeHaan) y Allen (Daniel Radcliffe), principalmente, y la cohesión que llevo a todos a unirse para llevar a cabo uno de los principales movimientos literarios estadounidenses.

  1. The Naked Lunch (David Cronenberg, 1991)

Entre adaptación literaria y biopic, este filme con altos toques surrealistas cuenta la vida de William Lee (seudónimo de William Burroughs), un exterminador de plagas que descubre a su esposa Joan (Judy Davis) robándose el insecticida para drogarse. Sin embargo, todo comienza a complicarse aún más cuando William (Peter Weller) alucina con un insecto gigante y éste le dice que debe cumplir una “misión”: matar a su esposa.

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Las extrañas escenas, dignas por supuesto de Cronenberg, son constantes y representan, de cierta manera, el modo en el que las drogas ayudaban a Burroughs a escribir. Incluso el escritor, quien aún estaba con vida cuando se realizó la película, la aprobó y se hizo buen amigo del director.

  1. Me And My Brother (Dir. Robert Frank, 1969)

El mismísimo Allen Ginsberg y su compañero de toda la vida, el también poeta Peter Orlovsky, colaboraron para el guión de esta película que se enfoca en el hermano de este último, Julius, quien luego de años de estar en un manicomio de Nueva York por padecer esquizofrenia, queda catatónico y se va a vivir con Peter y Allen.

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El director de la cinta sigue la relación entre ambos hermanos y la inmersión de Julius en el mundo beat. Cabe mencionar que son los propios escritores y Julius los que protagonizan la cinta, excepto cuando este último decide irse de la producción y su papel es reemplazado por el actor Joseph Chaikin.

  1. The Last Time I Comitted Suicide (Dir. Stephen T. Kay, 1997)

Dejando un poco de lado a Kerouac, Ginsberg y Burroughs, esta cinta cuenta la historia de Neal Cassady (Thomas Jane), protagonista de la famosa novela En El Camino, siendo el centro de la acción el intento de suicidio de su novia Joan (Claire Forlani). La película da constantes saltos en el tiempo y presenta a Cassady desde diversos puntos de vista: como escritor, como mujeriego, como amigo, como aventurero, etc. El reparto incluye también a Keanu Reeves y a Adrien Brody.

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Drugstore Cowboy (Dir. Gus Van Sant, 1989)

En la segunda película dirigida por Van Sant no vemos la vida de ningún beat ni es la adaptación de alguna de sus obras, es más bien una biopic de James Fogle, un ladrón y asaltante de farmacias que lideraba una banda de adictos que atacaban diversas farmacias en Estados Unidos. Sin embargo, incluye una secuencia en la que se ve a Matt Dillon, el protagonista, caminando y dialogando junto a William Burroughs (sí, ¡el verdadero Bill!) sobre opiáceos y otros temas.

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Lo mejor de Stanley Kubrick

El cineasta nacido en Bronx es uno de los más conocidos en toda la historia cinematográfica; filmó diversas películas que trascendieron más allá de la época. Muchas de sus obras siguen vigentes hasta la actualidad y sobre todo se mantienen frescas por el interés de las nuevas generaciones.

Además de La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange, 1968) la obra más conocida del cineasta,  a continuación enlisto cinco de sus mejores obras.

5.- Casta de malditos (The Killing, 1956)

El crimen perfecto, el atraco con el cual una banda podría retirarse y vivir sin problema alguno sus últimos días. Sin embargo todo llega a salir mal cuando la esposa de uno de los cómplices comienza a preparar junto con su amante otro golpe.

Kubrick hace un film noir en el que cualquier detalle del plan está bajo control, pero las imperfecciones de la vida cotidiana hacen que falle y todo termine en una masacre.

4.- Ojos bien cerrados (Eyes Wide Shut, 1999)

Se trata de la última película del director estadounidense, en la que presenta a la pareja de moda del momento: Nicole Kidman y Tom Cruise, quienes encarnan un matrimonio moderno que sufre de una crisis de confianza en la que las tentaciones, perversiones y fetiches llevarán al protagonista a una orgía que le hará ver su situación de otra manera.

3.- Cara de guerra (Full Metal Jacket, 1987)

La película presenta el tema de la guerra y las implicaciones a las que se enfrenta un grupo de soldados, desde la preparación en un campo militar ante la rudeza del sargento a cargo, hasta el momento en que sirven para los Estados Unidos en Vietnam. El protagonista: Joker, escribe para el periódico del ejército y una misión le hace ver en el campo de batalla los horrores y la pérdida de camaradas.

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Las temáticas tocadas por Kubrick son un acercamiento al daño físico y moral de las tropas que ven caer a personas por igual, y sobre todo la deshumanización por parte de los dos frentes. Al parecer, junto con Apocalypse Now y Platoon, es una de las películas que más criticó la intervención de Estados Unidos en la península de Vietnam.

2.- Barry Lyndon (1975)

En la historia observamos el ascenso y descenso de un joven irlandés dentro de la sociedad inglesa, además de las aventuras que vivió en el ejército y de cómo se da cuenta que el duelo que lo hizo salirse de su tierra natal fue un amaño.

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Esta adaptación del libro homónimo que Kubrick dirige después del gran éxito que alcanzó con La naranja mecánica, es un logro cinematográfico en el que la joya de la corona es para la fotografía, gracias a un plano secuencia iluminado únicamente con velas y con un lente que consiguió de la NASA, el f 0.7 que captó la luz más tenue de las velas, elemento importante en la intención dramática del filme.

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1.- 2001: Odisea al espacio (2001: A Space Odyssey, 1968)

En pleno boom de la carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos en 1968 ya se habían enviado al espacio las misiones Sputnik y Gemini, pero en la conciencia de Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick decidieron adelantarse al (entonces) impensable año 2001. Con la consigna de los avances espaciales de la época, se antojaba para el nuevo milenio la conquista del sistema solar. Desgraciadamente no fue así.

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Kubrick realiza una cinta de ciencia ficción alejada de cualquier estereotipo: una misión a Júpiter que presenta una disyuntiva entre inteligencia humana y la inteligencia artificial. La eterna pregunta ¿estamos solos en el universo?

La película está basada en el libro El Centinela de C. Clarke. Complicada, visualmente estremecedora; aderezada con el Danubio Azul y la conocida Así Habló Zaratustra de Strauss, que involuntariamente musicalizó la carrera espacial.

Mención Honorífica

Dr. Insólito (Dr. Strangelove: Or How I Learn To Stop Worrying and Love The Bomb, 1959)

En plena guerra fría, Stanley Kubrick retoma con un humor negro una de las amenazas más grandes de la época: una guerra nuclear. De esta forma conocemos al General Jack D. Ripper, quien considera que los comunistas tienen un plan para flourizar el agua y ordena un ataque a suelo soviético.

Por su parte, los soviéticos tratan de detener a quienes están bombardeando y dañan sólo a uno, inhabilitando su capacidad de recibir o enviar mensajes. Así, los altos mandos americanos logran regresar a todos, menos a uno. Mientras, en la sala de guerra de los Estados Unidos se vivirán demás historias junto con el presidente, los generales y un asesor científico, un ex nazi llamado Dr. Strangelove.

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habala mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.