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Persuasión: cómo hacer una comedia fallida de la obra de Jane Austen

Persuasión: el fallo cómico a Jane Austen

La posmodernidad llama a que las consideradas alta y baja cultura se fusionen para presentar a un mayor público historias consideradas clásicas, las cuales se adaptan a lenguajes más sencillos o a situaciones más cercanas en el tiempo. Un claro ejemplo de esto es la obra Jane Austen; ahí está Clueless (1995), la saga Bridget Jones o la muy reciente Fire Island (2022). La primera traslada la novela Emma al mundo de una preparatoria noventera, la segunda presenta elementos claves de la obra de la escritora respecto a las preocupaciones de una mujer soltera, y la última parte de Orgullo y Prejuicio para contar una historia de amor homosexual en la segunda década de los 2000.

Estos trabajos demuestran que las historias de Jane Austen son atemporales por los temas que tocan; el amor en sus expresiones más naturales y la búsqueda de conectar con otros, así como la crítica a la posición de la mujer en sociedad. Además, logran ponderar el espíritu de las obras originales, aunque lo trasladan a épocas actuales, y no sólo espejean los códigos de la época donde se desarrollan con los del mundo de Austen, sino que tienen un sentido e identidad propia.

En contraste, otros trabajos buscan la adaptación fiel, no sólo a nivel artístico —con un cuidado excelso en la fidelidad del vestuario—,  en lenguaje y modales de la época, sino también en capturar la esencia de las historias. Un gran ejemplo es la adaptación de 2020 de Emma, dirigida por Autumn de Wilde y protagonizada por Anya Taylor-Joy.

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La más reciente adaptación de la novela Persuasión de Jane Austen, dirigida por Carrie Cracknell, busca un espacio entre ambos tipos de adaptación, llevando expresiones y tropos actuales al mundo de la Regencia. Sin embargo, en lugar de encontrar un balance entre la actualización y los elementos clásicos de la novela, se convierte en un intento de comedia romántica que se construye a partir de un humor pueril y sin sentido.

La historia nos pone delante a Anne Elliot (Dakota Johnson), una mujer de 27 años. Una solterona según la época, quien se ve obligada a convivir con el Capitán Frederick Wentworth (Cosmo Jarvis) su antiguo prometido, del que tuvo que separarse — debido a la persuasión ejercida por otros— por considerarse un matrimonio poco ventajoso.

Su reencuentro amoroso se desarrolla en medio de situaciones vergonzosas, conversaciones poco emotivas y obstáculos sorteados con rapidez. La narrativa peca de incoherente y de una construcción frágil que prefiere la exposición (con un uso excesivo de la voz narrativa) en lugar de la acción. Es imposible no hacer notar la referencia a Fleabag —mencionada por las propias guionistas de Persuasión—, sin embargo, en la serie creada por Phoebe Waller-Bridge el recurso tiene más sentido y la protagonista usa sus interpelaciones al público como medio de catarsis para enfrentar sus culpas.

Si bien el objetivo en Persuasión fue darle agencia a Anne como personaje al poder contar su propia historia y tener el control de su narrativa, como señaló su guionista, Alice Winslow, el rompimiento de la cuarta pared se nota más como una necesidad de llenar huecos narrativos y de darle una personalidad «chispeante» a la protagonista, lo cual se percibe más como un intento del tropo de la chica diferente; la que camina mientras lee, acaricia obsesivamente a un conejo, se emborracha con vino y es sarcástica hasta el hartazgo. Un papel que la actriz Dakota Johnson lleva a la perfección con una actuación sin matices.

Con un guion que intercala frases tomadas de la novela con expresiones actuales como “peor que  ex, ahora somos amigos” o “no confió en un 10”, la película —cuya dirección no toma riesgos, quizá debido al origen teatral de la directora— se entorpece y deja en segundo plano los momentos de lucidez de una fotografía que muestra bellos parajes donde los personajes tienen sus grandes cavilaciones sentimentales.

El otro gran enemigo de esta adaptación es que el máximo de su comicidad se expresa en bromas literales que se resuelven al instante. Hay una lucha entre la comedia física y los comentarios irónicos, sin que estos encuentren un balance. Es imposible no recordar la escena donde Anne menciona que por su situación no puede caer más bajo, para que segundos después tropiece con la rama de un árbol.

No se puede negar que la película cuenta con intervenciones afortunadas de algunos personajes secundarios. Como el vanidoso padre de la protagonista, interpretado por el gran Richard E. Grant, o las hermanas de la protagonista, Elizabeth Elliot (Yolanda Kettle) y Mary Musgrove (Mia McKenna-Bruce), quienes capturan a la perfección el tono mordaz de sus personajes sin necesidad de intervenciones ridículas.

Hacia el final de la historia se busca la resolución de los obstáculos necesarios en toda comedia romántica, sin embargo, estos son una serie de malentendidos de comunicación, mismos que serán resueltos en menos de 15 minutos sin que exista una tensión verdadera. El colmo cómico llega cuando se resuelve la intervención del rival de amores con un chiste a mitad del gran encuentro romántico.

Persuasión falla como intento de usar un tono contemporáneo y se pierde en una comedia torpe, con cero química entre sus protagonistas y una necesidad excesiva de buscar el reconocimiento del público con memes. Una historia que bien pudo tener toques de comedia sin opacar el trasfondo amoroso.

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rubynyu Ver todo

Mediadora de literatura y cine. Escribo para ZoomF7, coordino el Círculo de Tertulia y Cinefilia, soy la humana detrás de DogtorenLetras.
Twitter: @rubynyu

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