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Cinco razones para ver ‘Polvo de gallo’ en el FIC Monterrey

Cinco razones para ver 'Polvo de gallo' en el FIC Monterrey

Por: Diana Mendoza 

En una realidad alternativa —o quizá no tanto— la ciudad ficticia Huachinago, perteneciente al territorio salvadoreño, ha implementado un sistema perverso que obliga a las mujeres a ingresar en un gran edificio gubernamental dentro del cual sufrirán distintos tipos de agresiones sexuales. Ili Ala Unu, una joven fotógrafa, recibe un citatorio para acudir al lugar; de entre todas las salas que alberga el sitio tendrá que adentrarse en la conocida como ‘Polvo de gallo’, la más temida de todas.

El cuarto largometraje, dirigido y coescrito por Julio López Fernández, Paola Miranda, Egly Larreynaga y Alicia Chong, es el retrato de una distopía que sintoniza con el trágico panorama actual. El abuso sexual a mujeres de todas las edades es un tema urgente no sólo en El Salvador, sino en todo el territorio Latinoamericano.

Polvo de gallo se encuentra entre la selección del Festival Internacional de Cine de Monterrey, donde compartirá para ganar el Cabrito de Plata junto a Fuego adentro, El rey de la fiesta y Las flores de la noche.

Dicho festival está llevando a cabo su décimo séptima edición desde el 16 hasta el 29 de agosto de manera virtual y gratuita; entre sus actividades programadas se encuentra el homenaje a Everardo González, Marta y Roberto Sosa, además de llevar a cabo conversatorios sobre la labor de las mujeres en el cine y sobre el quehacer documental.

Una distopía más cercana a la realidad

El largometraje surgió al mismo tiempo que su puesta en escena realizada en 2019 por las mismas guionistas; detrás de su realización hay un equipo reducido de personas y  un presupuesto moderado con el cual lograron crear esa visión distópica; sin efectos especiales, ni un gran diseño de producción, Polvo de gallo logra transmitir la desolación del mundo gracias a la cámara de Meme Flores, quien se vale en muchas ocasiones de la cámara en mano, además del blanco y negro para resaltar el ambiente precario que vive la protagonista.

En parte, gracias a las limitantes presupuestales, la distopía fabricada en Polvo de gallo —una que se diferencia sólo por unos detalles a la realidad actual— se siente cercana. Su discurso, más que reflexionar sobre un posible futuro, nos hace mirar a nuestro alrededor y poner en evidencia las carencias del presente.

La mezcla de ficción y documental

En una entrevista, Paola Miranda, quien además de participar en la creación de la historia es el personaje principal, relata que, con sus compañeras, durante el segundo tratamiento del guion se dio cuenta que todas habían sufrido algún tipo de abuso sexual. Fue cuando surgió la idea principal del largometraje y también la necesidad de contar sus testimonios a través del rompimiento con la ficción con el fin de hacer evidente la realidad que viven muchas mujeres a lo largo del mundo. Es por ello que el mensaje de denuncia toma aan más fuerza.

El montaje significativo

Uno de los elementos que hacen de este largometraje un relato fresco que se mantiene fuera de las convenciones narrativas es su montaje, en algunas secuencias la yuxtaposición de algunos objetos dan el significado de deseos no cumplidos, añoranza de la libertad que las mujeres no tienen en esa realidad alterna y por la que luchan a pesar de ir en contra corriente.

La edición de Sofía Gómez, Julio López y Roy Santoyo, refuerzan el discurso que tanto daño a provocado en la sociedad, el cual simplifican con la figura de la gallina y el gallo; el primer siempre termina muerto, hecho pedazos, mientras el segundo significa poder y liderazgo.

La impunidad e injusticia

Uno de los objetivos al crear mundos distópicos es para proyectar temas actuales y disfrazarlos dentro de escenarios irreales; Polvo de gallo confronta de manera directa la impunidad que existe alrededor de las denuncias por abuso– y que pueden llegar a convertirse en feminicidios– y el silencio de las autoridades para castigar a los responsables.

‘El sistema’, es el retrato de las actuales instituciones gubernamentales; el organismo que permite el maltrato e incluso el asesinato hacia las mujeres, persigue a quienes no acudan al citatorio y las condena a vivir en prisión. La realidad aún no es tan descarada y cínica con nuestros derechos humanos, pero la prohibición del aborto en países como El salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana– y de realizarlo te arriesgas a pasar hasta 14 años en la cárcel– parece ser el símil: un gobierno que controla algo tan básico como el derecho a decidir sobre otros cuerpos.

Quiénes están detrás del proyecto

Polvo de gallo es una película independiente, realizada con el presupuesto otorgado en 2019 durante la primera edición del programa CATAPULTA en el marco del Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FICUNAM).

Es una coproducción entre El Salvador y México; uno de los nombres que está detrás de la producción es Luna Marán, a través de la productora Bruja Azul, una de las cineastas más importantes del territorio mexicano, además una de las muchas realizadoras comprometidas con el activismo social e interesadas en hacer un cine más colaborativo o colectivo y responsable.

Cine Murciélago también está presente, cofundada por Julio López Fernández, productora que ha apoyado a títulos como El remolino (Laura Herrero, 2016) y Ausencias (Tatiana Huezo, 2015). Y también está la Asociación Cultura Azoro, colectivo creado por Paola Miranda, Egly Larreynaga, Alicia Chong, Pamela Palenciano y Luis Felpeto, grupo responsable de la creación del largometraje y quienes gracias a su sentido crítico pudieron llevar a cabo un proyecto que señala los abusos tanto físicos como sistemáticos de un gobierno que ignora a las víctimas.

Polvo de Gallo se podrá ver a partir del 20 de agosto a través de la plataforma Cinépolis Klic de manera gratuita como parte de la selección del FICMonterrey.

Ve aqui el trailer de Polvo de gallo

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