Ren Hang: el fotógrafo chino que jugó con los límites de lo permitido

Por: Miguel Sandoval 

“El sexo es un tabú en China, no es algo de lo que se hable abiertamente. ¿Por qué no podemos hablar de sexo en público?, ¿son vergonzosos nuestros cuerpos desnudos? Deberíamos estar orgullosos de nuestros cuerpos”.

Ren Hang para VICE Japón, 2013

Nacido en 1987, el provocativo fotógrafo chino Ren Hang evadió la censura de su país. Originario de la ciudad de Changchun, se mudó a Beijing a los 17 años, donde comenzó estudios en mercadotecnia, camino que abandonaría para dedicarse completamente al arte fotográfico. Según él mismo, no estaba feliz con su educación profesional, razón por la que tomó una cámara para capturar a sus amigos mientras sorteaba las restricciones que se le imponían.

Dicho de otro modo, todo inició como consecuencia del aburrimiento: el artista no esperaba que su interés en las imágenes creciera, lo cual, finalmente, ocurrió al quedar cautivado tiro tras tiro. Sobre este asunto, jugó un papel vital la improvisación, ya que no era tan importante planear con los modelos sus cuadros, sino encontrar juntos el instante perfecto; asimismo, la complicidad fue necesaria, debido a que cualquier invitado sospechoso podía atraer la atención de la policía.

Ren Hang/Knut Koivisto-Fotografiska

No obstante, aquella intimidad forzada significó un hecho enriquecedor, otorgándole la habilidad de manipular cualquier espacio, desde una habitación en la que cabían más de diez personas, hasta un paraje en la oscuridad y lejos de la gran urbe. Con todo, a pesar de acumular varias amonestaciones y encarcelamientos durante su trayectoria, se negó a abandonar China, el territorio de la gente con la que compartió emociones y lenguaje.

En un aspecto diferente, las fotografías de Hang capturan la desnudez y a menudo zonas genitales, acto a través del cual remarcó su existencia, dentro de una sociedad que pretende ignorar todavía la anatomía humana. También, y lo que resalta el valor de lo anterior, está su preferencia por los rollos fotográficos antes que por el formato digital, elección que contribuyó a mantener siempre la veracidad en su obra.

Con respecto a este último punto, su trabajo no es análogo a la pornografía, pues en cambio se trata de un acercamiento etéreo y surreal hacia los cuerpos, como vía para explorar las extensiones y posibilidades estéticas de los mismos; sin caer en la trampa del exhibicionismo trivial, los retratos del artista juegan con colores vivos, la maleza y algunas especies animales, para erigir atmósferas que condensan una belleza superior al placer erótico.

Además, otra característica que llama la atención de su estilo, es la anulación intencional de las típicas poses masculinas y femeninas, en provecho de representaciones más libres; éstas, sin embargo, no gustaron al aparato de censura chino, que canceló más de una vez el paso de Hang por galerías de arte. Tiempo después y, afortunadamente, museos en Europa contactaron al talentoso fotógrafo, respaldado en parte por su compatriota –el artista multidisciplinario– Ai Wei Wei.

Por otro lado y, bajo el contexto de la cancelación, su sitio web ha sido derribado numerosas ocasiones, afrenta que nunca pareció molestarle, ya que no estuvo interesado en cuestiones políticas, sino en experimentar y divertirse con sus modelos mientras juntos intercambiaban ideas para lograr la mejor fotografía. Del mismo modo, su libro privado de capturas I Resent My Past and Don’t Care to Know the Future, es una declaración de intenciones acerca de vivir el presente, sin organizar planes para el futuro (tal como su método de trabajo evidenciaba).

En contraste, quizás este título esté también vinculado a la depresión de que el controvertido fotógrafo sufría, la cual quedó plasmada mediante su oficio de poeta, del que lamentablemente se sabe poco en Occidente. Lo que es peor, una gran cantidad de documentos y escritos suyos parecen haberse perdido, debido a que al día de hoy su página en internet continúa ausente. Empero, un perfil de Instagram en su memoria está disponible para todos sus admiradores, quienes pueden visualizar una cantidad considerable de su obra.

Ren Hang falleció el 24 de febrero de 2017 con 29 años de edad, luego de arrojarse del vigésimo octavo piso de una construcción en Pekín. Su trabajo consta de alrededor de veinte libros, entre colecciones fotográficas, diarios y poemarios; también, es relevante su presencia en nueve exhibiciones internacionales, dos de las cuales fueron póstumas. En total, su actividad y legado artístico abarcan desde 2009 hasta la actualidad.

REFERENCIAS

The Art of Taboo: 任航(レン・ハン)- Ren Hang

REN HANG über 野生

Revista TIME 

Photography of China 

New York Times

Robert Mapplethorpe: el fotógrafo que incomodó a una generación

Por: Citlalli Juárez (@citlallijuarez)

Varios son los artistas que han pasado a la historia como genios incomprendidos y adelantados a su época, pero tal vez Robert Mapplethorpe (1946-1988) es uno de los fotógrafos más controversiales, enigmáticos y talentosos del siglo XX. Marcó un parteaguas en la escena artística fotográfica y ganó exitosamente el repudio de unos cuantos conservadores y críticos de arte por sus obras “vulgares y de mal gusto”.

Mapplethorpe es conocido principalmente por sus fotografías sexuales explícitas. En su época, para algunos rayaban en lo corriente y para otros eran demasiado eróticas y hermosas para ser consideradas pornografía. 

Nacido en Floral Park, Rob (como era llamado de pequeño) fue el tercer hijo de un feliz matrimonio entre un ingeniero eléctrico y una ama de casa de la América suburbana. Fue criado en el seno de una numerosa familia católica de devotos creyentes que asistían cada fin de semana a misa; el prototipo ideal de una buena familia americana. 

Desde pequeño, Robert mostró un increíble talento para el dibujo y en 1963 abandonó su perfecto ambiente familiar para mudarse a la jungla de junglas, la ciudad de ciudades, Nueva York. Al llegar a la “Gran Manzana” se inscribió en el Instituto Pratt, donde estudió dibujo, pintura y escultura. 

Durante su tiempo en Pratt, el joven Mapplethorpe aprendió de grandes artistas como Marcell Duchamp y Joseph Cornell, quienes influenciaron de gran manera sus primeras intervenciones artísticas; recortes de revistas porno gay en donde mezclaba la fotografía con la pintura y el diseño para darle vida a collages que expresaban su amor por el cuerpo masculino y el sexo, un trabajo rudimentario en comparación con sus futuros proyectos. 

En 1966 conoció a quien se convertiría en su musa y primer amor: la poetisa y madrina del punk, Patti Smith. Tres años después se mudaron al Hotel Chelsea, hogar de grandes artistas e intelectuales de la década de los 60 y 70, donde conocieron a la cineasta y artista Sandy Daley. Entre música, libros, cigarrillos y arte, la tríada cultivó una fuerte relación amistosa; fue la misma Daley quien le obsequió a Mapplethorpe una cámara Polaroid, con la que realizó sus primeros autorretratos de desnudo. Durante esta época también tomó retratos de Patti y Sandy, además de experimentar con fotografías: las sumergía en un baño de emulsión y después las estiraba, alterando su forma para crear una nueva. 

Después de un efímero amorío con el modelo David Croland, que marcó el fin de su relación amorosa con Patti (pero no sería el fin de su amistad), Robert conoció al curador de arte y coleccionista Sam Wagstaff. Ambos se enamoraron e iniciaron una relación pasional y de negocios. Sam se convirtió en el benefactor de Robert; fue él quien impulsó la carrera de Mapplethorpe y logró que críticos de arte, galeristas y coleccionistas accedieran a ver el trabajo del promiscuo y vulgar artista, quien “sólo fotografiaba penes y escenas impúdicas y homosexuales”. Unas semanas después de iniciado su romance, Wagstaff le compró un estudio en Bond Street y le obsequió una cámara Hasselblad, todo un lujo considerando que Mapplethorpe no contaba con estudios en fotografía. 

En este periodo, Robert comenzó a aprender fotografía de manera autodidacta. Salía a los bazares y compraba paquetes de fotografías de grandes artistas como Edward Weston y Edward Steichen (quienes influenciaron su técnica de iluminación y composición), las analizaba y las estudiaba; fue así que en poco tiempo logró mejorar su técnica y desarrollar un estilo propio. 

En 1977, con la ayuda de Sam, logró que por primera vez una galería accediera a exponerlo. Fue Holly Sollomon quien le dio la oportunidad, sin embargo, le advirtió que no expondría sus obras de S&M, por lo que llevaron a cabo dos presentaciones simultáneas: en la Galería Holly Sollomon se montó una exposición de flores y en un sitio llamado The Kitchen se expusó la colección de imágenes sadomasoquitas. Siendo Mapplethorpe un joven enigmático, teatral y completamente narcisista, decidió enviar dos invitaciones que representaran lo que los asistentes verían en las exposiciones: una anunciaba depravación y sexo, y otra era más refinada, dirigida a la clase alta de la ciudad.

Pictures / Self Portrait (1977) [The Robert Mapplethorpe Foundation]

Pictures / Self Portrait (1977) [The Robert Mapplethorpe Foundation]
A pesar de que Mapplethorpe no vendió ninguna fotografía durante la exhibición, logró centrar la atención de los medios y críticos en el ‘Portafolio X’, una obra dedicada al sadomasoquismo y el cuerpo masculino.  

En esta colección elevó su amor por el sexo y lo hizo de una manera nunca antes vista. Retrató algunas de las más ‘grotescas’ prácticas sexuales que escandalizaron a la sociedad estadounidense de aquellos años. Un hombre con una máscara de látex orinando en la boca de otro, la fotografía de un dedo meñique insertado en la punta del pene de un hombre y el famoso autorretrato de Mapplethorpe sodomizado por el mango de un látigo mientras mira retador a la cámara, fueron algunas de las fotografías que le valieron el menosprecio de la crítica, por proponer algo tan ‘vulgar’ como arte. 

“El sexo es para mí, probablemente, la cosa más importante de la vida. Es la única cosa que ofrece un poco de magia, un poco de algo que no sabemos”.

Robert Mapplethorpe

Si bien el morbo en las fotografías del ‘Portafolio X’ fue el principal factor que aseguró la atención mediática que recibió Mapplethorpe, lo cierto es que fue una obra completamente transgresora. Resulta difícil pensar que en la ciudad de la primera protesta por los derechos homosexuales y durante las décadas de la liberación sexual, se continuaran satanizando las prácticas sexuales no heteronormadas. En palabras de Carol Saviers, “la fotografía artística estaba controlada por gente muy civilizada de Nueva York y, en esencia, él [Mapplethorpe] estaba dando glamour al pene, que es una cosa muy poco civilizada de hacer”. 

Después de esta muestra, su carrera despegó y comenzó una temporada próspera para el artista. Convirtió su hogar en su estudio fotográfico, contrató a dos secretarias y un experto en revelado de fotografías. En 1980 conoció a la primer mujer campeona de fisicoculturismo, Lisa Lyon, con quien trabajó para realizar el libro y película Lady, Lisa Lyon. En esta serie de fotografías, Mapplethorpe y Lyon exploraron el significado de lo que significa ser mujer en la sociedad contemporánea de los ochenta; retrataron a la mujer atleta, la virgen, la fashionista, la hambrienta sexual, la estatua y muchas otras más. Sin embargo, una vez más la crítica fue ruda con Robert y lo que pareció algo vulgar y corriente cuando lo realizó con un hombre, en esta serie de fotos dio la impresión de ser “retrógrada”. 

Tiempo después, Mapplethorpe reconoció su amor estético y pasional por los hombres afroamericanos y se dedicó a fotografiarlos. Su gusto por los genitales masculinos seguía presente, sin embargo, durante este periodo la forma del sujeto se convirtió en algo mucho más importante para Mapplethorpe. Las figuras fornidas e imponentes se convirtieron en una nueva obsesión. Sus modelos eran convertidos en estatuas humanas mientras iluminaba sus músculos con maestría y experimentaba con la forma en sus composiciones. 

Durante este tiempo también conoció a Milton Moore, quien describió como el ‘perfecto pene negro’ y de quien se enamoró profundamente. Milton se convirtió en su nueva ‘musa’, a quien fotografío durante mucho tiempo. Eventualmente la relación llegó a su fin, pero Moore pasó a la historia como el modelo de una de las fotografías más icónicas de la carrera del fotógrafo: Hombre con traje de poliéster. 

La crisis de SIDA en Estados Unidos alcanzó niveles críticos en los 80 y en la cima de su carrera, la vida de Robert dio un giro dramático; en 1986 fue diagnosticado con tal enfermedad. Cuando en mundo se enteró que Mapplethorpe estaba muriendo, sus trabajos triplicaron su costo y todos querían que los fotografiara; su popularidad estalló. 

A pesar de lo frustrado que estaba por su inminente muerte, Mapplethorpe disfrutaba de la atención, como siempre. Aceptó cualquier trabajo que llegara a su buzón, fotografió a cuantos pidieron su retrato y comenzó una racha de producción en masa; entre más fotografías pudiera tomar, sería mejor para él y su reputación. Experimentó una vez más con cuerpos afroamericanos y sobre todo con still lifes de flores, creando una de las series más exquisitas de todo su repertorio, por la maestría en el uso de la luz y composición; imágenes tan delicadas y elegantes que hasta el día de hoy muchos contrastan con sus trabajos anteriores. 

Double Jack in the Pulpit (1988)-The Robert Mapplethorpe Foundation
Tulips (1987)-The Robert Mapplethorpe Foundation

Aun en el ocaso de su vida, Mapplethorpe nunca perdió el amor propio que lo motivó a llegar tan lejos en su carrera. En 1988 le encomendó a su hermano menor, Edward, que tomara su retrato. Él ideó una pose en la que Robert estuviera cómodo, ya que había perdido prácticamente todas las fuerzas en sus piernas, arregló una silla y posó con un bastón con empuñadura de calavera. Fue así que nació el último autorretrato del fotógrafo, en donde se percibe a un hombre moribundo que continúa manteniendo el porte de un genio hasta el final.

Self Portrait (1988)-The Robert Mapplethorpe Foundation

A los 41 años del nacimiento de Robert, el Whitney Museum celebró un homenaje a la carrera del artista, algo inusual para un fotógrafo y artista vivo. Tiempo después planeó su última exhibición titulada The Perfect Moment, en la cual se recopilaron las obras de sus portafolios X (colección de sexo y S&M), Y (colección de flores) y Z (cuerpos afroamericanos). Mapplethorpe falleció en 1989 sin la oportunidad de visitar su exhibición. 

La importancia de la obra artística de Mapplethorpe permea hasta el día de hoy. Fue un artista transgresor que gustaba de retar al público, un obsesionado por la fama, un fotógrafo incómodo que molestó a la crítica en diversas ocasiones y un genio adelantado a su época.

El fotoperiodismo es un registro de la belleza de los mejores momentos: Marco Bello

Por: Leticia Arredondo (@leetyAV)

Para Marco Antonio Bello el fotoperiodismo es una fusión de ideas que podrían hallarse en polos opuestos: un recordatorio de los episodios que nunca deberían volver a suceder y “un registro de la belleza de los mejores momentos”, como lo expresa en su página web.

Como fotógrafo de las agencias Reuters, Bloomerang y Getty Images, entre otras, ha presenciado una diversidad de hechos que van desde los sucesos más violentos hasta las vivencias cotidianas que revelan la idiosincrasia y las condiciones sociales, políticas y económicas de un país. Movido por el afán de vivir la historia de primera mano, su compromiso con la fotografía comenzó con una mirada a la violencia en Venezuela, su país natal.

“Tenemos la responsabilidad de transmitir el sentimiento y la emoción de un momento” son palabras de Marco que no se quedan en la reflexión, sino que son parte de la sustancia de sus fotografías. Ahí están las tardes en las favelas de Río de Janeiro, Brasil; las protestas en contra de Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela; y el culto ante la muerte en 2013 de Hugo Chávez, expresidente de dicho país y hecho con el cual Bello afianzó su carrera profesional.

 

“No tengo una audiencia en mente cuando fotografío, pero espero que mis fotos lleguen a aquellos que pueden marcar la diferencia”

Marco Bello

El interés de Marco Antonio no sólo está detrás de la cámara; considera fundamental ocuparse en los medios y soportes para dar a conocer el trabajo fotoperiodístico, incluso en aquellos relacionados con la realidad virtual. Asimismo, es un fotógrafo que no sólo va por el resultado en forma de imagen, sino que persigue historias: “Las historias que más me entusiasman son las que tienen tiempo suficiente para involucrarse profundamente y realmente conocer a la gente”. 

De considerar a la fotografía como un pasatiempo en sus primeros acercamientos, se ha convertido en su forma de vida y hoy sus imágenes se ven alrededor del mundo. Cuenta con un trabajo variado entre las coberturas a los acontecimientos formales de la política, los conflictos armados y los rincones de las calles en la vida diaria.

“El fotoperiodismo me ha brindado la oportunidad de experiencias que de otro modo no habría vivido”.

Marco Bello

 

La fotografía de Chrystofer Davis: los rostros que buscan la justicia

Por: Miguel Sandoval 

Luego de la muerte del afroamericano George Floyd, causada por asfixia durante un arresto, miles a lo largo y ancho de Estados Unidos alzaron la voz para detener la violencia racial. Entre ellos, Chrystofer Davis salió con su cámara y fotografió la protesta que tomó las calles de Newark, Nueva Jersey.

El portal de moda The Kit, rescató una fotografía del autor, en la cual podemos ver a un padre que sostiene la mano de su hijo hacia lo alto; según Davis, aquella imagen resonó en su propia experiencia paternal, ya que deseaba mostrar a su pequeño de 10 años el deber de levantarse contra la injusticia y, especialmente, contra aquella que afecta a la población de raza negra. Algunas series, en el marco de estas exigencias, pueden encontrarse en el perfil de Instagram del fotógrafo.

Por otra parte, tal como indica el sitio oficial de Chrystofer, su trabajo está influenciado por un “estilo de retrato callejero” y “cultura contemporánea”. Destacan sus colaboraciones con Vogue Italia, MTV y Puma, junto a fotografías de famosos como Jonah Hill, novel director de Mid 90s (2018). Además, Peerspace lo nombró uno de los mejores fotógrafos de Newark en un artículo del 2019.

Con motivo de la serie de conferencias titulada ‘What Moves You?’, impulsada por Strudelmedia Live y en apoyo a The Media Kitchen –organización que brinda alimentos a los afectados por COVID-19 en Nueva York–, Davis dará una charla en vivo, seguida de una sesión de preguntas y respuestas. La discusión se centrará en los espacios de Newark y en la documentación fotográfica del autor, la cual reúne diversos aspectos de la vida social y cultural de aquella ciudad.

El costo de la plática será de 1 dólar, aunque se sugieren donaciones de 10 dólares o más, de acuerdo a las posibilidades del público. La cita es el viernes 26 de junio, a las 2:00 pm (hora de Nueva York), en compañía de Anja Hitzenberger, fotógrafa fundadora de Strudelmedia Live.

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‘Paraíso perdido’, la serie fotográfica que muestra el colapso venezolano

Por: Leticia Arredondo (@leetyAV)

En 2010, Adriana Loureiro Fernández comenzó a documentar el aumento de la violencia en Venezuela. Desde entonces, la cámara de la fotógrafa radicada en Caracas no se ha detenido en capturar cómo se ha desvanecido la promesa de bienestar del país que tiene la tasa de inflación más alta del mundo y cuya población es la más grande de refugiados después de Siria.

Los resultados se conjuntan en la serie Paradise Lost, la cual deja ver las caras de la agitación política ante el autoritarismo, los conflictos sociales, la cultura juvenil y los problemas económicos. Este trabajo será comentado por su autora el próximo 12 de junio en una conferencia en línea.

El evento es parte del programa ‘What Moves You?’, una serie de conferencias realizadas por Strudelmedia Live para ayudar a The Migrant Kitchen, organización que apoya con alimentos a población afectada por COVID-19 en Nueva York.

Adriana, quien cuenta con una maestría en periodismo de la Universidad de Columbia, es colaboradora de The New York Times, Bloomberg, Reuters, Der Spiege, entre otros medios y agencias.

Paradise Lost es un conjunto de imágenes que revela la complejidad de un país rico en petróleo y que llegó a representar gran esperanza en América Latina, pero que está siendo rebasada por la violencia y la pobreza. Aun con ello, la serie también contempla fotografías que muestran los destellos de tranquilidad de una juventud que ha rechazado dejar la tierra que los vio nacer.

La charla, cuyo moderador será el también fotógrafo Marco Antonio Bello, se hará en inglés a las 14:00 horas (horario Nueva York). Para acceder a ella se sugiere una donación de $10 dólares, aunque puede ser desde $1 dolar.

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“No todo es fotografiable”: lecciones ante la pandemia por COVID-19

Por: Leticia Arredondo (@leetyAV)

“Se enojan mucho conmigo, pero siempre digo lo que pienso, y también lo digo con todo respeto: es Alarma! aquella revista de los tiempos de mis paisanos, los Pagés” fueron las palabras del presidente Andrés Manuel López Obrador al señalar la portada del número 2269 de la revista Proceso el pasado 27 de abril en su conferencia mañanera, cuando iniciaba la fase 3 de la pandemia por COVID-19 en México. La fotografía de Eduardo Miranda muestra a dos trabajadores metiendo un cuerpo a un crematorio; el título: ‘Fase 3. La pesadilla’.  

Los señalamientos a tal imagen no terminaron ahí. Al otro día de la publicación de la portada, Karen Melo se encontraba fotografiando la sanitización de la avenida Reforma, cuando desde un coche le gritaron “amarillista y terrorista”, palabras que recibió aun sin ser la autora de la fotografía. “Ha sido duro enfrentarnos a este tipo de agresiones y a tantos comentarios en redes sociales”, comenta Karen, fotoperiodista de la agencia mexicana Notimex. 

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“Me tocó hacer fotos en Metro Pantitlán en marzo y se me ocurrió subirlas a twitter. Me llovieron muchos comentarios, me decían ‘esas fotos son falsas’, ‘¿donde están las fechas?’, ‘¿dónde están los metadatos?’ Me sorprendió un buen que la gente me dijera que esas fotos eran falsas porque yo había estado ahí, yo las habia tomado y aparte publiqué una captura de los metadatos con la fecha y la hora y ni con ello me creían”. 

Lo anterior refleja uno de los retos que, desde la fotografía, se viven en cobertura de la pandemia. Otro es la preocupación ante lo que representa un trabajo de alto riesgo, por lo cual resulta indispensable contar con insumos de protección, que en el caso de Karen, van por su propia cuenta. “Todo el equipo que tengo ha salido de mi bolsillo. En la agencia al principio nos dieron un cubrebocas y ya, pero no era un cubrebocas para toda la pandemia, ¿sabes?, nosotros tuvimos que invertir”. 

La rutina de Karen pasó de cubrir conferencias a estar en los hospitales más concurridos de la Ciudad de México, a las funerarias, a los escuadrones de rescate y a todo aquel sitio que requiere ser documentado ante un evento que ha cobrado la vida de miles de personas.  

“Llevo un spray de alcohol que le roció a todo mi equipo y a mí al terminar. Si estoy en una zona de hospitales a cada ratito me roció, llevó un traje tyvek, porque no sé si lo voy a ocupar, cubrebocas (cargo uno de tela normalmente, pero también un N95 por cualquier cosa) guantes de látex, gel antibacterial, gorra. Al llegar a mi casa, antes de entrar, le habló a mi mamá, ella sale a la calle y me rocía con Lysol; ya en el estacionamiento dejo todas mis cosas, rocío las dos mochilas, me quito mis tenis. Ahorita sólo estoy usando dos pares, y  nunca entran a la casa”. 

Karen no ha dejado de recorrer las calles, donde la gente continúa realizando actividades que nunca se lograron detener. Ante esto, comparte su experiencia con respecto a lo vivido en el centro del país a diferencia de la periferia, espacio que considera que se fotografió poco al inicio de la epidemia por coronavirus. 

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“Al principio todos pusimos un foco en el Centro, que fue lo que empezaron a cerrar primero. Internet se llenó de esas fotos y la gente decía ‘wow está muy solo, la gente no sale’, pero entonces empezamos a distribuirnos por la ciudad, fuimos a las periferias y ahí fue una sorpresota increíble, al menos para mí y seguro también para mis compañeros. En tianguis muy al sur la gente no usaba ni cubrebocas, ni nada, todo normal. Entonces sí era como un shock y era importante mostrar esa parte, no sólo para que las personas en internet lo vieran, sino para que las autoridades tomaran o implementaran las medidas necesarias. Si no se hablaba de ello, íbamos a seguir viendo las fotos del Centro y todos iban a seguir diciendo ‘sí, se están guardando’ y no: la gente en otros estados o en las periferias no pueden quedarse en casa, simplemente, ellos son los que vienen a trabajar a la Ciudad de México desde el Estado de México”. 

Karen, quien lleva aproximadamente cinco meses trabajando en Notimex, veía muy difícil y muy lejano ser fotoperiodista. “A mi mamá le daba mucho miedo por cómo está la situación en el país”, sin embargo, esta emergencia sanitaria le ha dejado la oportunidad de saber que no está sola en la profesión, ya que se han hecho grupos de fotoperiodistas para hacer traslados y guardias en conjunto.“Hemos aprendido a trabajar en equipo y es lo que más me ha gustado, es lo que destaco de todo esto. Encontrar que tenemos puntos de interés en común y que nos han llevado a hacer la cobertura juntos”, expresa la entrevistada, quien a sus 22 años ya ha logrado estar presente en la mayoría de los medios nacionales con las fotografías de una cobertura que la ha acercado a diversas historias. Y justamente una de las experiencias que considera más difíciles fue en el Hospital de la Raza: 

“Desde el puente yo veía cómo un señor le lanzaba besos a la ventana, a la ventana del edifico de enfrente y me quede ahí observándolo. Hice algunas fotos pero pues una foto sin historia difícilmente te puede decir algo, entonces antes de que se fuera me acerque. En muchas ocasiones las personas no quieren hablar o simplemente no tienen el ánimo para hacerlo y nosotros tenemos que respetar eso; entonces le pregunté si me quería contar su historia y me dijo que sí, me contó con lágrimas en los ojos:’ mi mamá está internada, tiene 63 años, entró el lunes y es la primera vez que la puedo ver desde el puente porque he venido diario y no me han dejado verla’. Para mí fue súper duro escucharlo y en ese momento realmente se me olvidó pedirle otra foto aparte de las que ya tenía, pero tampoco tenía mucho sentido revictimizarlo desde enfrente, sólo quería contar con su testimonio”. 

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Tal historia fue de más impacto porque Karen se enfrentaba a la reciente muerte de un amigo: “En ese momento me impactó muchísimo porque justo un amigo mío acababa de morir un día anterior de covid, entonces en los días que le siguieron me fue muy difícil hacer la cobertura porque ese día fue lo del hospital y al día siguiente me tocó ir a un panteón”. 

Sin embargo, también cuenta que en la mayoría de los lugares ha recibido negativas para fotografiar; “es muy difícil que las personas acepten o te den permiso de hacerlo porque es una situación en la que estás muy vulnerable y se entiende totalmente”. 

Otra de los acercamientos que Karen resalta es el de los trabajadores de funerarias. “Me decían que al principio sentían que era una película de terror, porque no podían creer que al entrar a una clínica por un cuerpo hubiera tantos cuerpos apilados, que no les hacía tanto sentido. En el escenario que lo describieron sí parecía una película de terror”. 

Los retos ante el fotoperiodismo 

La egresada de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) comenzó a hacer fotografía de conciertos y a colaborar en espacios donde no recibía paga. “Casi siempre inicias siendo colaborador, no te pagan y trabajas gratis, pero así se empieza, desafortunadamente”. Pero tal precarización no termina ahí, pues Karen cuenta que “hay dos periódicos impresos que redujeron el sueldo a sus fotógrafos que andan en las calles; se los redujeron al 30% y ni siquiera equipo les dieron”.

De acuerdo a la experiencia de Karen, tales condiciones se originan desde la visión que se tiene sobre la actividad: “Viene desde mi casa, cuando yo empecé a hacer foto me decían: ese en un hobbie, mejor dedícale tu tiempo libre. La fotografía no se ve reconocida como un trabajo”. Asimismo, señala el poco reconocimiento con el que cuenta el fotoperiodismo mexicano. “En medios yo he visto más fotografías de otros países, que es lo que más impacta: las 300 fosas de Chile, cuando en México también ya tenemos las 300 fosas de San Lorenzo que ya fotografiamos todos los medios que pudimos pero se le da la portada a una fotografía internacional”.  

Sin embargo, Karen reconoce que como fotoperiodistas también se deben enfrentar algunos asuntos. “Tenemos un muy buen nivel de fotoperiodismo en México y se habla muy poco de ello, pero también tenemos grandes retos, sobre todo ahorita en la pandemia; retos que en mi vida hubiera pensado, sobre respetar la privacidad de los pacientes, de ser conscientes con lo que estamos fotografiando y que hay momentos en los que de verdad debemos bajar la cámara, no todo es fotografiable, hay que saber cuando sí lo es y cuando no lo es y respetar ese momento”. 

Además, destaca la sobreproducción de imágenes: “Estamos produciendo muchísimas imágenes, y eso es lo que de repente me agobia. Veo todas las fotos que hago o que he hecho durante estos meses y son miles, o sea pueden llegar a los miles en un día, entonces estamos pensando más en cantidad que en calidad a veces como medios, más que nada. Creo que deberíamos reflexionar un poco sobre dejar de hacer tantas imágenes y concentrarnos en hacer trabajos de más calidad”. 

Finalmente, Karen habla de la fortuna de trabajar cerca de otras mujeres fotoperiodistas, de quienes es fundamental conocer sus trabajos a lo largo de la historia de la fotografía. “Afortunadamente estoy compartiendo cobertura con muchas mujeres fotógrafas. Recuerdo que cuando comencé a hacer foto mis referentes eran fotógrafos, Henri (Cartier-Bresson), muchos fotógrafos clásicos de los que se habla demasiado, y muy pocas mujeres fotógrafas. Entonces ahorita agradezco muchísimo estar compartiendo esto con muchas compañeras increíbles, sólo por mencionar algunas: Sashenka Gutiérrez, María Ruíz y mis compañeras de la agencia”.

Libros de fotografía que puedes leer gratuitamente

Por: Erik León (@erictronikRKO)

Para llegar a ser un buen fotógrafo es más que obvio que la práctica es el paso esencial, pero también un libro puede resultar de mucha ayuda para aprender las claves que te permitirán iniciar desde cero, o bien, comprender las aportaciones sociales que representa el acto de fotografiar. 

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Sobre la fotografía de Susan Sontag

Una de las intelectuales más influyentes de la época de los 60 comparte en este título una serie de reflexiones en torno a lo que representa la fotografía como rito social. Asimismo, realiza un repaso por la obra de Diane Arbus, Henri Cartier- Bresson, Andy Warhol,  André Kertész, entre otros influyentes personajes de la imagen.

Se trata de un ensayo imprescindible sobre lo que significa el acto de fotografiar, entendido más allá de la captura de un instante.

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Cámara lúcida de Roland Barthes

Otro gran conocido para quienes están familiarizados con el mundo de la imagen es Roland Barthes, quien a 40 años de su muerte aún se mantienen frescas diversas fuentes de enseñanzas que dejó, como este libro. Aunque es un texto autorreferencial, es considerado uno de los indispensables para la teoría de la fotografía. 

El autor reflexiona sobre la fotografía, la memoria y el modo en el que las personas recordamos y valoramos las imágenes. Por la forma en que fue escrito es muy fácil empatizar con el famoso fotógrafo. 

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Manejo de la cámara. Pierde el miedo al modo manual por Fotomundos

Un libro perfecto para un aspirante que busque dar sus primeros pasos en el mundo de la fotografía. El texto se centra en que el lector aprenda a manejar primero el modo manual de su cámara, lo cual le permitirá un abanico de cosas que no es posible con el modo automático. 

Entre líneas te sorprenderás de cómo a pesar de la tecnología actual, la esencia del manejo de la cámara no ha cambiado mucho con el tiempo; este libro te enseña que lo básico no es tan difícil como parece. 

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Aprende a iluminar en fotografía de Luis Gonzalo Vicedo

La iluminación es la fuente de la fotografía, lamentablemente, a veces suele ser lo más difícil de mantener bajo control. Se necesita mucha práctica y conocimientos básicos de teoría, los cuales te puede brindar este libro en tus inicios en la materia, pues si lo que buscas es información más amplia al respecto, deberás optar por títulos más especializados. 

En el contenido de este ejemplar encontrarás explicaciones precisas y concisas sobre los puntos bases con los que debes contar para iniciar en la iluminación. 

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Salvatore Vitale: el fotógrafo que exhibe las paradojas de la seguridad en Suiza

Por: Leticia Arredondo (@leetyAV)

A partir de diversas formas audiovisuales, Salvatore Vitale ha explorado las sociedades modernas y sus estructuras de poder. Como residente extranjero en Suiza, las políticas de 2014 ante la inmigración lo impulsaron a realizar la serie How to secure a country, la cual presentará en una conferencia en línea el próximo 29 de mayo, moderada por el fotógrafo Gianni Cipriano.

 

El evento forma parte del programa ‘What Moves You?’, una serie de conferencias organizadas por Strudelmedia Live para apoyar a The Migrant Kitchen, organización que prepara comidas para la población afectada por la COVID-19 en Nueva York, tanto para los trabajadores de la salud, como para las familias de los enfermos.

El evento resulta una oportunidad para conocer las experiencias de Vitale durante la realización de How to secure a country, trabajo por el que obtuvo el premio Photography Grant 2017 y el cual disecciona la seguridad del país de Europa Central como una característica cultural. ¿Qué mueve a las estrategias de protección al estado a partir del cuidado de las fronteras?, es una de las cuestiones sobre las que se desarrolla el trabajo del fotógrafo originario de Palermo.

 

 

La charla se realizará a las 2 pm (horario Nueva York) en la plataforma de videoconferencias Zoom. Tendrá una duración de una hora y contará con espacio para preguntas y respuestas. Para acceder a ella se sugiere una donación de $10 dólares, aunque puedes aportar desde $1 dólar.

En una entrevista que dio en 2017 a ASX, el artista visual expresó que una de las preguntas que lo movió durante la realización del proyecto fue: “¿Cuánta libertad como ciudadanos estamos preparados para sacrificar en pos de nuestra protección?”.

 

El trabajo en conjunto de Salvatore Vitale ofrece un acercamiento a los porqués de ciertos procedimientos y protocolos sociales. En el caso de How to secure a country, explora la paradoja del país que cuenta con una de las poblaciones más armadas y el cual registra uno de los niveles más bajos de criminalidad.

Actualmente, Vitale también se desempeña como profesor en la Universidad de Ciencias y Artes Aplicadas de Lucerna (HSLU), así como editor en la revista internacional de fotografía YET.

 

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Fotoperiodistas realizarán charlas en ayuda a afectados por COVID-19

Ocho profesionales de la fotografía de diversas naciones compartirán sus experiencias en una serie de charlas organizadas por Strudel Media Live, organización estadounidense que ofrece clases de fotografía en línea en todo el mundo.

¿Cómo fue el proceso de creación de un proyecto específico? ¿Qué impacto buscan con su labor?, y lo más importante ¿qué los mueve?, son las preguntas que fotógrafas y fotógrafos, miembros de medios como Le Monde, The New York Times, The Wall Street Journal, agencias como Reuters y autores de varios proyectos fotográficos, responderán en las conferencias que se realizarán en la plataforma Zoom.

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Tal actividad no sólo servirá para que el público se nutra de experiencias de profesionales reconocidos, quienes también han sido parte de las instituciones más importantes de fotografía a nivel mundial: lo recaudado será destinado a The Migrant Kitchen, organización que actualmente se encarga de hacer comidas para la población afectada por la COVID-19 en Nueva York, tanto para los trabajadores de la salud, como para las familias de los enfermos.

Las conferencias serán en inglés y tendrán una duración de una hora; asimismo, contarán con espacio para preguntas y respuestas. El cupo es limitado y para acceder deberás hacer una donación sugerida de $10 dólares; aunque si no cuentas con esta cantidad, también está la opción de donar desde $1 dólar.

Las charlas arrancaron el pasado 22 de mayo con Zahara Gómez Lucini, fotógrafa y socióloga que ha trabajado temáticas como la violencia política y la desaparición forzada; Zahara compartió su experiencia en la realización de la serie Recetario para la memoria. Posteriormente fue el turno de italiano, radicado en Suiza, Salvatore Vitale, quien habló de How to secure a country, un conjunto de fotografías que muestran las paradojas de la seguridad en Suiza. 

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El próximo 5 de junio será Eileen Quinlan quien compartirá el proceso de creación de Dune Woman, serie de desnudos en los que plasma la identidad, la sexualidad y el dominio de los cuerpos en espacios cotidianos del hogar, los cuales representan tanto una prisión como un edén. Este trabajo de Quinlan, fotógrafa radicada en Nueva York, formó parte de la 57 edición de la Bienal de Venecia. 

 

La charla se realizará a las 14:00 horas (horario Nueva York) y estará moderada por el fotógrafo Kai McBride. Posteriormente, Strudel Media Live contará con la participación de la fotoperiodista venezolana Adriana Loureiro Fernandez.

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Así documentaron la pandemia los fotoperiodistas en China

Por: Miguel Sandoval 

Cuando China informó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la existencia de un brote de neumonía atípica en enero, el mundo volteó hacia Wuhan, ciudad donde fueron registrados los primeros casos de la ahora llamada COVID-19. Desde entonces, noticieros y medios informativos han seguido el avance de la pandemia, cobertura que inició con las imágenes del régimen chino comandado por el presidente Xi Jinping.

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Elegido en 2013, el mandatario es conocido gracias a una política de restricción, la cual limita el acceso a internet de sus gobernados. El control del partido comunista en China censura todas las opiniones que, bajo la sospecha de cuestionar las decisiones de más alto rango, son castigadas con hasta tres años de cárcel. A partir de esta tesitura, no es difícil imaginar que todas las comunicaciones extraoficiales al respecto del coronavirus quedaran omitidas y a merced de aquello que Jinping externara. ¿Pero dónde quedan los fotógrafos?

El estado del fotoperiodismo en el gigante asiático no es muy reconfortante. Sitios web como Tencent monetizan su contenido por medio de clicks: las fotografías más gustadas, cuya propuesta no dañe la reputación del gobierno, reciben un mejor pago. Este modelo de publicación lamentablemente extingue poco a poco las posibilidades de que exista otra verdad aparte de la emitida por las instituciones, además de que reduce significativamente la oferta laboral de los fotógrafos profesionales.

Según el portal Witness, la popularidad que ganó el fotoperiodismo durante los 90 en China, cayó debido a la aparición de nuevas herramientas tecnológicas y a la masificación del fotógrafo amateur en la década del 2000; gracias a la modernidad pareciera preferible ser amigable a ojos del público antes que priorizar las emociones o contar una historia. Adicionalmente, son mínimas las opciones educativas en esta materia, motivo por el cual pequeños colectivos formados en la red –y de manera independiente– asumen la no fácil tarea de enseñar aun con el riesgo político que esto implica.

Si bien lo anterior se gesta en medio de circunstancias adversas, aquí te presentamos un breve listado de fotógrafos, quienes muestran al mundo las condiciones de vida en Wuhan durante los tiempos que transcurren:

Aly Song

Nacido en Lanzhou, China, es corresponsal de la agencia de noticias Reuters, donde cubre aspectos políticos, económicos y culturales del día a día de su país. Durante la contingencia en Wuhan documentó el duelo y distancia de los ciudadanos bajo un estricto control sanitario; sus fotografías rescatan los momentos de silencio en nombre de todos aquellos que perdieron la vida a causa de la epidemia. 

NG Han Guan

Sociólogo por la Universidad de Singapur y dos veces finalista al premio Pulitzer, es responsable de las operaciones fotográficas en China de la agencia de noticias AP. Su trabajo consiste, desde 2001, en documentar las diversas facetas de la vida diaria en Beijing; durante la reapertura de Wuhan, exploró la movilidad de los ciudadanos chinos y su regreso programado a las actividades cotidianas. Se trata de uno de los fotógrafos chinos con mayor reconocimiento a nivel internacional.

Jaime Santirso

Graduado en Periodismo por la Universidad española de Navarra, es corresponsal del periódico EL PAÍS en China, lugar donde reside desde 2014. Su labor periodística y fotográfica en Wuhan destaca por tener un enfoque de crónica; a través de esta detalló la evolución de la epidemia, los pormenores de la vida en aislamiento y la repatriación de los ciudadanos españoles alojados allí. Además de su colaboración ya mencionada, Santirso escribe para medios internacionales como la CBC y la BBC.

Héctor Retamal

Fotoperiodista y corresponsal chileno de la agencia de noticias AFP en China, Héctor Retamal documentó las calles de Wuhan durante la celebración del Nuevo Año Lunar chino atravesado por la epidemia; a lo largo de 8 días, junto a dos compañeros, integró el primer equipo extranjero que tuvo acceso a la ciudad. El trabajo del fotógrafo se caracteriza por un toque intimista, el cual devela cómo la vida no se detiene frente a acontecimientos hostiles. Otra de sus coberturas más importantes tuvo lugar en Haití cuando en 2010 surgió un brote de cólera.