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La venta de un NFT de ‘Pulp Fiction’ y el futuro del cine

Tarantino NFT

Por: Alejandro Martínez 

El 24 de enero se realizó la venta de un NFT (Non-fungible token) de una escena del guion de Pulp Fiction (1994) por 1.1 millones de dólares. A pesar de la demanda interpuesta por Miramax en noviembre del año pasado, esta fue solamente la primera de una serie de ventas realizadas en el sitio Tarantino NFTs. Para poder explorar las posibles implicaciones de este caso, primero necesitamos entender algunos conceptos.

¿Qué es un NFT?

Un NFT es posible gracias al Blockchain, el cual permite la existencia de un registro público que ninguna entidad particular controla, así como efectuar operaciones seguras y evitar falsificaciones. En su uso más popular —el Bitcoin— el registro hace referencia únicamente al dinero que tiene cada individuo. Por otro lado, el registro puede ir más allá e indicar las pertenencias de cada persona, tal es el caso de los NFTs, objetos no intercambiables entre sí que son la representación en archivo digital de un objeto vendido y adquirido de una forma segura a través del Blockchain.

Si consideramos los objetos puramente virtuales, podríamos dividirlos principalmente en dos variantes: los que adquieren su valor por las acciones únicas que nos permiten realizar (como nuestra identificación, no nos importa el plástico en sí, sino poder identificarnos) y los objetos cuyo valor yace en su esencia misma, por ejemplo, la pintura de la Monna Lisa; una copia idéntica nunca valdrá lo que el cuadro original simplemente porque no es el original.

Quizá te despertó confusión saber que se vendió el primer tuit de Jack Dorsey —fundador de Twitter— por 2.9 millones de dólares o el Nyan Cat por más de medio millón. Después de todo, cualquiera puede descargar el GIF de nuestro gato volador favorito o ver el primer tuit de forma gratuita. Lo que sucede en estos casos es que no se vende ni el objeto en sí ni su uso, lo que se vende es la propiedad. Todos pueden disfrutar del gato pop-tart, pero este tiene un único propietario.

La fuerza de la pertenencia de un objeto que no se puede sostener yace en un pacto social. Si todos se ponen de acuerdo que alguien posee cierto objeto invisible e intangible, para todos fines prácticos esa persona lo tiene. Sin embargo, este acuerdo social tiene que ser precedido por algo… el primer vendedor. No es lo mismo que un individuo te venda un NFT de la Torre Eiffel a que el gobierno de Francia lo haga. La “creación” del objeto en sí debe estar avalada por una figura relevante, de otra forma cualquiera podría crear y vender el mismo producto. Y es que ahí está la clave de este tipo de NFT: su valor recae en que sea único. 

Una vez dicho esto, regresemos al caso de Tarantino y Miramax. El equipo legal del cineasta argumenta que está en su derecho de producir y vender el NFT, ya que tan sólo está reproduciendo copias de su guion original, derecho del que goza legalmente. Sin embargo, el problema se encuentra en la unicidad del producto y en el poder en manos de Tarantino de avalarlo. Más que hablar de quién tiene la razón en este enfrentamiento, lo cual se definirá eventualmente en un juzgado, queremos enfocarnos en por qué Miramax está en contra de dicho NFT y lo que podría significar para el futuro del cine. No es exactamente que Miramax le quiera arrancar el dinero de la venta a Tarantino, lo que le importa es el derecho de poder producir futuros NFTs relacionados con sus propiedades, industria millonaria si volteamos a ver a NBA Top Shot (negocio para la venta de NFTs de basquetbol avalados por la NBA y la WNBA). 

La venta de un NFT de 'Pulp Fiction' y el futuro del cine

 

Nft tarantino pulp fiction 1

Posibles implicaciones en el cine

Por una parte, ya se ha dicho que vivimos en la época del postcine, en la cual la importancia no se enfoca en la película, sino en lo que la rodea. Los anuncios, las filtraciones y las teorías causan más sobresaltos que la cinta en sí misma. Posterior al estreno, memes y reacciones intentan avivar la llama del interés para enlazar con otras producciones o crear posibles secuelas y reboots. Y ante la disminución en taquilla a nivel mundial, inevitablemente las compañías de cine se tendrán que aventurar por novedosas maneras de generar ingresos. Así que el futuro donde se expriman cintas clásicas vendiendo escenas, objetos o incluso personajes nos está alcanzando. ¿Cuánto se pagaría por “tener” el sable de luz de Luke Skywalker, el DeLorean de Volver al Futuro o por la frase “I’ll be back” de Terminator? Y esto sólo es el comienzo.

Véase el caso de los estrenos virtuales; HBO Max ya exhibe simultáneamente con salas de cine en algunos casos, y Disney+ permite pagar para ver de forma anticipada sus estrenos en plataforma. El futuro donde las películas se estrenen de forma virtual es el presente, y el mañana de los visionados anticipados parece inevitable. ¿Cuántos fanáticos de Marvel, DC, Star Wars o Harry Potter no comprarían boletos para la siguiente entrega incluso antes del primer tráiler? ¿Cuánto pagarían por verla antes que el resto del mundo? Hablamos de preventas para que ciertos individuos puedan ver la película virtualmente de forma anticipada, por uno o dos días. Individuos que pagarían cantidades altas por verla primero que nadie, y quienes igualmente comprarían su boleto de cine, ya que están dispuestos a ampliar la experiencia. En este contexto, también se podrá pagar por material extra como escenas o atuendos (Justice League versión Superman con bigote).

Tampoco es difícil imaginar que los NFTs produzcan el equivalente de acciones en el mundo cinematográfico. Donde estas acciones se vendan de manera previa al estreno. Cada rumor y “filtración” inflaría más su valor. El valor de unas cuantas crecería al ser premiada por la crítica o convertirse en clásicos, pero el valor de la mayoría se desplomarían a pocos días de su estreno, de la misma forma que lo hacen de nuestra memoria. Perfectamente acorde a la naturaleza especulativa del mercado actual de los NFTs. 

Finalmente, todas estas innovaciones causarían una avalancha de cambios: tráilers enfocados a conocer los personajes, incluso si terminan siendo irrelevantes para la trama, en un intento de impulsar la venta de NFTs asociados. Modificaciones a las películas para intentar crecer el posible número de NFTs, agregando a última hora más macguffins, lugares o personajes. Un aumento de memes y notas sobre cierta película, únicamente para recordarnos de su existencia y mantener el valor de sus NFTs. Actualmente, ya estamos viviendo el inicio de estos cambios, cambios que no benefician la experiencia cinematográfica en sí, pero sí las ganancias de las productoras.

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