El “peladito” que se ganó a una nación

Por: Rodrigo Márquez

En 1937, el cine mexicano vio nacer a uno de sus personajes más aclamados en el ámbito internacional dentro de la película de Miguel Contreras Torre, No Te Engañes Corazón, pues Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, apareció por primera vez a cuadro en el pantalla grande —junto a Ismael Rodríguez y Sara García— dando vida a Canti, un papel menor en el filme, que a la postre se volvería protagonista en la historia cinematográfica de México.

cantinflas21

50 trabajos fílmicos después, el sobrenombre de “Cantinflas” quedó tatuado en el imaginario colectivo mexicano, continuando con su éxito hasta nuestros días en las matinées del canal 9, pero ¿cómo es que un hombre pudo explotar al máximo por 45 años un personaje sin que la gente se hartase de él? Asimismo, ¿cómo llegó a ser reconocido en la industria hollywoodense, que hasta en su muerte, el Congreso de Estados Unidos le dedicó un minuto de silencio?

Vayamos por pasos, Mario Moreno nació en Santa María la Ribera, pero creció en las entrañas de Tepito, en donde tuvo que trabajar de todo, pues compartía techo con siete hermanos. Desde bolero hasta militar, Mario llegó a las carpas en donde entretenía a la audiencia con un personaje representativo de los barrios pobres de la Ciudad de México, hasta que, por azares del destino y conociendo a la gente adecuada, fue construyendo su personaje y lo presentó al público en Ahí Está El Detalle (1940), película dirigida por Juan Bustillo Oro, en la cual Cantinflas delegó a segundo término a Mario Moreno, y fue admirado por el pueblo mexicano, por el simple hecho de que al fin alguien representaba a la clase que más ha abundado en el país desde que la nación tiene memoria.

Cantinflas 1.JPG

Así es como el peladito que representaba a la gran parte de la población, el hombre sin educación, pero noble de intención, era aplaudido porque se burlaba de los que más tenían y se salía siempre con la suya.

El charro cantor nos entretenía, los dramas fílmicos nos tocaban las fibras más sensibles del corazón, pero Cantinflas representaba al pueblo cómo era y sus aspiraciones al cien por ciento. Es por ello que sobrevivió a la época de oro, al cine de ficheras y al nuevo cine mexicano, sin la necesidad de renovarse, sólo mostrándose en la piel de policía, bombero, maestro, portero, pero siendo el mismo Cantinflas de siempre, con expresión oral equívoca, la cual superó las reglas de sintaxis, pues hasta se creó un verbo en su honor (cantinflear).

Su éxito trascendió fronteras, en Estados Unidos con La Vuelta al Mundo en 80 días (1956), de Michael Anderson, ganó un Globo de Oro, y se hizo de fama de algunos países de Europa.

cantinflas22

Su funeral duró tres días, y su memoria no descansó después de muerto, pues su hijo y sobrino protagonizaron batallas legales por los derechos de sus películas, las cuales, hoy en día pertenecen a Columbia Pictures.

Ese fue Cantinflas, un actor que nunca hizo otro personaje diferente, poniendo en duda su calidad histriónica, sin demeritar su legado. Además, quedándose corto ante Charles Chaplin, quien también realizaba comedia, pero su trabajo contenía crítica y reflexión sobre política e introspección humana; sin duda iba más allá de entretener.

Queda claro que nada demeritará a Cantinflas, y prueba de ello es que su película biográfica (Cantinflas, 2014. Sebastián del Amo)  compitió para representar a México en los Premios Óscar, más por la fama cosechada del personaje en Estados Unidos, que por la calidad del filme, pues recordemos que la Academia acostumbra homenajear con estatuillas ciertos casos, en lugar de premiar lo mejor de cada año.

La plaga de perros | Flashback

El arte es amigo del azar, y el azar lo es del arte.

-Agatón

La animación tradicional ofrece vastas posibilidades técnica y dramáticamente hablando. En 1982 Martin Rosen adapta la obra The plague dogs de Richard Adams. Un relato narrado a través de la perspectiva de un par de canes utilizados para experimentación científica que escapan gracias a un accidente y deben adaptarse al mundo exterior después de permanecer en cautiverio.  

La calidad artística del filme es tal, que bien podría competir con las grandes glorias de un Pixar hegemónico, o bien, con la mística del genio Miyazaki. La propuesta del realizador es arriesgada. Son múltiples los calificativos que pudieran describir a la película: sórdida, oscura, triste, o quizá se trate de una animación muy “real”.

RichardAdams_ThePlagueDogs

Snitter (John Hurt) y Rowf (Christopher Benjamin) protagonizan la cinta; los perros han sido torturados en nombre de la ciencia. Por compartir aquel dolor han forjado una amistad que prevalecerá hasta el final. El primer acto desarrolla el tema de la vivisección, candente en aquella época, pero pocas veces retratado de manera tan directa. El segundo acto, habla de la libertad y del instinto. El último retrata el afán por la supervivencia, el deseo de vivir.

Te puede interesar: Un homenaje a la animación cinematográfica

Una de las herramientas más interesantes en el tratado de la narrativa es el punto de vista, es decir: ¿Por medio de quién se cuenta la historia? Es ahí donde se torna interesante, usualmente miramos a los animales antropomorfizados, en algunos casos inclusive caminando con dos patas, solucionando los problemas cual humanos. En The plague of dogs los ojos de un perro guían, no hay espacio para resolver el conflicto de manera humana. Es su instinto de la mano con lo casual el hilo conductor, quizá por ello en algunos pasajes la película pudiera parecer accidental. Sin embargo, se dice que en un guión cinematográfico, nada es azaroso.

Mención aparte merece la fluidez en los movimientos de los personajes. La naturalidad del movimiento de los animales, el trabajo de diseño en los ambientes y la sombría paleta de colores. Sumado a una labor en el sonido excepcional, desde el terrorífico repiquetear del agua cuya sensación permanecerá después de concluida la película, hasta el interesante empleo de la voz en off, cuyos diálogos y entonaciones nos permiten conocer un peligro latente, el cual crece mediáticamente debido a la intromisión de la prensa y diversos medios, éste flota en los parajes que recorren las bestias intentando encontrar un sitio seguro, un dueño.

Te puede interesar: Películas animadas que no fueron hechas para niños

Plague-Dogs-1982-0

La conclusión de la cinta puede ser lo mismo trágica que esperanzadora, esto dependerá del espectador, quien a de elegir el destino de los animales. Lo cual no será tarea sencilla, empero, Martin Rosen decide lanzar la moneda al aire, permitiendo una participación activa del público.

El filme resulta obligado para los amantes de la animación, por sus logros técnicos, narrativos y artísticos.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7

Walk the line y la devoción de un hombre a su propio sonido

Por: Ernesto Benítez

Rebelde, un forajido, el hombre de negro con voz profunda. Johnny Cash cantaba de manera que las frases quedaran en el aire, con la sensación de que cada canción era un desafío, y Walk the line (2005) ayuda a comprender esta característica.

Walk the line sigue la estructura dramática de muchas otras biopics o historias biográficas relacionadas con la música debido a las similitudes entre ellas; oscuridad, exceso, pérdidas. Algo parecido sucede también en Ray (2004), los acordes que las acompañan son siempre algo característico que marca en ellas la diferencia y nos dota de diversas experiencias.

walkthelineJames Mangold dirige en esta película a Joaquín Phoenix y Reese Whiterspoon, (ambos nominados a premios de la Academia, sólo ella ganadora). Toda la fuerza recae en las actuaciones y en las interpretaciones musicales que ellos mismo realizan y fueron filmadas con audiencia y en vivo. Whiterspoon es la energía, a pesar de no cantar profesionalmente, lo que presenta es de alto nivel y se concreta como actriz completa. Phoenix ha estado siempre ligado a la música, viene de una familia de artistas y varios de ellos son músicos, como su hermano River Phoenix que murió en 1993 por una sobredosis luego de un concierto. Una de las cosas que lo distinguen de otros actores es que lleva los personajes lejos en puntos de tensión; la escena de la entrevista con Phillip S. Hoffman en The Master, tocando I got stripes en Walk the line. Incluso años después con el falso documental I’m still here (2010) vivía en personaje durante su vida diaria. Se trata de experimentar el personaje a fondo para bien o para mal.

El soundtrack incluye además de los temas de Johnny Cash y June Carter, canciones de aquellos que lo acompañaron en los primeros tours; Jerry Lee Lewis, Roy Orbison, Carl Perkins, Elvis. Todas en versiones más dinámicas que las originales, pero manteniendo por completo el estilo del rocanrol de los 50 y 60.

Johnny Cash ya había formado parte de una banda sonora en 1970, cuando se usaron 10 canciones de su autoría para la película I walk the line con Gregory Peck como protagonista, en la cual se cuenta la historia del sheriff Henry Tawes.

walk-the-line-4

El guión muestra situaciones que en ocasiones no ayudan mucho a representar el personaje de manera convincente, algunas escenas comprimidas o trastocadas rayando en lo exagerado cuando se trata de un argumento en el que la pasión debería carecer de lógica. Sin embargo, lo que sí refleja en esencia es la premisa; la devoción de un hombre a su propio sonido, a la música y a su rayo de sol: el amor de su vida.

Cujo, el mata-hombres de los 80

Por: Rodrigo Márquez

En agosto de hace 31 años, las vacaciones de verano terminaban y los cines se paralizaban con la llegada de un San Bernardo, y no precisamente amoroso y entrañable como Beethoven, sino sanguinario y mata-hombres llamado Cujo.

La novela escrita por Stephen King llegó a la pantalla grande gracias a la dirección de Lewis Teague y el guión adaptado por Don Carlos Dunaway y Lauren Currier. La historia se desarrolla en un pueblo de Estados Unidos, en donde vive Vic Trenton (Daniel Hugh Kelly), un publicista exitoso, junto a su esposa Donna Trenton (Dee Wallace) y su hijo Tad (Danny Pintauro).

cujo 3Un día, uno de sus automóviles se avería y lo llevan al taller de la familia Camber, quienes tienen a Cujo, un perro San Bernardo, del cual, en un principio Donna desconfía, pero Brett Camber (Billy Jayne), hijo del mecánico, asegura que es manso. Conforme pasa el tiempo, el mismo Brett nota un cambio en el comportamiento de Cujo, pues éste ha sido mordido por murciélagos, contagiándose de rabia.

Tras una salida de Brett con su madre (Kaiulani Lee) para visitar a su tía, el mecánico Camber (Ed Lauter) es asesinado junto a su vecino por un Cujo que ya ha sucumbido por la enfermedad.

cujo 4

Por otro lado, los problemas en la casa Trenton se hacen presentes, pues a Vic se le complica el panorama laboral en una campaña publicitaria de cereales y descubre que su esposa tiene un amorío con el amigo de la familia, Steve Kemp (Christopher Stone). Ante esto, el padre de familia sale por un tiempo, mientras que Donna y su hijo deben regresar al taller de los Camber por más refacciones. Al llegar, se dan cuenta que han quedado atrapados a merced del violento Cujo dentro de su coche descompuesto.

El trabajo cinematográfico logra mantenernos en suspenso la hora y media que dura la película, asimismo provoca una “claustrofobia mental” y angustiosa gracias a dos personajes indefensos, como lo son una mujer con su hijo pequeño, ante una situación en la que el calor y la desesperación juegan a favor de Cujo.

Vale la pena hacer una mención especial a Dee Wallace, quien con su actuación genera un nudo en el estómago y demuestra lo que cualquier madre haría por su hijo frente a cualquier adversidad.

Si bien es cierto que no se trata del mejor largometraje basado en algún libro de Stephen King, recordemos que es los pocos relatos del autor norteamericano que no utiliza elementos sobrenaturales, generando que el impacto deseado en la audiencia sea mayor, pues es una situación que puede suceder en la vida real.

Por último, la crítica en el momento de su estreno fue dividida, una gran cantidad apuntaba poco éxito al filme, al tildarlo de predecible y considerarlo una adaptación de baja calidad en comparación con El Resplandor y Carrie; mientras que para muchos seguidores, el trabajo de Teague pasó a la historia como una película de horror de culto.

Tres décadas después, replanteamos la pregunta, ¿qué les parece esta película, de, tal vez, el alumno más adelantado de Lovecraft?

Al otro lado del mundo | Flashback

Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

La delicadeza de los acordes del piano de Lang Lang a través de las composiciones de Alexandre Desplat (Fantastic Mr. Fox, The King’s Speech) y una pequeña dosis de los clásicos del francés Erik Satie, se entremezclan suavemente y viajan sobre los campos de arroz de China durante los años 20 para dar paso a la historia de Kitty (Naomi Watts), una malcriada y egoísta jovenzuela londinense quien, con tal de salir de la casa de su madre, contrae matrimonio con el destacado bacteriologista Walter Fane (Edward Norton).

Walter se deslumbra ante la belleza de Kitty desde el primer momento en que la mira en una fiesta organizada por los padres de ella y cae lentamente enamorado al dócil compás de Gnosiennes No. 1, de Erik Satie, interpretada por el talentoso pianista chino.

Walter reconoce que su amor no es correspondido, pero está decidido a conquistar a Kitty. Sin embargo, para ella siempre son prioridad sus necesidades y prefiere divertirse con Charles Townsend (Liev Schreiber), un conocido de Walter.

Así, la música se convierte en un dulce pero intranquilo viaje en el que Alexandre Desplat logra mantenernos en la pasividad de un quieto río para, de un momento a otro, llevarnos a la tormenta.

De tal manera, poco a poco se irá desvelando al unísono de ligeras tonalidades provenientes del país asiático, siempre acompañadas de un incansable piano, el destino de este matrimonio, en el que los protagonistas, quieran o no, deberán aprender a enfrentar las adversas circunstancias de enfermedad y muerte juntos.

Le belleza del soundtrack radica en su importancia para entender el contexto y la gravedad o levedad de cada momento de la película. Además, Desplat y Lang comprenden maravillosamente cómo elevar al espectador hasta la desesperación de un punto crítico y dejarlo caer ligeramente, como si fuera una pequeña pluma.

El apocalípsis de Iglesias

Por: Rodrigo Márquez

Hace unos días, el mundo cinematográfico español perdió a una de sus estrellas: Álex Angulo, de 61 años de edad, quien murió en un accidente vehicular en su natal España. El actor dejó un legado fílmico galardonado, tanto en el viejo continente, como en México. Para recordarlo, repasaremos una de sus películas más entrañables: El Día de la Bestia, dirigida por Álex de la Iglesia.

La historia es la siguiente: un sacerdote ibérico (Álex Angulo) ha estudiado durante varios años el apocalipsis bíblico, llegando a la conclusión que dicho evento ocurrirá en Madrid, con el surgimiento del anticristo, el mismísimo día de Navidad, mientras los católicos celebran el nacimiento de Jesús.

1995_El_dia_de_la_bestia_Alex_de_la_Iglesia_espanol_2

El cura, decidido a evitar el inicio del fin de los tiempos, comienza a obrar contrariamente a su forma de ser y sigue la filosofía de que el mal atrae al mal. A través de su búsqueda por el lugar exacto, en donde nacerá el hijo de Satán, crea una mancuerna con José María (Santiago Segura), un peculiar metalero quien al parecer no alcanza a comprender la situación a la que se enfrentan.

Asimismo, se relaciona con Cavan (Armando De Razza), un psíquico, estrella de la televisión —al estilo Walter Mercado— quien es consciente de la farsa de su negocio, sin embargo, el viaje que comenzará con el padre y José María, le borrará toda huella de escepticismo.

Una historia de misterio, con toques de terror, que a la vez está impregnada de humor y momentos absurdos, los cuales se conjuntan en película de 103 minutos, funcional y entrañable, en la que permeará el entretenimiento, reiremos en algunas ocasiones, nos preocuparemos en otras, y poco importará la carencia de los efectos especiales, porque entenderemos la sátira dentro de la historia.

06ElDia_05

La película fue estrenada el 20 de octubre de 1995 en España y obtuvo 14 nominaciones a los Premios Goya, de los cuales, ganó Álex de la Iglesia como mejor director, Santiago Segura como mejor actor revelación, y los departamentos de sonido, dirección de arte, maquillaje y peluquería, así como efectos especiales, fueron reconocidos con su respectivo busto de bronce.

Considerada como filme de culto, sin duda, la cinta abrió el camino para que los Del Toro, los Morales y los Plaza, tomaran como punto de partida la obra apocalíptica de Álex de la Iglesia.

Un payaso de colores llamado “El arenero”

Un artista no sufre al mostrar el sufrimiento. Cuando te enamoras de una idea, por muy turbia que sea, es siempre un proceso placentero, liberador, creativo. Puedes rodar una escena horrorosa, pero eres dentro de ti, feliz. Ésa es la clave.

-David Lynch

Dune (1984) representó el mayor fracaso en la filmografía de su autor. David Lynch se rindió ante las propuestas de Dino De Laurentiis para realizar una película basada en la obra homónima de Frank Herbert, a cambio de la producción de un filme personal. Un trabajo por encargo y que a la postre exorcizaría sus demonios; así nació Blue velvet (1986).

El director se sirve de la curiosidad para desencadenar la trama. Jeffrey Beaumont (Kyle Maclachlan) encuentra una oreja amputada en un baldío. Dicho acontecimiento dispara las acciones del protagonista quien decide resolver el misterio. Su mirada es acompañada por la del espectador voyeurista determinado a observar junto con el personaje crímenes grotescos.

blue-velvet

Las acciones se desarrollan en el pueblo ficticio de Lumberton. Lugar en apariencia perfecto y apacible. Empero, resguarda seres de pesadilla, tales como el antagonista Frank Booth, interpretado por un autobiográfico e inspirado Dennis Hopper cuyo trabajo merece elevarse a la categoría de obra maestra per se.

Lynch apela a su formación pictórica. Compone cada plano haciendo uso de líneas y colores opacos que contrastan. Los planos generales se adornan con rojos desaturados, azules aterciopelados y el café primordial que proviene de la madera. Un tono por carácter. La negrura para adentrarnos en ese mundo cada vez más horroroso. El sueño idílico del primer acto por el delirio del segundo. Finalmente, la angustia.

La estética sugiere la época de los 50, donde el sonido adquiere relevancia. Basta recordar la escena en el departamento de Ben (Un memorable Robert Dean Stockwell). Musicalizada con el tema In dreams a cargo de Roy Orbison. Fantasmagórica y surreal, la interpretación divide a la película. Nos adentra en la decadencia de Lumberton y sus habitantes, abre el portal en donde lo onírico se mezcla con lo real; simplemente, en aquellas fronteras en donde la represión está ausente. El resto del score corre a cargo de Angelo Badalamenti, quien colaborará de manera constante con el director.

raff.1650

El discurso audiovisual se manifiesta con maestría, David Lynch hace efectiva la escala de planos dotándola de significado emocional. Los planos abiertos corresponden al universo tolerable en el que el público está seguro. Cuando el realizador se cierra, es decir, cuando hay una aproximación al objeto, estremece. Las acciones más perturbadoras ocurren cuando hay un Close up. Se nos acostumbra pues, a temer cuando estamos cerca de los personajes.

Te puede interesar: David Lynch, las claves para entender su estilo

Blue velvet es la obra máxima del último gran genio estadounidense. Alejado del séptimo arte y dedicado a la producción independiente. David Lynch trastornó el surrealismo cinematográfico e inventó regiones en donde la superficie se mira perfecta, sin embargo, en las profundidades se oculta lo más siniestro, de él, de los personajes…de nosotros.

Gerardo Herrera

Guionista, cofundador y editor de Zoom F7