La bicentenario | Fotografía de Rashide Frías 

Fotografías: Rashide Frías 

Los mexicanos recordamos la opulencia de los festejos con motivo de la conmemoración del bicentenario de la Independencia de México y centenario de la Revolución Mexicana. El Fideicomiso del Bicentenario fue el responsable de administrar los más de 1 mil 500 millones de pesos. De tal presupuesto, resultaron beneficiados recintos como el Palacio de Bellas Artes con su remodelación y un sinfín de proyectos gubernamentales en todo el país, muchos de ellos, etiquetados de “banalización”.

Paralelamente a tales fiestas, en Culiacán Sinaloa, familias fueron desplazadas a una colonia recién creada, llamada Bicentenario. Pero su nombre no aludía a lo emblemático, sino a todo lo contrario: carencia económica, falta de agua y demás problemáticas de servicios básicos. Las fotografías tomadas en 2010 por el fotoperiodista Rashide Frías reflejan la situación de los habitantes, quienes no perdían el ánimo ante tales condiciones. A cuatro años, aún se observan algunas casas de madera y cartón.

Rashide Frías Fotógrafo mexicano, corresponsal de la Agencia Cuartoscuro

 

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Vivir Michoacán

 

Fotografías: Juan José Estrada Serafín 

Entre su rostro y la temperatura que alcanza tierra caliente cuando las balas se apoderan de las calles, está la cámara con la que ha fotografiado desde el tapiz del descontento que cubrió los rostros de Cherán en 2011, hasta el levantamiento de las autodefensas.

Y al igual que un cuento nos suele asaltar con la sorpresa en su final, la pasión de Juan José Estrada Serafín tomó un rumbo que no tenía planeado cuando estudiaba literatura: la fotografía. Sus manos necesitaban más acción que la de unir vocablos y plasmarlos en un papel, y conquistado por la fuerza del obturador, la cámara fotográfica se convirtió en su más ferviente cómplice. El corresponsal de la agencia Cuartoscuro, comparte con Zoom F.7 su experiencia como fotógrafo en Michoacán.

Guardabosques, levantamiento armado, autodefensas y narcotráfico, son algunos de los escenarios que Serafín ha vivido a tráves de la lente. En tal experiencia ha reforzado la importancia de considerar a la fotografía más allá de una imagen: se trata de una realidad en la que hay que estar presente.

“No puedes llegar un día y ya. Los corresponsales llegan 15 días y se van al DF y creen que se las saben de todas todas, sin embargo, en la prensa se dice sólo un poco de lo que es la realidad aquí”.

Ante las arduas situaciones en temas de seguridad, aquel estado se ha posicionado en la agenda nacional durante el último año y las imágenes de los medios de comunicación han mostrado un Michoacán donde los pobladores han tomado las armas, se han uniformado y organizado por su seguridad. Sin embargo, el fotógrafo considera que la prensa ha realizado una cobertura que no profundiza más allá de la coyuntura: “los medios están retratando lo más atractivo, las armas, los muertos. Nadie toma a los personajes, como aquellos campesinos que se volvieron autodefensas”.

Al remitir a las palabras de Ansel Adams, quien decía que más allá de un accidente, la fotografía se trata de un concepto, el entrevistado expresa que el ejercicio de reportero gráfico consiste en disparar con una cierta prescripción de lo que se pretende reflejar con aquella imagen, “por ejemplo, en un grupo de autodefensas, el hecho de ubicar quién es quién, te hace buscar la foto”.

Serafin vivió el momento en que los comuneros de Cherán se organizaban contra los talamontes en 2011, sin embargo, retratar aquellos rostros no fue cuestión de un abrir y cerrar del diafrágma, sino requirió convivencia permanente con los pobladores. “En un principio la gente no tenía mucha confianza de mí, pero poco a poco me fueron conociendo”.

Por esa razón, el autor de tomas de la Meseta Purepecha y demás regiones michoacanas, resalta la importancia de la constante presencia del fotógrafo en los sitios que pretende mostrar a través de sus encuadres. En el caso de Michoacán, concluye “es necesario decir quién está detrás del arma, hay mucho que retratar y para eso se necesita mucho tiempo”.

Leticia Arredondo

Cofundadora y editora de ZOOM F7. Escribo sobre cine y fotografía.

La cara del narco | Entrevista con Eloy Valtierra

Eloy Valtierra, miembro fundador en 1986 de la Agencia y revista de fotografía Cuartoscuro, nos platica sobre su serie La cara del narco. El fotógrafo mexicano es un referente en el fotoperiodismo nacional actual. Desde 1994 encabeza la agencia Eikon de asesoría en producción gráfica e imagen institucional.

Imágenes que se van | Entrevista con Ernesto Ramírez

Texto: Nayelli Sánchez 

Fotografías: Ernesto Ramírez 

Las aulas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón lo vieron formarse como periodista. Los semestres pasaron uno a uno y su pluma se fue afinando. Sin embargo, la tinta no era con lo que estaba destinado a escribir.

Llegó la materia de fotografía y por ende el día que tuvo que comprar su cámara: un momento que no había esperado, pero el cual cambió su vida. Ernesto Ramírez, reconocido fotoperiodista con más de 20 años de trayectoria, no recuerda haber tenido una cámara en casa, pero en su mente está tatuado el día en el que cuando era niño, alguien le prestó una. ¿Qué instante capturó? Hoy esa información no habita en su mente, pero sí recuerda a la perfección aquel aparato con el que encuadró por primera ocasión a través de la lente “fue una de estas cámaras 110, casi desechables”.

Una vez en la universidad, descubrió “el lenguaje poderoso de la imagen: el de comunicar”. “Cuando lo encuentro, lo descubro, me fascino y ahora llevo más de 20 años  haciendo y ejerciendo la fotografía, que es ese poder de sintetizar, de narrar un hecho”.

Ernesto halló en la fotografía “una manera de hacer periodismo a fondo con un lenguaje particular que empecé a experimentar y que hicimos click”, desde entonces ha trabajado en medios como La Jornada, Milenio Semanal, El Financiero, El Día, EL Centro, Tierra Adentro, Gatopardo, entre muchos otros.

Fue El Día el primer diario que albergó las imágenes realizadas por Ernesto, esas instantáneas que encontraba al salir a las calles, en donde buscaba retratar la vida cotidiana. “La realidad, lo social, lo que está afuera de alguna manera no deja de ser lo periodístico, lo que hay que narrar, lo que hay que contar en una imagen, aunque sea lo cotidiano de la calle y enseguida buscarle el contexto social político, con el que trata uno de reflexionar”.

Las tomas de Ramírez reflejan escenarios que al parecer, esperaron ser retratados por él. Pero ¿cuál es el secreto de encontrar esa escena, ese instante, ese momento? Es indispensable “cultivar la creatividad, viendo imágenes, leyendo y tener curiosidad de lo que está pasando. Siempre tener esa mirada fresca curiosa, desenfadada y con gusto. Esta es la mejor manera de encontrarse las imágenes porque aparentemente no las estás buscando, pero con todo este contexto, ambiente, forma se ser y de pensar también es como las colocas”.

Imágenes que se van…

El fotoreportero expresa que después de tantos años “uno carga la cámara sin traerla: estoy en la calle viendo una escena y aunque no la esté fotografiándo con la cámara, lo hago con la mirada, con el ojo”. “Con el tiempo también he disfrutado contemplar estas imágenes, a descubrirlas, a gozarlas y dejarlas ir” agrega.

Ernesto Ramírez se encontró con la fotografía y nunca la dejó ir de su vida. Desde entonces ha pasado horas y horas detrás de la lente. La suela de sus zapatos acaricia el asfalto de las calles mientras su dedo índice hace lo propio con el botón de la cámara, ese que abre y cierra el obturador encargado de inmortalizar el instante.

in embargo, confiesa que retratar la ciudad no es tarea fácil. Él, un cronista de la capital, sabe que salir a la calle y tomar foto urbana, foto de vida cotidiana, no significa caer en los estereotipos como “la señora que está pidiendo dinero en el Zócalo”. La imagen exige una reflexión “si tú los fotografías de una manera tan directa y tan cruda, se vuelven como postales de la pobreza. Debe haber un esfuerzo para que uno se salga y los fotografíe y de una manera más fresca, más lúcida, más propositiva”.

El Club Fotográfico de México es el espacio que nos alberga durante la charla, y después de hablar de lo fascinante de la fotografía, comenzamos a platicar sobre temas que deben de ser discutidos y analizados ampliamente.

¿Cuál es el papel de la fotografía en los medios actuales?

“Después de haber trabajado en diferentes diarios he observado cómo efectivamente la foto llega a ser un mera ilustración. Por desgracia, hoy casi todos los medios siguen utilizando así a la fotografía: continua siendo un complemento de la nota”. La causa no es exacta, pero Ramírez plantea su hipótesis: el desconocimiento de los directivos acerca la importancia de una imagen.

Además, habla de una sujeción de la fotografía al departamento de diseño, el cual en su experiencia, no siempre es consciente de su significado. “Eso viene con el Reforma, porque cuando el periódico sale y empieza a tener mucho diseño, el departamento de diseño también adquiere un poder enorme de decisión cuando los encargados no leen ni su periódico muchas de las veces […] los fotógrafos la tenemos perdida porque esa área sigue siendo como la columna vertebral de decisión de los espacios”.

Las preguntas no se agotan, pero la clase de Ernesto Ramírez está por comenzar y tiene que atender a sus alumnos, ya que ahora también se da tiempo para transmitir a las nuevas generaciones lo que sabe, aprender de ellos y que ellos aprendan de él. Pero no se retira sin dejarnos meditando sobre cómo el título Los cínicos no sirven para este oficio, de Ryszard Kapuściński aplica en la foto periodística.

“Yo creo que la fotografía te debe hacer sensible, más noble, más perceptivo y receptivo de lo que vive el país y el entorno”. “Lo que nutre, lo que te vuelve más sencillo, es cuando ves que tu fotografía toca desgracias, tragedias, historias, realidades y que uno está de paso. Puedes irte a uno de los municipios más pobres y traer una historia desgarradora, fuerte, pero después de unos días tú regresas y vueles a la vida cotidiana.

“Pero si esas historias no conmueven a uno y no lo vuelven más sensible, yo creo que no tiene nada que hacer aquí”.