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El eterno resplandor de Michel Gondry: la estética sin igual

Michel Gondry

Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos (2004) es una historia que perdura en la memoria por su perfecta combinación entre narrativa y cinematografía; creó un universo con sus propias reglas, donde el anhelo y el desamor se despedazan en una línea temporal desquebrajada.

La película ha sido incluida en variadas listas de las mejores películas de su década, entre ellas la lista de la BBC, Metracritic, The A.V. Club Y Empire. Si bien como todo trabajo cinematográfico que es colectivo debe su permanencia a la comunión entre actores, editores y guiones, la labor que hizo su director es clave para entenderla.

Michel Gondry es un cineasta con un sello único que ha construido su carrera deambulando entre el documental, los videos musicales y ficciones en las que se permite explayar la plasticidad de su mente. El estilo que ha afianzado a lo largo de su carrera tiene su origen en sus inicios, cuando siendo baterista del grupo pop francés Oui Oui comenzó a dirigir los videos musicales del grupo, hecho que lo llevaría a trabajar con artistas como Björk, Daft Punk, The White Stripes, The Chemical Brothers, Radiohead y Beck. Pero fue hasta Eterno resplandor de una mente sin recuerdos donde empezó a plasmar sus deseos visuales y estilismos, no sólo con una historia única, sino con un manejo del espacio fílmico inolvidable.

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La historia nos lleva al extraño mundo que es la memoria de Joel Barish (Jim Carrey), quien en su desesperado intento de olvidar su relación con Clementine Kruscznski (Kate Winslet) se somete a un tratamiento experimental en la compañía Lacuna Inc., donde un par de técnicos hurgan en sus recuerdos por medio de una computadora. A medio proceso decide que no quiere olvidar el amor que siente por Clementine, y la película se transforma en una persecución contra el tiempo y la memoria en la que las referencias literarias y visuales juegan con el espectador. La más relevante es la que da nombre al filme, palabras tomadas de un verso de la obra de Alexander Pope, Eloísa y Abelardo (1717), que cuenta su historia de amor imposible.

La  película logró que sus imágenes quedaran enclavadas en la mente del público, no sólo por la historia a cargo del guionista Charlie Kaufman, quien por segunda vez colaboró con Gondry luego de Human Nature (2001), debut del director francés. Junto al trabajo del guion, cuenta con elementos que se convirtieron en la marca del director; perspectivas forzadas, el uso de efectos prácticos, espacios ocultos, enfoques divididos y un gran trabajo de edición de continuidad, además de un uso musical excelso que no permite que el director olvide su paso por la música.

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El gran logro de su trama se debe a un balance entre el entendimiento de la memoria y sus juegos, y el desarrollo de una historia de amor, la cual apreciamos en retrospectiva y nos lleva por distintos niveles emocionales en los que es imposible no conectar. Además, el guion cuenta con un ingenioso manejo de la psicología de los personajes que se suma a los puntos clave para que la historia se haya vuelto tan citable.

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos Michel Gondry análisis
Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Michel Gondry después de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Las siguientes películas de ficción de Michel Gondry han continuado el camino iniciado por Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. En ellas, la plasticidad es un punto esencial para la narración de historias en las que la fantasía no es extraordinaria, sino una constante en la vida de los personajes, por lo que no hay necesidad de explicaciones ni de asombro. Además, se sigue dando énfasis en el tema de las relaciones personales.

La ciencia del sueño (2006), protagonizada por Gael García Bernal (Stéphane) y Charlotte Gainsbourg (Stéphanie), es una película que cuenta con una importante presencia de animación stop motion. Tal como el título lo indica, los sueños son los protagonistas que ayudan a un joven cuya vida se refugia en la frustración. Como eje también está el vínculo que establece —a partir del arte— con su vecina, sin embargo, la realidad y el mundo de los sueños se interrumpen sin aviso, llevando al personaje principal a un caos que entorpece dicha relación. El tercer largometraje como director de Michel Gondry tiene sus detractores por ser una historia poco compresible.

Muy en el mismo tono está Amor índigo (2013), historia protagonizada por Romain Duris (Colin) y Audrey Tautou (Chloe). Es la tercera adaptación de la novela La espuma de los días, del escritor francés Boris Vian. Presentada en un mundo surreal, la pareja vive un romance de ensueño hasta la llegada de una enfermedad que padece Colin. Es de los trabajos menos apreciados del director, debido a que lleva su obsesión visual hasta su máxima expresión, llegando a una artificialidad excesiva.

El eterno resplandor de Michel Gondry: la estética sin igual
Amor índigo

Sin embargo, es en sus dos trabajos menos conocidos, Be Kind Rewind (2008) y Microbe and Gasoline (2015), donde vemos la maestría de Michel Gondry al crear personajes profundos que al relacionarse logran despertar la empatía del público. El primer título tiene como punto de inflexión la magia de lo narrativo en el cine mismo. La historia se enfoca en la amistad de Jerry y Mike y en cómo deben solucionar el extravío de unos VHS; resulta que la mejor manera es grabar de nuevo las películas, lo que da inicio a un viaje nostálgico por grandes clásicos. Es en la creación de los filmes donde el elemento artesanal clásico del director resalta, pero la manera de capturar la unión que trae consigo el cine es lo más memorable. Y en el caso de Microbe and Gasoline se trata de una road trip entre dos preadolescentes que construyen una amistad entrañable donde no se necesita crear un mundo de fantasía, pues las interacciones de los personajes llevan una naturalidad cariñosa y ellos crean su propio mundo ajenos del adulto.

Michel Gondry es un artesano del cine  que no sólo pone su empeño en crear mundos extraordinarios, sino en llevar al espectador a vincularse con las emociones humanas más naturales y profundas. El extra son esos minutos cuando el mundo normal se pierde entre la belleza de su imaginación.

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rubynyu Ver todo

Mediadora de literatura y cine. Escribo para ZoomF7, coordino el Círculo de Tertulia y Cinefilia, soy la humana detrás de DogtorenLetras.
Twitter: @rubynyu

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