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Be pretty and shut up !: cuando las actrices de los 70 alzaron la voz

Be pretty and shut up documental 1

Por: Rubí Sánchez (@rubynyu)

Jeanne Dielman es un personaje que deambula en su vida cotidiana, sin cambios y con una repetición constante. En el punto máximo de su historia, una alteración en su rutina desemboca en su máxima expresión.  Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Brúceles de  Chantal Akerman se estrenó en 1975, mismo año en el que Delphine Seyrig, quien encarnó a Jeanne, filmó  Be pretty and shut up !  O Sois belle et tais-to, documental que vio la luz hasta 1981.

El papel de Jeanne para Delphien simbolizó ese ideal que buscan las actrices en el cine; uno digno, sólidamente construido y mostrado desde una mirada catártica.  De esto trata el documental Be pretty and shut up! , en el que su directora entrevistó a más de 20 actrices para hablar de su posicionamiento en la industria cinematográfica.

La lista de participantes es extensa, pues cuenta con mujeres francesas, estadounidenses, inglesas y canadienses, desde actrices del Hollywood clásico, de la nouvelle vague, del cine alternativo,  hasta del nuevo Hollywood de los 60:  Juliet Berto, Ellen Burstyn, Jane Fonda, Marie Dubois, Shirley MacLaine, Maria Schneider, Anne Wiazemsky  y Luce Guilbeault.

Cualquiera pensaría que en las entrevistas se encontraría un contraste entre la  industria francesa y la hollywoodense, sin embargo, comparten las malas prácticas y parecieran sólo contrastar en los ideales anatómicos. El documental  es un trabajo revolucionario para la época al poner en la mira la importancia de hablar de las condiciones laborales en el medio.

Las tres preguntas clave de  Be pretty and shut up !

Si bien no cuenta con la mejor calidad de imagen, esto remarca lo alejada que quería estar la directora de la industria; para ella, lo importante es el mensaje, no el medio.  Sin embargo, captura la atención del espectador ante el camino de cuestionar el sexismo y la misoginia.  El documental se rige por preguntas clave, y la primera es entender qué llevó a estas mujeres a actuar, cuestionándolas «¿si hubieran sido hombre serían actores?»

Estos cuestionamientos abren debates personales en los que las actrices reflexionan sobre su posicionamiento en el mundo. Al contestar a la primera pregunta, casi todas de su  preferencia hacia otras profesiones, en su mayoría consideradas masculinas; esto lleva a la noción frívola que rodea a la suya, misma que sí es permitida para los hombres.

Como alusión a su título “Cállate y sé bonita”, también se pone el foco en la manera en la cual la industria y en sí misma (y la sociedad) entrena a las mujeres  sólo para seducir y encantar.  Jane Fonda, en particular , relata  su primer encuentro con Hollywood y la lista enorme de cambios físicos que debía cumplir para los estándares de belleza del momento, tan drásticos como la necesidad de reducir el tamaño de sus mejillas o la de teñir su cabello durante 10 años.

Estos requerimientos provocan que la figura de la actriz divida a la mujer en dos personas distintas; son ellas las que enuncian su necesidad de separar ambos mundos, en los que en ocasiones consiguen que su verdadera personalidad se pierda.

Be pretty and shut up !  

Un elemento clave en este punto es la manera en la cual se construyó el sistema en Hollywood, sobre todo a partir de la censura provocada por el código Hays y su necesidad de ocultar la sexualidad. Al caer este código, el ideal femenino cambia hasta convertirlas en un fetiche físico y sexual, restringiendo los papeles femeninos en el cine.

La segunda pregunta que cimbra a las entrevistadas es «¿qué actriz que tiene 50 años conoces?» Misma que con esfuerzo es respondida, y la más aludida es Betty Davis, quien, como ellas mismas explican, ha sido relegada en papeles de cintas de terror, donde lo verdaderamente grotesco es envejecer.

En este aspecto también entra la importancia de mayor diversidad, no sólo en edad, sino en razas, de ahí la presencia de Maidie Norman. Ella toca el tema de la representación racial en el cine, resaltando que así como las mujeres blancas fueron olvidadas a personajes bidimensionales, para las actrices afroamericanas sólo había papeles  terciarios hasta la llegada del  cine de explotación con la hipersexualización de sus cuerpos.

La tercera pregunta fue pionera del test de bechdel «¿alguna vez has actuado en una escena con otra mujer y, de ser así, su papel fue el de competidor o confidente?» Lo que nos dejan ver sus respuesta es que las relaciones entre actrices en pantallas son nulas, pues en su mayoría la mujer se presentaba como único personaje femenino  o enfrentándose a otra.

El gran logro de la directora es el entorno de confianza que creó, un espacio donde las mujeres desvelaron sus sentimientos, experiencias y, sobre todo, opiniones. Lo sorprendente  del documental es la manera en que todas las cuestiones respondidas pueden rastrearse aun en estos días.

Be pretty and shut up ! está disponible en MUBI.

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