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El hombre del norte: la consagración de Robert Eggers

El hombre del norte

Por: Edwin Saul Duque 

Robert Eggers es uno de los directores contemporáneos más interesantes en cuanto a puesta en cámara se refiere. Con La bruja (2015) y El faro (2019) demostró que podía hacer cine de calidad, y El hombre del norte (2022) no es la excepción. La película cuenta la historia de Amleth, un príncipe que busca venganza después de que su padre, el rey, fue sido asesinado a manos de su tío Fjölnir. Inspirado en el Hamlet de William Shakespeare, el cineasta utiliza esta historia para mostrarnos el lado más oscuro del ser humano. 

Uno de los aspectos recurrentes en la obra de Eggers es mostrar la crueldad humana a través de su fanatismo; desde una devoción enfermiza a dios, a un faro de extraña naturaleza, y en el caso de El hombre del norte hacia el destino, el cual jamás cuestiona, de hecho, en ciertos momentos se niega a matar a su tío simplemente porque no se cumplen las condiciones que fueron profetizadas. Sin embargo, a diferencia de sus anteriores películas en las que los protagonistas se dejan corromper por su fanatismo hasta caer en desgracia, Amleth consigue librarse de él para terminar en una batalla con Fjölnir en la que su motor ya no es la venganza o su destino, sino el deseo de proteger a la mujer que ama. 

El cambio sucede gracias a una revelación de su madre que destroza a Amleth y lo obliga a replantearse sus creencias. Ella confiesa haber conspirado con Fjölnir no sólo para provocar la muerte del rey, sino también para dar la orden de matar a su hijo. Una escena lograda de forma increíble gracias a la cámara que encierra a Amleth en el plano y a la actuación enérgica y visceral de Nicole Kidman que, junto con la cámara, poco a poco arrinconan al protagonista hasta un punto en el que tanto él como el espectador empiezan a sentir miedo y repulsión. 

Como siempre uno de los mejores aspectos en el cine de Eggers son las actuaciones; él sabe cómo exprimir al máximo a sus actores, y en esta película lo entregan todo. Kidman te hiela la sangre con su actuación de mujer manipuladora y Alexander Skarsgard no se queda atrás con el personaje de Amleth, mostrándonos a una bestia imparable y sanguinaria que ansia convertirse en un hombre y proteger a los suyos, pero que sólo sabe destruir a sus presas. 

Otro punto a destacar de El hombre del norte es la puesta en cámara, que considero la mejor en la obra de Eggers. En La bruja es sólida, pero comparada con sus siguientes películas, es en la que menos se siente una intención debido a que replica el estilo de composición de Francisco de Goya; por eso parece una pintura viviente. Sin embargo, la cámara tiene poca importancia en las imágenes que se perciben como las de una obra de teatro. Ya en El faro es cuando se empiezan a notar las intenciones de Eggers con varios movimientos de cámara, y siempre con lo más importante al centro del cuadro; en esta película la cámara comienza a cobrar vida repitiendo escenas y planos para confundir al espectador y sumergirlo en la mente trastornada del protagonista. Pero es en El hombre del norte en la que alcanza su máximo nivel; la cámara se libera totalmente, y aunque sigue la historia de Amleth, decide por sí misma lo que quiere ver; no estamos en la piel del protagonista, sino a lado de él. Eggers se vale del traveling, el paneo, el dolly y varios planos secuencias para explorar el mundo que nos presenta. La cámara deambula libremente por el escenario, a veces ignorando a Amleth, o dicho de otra forma, la cámara es igual de salvaje que el protagonista. 

Por último, cabe mencionar el equilibrio de lo real y lo fantástico y cómo funcionan tanto juntos como de forma independiente. Sin lo explícito de La bruja o lo confuso de El faro, El hombre del norte alcanza la cúspide del realismo mágicol: lugares cotidianos para nosotros son míticos para los personajes (el volcán como las puertas del hell) y seres fantásticos para nosotros son normales para los personajes (como los brujos y las valquirias). 

Con todo lo dicho creo que se puede afirmar que El hombre del norte es hasta ahora la mejor película de Robert Eggers, en la que logra encontrar una elegancia como director, además de demostrar que sin importar el tamaño del proyecto puede hacer una obra de calidad. Si le permiten seguir experimentando con libertad, estoy seguro que se convertirá en un director clásico, pero eso sólo el tiempo lo dirá. Por lo pronto queda disfrutar de lo próximo que nos pueda traer.

Texto realizado en el Taller de periodismo cinematográfico de Zoom F7

El hombre del norte está disponible en renta en Amazon Prime Video

 

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