Blaxploitation: la irreverencia contra la supremacía blanca

Por: Angélica Mejía (@lilithchance)

En una época en la que lo predominante eran historias con héroes blancos, las personas afrodescendientes se sentían distantes de la cultura. Por ello, en 1970 surgió un movimiento cinematográfico denominado Blaxploitation que, en un primer vistazo, podría definirse como el boom de películas producidas y protagonizadas por y para afrodescendientes. Sin embargo, si profundizamos, éste representa más que protagonistas de color en la pantalla grande: fue una corriente fílmica fruto de un movimiento social de liberación que logró dejar huella en la forma de hacer cine actualmente. 

Así empezó todo 

Blaxploitation es una palabra resultante de comprimir los vocablos Black (negro) y Exploitation (explotación), y es una adaptación de la expresión exploitation films, que en los años 40 se refería a las películas que trataban algún tema controvertido y de actualidad que podía ser explotado y capitalizado en la publicidad y promoción. 

Con los años se convirtió en un término despectivo, pues acusaba a las cintas de sensacionalistas y morbosas, aunque al principio no fue concebido así. Fue en 1972, cuando Unius Griffin, un reportero racista de Variety, introdujo la palabra “blaxploitation” para atacar las películas que coincidían en ideas con el movimiento de orgullo negro y que tenían un público negro y urbano. Con los años el término perdió sus connotaciones despectivas, y fue aceptado como un movimiento fílmico real. 

Aunque antes de los 70 sí hubo personas negras en la cintas, y algunas historias coincidían con la lucha por los derechos civiles, tales como las de Sidney Poitier, éstas continuaban siendo dirigidas a un público blanco o, en todo caso negro, pero de una clase social más alta, y no tenían las características que después adoptó el blaxploitation. 

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Los héroes

Las historias se desarrollan en el gueto, y por lo regular los personajes clásicos son delincuentes o prostitutas. Otros detalles característicos de los filmes de este movimiento son el uso de drogas, el afro y el lenguaje callejero, común en Harlem o Bronx. 

Los héroes no siguieron el modelo educado, asexuado y honesto que presentaban las películas de Poitier; la irreverencia y la agresividad fue lo que desafió al poder blanco. Además, buscaron enaltecer de manera explícita y sin pelos en la lengua su virilidad y masculinidad, mostrando a su sexualidad como mayor o mejor que la de los blancos. 

Sweet Sweetback’s Baadasssss Song (Melvin Van Peebles, 1971)

Era usual que estos héroes fueran a la vez delincuentes o personas alejadas de la ley, gángsters (El padrino del Harlem), proxenetas (Goldy el chulo) o pandilleros (Hell up in Harlem). 

Los blancos

Los personajes blancos eran los villanos: mafiosos, políticos corruptos, torpes y holgazanes. Esto forma parte de la esencia transgresora que tenía el blaxploitation, perfiles que incomodaban a la comunidad blanca y a la vez, la criticaban. Si en algún momento el villano era negro, aparecía como secuaz del blanco, un traicionero de su colectivo. 

Muchos de los actores blancos que interpretaban estos papeles lo hacían porque no conseguían otro tipo de personajes, y de esta forma se daban a conocer, pues muchos fueron largometrajes muy populares. Aunque también estaban los actores que ya eran conocidos y participaban de estas historias para apoyar de alguna manera este movimiento de expresión de la comunidad negra en el cine. 

Las mujeres 

Al principio las mujeres fueron retratadas de manera misógina como prostitutas, drogadictas y interesadas, con un excesivo e innecesario uso del desnudo. Sin embargo, aparecieron una serie de filmes en los cuales veíamos heroínas, quienes no sólo revirtieron la forma de representar a la mujer en el blaxploitation, sino en el cine en general. 

La heroína más popular fue Pam Grier, quien a lo largo de su carrera interpretó a mujeres vengativas, carceleras, e independientes que tomaban decisiones. A partir de ahí surgieron más personajes femeninos afrodescendientes  que de cierta forma cambió la concepción que se tenía de las mujeres. 

La música 

La música debía reflejar y ambientar la vida urbana y del gueto, por lo que se compusieron piezas de soul o funk con toques de jazz, sin “blanquearse” como sucede a menudo. 

Sobresale la banda sonora de Shaft, las noches de Harlem (Gordon Parks, 1971), compuesta por Isaac Hayes, una de las figuras esenciales de la música negra en los años 60 y 70. Esta banda sonora tuvo una gran acogida, pues el álbum llegó al número uno de las listas de ventas, ganó un Grammy y un Oscar por Mejor canción, posicionándose como el primer afroamericano en ganar un Premio de la Academia. 

Shaft (Gordon Parks, 1971)

A pesar no haber sido bien recibida por todos los afroamericanos, este subgénero sigue representando un grito desafiante contra la supremacía blanca, y también logró aumentar notablemente la asistencia de la comunidad negra al cine. 

A 100 años de ‘El automóvil gris’ el primer docudrama del cine mexicano

Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

En 1915 una banda de ladrones aterrorizaba a la Ciudad de México. A bordo de un Fiat color gris, el grupo se disfrazaba de militares, y con el pretexto de contar con órdenes de cateo, tenían acceso a dinero, joyas y hasta a platería. Los habitantes los dejaban ir con sus pertenencias tras la promesa de recuperarlas luego de una investigación. En ocasiones los propietarios sospechaban y se oponían a los delincuentes, quienes respondían con la fuerza y huían en el famoso automóvil gris.

Cuatro años después, los crímenes fueron llevados al cine por Enrique Rosas junto a Joaquín Coss y Juan Canals de Homs, quienes tenían pensado crear una serie de 12 episodios que retratarían las fechorías de la banda del automóvil gris. Enrique Rosas nacido en 1877, se había dedicado a inmortalizar momentos de la Revolución Mexicana al considerarse “un ambulante” y filmar todo lo que le fue posible.

Sin tocar el movimiento armado, en El automóvil gris (1919) nos acercó a sociedad mexicana de esta época, su modo de vida y cómo se enfrentaron a la violencia de una banda de maleantes. Vimos otra faceta del México que nos mostró Eisentein o Fernando de Fuentes con cintas como Vámonos con Pancho Villa (1936). 

Es considerado el primer docudrama mexicano, y está basado en los registros de Miguel Nocoechea, un reportero que cubrió los hechos, así como en las notas de Juan Manuel Cabrera, el asistente del jefe de policía a cargo de la investigación. Ambos ayudaron en el guion y Juan Manuel participó interpretándose a sí mismo

El filme se estrenó el 11 de septiembre de 1919 y rompió los récords de taquilla. Entre las salas de cine en las que fue proyectada está el Salón Rojo, ubicado en la calle de Plateros (hoy Madero), y el Olimpia. La historia se volvió todo un éxito, que siguió presentándose a lo largo de los años, tanto en cine como televisión, lo que la convirtió en la más importante del cine silente mexicano.

Los atracos de la banda marcaron a una sociedad que aún vivía los estragos de la Revolución Mexicana, su modus operandi hacía pensar que parte de la fuerza pública estaba coludida, puesto que las órdenes de cateo estaban firmadas por el general Pablo González -lugarteniente de Carranza-, quien llegó a ser considerado el autor intelectual. Sin embargo, en el trabajo de Enrique Rosas trató de exculparlo, por razones políticas, ya que era de los líderes revolucionarios presidenciables, de modo que en la cinta se hace pensar en uno de sus ayudante es quien robaba las órdenes. 

La mayor parte del metraje de El automóvil gris recrea los hechos en las locaciones reales, y cuenta con imágenes reales de la ejecución de los criminales, que lo acerca con el cine documental hacia el final. Tales detalles causaron sensación en su momento, puesto que mostraron al público los hechos de manera más cercana. La película también cuenta con planos abiertos de la Ciudad de México, lo que nos permite revivir su época revolucionaria, ver sus calles originales y conocer un poco de la vida diaria de sus habitantes; vislumbra monumentos clásicos como “El caballito, así como algunos edificios del primer cuadro de la ciudad.

La historia es contada a través del histrionismo de sus actores, con sus movimientos y gestos exagerados, es posible apreciar sus emociones y acciones. La cinta es un thriller policial, con raptos, escenas de tiroteos y persecuciones. Es constante el uso de los primeros planos, el acercamiento o los planos generales, así como cortes precisos. 

En 1933 se realizó una sonorización de la cinta, puesto que la música original se perdió, al mismo tiempo que se redujo la serie a un largometraje convencional de 111 minutos. De manera que la historia sufrió mutilaciones, al mostrar varias escenas inconclusas o incomprensibles, perdiendo así su sentido original, además de que la incorporación de diálogos hizo que el ritmo se volviera torpe.


 
Sin embargo El automóvil gris fue la primera película silente restaurada por el Laboratorio de Restauración Digital de la Cineteca Nacional,  proceso en el que se intervinieron más de 180 mil fotogramas, restaurando  color, estabilización de imagen, reconstrucción de intertítulos y en la recuperación de escenas que no habían salido a la luz en más de 90 años. De ahí que  ahora se exhibirá una versión de 3 horas 40 minutos, intentando ser más fiel al trabajo original.

En torno a su centenario, el filme visitará diferentes ciudades de la Republica como: Aguascalientes , Guadalajara, Oaxaca, Tijuana, Guanajuato,  Querétaro, así como la Ciudad de México. Esta versión contará con la musicalización del pianista José María Serralde Ruiz, quien compuso una partitura a partir de una prospección músico-historiográfica de la prensa y fuentes musicales de época. 

Sus próximas funciones son una gran oportunidad de conocer un hito en la historia del cine mexicano, que causó sensación en su época y que sobrevivió al paso del tiempo al capturar un historia real, y que al ser llevada a la ficción, dejó huella en la sociedad mexicana de su tiempo, y que no deja de sorprender a la actual.  

10 cosas que odio de ti: la valiosa reinterpretación de un clásico

Por: Brenda Hernández (@lalelilolupita)

William Shakespeare es sin duda el inglés más importante en la historia de la literatura universal y por consecuencia uno de los autores más reinterpretados en todas la artes. En el caso del cine existen cientos de filmes inspirados en sus textos, entre los que destacan Romeo y Julieta, Macbeth, Otelo y Hamlet. La vigencia de sus historias radica en la profundidad con la que aborda la naturaleza humana y las relaciones personales, que se adapta a toda época y ambiente.

El caso de La fierecilla domada (1591) no es la excepción, sin embargo, es un tanto más “problemática” en su forma de tratar las relaciones amorosas. En ella se desarrolla la historia de Catalina Minola, una mujer de carácter fuerte, descrita como fastidiosa y malhumorada, y la de su hermosa hermana menor Blanca, su antítesis, a quien sus pretendientes cortejan en busca de obtener su mano, pero cuyo padre se niega a entregar en matrimonio hasta que la mayor se haya casado. Entonces aparece Petruchio, un joven de Verona dispuesto a cortejarla, y como el título lo indica, se aborda la “domesticación” de la protagonista, quien es sometida a un sin fin de abusos físicos y psicológicos para convertirse en una esposa dócil. 

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Como es de esperarse, la obra ha sido altamente criticada por su contenido misógino, incluso el dramaturgo George Bernard Shaw la describió en 1897 como “totalmente desagradable para la sensibilidad moderna”.

A pesar de ello, el argumento se ha adaptado múltiples veces para llevarlo a la pantalla grande. Una de las más populares tuvo lugar en 1999, 10 Cosas que Odio de Ti (Gil Junger). Una comedia romántica preparatoriana, cargada de infinidad de clichés: profesores incompetentes, tribus urbanas caricaturizadas, padres paranoicos, amores intensos y en la que por supuesto, todo culmina con el baile escolar. 

En esta versión, la narrativa gira entorno a la misma premisa, Katarina Stratford (Julia Stiles) no sólo es sarcástica y grosera, es feminista, lo que la convierte en una mujer poco atractiva, y Bianca (Larisa Oleynik) la típica adolescente popular, bonita y con innumerables pretendientes, pero que al final resulta ser una mujer hueca y frívola. La menor no tiene permiso de salir con el galán de la escuela hasta que su hermana tenga una cita también, momento en el que aparece Patrick Verona (Heath Ledger), el chico rudo dispuesto a conquistar a Kate a cambio de dinero.

El relato esta repleto de referencias shakespearianas, que van desde los nombres de los personajes, hasta citas textuales a varias de su obras, sin embargo, su principal virtud es quizá, la distancia que toma respecto a la obra original, y es que en esta versión contemporánea resultaría imposible reproducir los métodos medievales de sometimiento a la mujer. En este ejercicio se sustituye la violencia física y mental por algo más socialmente aceptable… amor.

En esta adaptación el arco dramático más evidente reposa en él, quien transforma su conducta violenta, deja sus malos hábitos e incluso lee textos feministas con tal de obtener el cariño de ella, quien por su parte, refuerza la idea de que no necesita ser “domada” y mantiene carácter genuino. 


Si bien hace un esfuerzo por poner en evidencia la forma que se juzga a las mujeres a diferencia de los hombres, tiene algunas inconsistencias en la construcción de personajes, quienes no siempre actúan de acuerdo a su propia naturaleza y cambian de motivaciones con mucha facilidad. 

Está cinta no solo tiene un gran soundtrack en que destacan canciones como One Week de Barenaked Ladies, I Want You To Want Me de Cleo y la inolvidable versión de Ledger de Can’t Take My Eyes Off You, si no que lanzó a la fama al australiano, al ser esta su primera película en Norteamérica. Además, cuenta con una de las mejores escenas de Stiles, cuando recita el conmovedor poema en clase y estalla en llanto frente toda su clase. 

Hoy conserva popularidad y frescura. Su gran éxito reside en la reinterpretación del clásico del Bardo de Avon en un contexto noventero, cómico y  repleto de guiños al entonces efervescente movimiento riot grrrrl en Estados Unidos (así es, la apropiación del discursos feministas se hace desde mucho antes de personajes como Capitana Marvel y MJ).

A 20 años de su estreno, permite reflexionar acerca de la forma en que se plantean los clásicos y se adaptan la época actual. Evaluar qué tanto los productos culturales hablan de nosotros mismos y definen lo que socialmente entendemos por amor, propiedad, familia, cortejo, mujer y un largo etcétera. En un siglo en el que las relaciones definidas por sumisión y control están supuestamente extintas, la ficción es un espacio para pensar las historias que elegimos contar y el cómo lo hacemos. Preguntarnos qué valoramos en la actualidad, qué discursos hemos superado y cuáles serán imposibles de reproducir en el futuro.

 

 

 

Hace 20 años así recibió la crítica a ‘Fight Club’

Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

La masculinidad tóxica, los limites del capitalismo y la incapacidad del ser humano de querer sobrevivir, son temas que hace 20 años tocó Fight Club (1999). En su tiempo el trabajo de David Fincher desató controversia entre críticos que alabaron su revolucionaria puesta en escena, contrario a otros que no vislumbraron profundidad en una película de peleas clandestinas. A continuación una muestra de lo que se escribió de la cinta que nos mostró lo bello que es ver edificios colapsar si de fondo tenemos a los Pixies.  

David Rooney de Variety habló de la descarga de adrenalina que resulta la cinta, y sobre Fincher destacó el equilibrio entre un estilo frío con la enorme cantidad de información que lanza la historia; también resaltó el juego con las convenciones cinematográficas y la forma de acercar al público la conciencia de los personajes. En cuanto al guion, al ser el debut de Jim Uhls, reconoció un trabajo salvaje e ingenioso. 

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Sobre las temáticas, subrayó lo cercanas que son a su tiempo, y que al explorar tópicos existenciales lo hace de manera accesible gracias a su humor constante, diálogos bien cimentados y la ironía sobre el consumismo, la cultura corporativa y el capitalismo.  Presagiando el recibimiento general que tendría la película, alertó que algunos pudieran encontrarla repelente.

En contraste tenemos a Stephen Hunter del Washington Post, quien comparó a la cinta con recibir una paliza, una en la que la narrativa tiene demasiadas formas, que a veces logran un buen conjunto…pocas, para él. En su opinión este problema se encuentra en que busca contagiar tanto enojo.  La única consistencia que defendió fue su tono, que lamentablemente pierde con un clímax confuso. La emparejó con títulos como Repo Man (Alex Cox, 1984) y Kiss Me Deadly ( Robert Aldrich, 1955), y finalmente la consideró una cinta genial aunque su estilo sea indefendible. 

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Otro critico que supo ver en ella un trabajo fresco fue Peter Travers, de Rolling Stone. Su valoración parte de que Fight Club es pro-pensamiento y no panfleto que justifica el fascismo; esto al buscar sacudir el mundo del espectador y desafiar sus prejuicios. Puso énfasis en el gran trabajo del cinematógrafo Jeff Cronenweth y el editor James Haygood al lograr que el lenguaje del cine se expresará al máximo, como los créditos iniciales. En cuanto a las actuaciones, exaltó a Edward Norton, quien para su gusto podría considerar el mejor actor de su generación con los tantos matices posibles en su personajes. Mientras que de Brad Pitt señaló que fue su papel más arriesgado del momento, y que ese efecto cómico y subversivo es lo mejor logrado.  

Roger Eber fue otro que vio en ella sólo porno machista, criticando el cambio del primer acto al segundo, donde todo se vuelve demasiado violento. Consideró que peca de lo que él llama el síndrome de Keyser Soze: buscar redefinir una realidad ya cimentada en la historia con una escena final. En cuanto al desempeño del director, prefirió mencionar su trabajo en The Game (1997) en la cual presenta el tema del hombre contra el capitalismo de mejor manera. Eso sí, felicitó a los tres actores principales por su potencia.

Para su gusto la película es visceral y dura, con niveles de ironía y comentarios por encima y por debajo de la acción. Con un segundo acto es complaciente y el tercero es engañoso, en el que además se ensalza a un personaje como Durden, quien más que un liberador de la masculinidad, es un bully.

En The New York Times, Janet Maslin abordó su capacidad de ser audaz y adaptar visualmente los desvaríos mentales del protagonista. Asimismo la emparentó por su extrañeza con Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999), y por su desarrollo de la virilidad contemporánea. Advierte que la manera ofensiva de mostrarse puede confundirse con un respaldo al nihilismo y al totalitarismo. Al hablar del trabajo anterior de Fincher, Seven (1995), considera que Fight Club es menos horrible y más seria al explorar el atractivo de la violencia, gracias también a su edición ingeniosa y del trabajo creado a computadora. Por el lado de la actuación habló del equipo complejo pero provocativo que crearon Norton y Pitt. 

Fight Club fue una película sintomática de su tiempo, no logró un gran éxito en taquilla pero llegó a convertirse en una cinta del gusto del gran público a su llegada a formatos caseros. Alcanzó a crear un debate en torno a su temática y a su manera de abordarla, con destreza y sin miramientos con el espectador. A la fecha sus escenas continúan siendo recordadas y referenciadas.

A 25 años de ‘Pulp fiction’, el filme que consagró la carrera de Tarantino

Por: Brenda Hernández (@lalelilolupita)

Este 2019 la icónica cinta de Quentin Tarantino cumple 25 años desde su estreno. Pulp Fiction se ha convertido en un clásico estadounidense y es considerada una las principales representantes del cine posmoderno.

A partir de una estructura no lineal, el director y guionista narra tres historias distintas que se entrelazan y permiten conocer el mundo criminal de Los Ángeles.

A continuación recopilamos algunas de las razones por la que se ha convertido en una película obligada para cualquier amante del cine. Recuerda que es uno de los estrenos de Netflix y que en la Ciudad de México, Cinemex ha programado algunas funciones.

Banda sonora

El estilo del director se caracteriza por dos principales aspectos: la violencia explícita y su particular uso del audio. En este filme la música juega un papel muy importante, tanto, que después de su estreno se lanzó a la venta el álbum Music from the Motion Picture Pulp Fiction, con las canciones que componen la banda sonora y algunos diálogos entre los temas. El surf rock es el género predominante, y aún en nuestros días canciones como Misirlou de Dick Dale de 1962 remiten a esa primera escena.

Además, lanzó a la fama al grupo de rock alternativo Urge Overkill y ayudó a resurgir a Kool & the Gang, dedicados al soul y funk.

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Grandes personajes 

La construcción de personajes es una de sus virtudes, el guion recurre a estereotipos y los dota de personalidad, generando individuos complejos. Permite que el espectador se sumerja en la visión de cada uno de ellos a partir de diálogos, los cuales no sólo permiten que la historia progrese, si no que ponen en evidencia las particularidades de cada uno.

Pulp fiction causó gran impacto en la carrera de sus actores, quienes han dejado huella en la historia del cine. Fue el papel de la irreverente Mia el que le valió a Uma Thurman (que ya contaba con algunas películas en su trayectoria) la nominación al Oscar a Mejor actriz de reparto y se convirtió en la favorita de Quentin, quien años más tarde escribió Kill Bill I (2003) Kill Bill II (2004) pensando el ella. Para John Travolta, la estrella de Saturday Night Fever (1976) y Grease (1978), la película supuso el renacimiento de su carrera; lo devolvió a las grandes ligas de Hollywood por su interpretación del afamado gangster.

En 1994 Samuel L. Jackson ya era un actor consagrado, y desde entonces no ha hecho más que acrecentar su fama y prestigio. Como Jules Winnfield es uno de los más recordados personajes a los que le ha dado vida. Con este filme inició una importante relación con el director, quien lo ha llevado a la pantalla grande en cuatro ocasiones más.

En el caso de Bruce Willis, interpretar al boxeador Butch Coolidge fue estímulo a su trayectoria. Tarantino ha asegurado que lo eligió por su apariencia física, ya que tenía el look de actor de la década de los 50. Este fue su largometraje número 24 en una lista que se extiende a más de 70 títulos.

Su importancia en la carrera de Tarantino

Actualmente es uno de los directores más populares a nivel internacional, su irrupción al cine estadounidense marcó un hito en el mismo. Desde la aparición de su ópera prima Perros de Reserva (1992) llamó la atención de la critica y de la audiencia. Para 1994, la expectativas sobre su segundo filme eran muy amplias, por lo que la llegada de Pulp fiction representó la consagración del entonces treintañero Quentin, inyectando frescura a aquel Hollywood noventero en el que no era común su forma de narrar y provocar. Generó un estilo que ha reafirmado hasta nuestros días, con extensos diálogos, universos violentos y un sin fin de referencias.

Ahora su nombre es sinónimo de éxito taquillero y garantía de entretenimiento.

Premios

Con su estreno en el Festival de Cine de Cannes fue galardonada con la Palma de Oro. Ese mismo año ganó el Globo de Oro al Mejor guión y obtuvo siete candidaturas en la 67ª edición de los Premios Oscar, en la que se llevó la estatuilla a Mejor guion original; en esta edición compitió con Rojo, El Rey León y Forrest Gump. En total recibió más de cuarenta reconocimientos internacionales y otras tantas nominaciones.

En 2013 fue considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.

Después de 25 años conserva su vigencia, forma parte de la culta pop y se considera inagotable gracias a los misterios que la envuelven, mismos que han dado lugar a un sin fin de interpretaciones que los seguidores del creador sugieren.

Lee el libro en el que se basó ’12 años de esclavitud’

12 años de esclavitud (2013), el tercer largometraje dirigido por Steve McQueen es una adaptación de la autobiografía de Solomon Northup, un afroamericano nacido en Nueva York que fue vendido como esclavo en 1841; fue liberado después de 12 años de ser obligado a trabajar en plantaciones de Luisiana.

La película, cuyo guion fue escrito por John Ridley, le valió el Oscar al director británico por Mejor película, además del Globo de Oro a Mejor película dramática. Se trata de una historia que ha conmueve y perturba, principalmente. El cineasta no tiene miedo a abordar lo explícito, siempre toma el tema de frente sin rayar en lo obvio o exacerbado; simplemente real y hasta cierto punto elegante, eso es McQueen.

Aquí te compartimos el libro homónimo en el que está basado, y el cual fue escrito en 1853.

Una mirada interior: el documental sobre la trilogía de El padrino

Por: Angélica Mejía (@lilithchance)  

 

“A principio de 1970, Mario Puzo y Francis Ford Coppola crearon dos de las películas más influyentes del cine de Estados Unidos, recibieron 9 premios de la Academia, incluyendo dos a mejor película. 20 años más tarde, Puzo, Coppola y muchos de los colaboradores originales se juntaron para crear El Padrino parte 3. Aquí están sus memorias (…)”

Un tanto a modo de testimonios y otro tanto a modo de charlas de sobremesa entre los colaboradores de una de las mejores trilogías del cine, La familia del padrino, una mirada interior, documental de 1990 dirigido por Jeff Werner, nos adentra en los momentos cruciales para la realización de estas cintas.  

Sí, quizá sea un dato sorprendente, pero en muchas ocasiones el proyecto estuvo a punto de ser cancelado; la incertidumbre era tal, que ni los actores, ni el mismo Coppola, sabían en qué momento podrían ser despedidos. Los problemas técnicos y de elección de elenco, especialmente las dificultades para contratar a Marlon Brando para el papel de Don Vito, o el desarrollo de la narrativa para las secuelas, son detalles que también se abordan. 

El documental también logra retratar la necedad del director para que se hagan las cosas como él las imaginaba, o de cómo tuvo que ceder ante las presiones de la productora. 

En palabras de Francis Ford Coppola, El padrino es una película doméstica que, en cierta medida, también llega a retratar a su familia. La familia del padrino, una mirada interior reúne las pruebas de ello y expone los detalles de la brillantez por la que esta película es reconocida.